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		<title>Blogdecine</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 03:17:49 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA['The Matrix Reloaded' & 'The Matrix Revolutions', el anticine]]></title>
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      <pubDate>Sun, 22 Nov 2009 10:36:00 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image29149" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/matrix-revolutions-55_500.jpg" class="centro" alt="matrix-revolutions-55.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Eso no ocurrirá, Neo. Mi corazón siempre seguirá latiendo por tí&#8221;</p>

	<p>-Trinity</blockquote></p>

	<p>Hace un par de semanas, quise dejar por escrito lo que opino de la primera, <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/the-matrix-buenas-ideas-masacradas-por-una-direccion-calamitosa">y flojísima</a>, parte de una trilogía que, para muchos, es lo más de lo más en el dificilísimo género de la ficción científica, que conforman, además, un riquísimo universo, <strong>dibujado con un ingenio y una genialidad insuperables por los hermanos Wachowski</strong>. Y ahora, me disponía a escribir, tal como prometí que haría (aunque quizá a algunos lectores les importaba poco que lo cumpliera), sobre las otras dos.</p>

	<p>Y mi intención primera era escribir dos artículos, pero he de admitir que no tengo fuerzas para hacerlo, y menos después de habérmelas tragado seguidas, sin interrupciones, por primera vez. <strong>Es más, no creo que se merezcan dos artículos por separado</strong>, y no sólo porque en realidad es una película partida en dos, sino porque me resulta imposible concentrarme en analizar cada una de ellas como si de una película profesional se tratase, con sus pros y sus contras, porque este cine cochambroso, infantiloide, indigno de llegar a las salas, torpísimo, insultantemente presuntuoso, no se merece haber llegado a las salas y haber recibido hasta elogios de parte de algunos.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>El anticine de acción</h2>

	<p>Este díptico pretende superar los (regularcitos aunque muy rentables) logros de la primera parte, con mucha más acción, muchos más efectos, y mucho más de todo. Claro, intentaban ofrecer un más difícil todavía, o algo parecido. <strong>Pero para eso se requería de una solidez y de una profesionalidad que lucen por su ausencia</strong>, en un conjunto que hace hasta muy interesante la primera película. Y lo más lamentable de todo ello es que los Wachowski intentan armar un, a priori, grandísimo cine de acción y fracasan incontestablemente. Peleas hipervitaminadas, psicotrónicas, alargadísimas, y tiroteos y persecuciones que intentaban pasar a los anales del género y que certifican la incompetencia de estos cineastas.</p>

	<p>Todas las peleas, y las hay a docenas, están filmadas exactamente igual, salvo cuando se añaden miles de personajes por ordenador, momentos en que los directores intentan, con presencia de ánimo admirable pero estéril, construir algo parecido al ritmo, con abundancia de música techno, para que la narración parezca más armónica, cuando es una catástrofe de planos pegados sin el menor gusto. <strong>En las peleas de uno contra uno sólo hay dos tipos de planos</strong>: los laterales, con los que el combate cuerpo a cuerpo queda muy poco vistoso, o los ralentizados generales, con un empleo de la cámara lenta desesperante, que cualquier podría firmar sin llamarse Wachowski y que ya quedaron más que sobados en la primera película. </p>

	<p>Y luego hay dos grandes &#8216;set-pieces&#8217; de acción, uno por cada película. En Reloaded la secuencia de la persecución por la autopista, y en Revolutions la defensa de Sion. <strong>Ninguna de las dos me parece nada del otro jueves</strong>, y estoy seguro que en ellas se invirtió más dinero en efectos especiales que varios años de producciones españolas. En cuanto a la primera, es un esfuerzo por crear una memorable secuencia de acción en una autopista repleta de frenesí y velocidad, siempre con los logros de Cameron en mente, por supuesto. Pero resulta alargada en exceso, y ninguna de sus ideas es especialmente innovadora o ingeniosa. Ni siquiera esos supuestamente inquietantes gemelos todopoderosos impresionan ni dan miedo.</p>

	<p><img id="image29150" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/thematrixreloaded5_500.jpg" class="centro" alt="thematrixreloaded5.jpg" /></p>

	<p>La defensa de Sion está un poco mejor, pero nuevamente nos acordamos de esa creación de Cameron para <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong>, con el armamento empleado por los defensores para repeler a los &#8216;calamares&#8217;, como ellos los llaman. <strong>El ritmo luce también por su ausencia </strong>(ya no espero ritmo de ninguna película de acción, es una pérdida de tiempo) pero sí que posee cierta intensidad, aunque resulta muy poco creíble el modo en que las máquinas, con una superioridad abrumadora, vacilan a la hora de atacar. Aunque a esas alturas, ya poco nos sorprende.</p>

<h2>El anticine de ficción científica</h2>

	<p>Hemos hablado un poco en Blogdecine de la diferencia abismal entre fantasía y ciencia ficción, o ficción científica, y de las características de ésta última. Ninguna de ellas aparece en este díptico, y ya eran muy relativas en la primera película. Porque esto no es cine científico, <strong>sino cine mesiánico con artes marciales y mucha fantasía.</strong> Creo que los Wachowski creían que para ciencia bastaba con los endebles basamentos de la primera historia, y se lanzaron a un delirio filosófico de gran obviedad, sólo apreciable en los breves momentos en que aparece el mejor personaje y el mejor actor, <strong>Hugo Weaving</strong> con su demencial agente Smith.</p>

	<p>Pero la cosa empieza de forma absurda, cuando se reúnen todos los capitanes para discutir el plan a seguir en el comienzo de la segunda película. Me pregunto yo: ¿por qué los capitanes de una resistencia para salvaguardar la humanidad <strong>se reúnen vestidos con trajes de cuero super molones, y gafas de sol super chulas</strong>? Esto dice mucho del carácter de los Wachowski y de esta saga deleznable. A continuación, el invencible Neo (un penoso Reeves ataviado con una no menos penosa sotana sacerdotal&#8230;), se lia a puñetazos y patadas espectaculares con varios agentes y luego sale volando cual Superman. Pero la película sigue sin empezar de verdad, porque el grupito de protagonistas llega a Sion y sigue sin ocurrir absolutamente nada.</p>

	<p>Por supuesto, Neo y Trinity se aman, muchísimo, y nunca hemos visto <strong>una pareja menos creíble y con menos química en la entera historia del cine</strong>, ni unas escenas de sexo y de besos más ridículas. Pero por fin, después de media hora de película sin interés, se van a ver al Oráculo y albergamos la esperanza de que algo llegue. Y efectivamente, llegan centenares de agentes Smith. Quizá me equivoque, aunque lo dudo, pero creo que la razón de ser de la ciencia ficción es proponer y especular sobre aterradores mundos futuros, o sobre paranoias corporativas y sociales, inquietarnos por la capacidad del ser humano de destrucción y también de creación de gélidos inframundos. Pero los Wachowski escribían su guión (de esto estoy seguro, aunque quizá nadie me de la razón) sobre la marcha, y no les interesaba el cine, sino dejar un mensaje mesiánico para niños.</p>

