Cine en el salón. 'Superman II', ¿Donner o Lester?
Dos filmes, rodados de forma casi simultánea y estrenados con poco más de un año de separación. Esa era la intención primigenia de los Salkind, y para ello fue contratado Richard Donner, para hacer frente a un reto complicado que, como veíamos la semana pasada en el artículo correspondiente a ‘Superman‘ (id, 1978) le había costado muchos disgustos a un cineasta que había entrado en el proyecto con la ilusión propia del amante del personaje al que se le ofrecía la oportunidad de su vida.
Con la intención de hacer de los dos filmes el canon por el que después se midieran las inevitables secuelas, Donner tuvo que imponer una y otra vez su visión —y la de Tom Mankiewicz— a unos productores cuyo poco temple se fue erosionando conforme el rodaje durante 1977 iba avanzando y los enfrentamientos con el director se hacían más y más recurrentes. Pero el estruendoso éxito de ‘Superman’, sus más de 300 millones de recaudación, el halago unánime de crítica y público, y los varios Oscar a los que estuvo nominado parecieron motivos más que suficientes para provocar un hiato en la dificil relación que Donner mantenía con los Salkind y su socio, Pierre Spengler.
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