Cine en el salón. 'Arthur Christmas: operación regalo', magia navideña
Con la indiscutible hegemonía de la Pixar dominando desde hace casi cuatro lustros, los amantes del cine de animación para los que una ración al año de genio cinematográfico no era suficiente, siempre hemos buscado más opciones con las que llenar nuestras ansias de películas de “dibujitos”; unas ansias que han ido cubriéndose bien con ciertos proyectos de Dreamworks —y no hace falta que diga cuáles son, todos sabemos lo mejor que la productora ha sido capaz de estrenar en los últimos años—, bien con lo que Ghibli sigue haciéndonos llegar año tras año, bien con las propuestas que han llegado, ya en animación digital, ya en su perfeccionadísimo stop-motion, de mano de la genial Aardman.
Los responsables de haber convertido a Nina Simone en una adorable gatita, de hacer disertar con suma elocuencia sobre la vida y la muerte a los animales de un particular zoológico, de conseguir que las gallinas de una granja se revelaran contra su cruel destino, de las mil y una aventuras de un singular inventor y su perro o del hilarante viaje de una rata de sociedad a las alcantarillas de Londres nos traían hace un par de Navidades ‘Arthur Christmas: operación regalo‘ (‘Arthur Christmas’, Sarah Smith & Barry Cook, 2011), un filme en el que la productora británica volvía a demostrar que en el mundillo de la animación, la imaginación lo es todo.
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