<h2>En definitiva, el anticine</h2>

	<p>Cuando se presentó Reloaded en Cannes en 2003, Joel Silver, su productor, defendió a los Wachowski del aluvión de críticas negativas, afirmando sin pudor (y esto es verídico) que eran unos genios capaces de fusionar diversas culturas milenarias, mitologías y filosofía, <strong>y de revolucionar el cine con un estilo que aunaba el mejor cine de acción con el mejor cine de autor</strong>. Ahí es nada.</p>

	<p>Como dijo Fernández-Santos, le faltaba decir que para Revolutions iban a resucitar el espíritu de Robespierre y el Ché, y a revolucionarse a sí mismos. Yo aún diría más. <strong>Esto no es cine, sino una prodigiosa campaña de marketing</strong> (como la que ahora tenemos con &#8216;Crepúsculo&#8217; y similares) al servicio de una paja mental como no se ha visto ni se verá, que juega a ser gran cine y que es una grandiosa memez, que propone mundos alternativos fastuosos y que se queda en postales de baratillo.</p>

	<p>Cine para abaratar las mentes, nacido para imponer y arrasar, para condicionar la concepción del cine espectáculo. <strong>Cine para malgastar palabras en un ensayo crítico.</strong></p>

	<p><img id="image29148" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/2003_the_matrix_reloaded_915_500.jpg" class="centro" alt="2003_the_matrix_reloaded_915.jpg" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'Amistad', un tropiezo más del director]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-amistad-un-tropiezo-mas-del-director</link>
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      <pubDate>Wed, 18 Nov 2009 13:09:11 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image29004" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/slavery_la_amistad_1997_matthew_mcconaughey_500.jpg" class="centro" alt="slavery_la_amistad_1997_matthew_mcconaughey.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Denos la libertad&#8221;</p>

	<p>- Joseph Cinque</blockquote></p>

	<p><strong>Muchos esperaban con expectación el nuevo drama de Steven Spielberg</strong>, cuatro años después de su gran &#8216;La lista de Schindler&#8217;, y teniendo en cuenta que de la flojísima <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-el-mundo-perdido-parque-jurasico-ii-lo-que-pudo-ser-y-no-fue">&#8216;El mundo perdido&#8217;</a> se esperaba exactamente eso, que fuera flojísima. Pero la famosa historia que rodeó a la goleta Amistad parecía, a priori, perfecta para que Spielberg volviera a demostrar que puede hacer cine importante. Lo malo es que este hombre parece dispuesto a dar una de cal y otra de arena (o dos de arena), y le fallaron las fuerzas, o simplemente la convicción, a la hora de narrar este importantísimo evento histórico, que queda muy por debajo de su otro gran relato sobre el racismo norteamericano, la estupenda <strong>&#8216;El color púrpura&#8217;</strong>.</p>

	<p>&#8216;Amistad&#8217;, por tanto, la decimosexta película de su realizador, es cine histórico de alto contenido dramático, que Spielberg convierte, erróneamente a mi parecer, en melodramático, y que debió haberse incrustado en el ramillete de joyas de su director si este hubiera estado a la altura, pero películas como esta dan más la razón a los que cuestionan severamente su altura como artista <strong>y no precisamente a los que le defienden a muerte como uno de los más grandes directores de la historia</strong>, algo que a juicio de este cinéfilo sólo es, o hubiera sido, si no se hubiera metido en jardines como este y le hubiera salido tantas veces el tiro por la culata. </p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Un comienzo muy prometedor</h2>

	<p>Las cosas como son, el arranque es brillante y da lugar a un prometedor primer bloque. Pero pronto todo se derrumba por una asombrosa falta de nervio narrativo <strong>y por un factor aún más importante que ahora comentaré</strong>. La primera secuencia es impresionante, con <strong>Djimon Hounsou</strong> (un actor realmente bueno) liderando la rebelión en altamar (y liderando también, desde un plano moral, toda la película), y con unos claroscuros propiciados por la feroz tormenta nocturna que da lugar a un momento muy estilizado y vibrante. Luego quedan claras las intenciones de Spielberg: desarrollar un gran fresco histórico (con el trasfondo social, legal y político de la época) y emocionarnos con la épica lucha de estos hombres africanos por su libertad. </p>

	<p>Huelga decir que la película tiene una factura poco menos que impecable (aunque siempre me sacan de la película los blanquísimos dientes de los esclavos&#8230;), con una fotografía de Kaminski bastante más humilde y menos espectacular que otras veces, pero igualmente elegante y eficaz, <strong>y una recreación histórica digna de mención</strong>, responsabilidad de un equipo técnico soberbio, comandado por el diseñador de producción <strong>Rick Carter</strong>, que se ha vuelto un colaborador bastante asiduo de Spielberg. Ahora bien, tanto la partitura musical de Williams como el montaje de Michael Kahn, se muestran, al igual que la dirección de Spielberg, dubitativos y poco inspirados en esta ocasión, como si les viniera grande el asunto, o como si no supieran qué hacer con lo que tienen entre manos.</p>

	<p><img id="image29005" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/3046142521_492f9eb84b.jpg" class="centro" alt="3046142521_492f9eb84b.jpg" /></p>

	<p>El factor importante del que hablaba es que (y él seguramente diría lo contrario) que Spielberg no se cree o no le interesa realmente lo que está contando, por mucho que sus esfuerzos indiquen que sí. Y lo que es más grave, la postura que toma frente a los hechos es alarmantemente conservadora (una visión idílica, casi de cuento de hadas, de los entresijos del poder estadounidense de mediados del siglo <span class="caps">XIX</span>) y su óptica infantil. Es como un niño describiendo acontecimientos históricos, y ese punto de vista daña de forma irremediable la película. <strong>Esta vez, las blandenguerías estilísticas de Spielberg llegan un peldaño más allá</strong>: el de no comprender lo que está contando, dándole un aspecto de categoría a través de la enfatización, de la ampulosidad y el exceso.</p>

	<p>Como resultado obtenemos una película bien hecha, pero que no accede en ningún momento a la verdad, o a una verdad, sino que se queda en la superficie de todo lo que observa. Los buenos son muy buenos y sabemos que tienen razón, y los malos son malísimos y les odiamos. Parece indigno de un hombre capaz de filmar <strong>&#8216;La lista de Schindler&#8217;</strong> (al menos, los numerosos buenísimos momentos de aquella), y más digno de un director del montón. Además, <strong>el ritmo y la fuerza habitual de Spielberg lucen por su ausencia</strong>, así como su ingenio en la narración.</p>

	<p>Queda un grupo de actores formidable pero de desigual aportación, porque sus roles carecen de la más mínima sustancia o coherencia. De entre todos ellos sobresale, por mérito propio, el genial Anthony Hopkins, que eclipsa con gran facilidad a sus compañeros. Y de ellos el peor, con diferencia, es el anodino Matthew McConaughey, un intérprete que comenzó como si fuera un actor de gran talento y futuro, pero que se ha quedado en nada. Hounsou y Hopkins se reparte el, insustancial, pastel, y los grandes <strong>Morgan Freeman</strong>, <strong>Nigel Hawthorne</strong>, <strong>Pete Postlethwaite</strong> apenas tienen nada con lo que trabajar, y Spielberg los trata como meros figurantes con frase.</p>

