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Debido al reciente estreno de la última película, ‘Zack and Miri Make a Porno’ (que confieso no he ido ni tengo interés ninguno en ir a ver), de uno de los directores de comedia más famosos de las últimas décadas, el cada vez menos interesante Kevin Smith, no he podido evitar ver su trailer una y otra vez las últimas semanas. Sin sonido, por supuesto, porque las cadenas de televisión tienen la costumbre de subir el volumen cada vez que emiten anuncios (tan majos que son…), y siempre quito el sonido. De repente…¡zas!, un rostro conocido en la película de Smith. Una chica que ha ocupado los sueños húmedos de millones de personas.

¿Sería ella? ¿Sí, o no? Desde ‘Dogma’ tengo abandonado a este hombre (qué ridiculez de película), y no estoy informado absolutamente de nada de sus proyectos. Buscando rápidamente en internet lo confirmo: es ella. Una de las mejores actrices de cine porno (o cine para adultos, tal como lo llaman los amantes de los eufemismos) de todos los tiempos. Y una de las más famosas, tanto por su labor en este menester como por todo el follón legal de que fue víctima. Y me han entrado unas ganas terribles de hablar de esta mujer aquí en blogdecine, después de aquel post sobre cine porno que tanto dio que hablar.

Debutante a los 15 años en una infecta película X cuyo mayor interés residía en ellla misma (inolvidable adolescente maquillada como una adulta), Lords fue una de aquellas muchachas desinhibidas que en los años 80 probaron suerte en el porno con el sueño de ser algún día actrices serias. Aún recuerdo cierto documental sobre este género (lo que no recuerdo es su título, me van a tener que disculpar) en el que hablaban toda suerte de directores y actores, y en el que más de un director, con bastante lucidez, opinaba que todas esas chiquillas que creían que el porno era un atajo para convertirse en actrices dramáticas famosas se engañaban a sí mismas.

Cuánta verdad, sobre todo en ese país tan alocado, pero también tan conservador e hipócrita, como Estados Unidos, que adolece de la manía de etiquetar para siempre a ciertos sujetos, amparándose en la moralidad, impidiéndoles reorganizar su vida y empezar de cero. Me vienen a la cabeza los casos trágicos de Paul Reubens (cuya vida se fue a la mierda en cinco minutos por una equivocación lamentable) o de Michael Jackson (absuelto de todos los cargos de pederastia pero aún así sumido en la ignominia). Para los norteamericanos, la prostitución o la pornografía es una mancha equiparable a la pederastia, o a la presunción de ella. Es decir, te mastican, te disfrutan y luego te escupen, y si te he visto no me acuerdo.

Lords no es tonta. De hecho, siempre fue consciente de esto. Pero no se rinde. Su objetivo es convertirse en una cantante, productora y actriz respetada por la gente, tanto como cualquier otra que nunca hubiera protagonizado una escena de sodomía visionada por millones de personas de todo el mundo. Más de dos décadas después de “colgar el tanga” (si se me permite esta expresión), continúa siendo una de las actrices porno más solicitadas en internet (aunque poquísimo material se puede encontrar de ella en la red) y cuyas películas se revenden a peso de oro.

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No es para menos, su corta pero fulgurante carrera así lo merece. Ella fue la que salió a la luz, pero habrá cientos de chicas menores de edad participando en películas porno, aún hoy en día y a pesar de los (manipuladores) controles de esa decadente industria. En pocos años se convirtió en una leyenda, y ahora es un ejemplo por su tenacidad y su fuerza de voluntad. Su lucha, por llamarla de alguna manera, se me antoja homérica en este mundo de cínicos. Poco importa que sus papeles más recordados suyos sean fugaces y triviales. Ahí está ella para demostrar que hay vida después del porno.

Por supuesto hablo de su aparición en la divertidísima ‘Cry Baby’, del alocado John Waters, o el de vampira (no decir vampiresa, por favor, nada tiene que ver) en la digna ‘Blade’, entre otras películas o productos televisivos. No hay nada en ellos que destacar en cuanto a sus dotes de actriz, pero dan fe de que Lords (que aún tiene nada más que 41 años) lo intenta y es inasequible al desaliento. Su papel en la película de Smith, por lo que he oído, no es más que una absurda aparición, aprovechando su pasado en el género que Smith pretende parodiar/homenajear. No sé si merecerá la pena su aparición (insisto en que Smith me aburre soberanamente), pero a priori me parece triste que la llamen para estos asuntos.

Sea como fuere, le deseamos mucha suerte a esta hermosa actriz, que quizá en un futuro, dado lo joven que es, sorprenda a propios y extraños con algún papel importante. Su esfuerzo es digno de aplauso. Y dejar de darle click al vídeo que hemos incluido porque no hay nada de carne…

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