Richard Donner: 'Max's bar', amistad y superación
Empecé a leer y estaba enganchado: se nos presenta a un joven que acto seguido salta por una ventana. A continuación impacta contra un Ford. Después sale del hospital y termina entrando en el bar de Max -dèjá vu. Me di cuenta que era ‘Inside moves’ pero tratado de manera muy diferente. Y no podía dejarlo. Lo terminé y me comprometí con Paramount a que dirigiría la película.Richard Donner
Tras enlazar dos éxitos del tamaño de ‘La profecía‘ (‘The omen’, 1976) y ‘Superman‘ (id, 1978), y quedar completamente exhausto y desencantado por la dolorosa experiencia que el despido de la segunda entrega de las aventuras del superhombre había supuesto —algo de lo que hablaré largo y tendido mañana— Richard Donner decidió que su siguiente movimiento como director sería un filme pequeño que volviera a ilusionarle como lo había hecho en su momento la adaptación del cómic de DC.
Y dicho proyecto lo encontró en una novela que ya había captado su atención en 1976 pero que había tenido que dejar de lado por aquella providencial llamada que recibió en el inodoro por parte de Alexander Salkind: tras recibir y devorar el guión escrito por el matrimonio formado por Valerie Curtin y Barry Levinson —al que se refiere la cita que abre la presente entrada—, Donner reconoció que tenía delante un material que entroncaba a la perfección con su naturaleza romántica hacia la vida, con cualidades temáticas como la amistad y la tolerancia.
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