	<p>Otra oportunidad desaprovechada, <strong>que obtuvo su justo castigo en las taquillas y en las reacciones de la crítica a su estreno</strong>, y de la que no merece la pena ni siquiera hacer mención de sus rasgos estilísticos como hacemos con otras buenas películas de su realizador, porque no existen. Lo único bueno es que ya se sabía que Spielberg estaba embarcado en su primera película eminentemente bélica, y las expectativas empezaban a ser altas a pesar de este tropiezo.</p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Jeff Bridges, qué grande eres]]></title>
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      <pubDate>Tue, 17 Nov 2009 19:54:58 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
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      <p><img id="image29091" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/captura.JPG" class="centro" alt="captura.JPG" /></p>

	<p>Ya va siendo hora, si es que no es un hecho consumado y una certeza compartida por todos, de decir las cosas como son: Jeff Bridges es uno de los mejores actores vivos. Y cuando digo uno de los mejores, no me refiero solamente a sus dotes como intérprete, sino también al hecho de que es uno de los tipos más sencillamente auténticos que pueblan ese por lo común muy rentable vertedero llamado pantalla de cine. Vertedero no sólo porque se hacen demasiadas, y malas, películas, sino por la suma de ambiciones y carencia de escrúpulos que suelen desprender los ambientes de Hollywood, que parecen no encontrar, sin embargo, en este humilde e imaginativo hombre de cine una de sus presas. </p>

	<p>Porque él va a lo suyo, ajeno a farándulas y a las indignantes mieles del glamour, y dedicado a ser, simplemente, <strong>Jeff Bridges</strong>. Aunque eso sí, próximo a cumplir los 60 años, elegancia y distinción le sobran con solo hacer un gesto, de la misma manera que con una mueca se transforma, sin perder la compostura, en un tipo corriente, en un fulano agradable y sin dobleces, de sonrisa desarmante y mirada a veces bondadosa, otras veces melancólica o incluso gélida, pero siempre muy inteligente y serena. Maduro de muy buen ver, está a punto de abandonar sus cincuenta y, pero no parece que haya perdido un ápice de atractivo, y ha seguido siendo un tipo de puta madre.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Una larguísima carrera en la que hay, literalmente, de todo</h2>

	<p>De todo, pero sobre todo mucho Bridges. Este hijo de Los Angeles, ciudad donde nació en 1949 y con la que se identifica sobre todo en su vertiente más bohemia, no sólo se interesa por la interpretación, sino que es músico, pintor y un excelente fotógrafo. De hecho, los directores ya saben que, si le llaman, obtendrán un soberbio material fotográfico del rodaje de manos de Bridges, que no va a ningún sitio sin su cámara, y que ha expuesto numerosas veces e incluso publicado trabajos por esa actividad, recibiendo elogios numerosos. Porque este tipo es algo así como una máquina de creatividad y de buen rollo, con el que todos sus compañeros aprecian trabajar, pues su generosidad y simpatía en los rodajes es legendaria, con todos y cada uno de los compañeros de un rodaje. Y no es exageración, pues así lo cuentan todos ellos.</p>

	<p><img id="image29092" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/fotolebowski_500.JPG" class="centro" alt="fotolebowski.JPG" /></p>

	<p>Bridges tuvo la suerte, claro, de que su padre era una estrella de la televisión, y junto con su hermano pudo aparecer, de niño en <strong>&#8216;The Lloyd Bridges Show&#8217;</strong>, sabiendo desde muy pronto que quería seguir los pasos de su padre y quizá superarlos. Y vaya si lo consiguió, aunque durante más de una década tuvo que conformarse con anodinos papeles televisivos hasta que por fin le llegó la gran oportunidad con <strong>Peter Bogdanovich</strong> y su fundacional <strong>&#8216;The Last Picture Show&#8217;</strong>, oportunidad que aprovechó al máximo y que incluso le proporcionó una candidatura al Oscar. Había nacido un actor de un don natural y completamente instintivo, que sin grandes alardes ni deseos de destacar, exigía lo máximo de sus compañeros de plano si no querían verse eclipsados por su energía.</p>

	<p>En los setenta llegó a participar en 12 películas más, haciéndose poco a poco un hueco como actor a tener en cuenta. <strong>John Huston, Robert Benton, John Frankenheimer o Michael Cimino</strong> llamaron a su puerta y le ofrecieron interesantes papeles. También llegó a trabajar con un muy joven <strong>Arnold Schwarzenegger</strong>, y en aquel fiasco famoso de la nueva versión de <strong>&#8216;King Kong&#8217;</strong>. Pero para fiasco su segundo trabajo con Cimino, la épica <strong>&#8216;La puerta del cielo&#8217;</strong>, que hundió para siempre a la United Artists y a su director, pero que no afectó a la carrera de este hombre. Porque, seamos sinceros, Bridges nunca ha sido una estrella. No es de esos actores que arrastren a las masas, sino de esa raza de intérpretes que justifican una película poco interesante por su mera presencia.</p>

	<p>En la mediocre <strong>&#8216;Tron&#8217;</strong> (otro fracaso de taquilla) tuvo poco que ofrecer. Mucho más en <strong>&#8216;Starman&#8217;</strong>, una de las más depuradas películas de <strong>John Carpenter</strong>, en la que la falta de expresividad de su personaje no fue óbice, sino más bien lo contrario, para un trabajo sobresaliente, muy difícil por la complejidad de interpretar sin gestos ni estados anímicos coherentes o comunes. Aquel exitazo le hizo mucho más conocido en todo el mundo y le ayudó a protagonizar algunos policiacos interesantes, uno de ellos (<strong>&#8216;8 millones de maneras de morir&#8217;</strong>), realmente notable, con la que Bridges ampliaba aún más sus registros al encarnar a un tipo duro pero corriente, algo que otros intentaron sin el mismo éxito que él.</p>

	<p>Coppola le llamó para su semiautobiográfica &#8216;Tucker&#8217;, que bordó, y <strong>Steve Kloves</strong> le llamó para darle la oportunidad de reunirle con su hermano Beau y su amiga <strong>Michelle Pfeiffer</strong> en <strong>&#8216;Los fabulosos Baker Boys&#8217;</strong>. De modo que la década acababa inmejorablemente, y comenzaba con la segunda parte de la que fue su película iniciática, de nuevo con Bogdanovich, la infravalorada y otoñal <strong>&#8216;Texasville&#8217;</strong>. Pero Bridges ya estaba demostrando que su registro era, aparentemente, ilimitado, pues bordó su papel de mendigo en la magnífica &#8216;El rey pescador&#8217;, de Terry Gilliam, y dio un nuevo rumbo con su elogiable papel de &#8216;American Heart&#8217;, que le dirigió Martin Bell en 1992. Tenía 43 años y estaba en plena posesión de su talento. Se convertía en un hombre maduro y maduraba a la vez que su cuerpo. Menos interesantes fueron &#8216;Si miedo a la vida&#8217; o &#8216;Volar por los aires&#8217;, pero con &#8216;Wild Bill&#8217; se transformó en el mito. Este excelente western de Walter Hill, que quizá merecía más elogios de los que tuvo, le dio la oportunidad de ejercer de gran histrión. Bridges no tenía límites, y trabajaba con tesón y humildad, sin dárselas de gran actor. Y construía una carrera apasionante.</p>

