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La imprescindible voz de Alan Rickman
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La imprescindible voz de Alan Rickman

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La noticia de la muerte de Alan Rickman nos ha pillado a todos por sorpresa, a pesar de que sabíamos que padecía cáncer. Sin embargo nunca piensas que uno de esos actores con los que has crecido, que casi forma parte de tu familia, vayan a irse para siempre algún día. De alguna forma pensamos que hay gente inmortal, y de hecho en algunos casos es prácticamente así. Gracias a una de las ventajas del arte, Alan Rickman seguirá vivo para todos y cada uno de los que le hemos admirado, y le seguiremos admirando. Porque los buenos actores, aquellos que se pasean por delante de la cámara con una elegancia pocas veces vista, y hablando con su profunda voz, ésos no mueren nunca.

Precisamente la voz era el mejor instrumento que Rickman poseía. Cary Grant —y no voy a ser yo quien lleve la contraria a alguien como Grant— sostenía que el 85% del trabajo de un actor es su voz. El caso de Rickman es uno de los que apoyan dicha teoría, y a continuación os dejamos unos vídeos de algunas de las secuencias protagonizadas por el intérprete británico, como particular homenaje a alguien que se ha ido demasiado pronto.

'Jungla de cristal' ('Die Hard', John McTiernan, 1988)

El debut de Rickman en pantalla grande, uno de los mejores villanos del siempre menospreciado, injustamente, cine de acción. Hans Guber es un villano de primera categoría, tanto que el género aun no ha presentado a otro que le supere. Esa mezcla de humor británico y voz enormemente profunda le hacían un villano de lo más temible. Si Rickman me hablase así no necesitaría apuntarme con una pistola, le confesaría hasta quién fue el asesino de Kennedy.

'Un vaquero sin rumbo' ('Quigley Down Under', Simon Wincer, 1990)

La película no es gran cosa, un western australiano cuando a principios de los noventa el género pareció vivir un resurgimiento. Tom Selleck es un vaquero contratado por Rickman, quien tiene unas ideas muy claras, y perversas, de cómo llevar la paz al continente australiano. Sin duda, es lo mejor de la película.

'Robin Hood, principe de los ladrones' ('Robin Hood: Prince of Thieves', Kevin Reynolds, 1991)

En esta delirante versión de las andanzas del mítico Robin Hood se echó mano de uno de los actores de moda (Kevin Costner), y como villano, el mejor en aquellos años. La secuencia es bastante divertida, con el Sheriff de Nottingham preguntando a sus presos si prefiere dolor o muerte. A la muy personal voz, cargada de ironía, hay que sumar el cómo se mueve el actor dentro del plano. También lo mejor de la película.

'Love Actually' (id, Richard Curtis, 2003)

Cada año que pasa me gusta menos esta película, no obstante aún conserva buenos momentos. Esta secuencia es uno de ellos —e instante en el que Emma Thompson, con toda naturalidad, le pregunta a su marido por su infidelidad—. Aunque la secuencia es enteramente de ella, Rickman sabe también cómo brillar en un segundo plano. Parco en palabras, deja toda la interpretación en sus gestos, y transmite el arrenpentimiento de forma sublime.

'El perfume' ('Perfum: History of a Murdered', Tom Tykwer, 2006)

Una de las mejores películas de su director, llevando a buen puerto la difícil adaptación de la extraordinaria obra de Patrick Süskind. En la escena tortura al protagonista, un genio incomprendido, de forma muy diferente a la del film de Reynolds. Aquí Rickman está más contenido que nunca, casi susurra cuando habla, y sus gestos faciales son una mezcla de pena y desprecio. Una delicatessen.

Por supuesto, hay muchos más ejemplos de la portentosa voz de Alan Rickman, tantos como película o series de televisión protagonizó. Yo he elegido estos cinco porque juntos dan una muestra de la enorme versatilidad del actor. Personalmente lo prefería haciendo personajes de malvado. Los bordaba.

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