'El gran Gatsby', la tragedia de perseguir lo inalcanzable
-¡Quieres demasiado!Daisy Buchanan (Carey Mulligan)
Siempre que se estrena un remake o una adaptación —de una novela, un cómic, un videojuego…— tendemos a comparar el material original con el nuevo, aun cuando pertenezcan a ramas artísticas diferentes, y seamos conscientes de que lo más sensato es valorar cada trabajo por sí solo; ¿cuántas veces seguiremos cayendo en eso de “es mejor el libro“? Creo que es inevitable, porque volver a explorar una historia —desde un enfoque diferente— supone recuperar sensaciones e imágenes que nos han afectado con anterioridad, que hemos asimilado y que forman parte de nosotros, como si fueran auténticos recuerdos. Y estamos cómodos con ellos, nos reconocemos en ellos.
Y ahora viene otro a cambiar la forma de eso que guardamos en nuestro corazoncito de lector o espectador. De ahí debe brotar esa resistencia a aceptar cambios, recortes o añadidos en las películas que parten de una obra previa —como la reciente polémica sobre el villano de ‘Iron Man 3’ (Shane Black, 2013)—, llegando al extremo del fan que es más protector que el propio autor, como si hubiera adquirido el derecho a vetar ideas que no encajen con su interpretación. Antes que un remake o una adaptación pensada para contentar a los seguidores —o sea, para hacer caja— yo prefiero una visión diferente, algo nuevo a partir de lo ya conocido. En parte, por eso defiendo lo que ha hecho Baz Luhrmann en ‘El gran Gatsby’ (‘The Great Gatsby’, 2013).
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