	<p><img id="image29090" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/jeff-bridges-the-dude1.jpg" class="centro" alt="jeff-bridges-the-dude1.jpg" /></p>

	<p>De nuevo tuvo que lidiar con dos papeles menores, a los que ofrecía todo su talento, con <strong>&#8216;La tormenta blanca&#8217;</strong> y <strong>&#8216;El amor tiene dos caras&#8217;</strong>, pero llegó otro de los papeles por los que le van a recordar dentro de cincuenta años, su fumeta pacifista metido a detective Jeff Lebowski (o El Nota, o El Notarino), que interpretó en la última gran película de los Coen, la proverbial <strong>&#8216;El gran Lebowski&#8217;</strong>. Este regalo de personaje lo convirtió en un icono del cine de los años 90. Imposible no enamorarse de él hasta las cachas. Y lo alucinante, es que después de este papel se pone a luchar contra terroristas en la inquietante <strong>&#8216;Arlington Road&#8217;</strong>, o interpreta al mismísimo presidente de los <span class="caps">EEUU</span> en <strong>&#8216;La candidata&#8217;</strong>. Esto es un intérprete de raza.</p>

	<p>Cierto que en la presente década ha tenido que lidiar con películas bastante menores, pero dio muestras de su genio en la desgarradora <strong>&#8216;The door in the floor&#8217;</strong>, junto a una inmensa Kim Basinger, repitió con Gilliam en la siniestra <strong>&#8216;Tideland&#8217;</strong>, y participó en el taquillazo &#8216;Iron Man&#8217;, entre otras. Ahora, dicen que suena muy fuerte para ser nominado al Oscar, premio que se le resiste desde siempre, con la venidera <strong>&#8216;Crazy Heart&#8217;</strong>, a la que pertenece la imagen de arriba del todo. Lo logre o no, es lo de menos. Lo importante es que siga demostrándonos lo grande que es.</p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA['Cocodrilo Dundee', truncado relato ecológico]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/cocodrilo-dundee-truncado-relato-ecologico</link>
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      <pubDate>Tue, 17 Nov 2009 13:15:59 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
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      <p><object width="500" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/YRmEOQq0C4Q&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/YRmEOQq0C4Q&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="500" height="344"></embed></object></p>

	<p><blockquote>&#8220;No sabe ni qué día es. Y no le importa. Qué tío con suerte&#8221;</p>

	<p>-Wally<br />
</blockquote></p>

	<p>Los años ochenta son un década denostada por unos como la confirmación de que los antiguos y esplendorosos estudios de Hollywood se habían ido al garete y se habían transformado en bancos, y defendida a muerte por otros como una década bastante más interesante para el cine norteamericano de lo que muchos quieren o pueden admitir. Yo no pertenezco ni a un bando ni al otro. <strong>Pero tengo mis debilidades, como todo el mundo.</strong> Creo que hay Blockbusters tipo A, como <strong>&#8216;Arma letal&#8217;</strong>, y Blockbusters tipo B (o C), como <strong>&#8216;Cocodrilo Dundee&#8217;</strong>, un relato ecológico que es bastante más de lo que quizá algunos puedan otorgarle, con un personaje central que da nombre al título lo bastante interesante y con aristas como para justificar el visionado.</p>

	<p>Pero hay más detalles interesantes, más allá de su personaje central. Y es que a pesar de su espíritu ochentero y sus limitaciones genéricas (una extraña mezcla de acción, comedia, aventura, parodia y misticismo) &#8216;Cocodrilo Dundee&#8217; está dirigida con bastante buen tino por el desconocido <strong>Peter Faiman</strong>, de carrera más bien inexistente, que en los últimos años apenas ha dirigido nada, y que se ha centrado en la producción. Aquí firma un <strong>a ratos hermoso, aunque truncado, filme naturalista</strong>, que termina naufragando por albergar numerosas concesiones a la galería, pero que merece ser defendido.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Brillante primera hora</h2>

	<p>La película comienza con una excusa que podría haber dado, como tantas otras cosas, bastante más de sí, pero que no está desaprovechada del todo: una periodista neoyorquina, que se encuentra en Sydney, recibe el encargo de realizar un reportaje a partir del rumor de que un lugareño sobrevivió al  ataque de un cocodrilo mientras estaba pescando, y se arrastró varios kilómetros hasta conseguir ayuda. Intrigada, se introduce en la Australia más salvaje, para dar con él, entrevistarle y obtener un buen artículo. Así, desde un principio, la historia envuelve a Dundee de una aureola de misterio y mística <strong>que se va a derrumbar, por una parte, y se va a reconstruir, por otra</strong>, hasta efectuar una suerte de deconstrucción. </p>

	<p>La primera, y muy divertida, escena con el protagonista será en una taberna que podía haber sido escenario de alguna escena de caza de Hawks. Lo primero que va a saber la reportera, interpretada por una guapa aunque algo sosa <strong>Linda Kozlowski</strong>, es que a Cocodrilo Dundee le gusta fanfarronear, llevándose consigo a un cocodrilo disecado a tomar cervezas, y que no tiene problemas en repartir puñetazos entre los paletos y los cowboys de ciudad presentes en el lugar. Pero sin duda tiene un encanto sincero, de modo que parte con él a un viaje de pocos días en lo más profundo de la naturaleza, y así poder presenciar el lugar donde le atacó el cocodrilo.</p>

	<p>La fotografía de Russell Boyd aprovecha magníficamente los exteriores naturales, escogidos con mucho gusto, mientras que el director Faiman se limita a contar con bastante oficio el choque de culturas y mentalidades que representan reportera y aventurero. Hay algunos momentos especialmente inspirados y en los que ambos actores demuestran tener mucha química. Como aquél en el que ella le pregunta a él por lo que piensa de la carrera nuclear (recordemos que estamos en plena era Reagan), a lo que él responde que no es asunto suyo. Ella le replica que hay que tener voz. Él dice que quién la va a oir ahí, y tiene toda la razón.</p>

	<p><object width="500" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/iSDg2FsIW9k&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/iSDg2FsIW9k&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="500" height="344"></embed></object></p>

	<p>El diálogo prosigue y ella le pregunta por lo que piensa de la lucha de los aborígenes por recuperar sus derechos y sus tierras, a lo que él responde con la metáfora de las rocas que llevan miles de años ahí posadas. Hay un fondo de innegable melancolía en esta historia, sobre todo a través del solitario y un tanto oscuro personaje de Dundee, en oposición a la burguesía bienpensante de ella. Esto es el mundo real, viene a decir la historia, y lo que se ha construido el hombre para su comodidad, es completamente falso y nos separa de todo aquello que nos hace eternos. La forma de ser de Dundee contrasta con su deseo de impresionar, que termina por dibujar un personaje ambivalente: afeitándose con cuchilla, observa que ella se acerca, la guarda y finge afeitarse con su enorme cuchillo; mirando previamente la hora en el reloj de Wally, simula de nuevo saber la hora que es mirando la posición del sol. <strong>Eso sí, cuando un búfalo se cruza en la carretera, impidiendo el paso, es capaz de dormirlo sin apenas tocarlo.</strong></p>

	<p>Además, la película tiene momentos en los que el tempo se estira brillantemente, como aquel en que ella decide ir sola hasta el punto de encuentro, y se ve atacada por un cocodrilo. Magníficamente montada, aún viéndola hoy, he de reconocer que la escena me impresiona por su ritmo, primero suave y luego violentísimo, y por su credibilidad. Todo esto, además, está sazonado con la excelente música de <strong>Peter Best</strong>, sencilla pero contundente, <strong>que otorga un gran ambiente a una ya de por sí excelente atmósfera</strong>. Momentos como la venganza contra los cazadores de canguros o la danza de los aborígenes, se quedan grabados por su sencilla emotividad.</p>

	<p>Ahora bien, justo cuando el relato tenía que ir más y más arriba, Mick Dundee y su reportera viajan a New York, en una especie de homenaje al mito del buen salvaje en la ciudad, y todo se derrumba. A partir de ahí el encanto construido se desvanece entre los dedos para dar lugar a una comedieta urbana bastante pobre de ideas visuales y temáticas. La historia de amor entre ambos es creíble, pero su desarrollo está mal armado, <strong>y tenemos la sensación de abandonar un buen relato ecologista por una peliculita comercial</strong> con los inevitables tics ochenteros. Una pena, porque esta historia se merecía algo más. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Terrence Malick: 'La delgada línea roja' - Paraíso]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/terrence-malick-la-delgada-linea-roja-paraiso</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/terrence-malick-la-delgada-linea-roja-paraiso</guid>
      <pubDate>Mon, 16 Nov 2009 22:39:44 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image29068" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/ldlr001_500.JPG" class="centro" alt="ldlr001.JPG" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Recuerdo a mi madre cuando se estaba muriendo. Se veía encogida y gris. Le pregunté si tenía miedo. Ella sacudió la cabeza. Yo tenía miedo de tocar la muerte que veía en ella. No veía nada hermoso ni noble en su regreso a Dios. He oído hablar de la inmortalidad, pero aún no la he visto.&#8221;</blockquote></p>

	<p>-Soldado Witt<br />

</p>

	<p>Del negro de la pantalla funde a la hipnótica y poderosa imagen de un cocodrilo que, lentamente, se introduce en la marisma, hasta que todo su cuerpo se sumerge en el agua. <strong>La música de Zimmer suena como en un templo, y se apaga al sumergirse la bestia</strong>. No hay cortes. Encadenado a la jungla: bellísimas y sobrecogedoras imágenes de la naturaleza en estado salvaje. De fondo, las reflexiones filosóficas del soldado Train (John Dee Smith). Comienza la película.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Las primeras secuencias de <strong>&#8216;La delgada línea roja&#8217;</strong> nos trasladan, sin el menor complejo ni énfasis, al Paraíso en la Tierra. Eso sí, las palabras de Train nos trasladan un tono existencialistas ineludible: ¿por qué esta guerra en el corazón de la naturaleza? ¿Se enfrenta la tierra al mar? La cámara de Malick penetra con curiosidad en la misma textura de la jungla, <strong>suena un coro diríase celestial</strong>. En manos de Malick, la vegetación cobra personalidad, como un personaje más, o como el verdadero protagonista o Dios de la creación. Con su cámara los árboles parecen dioses.</p>

<h2>La luz del mundo</h2>

	<p>Desde el mismo comienzo, la luz y la imagen del operador <strong>John Toll</strong> (fulgurante comienzo de carrera con dos Oscars consecutivos, <strong>uno de los pocos que lo ha logrado, por &#8216;Leyendas de pasión&#8217; y &#8216;Braveheart&#8217;</strong>) se muestra un verdadero prodigio. Ya hablaremos poco a poco de la maestría desplegada por este hombre en este trabajo sublime, pero de momento anotar que toda luz es natural, solamente ayudada por algunas sedas y reflectores, y con el negativo expuesto hacia las sombras, aprovechando al máximo las localizaciones de Queensland, Guadalcanal y las islas Solomon, con un uso de los objetivos panavisión como no se recuerda haberse empleado jamás.</p>

	<p>Malick vira de la naturaleza a sus habitantes, concretamente los indígenas de las islas Solomon, sobre todo sus niños, que son los primeros en que nos fijamos. Hay algo de documental en estas imágenes, que son como pedazos de vida antropológicamente arrancados del mundo. De ahí a varios planos de ensueño con los niños indígenas buceando en busca de conchas y otros objetos, como ángeles. Estamos en el Paraíso Terrenal, sin duda, y los cánticos se acentúan. <strong>Sobre los niños, en falso punto de vista, navega el soldado Witt (Jim Caviezel)</strong>. El agua y la barca de Witt son dos de los iconos visuales más importantes de este primer bloque. El agua lo será de toda la película. </p>

	<p><img id="image29070" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/ldlr004_500.JPG" class="centro" alt="ldlr004.JPG" /></p>

	<p>Witt, sobre la barca, asemeja un hombre entre dos mundos. Con su chapa de soldado está claro que pertenece al ejército. Pero no actúa como un soldado, sino que se parece a un nativo, y parece llevarse bien con ellos. Con exquisito gusto, Malick encadena, no corta, de ese viaje en barca, a un pequeño lago donde los nativos limpian a sus hijos. Pareciera que Malick le señala a su personaje su camino. Pero Witt se encuentra lejos del lago, y lo observa con extrañeza. Este soldado, que parece haber abandonado el ejército y haberse refugiado allí, <strong>es un hombre espiritualmente en el filo</strong>, que se pregunta sobre la muerte una y otra vez.</p>

	<p>Observando a una madre jugando en el agua con su hijo, Witt recuerda a su madre y habla de ella. Lo que parece una voz en off es un diálogo (reproducido arriba del todo). La música cambia, entramos en un nuevo tono, en una nueva estrofa de este poema. Se establecen, de manera nítida, tres melodías que formarán una sinfonía: la imagen, la música y la voz en off. Las tres se alimentarán mutuamente, <strong>se negarán, se darán sentido y se superpondrán las unas a las otras</strong>, como en una sinfonía que se concentrara en lo abstracto para dar una expresión concreta de la vida y la muerte. </p>

	<p>Witt asemeja una estatua de piedra, un hombre que no teme rechazar todas las convenciones del mundo y que se enfrenta, directamente, a las cuestiones más terribles e inasibles a las que puede enfrentarse todo ser humano: ¿existe la inmortalidad? ¿qué es la muerte? ¿qué sentiré cuando sepa que ese es mi último aliento? No recuerdo ahora mismo quién dijo que las únicas historias que merecen ser contadas <strong>son aquellas que le contarías a un moribundo en el lecho de muerte</strong>. Y es auténticamente cierto. Esta es una de ellas.</p>

	<p><img id="image29071" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/ldlr006_500.JPG" class="centro" alt="ldlr006.JPG" /></p>

	<p>Con extrema sensibilidad, obtenemos un nuevo encadenado, posiblemente al recuerdo de la madre de Witt. Aunque no hay nada que nos haga pensar que no es, simplemente, la imagen de la muerte de cualquier ser amado. Con la música de Zimmer siempre consolándonos, observamos a una mujer en su lecho de muerte, esperando la parca con tranquilidad. Los gestos son sencillos pero extraños: la mujer se acerca a la niña, pero no sabemos si le da algo o le indica alguna cosa con un gesto. La niña es, además tremendamente misteriosa, vestida de blanco y con una sonrisa celestial, liberadora. Malick realiza un plano de dos pájaros en su jaula, en la misma habitación. <strong>¿Metáfora del alma encarcelada que pronto echará a volar?</strong> Imposible asegurarlo. Con Malick el espectador ha de ser co-creador de la imagen, y otro verá algo diferente a lo que veo yo, sin duda.</p>

	<p>Lo mismo sucede con el siguiente plano a ese: el camisón blanquísimo de la niña, con un extraño dibujo de tres círculos en su pecho. Que cada cual diga lo que puede sentir con eso, pero no hay duda de que existe algo poderoso e indescriptible en ese plano. Malick es un artista capaz de hacer levitar,<strong> explotar, la materia con que está hecha un plano,</strong> llevarlo más allá del mero carácter visual del mismo y convertirlo en algo más, mucho más, quizá el reflejo de la eternidad, la inmortalidad, precisamente aquello que Witt busca con tanta desesperación. La secuencia termina con las paredes de la habitación sin techo, con el cielo abierto sobre ellas, como si el espíritu quedase por fin libre. Y encadena al barco de Witt (tan inquietante como la barca de Caronte, que lleva a la otra &#8220;orilla&#8221;) y al propio Witt reflexionando en la playa. Parece que por fin ha encontrado la paz que tanto anhelaba.</p>

	<p><img id="image29074" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/ldlr007_500.JPG" class="centro" alt="ldlr007.JPG" /></p>

	<p>El personaje de Witt va a ser fundamental en la trama, pero, de forma extraña, apenas va a tener presencia en la misma. Va a flotar sobre ella, por decirlo de alguna manera, y no precisamente porque habiendo encontrado el Paraíso en la Tierra sea un hombre libre e intocable, nada más lejos, sino porque Malick va a sembrar en este comienzo la semilla del tema y la razón de la película, <strong>que no es otro que la muerte y la inmortalidad</strong>, en una visión panteísta y elegíaca del mundo, pero también cruel y descarnada, sin falsas componendas. </p>

	<p>Por alguna razón, el plano que coge a Witt de espaldas después de haber alcanzado o percibido esa inmortalidad que hasta ahora no había visto, es perfecto para ese momento, significa realmente entrar en un estado de ánimo. Por fin puede hablar con la madre y su hijo, al que lavaba en el arroyo. E incluso porta una visión más ingenua incluso que la de ella, cuando asegura que los niños nunca pelean, y ella le corrige pues sí pelean. <strong>Para Malick, la violencia es intrínseca al ser humano, incluso en ese paraíso</strong>. Siempre está latente, nadie está a salvo. Pero a Witt no le importa, para él ese es su cielo.</p>

	<p><img id="image29073" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/ldlr008_500.JPG" class="centro" alt="ldlr008.JPG" /></p>

	<p>Trabajará con los nativos y jugará con los niños, acompañado por otro soldado renegado de la guerra y del horror, de quien ni siquiera conoceremos su nombre. Para Malick podría dar a otra película ese personaje anónimo, pero de momento se centra en Witt, aunque su compañero parece tan vivo y tan interesante, pese a su leve aparición, como él.</p>

	<p>Por fin, tienen lugar los cánticos de las islas Solomon, que como la película, son un diálogo con Dios, pues Malick, como todo gran artista, tiene un diálogo con Dios, o si se quiere, con lo mejor y lo peor de nosotros mismos. </p>

	<p>Con estos primeros diez minutos Malick alcanza uno de los comienzos más hermosos de la entera historia del cine norteamericano. Un despliegue de sensibilidad, profundidad, conmoción espiritual como este escritor pocas veces ha visto en su vida. Un bloque que concluye cuando el ejército norteamericano les &#8220;caza&#8221; y les devuelve a la disciplina militar, para hacer la guerra en Guadalcanal. Un prólogo tras el que comienza la verdadera película.</p>

	<p><img id="image29075" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/ldlr009_500.JPG" class="centro" alt="ldlr009.JPG" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Estrenos DVD | 16 de Noviembre]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/estrenos-dvd/estrenos-dvd-16-de-noviembre</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/estrenos-dvd/estrenos-dvd-16-de-noviembre</guid>
      <pubDate>Mon, 16 Nov 2009 08:48:34 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.blogdecine.com/index.xml" alt=""/> 
      <p>No se puede decir que haya novedades de estrenos recientes esta semana, porque apenas estrenan nada de esas características, pero sí que hay estrenos en Dvd más que interesantes, sobre todo de películas muy importantes aunque quizá algo antiguas. Echad un vistazo a la lista.</p>

	<p><img id="image29051" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/conlamuerteenlostalonesbluray.jpg" class="centro" alt="conlamuerteenlostalonesbluray.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Con la muerte en los talones&#8217; Edición Especial 50 Aniversario</h2>

	<p>Se cumple medio siglo de una de las obras mayores de uno de los directores más importantes de la historia del cine, ahí es nada, y se conmemora con el lanzamiento de un <span class="caps">DVD</span> que presenta una copia restaurada, y un segundo disco repleto de extras que prometen muchas cosas interesantes, con documentales y galerías. Una pasada de compra obligatoria.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image29052" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/montypython.jpg" class="centro" alt="montypython.jpg" /></p>

<h2>Colección 400 años de Monty Phyton</h2>

	<p>Por fin sale una de las macrocolecciones más esperadas de este año, la que hace un justo repaso a uno de los grupos cómicos más importantes de la televisión y el cine. Nada menos que 10 discos, que incluyen una edición de lujo de &#8216;Los caballeros de la mesa cuadrada&#8217;, la serie completa de &#8216;Flying Circus&#8217; y un montón de extras. Perfecto regalo para estas navidades.</p>

	<p><img id="image29061" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/transformers2-revengeofthefallentra_500.jpg" class="centro" alt="transformers2-revengeofthefallentra.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Transformers 2, la venganza de los caídos&#8217; Edición Especial</h2>

	<p>Se me pasaba anunciar la edición de este blockbuster, que con muchos más robots que la primera parte, continúa siendo una excusa perfecta para ir a ver a Megan Fox. Una edición especial de dos discos, que incluyen todo tipo de material extra, como no podía ser menos, como un larguísimo documental que desgrana convenientemente todo el proceso de producción, audiocomentario, arte conceptual, escenas extendidas, video musical. Vamos, que igual merece el dinero, y todo.</p>

	<p><img id="image29053" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/loqueelvientosellevo_500.jpg" class="centro" alt="loqueelvientosellevo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Lo que el viento se llevó&#8217; Edición 70 Aniversario</h2>

	<p>Sí, ya van varias ediciones de esta <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/la-eterna-juventud-de-lo-que-el-viento-se-llevo">maravilla</a>, pero ahora aprovechan que cumple setenta años para lanzar una nueva, con nada menos que cinco discos y una burrada de extras. Además, una reproducción del Programa de Mano original de 1939, con bocetos del vestuario, un libro de imágenes, un set con 20 fotografías seleccionadas. O sea, una pasada&#8230;</p>

	<p><img id="image29054" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/obsesionada-1_500.jpg" class="centro" alt="obsesionada-1.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Obsesionada&#8217;</h2>

	<p>Se estrena una edición sencilla de esta película de suspense que conoció cierto éxito de taquilla, pero que no tuvo mucho reconocimiento crítico, que se diga. Un par de documentales y algunos trailers acompañan la edición.</p>

	<p><strong>Críticas en Blogdecine:</strong></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/obsesionada-un-thriller-erotico-con-muy-poco-de-thriller-y-menos-de-erotico">&#8216;Obsesionada&#8217;, un thriller erótico, con muy poco de thriller y menos de erótico</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/peliculas-ridiculas-obsesionada">Películas ridículas: &#8216;Obsesionada&#8217;</a></li>
	</ul>

	<p><img id="image29055" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/dersuuzala_500.jpg" class="centro" alt="dersuuzala.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Derzu Uzala&#8217;</h2>

	<p>Otra obra excepcional, de uno de los dos otres directores japoneses más importantes de la historia, en la que quizá es su pieza más perfecta y melancólica, la historia del cazador solitario y su amistad con el capitán ruso. Un solo disco, pero trae entrevistas y documentales, y se vende junto con el libro que inspiró la película. Compra obligada para todos los amantes del cine.</p>

	<p><img id="image29056" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/fortapache_500.jpg" class="centro" alt="fortapache.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Fort Apache&#8217; Edición Especial</h2>

	<p>Y seguimos con obras maestras de grandes maestros de las que hacen ediciones especiales. Esta vez, uno de los mejores trabajos de Ford, con una edición de dos discos, con tres documentales muy completos y un libreto, nada menos. Esto sí que es un regalo ideal para navidades, mi dirección es&#8230;</p>

	<p><img id="image29057" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/iceage3blurayusa.jpg" class="centro" alt="iceage3blurayusa.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Ice Age Trilogía&#8217;</h2>

	<p>He de reconocer que tengo debilidad por estas películas, aunque la tercera aún no la he visto. Pero es ver el careto de esa ardilla-rata y sonreir, no lo puedo evitar. Aprovechando que sale la tercera película, hacen un pack con las tres, aunque sin extras, tontos no son. Lo mejor, las escenas de Scrat. </p>

	<p><img id="image29058" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/la_verguenza_foto1_500.jpg" class="centro" alt="la_verguenza_foto1.jpg" /></p>

<h2>&#8216;La vergüenza&#8217;</h2>

	<p>Potente drama, que le ha dado muchos premios a su director, probablemente merecidos. Una edición de un solo disco, pero con un montón de extras, como documentales, cortos, galerías&#8230;Merece la pena gastarse unos eurillos.</p>

	<p><img id="image29059" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/pagafantas.jpg" class="centro" alt="pagafantas.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Pagafantas&#8217; Edición Especial</h2>

	<p>Una de las películas españolas más divertidas del año, aunque no es gran cine, ni mucho menos. Pero quizá sean necesarias más como esta. Dos <span class="caps">DVD</span>, con audiocomentarios, galerías, trailer, making of, escenas eliminadas, y muchas cosas más. Seguro que tiene buenas ventas.</p>

	<p><strong>Críticas en Blogdecine:</strong></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-espanol/pagafantas-la-ilusion-del-amor">&#8216;Pagafantas&#8217;, la ilusión del amor</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-espanol/pagafantas-una-comedia-anti-romantica">&#8216;Pagafantas&#8217;, una comedia anti-romántica</a></li>
	</ul>

	<p><img id="image29060" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/imamura_500.jpg" class="centro" alt="imamura.jpg" /></p>

<h2>Shohei Imamura &#8211; Filmoteca Fnac</h2>

	<p>Tenía que caer este <span class="caps">DVD</span> en la filmoteca Fnac, que recoge tres de las más importantes películas del maestro japonés, y tres de las más intensas sin duda: &#8216;The Insect Woman&#8217;, &#8216;Intention of Murder y &#8216;Pornographers&#8217;. Por supuesto, no hay casi extras, pero son tres joyas que seguramente los aficionados sepan apreciar, así que pasaros por este establecimiento, que será el único que lo venda.</p>

	<p>Y eso es todo por esta semana. Nos vemos por aquí.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.zonadvd.com/">ZonaDVD</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['La costilla de Adán', excelente teatro filmado]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/la-costilla-de-adan-excelente-teatro-filmado</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/la-costilla-de-adan-excelente-teatro-filmado</guid>
      <pubDate>Sun, 15 Nov 2009 18:41:09 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.blogdecine.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img id="image29048" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/adams-rib-tracy-holliday-hepburn.jpg" class="centro" alt="adams-rib-tracy-holliday-hepburn.jpg" /></p>

	<p><blockquote><br />
&#8220;Los abogados no deberían casarse con otros abogados&#8221;</p>

	<p>-Kip Laurie</blockquote></p>

	<p>El cine clásico norteamericano comprende, en teoría, las décadas de los 30, 40 y 50 del pasado siglo. En la última de ellas se alcanzó, según muchos, la perfección de este arte en ese país, y después de eso, no ha dado más que tumbos. El neoyorquino George Cukor, tenido por un gran director de actrices, dirigió esta famosa comedia en 1949, con la ya famosa y casi mítica por entonces pareja formada por Tracy y Hepburn.</p>

	<p>Comedia bastante disparatada, sin llegar a los niveles de &#8220;screwball comedy&#8221;, centrada en la guerra de sexos y en el feminismo rampante por aquella época, con dos abogados rivales que resultan ser marido y mujer (algo que es ilegal, pero a quién le importa&#8230;), involucrados en un caso de infidelidad que casi termina en tragedia y que va a servir para un discurso que, a día de hoy, queda bastante naif.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Todo comienza con una secuencia que es, ciertamente, magistral, y que demuestra más de lo que el propio Cukor demuestra a lo largo de esta película: que tenía un gran sentido visual. Cinco minutos de cine mudo, con suspense y comedia a raudales, en los que seguimos a una mujer en su plan de vengarse del calavera de su marido, interpretado por un Tom Ewell como siempre espectacular. Cukor se entrega, después de este alarde, a dar todo el protagonismo a Tracy y Hepburn, en una trama que deja bastante que desear.</p>

	<p>Lo de Hepburn es un caso de personalidad como no ha existido otra en la historia del cine. Nadie daba un duro por ella como estrella, aunque ya de joven era indudable su talento. Quién podía imaginar que enamoraría al católico Tracy, y a <strong>Howard Hugues</strong>, e incluso le haría perder la cabeza al lacónico <strong>John Ford</strong>, una mujer de atractivo físico escaso, pero de energía y vitalidad arrolladoras. Aquí se erige en icono feminista, que no es sino una de las batallas de su vida, mientras despliega sin prejuicios su complicidad y cariño con Tracy, que interpreta a un personaje mucho menos atractivo.</p>

	<p><object width="500" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QnOFDYkzsDE&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/QnOFDYkzsDE&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="500" height="344"></embed></object></p>

	<p>Como ejemplo de cine judicial, lo cierto es que la película no es gran cosa. El caso es forzado, poco creíble, y mal desarrollado. El juez incurre en actitudes incomprensibles, como muchos otros personajes, y todo no es más que una excusa poco divertida para lo que verdaderamente importa: el discurso feminista y las situaciones entre la famosa pareja. Además, ya sabemos cómo va a acabar. Es decir, no estamos en algo parecido a &#8216;Testigo de cargo&#8217; en versión cómica, sino en un conservador vehículo de lucimiento.</p>

	<p>Tampoco es gran cosa como creación cinematográfica, aunque a muchos se les llene la boca con este tipo de películas, que no son más que teatro filmado, llamándolas obras maestras y cosas por el estilo. Cukor se limita a poner la cámara sobre un trípide y filmar del modo más correcto posible, sin emplear el punto de vista en ningún momento y con una planificación completamente teatral. Es decir: plano general o plano medio, con los actores generalmente de perfil. Aún así, logra una narración fluida y competente, pero diez años después de, por ejemplo, <strong>&#8216;Lo que el viento se llevó&#8217;</strong>, que es mucho más dinámica y mucho más visual, pues queda anticuado. El cine evoluciona, por suerte.</p>

	<p>Eso sí, la dirección de actores es soberbia. Aunque también es verdad que los actores son, todos, sin excepción, una gozada de profesionales, perfectamente conocedores de los resortes del ritmo interno de la secuencia y de la comprensión de la cámara. Es impresionante cómo dan vida a una secuencia tan ramplona.</p>

	<p>Al final, todo queda en un espectáculo light, muy poco inspirado visualmente, con secuencias muy divertidas y llenas de ingenio verbal. Pero Cukor no fue nunca más (ni menos, ciertamente), que un director académico, brillante e impersonal. Nunca fue Hitchcock, ni Hawks, ni Welles. Las obras maestras del cine, las de mayor sentido visual, las firmaban otros. Pero su teatro filmado era siempre interesante.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Roman Polanski: Wanted and Desire', la tragedia del enano genial]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/roman-polanski-wanted-and-desire-la-tragedia-del-enano-genial</link>
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      <pubDate>Sat, 14 Nov 2009 19:32:09 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image29035" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/roman_polanski_wanted_and_desired_movie_image__1__500.jpg" class="centro" alt="roman_polanski_wanted_and_desired_movie_image__1_.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Yo era como un ratón en las garras de un gato cruel&#8221;</p>

	<p>-Roman Polanski</blockquote></p>

	<p>Esta madrugada, una de esas noches de viernes en las que, por alguna extraña razón, ver un documental es lo mejor, lo más interesante y provechoso, que uno puede hacer, volví a ver, bastantes meses después de la primera vez, este magnífico documental, que me ha parecido ahora, ya que la situación ha cambiado, <strong>mucho más perturbador e importante que la primera vez</strong>. Es lo que tienen los documentales contemporáneos: pueden quedarse obsoletos muy pronto con este mundo de locos en que vivimos.</p>

	<p>Pero, obsoleto o no, &#8216;<strong>Roman Polanski: Wanted and Desire&#8217; (Marina Zenovich, 2008) es bastante más que un documento audiovisual sobre el proceso a un eminente artista</strong>, es el retrato de una época, de varios hombres, de una sociedad hipócrita, de un sistema legal vergonzoso, es la tragedia de una vida, es una acusación a la vileza del periodismo moderno. Es un documento imprescindible.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>El cineasta polaco demonizado</h2>

	<p>La pieza conmienza y concluye con una conversación que primero es un almuerzo y por la tumultuosa conversación se convierte en cena, y entre medias asistimos, estupefactos, a una radiografía certera y deprimente de las tripas de los juzgados norteamericanos, que cuando acogen a famosos <strong>supuran mezquindad hasta límites indescriptibles</strong>. Pero la película no defiende a Polanski, al menos de un modo obvio, sino que explica con bastante objetividad los hechos, dejando que juzguemos nosotros.</p>

	<p>Hay talento y coraje mostrando el preludio a un juicio que fue una farsa, y que finalmente se convirtió en un circo. La directora y sus colaboradores se detienen con precisión en las barrabasadas de un caso delirante, contando en paralelo las vicisitudes de Roman en Londres primero y en Nueva York y LA después. <strong>Pero no hay nada tendencioso en contarte su vida</strong>, ni de manipulador, pues es un caso contra Polanski, y tienen que hablarte de Polanski, de sus luces y sus sombras, perfilando sus rasgos de carácter, así como los de los secundarios de esta trama, para que el espectador se sitúe debidamente.</p>

	<p><img id="image29036" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/sharon-tate_500.jpg" class="centro" alt="sharon-tate.jpg" /></p>

	<p>Sin duda, conocemos un poco más a este artista irrepetible, que ha dejado una huella imborrable en el cine europeo y norteamericano de la segunda mitad del siglo XX, y cuya vida es un verdadero rosario de desgracias. <strong>También ofrece algo de luz al caso de su relación sexual ilícita con una menor</strong>, en el crimen sexual más sonado, quizá, de la historia de California. Y luz es lo que se necesita, porque este caso es de todo menos simple, y la colección de opiniones del respetable debería estudiar a fondo el caso antes de demonizar a Polanski, o de santificarle.</p>

	<p>Lo cierto es que uno pasa de la incredulidad a la estupefacción, y de ahí a la indignación. Pero también hay perlas para los del colmillo envenenado, los bienpensantes y los hipócritas, cuando Polanski pregunta &#8220;¿a quién no le gustan las jovencitas?&#8221;. Pero si a uno le presentan los hechos del caso, tal como están aquí, si uno ve de qué manera el juez cometió abuso de poder, o de cómo se plegó a las exigencia de los medios de comunicación, si uno atiende cuando explican de qué modo <strong>se cortaron en dos las braguitas de la víctima por orden del juez</strong> (la mitad para la defensa, la otra mitad para la fiscalía&#8230;), si uno percibe el ambiente de prejuicios de prensa y miembros del juzgado, no puede sino sentir vergüenza ajena.</p>

	<p>Y más que vergüenza ajena cuando se explica que Polanski ya cumplió la condena pactada con el juez: 90 días en Chino, reducidos a 42 (la reducción en estos casos es algo habitual), en los que un supervisor psiquiátrico debía tratarle, <strong>y en los que recomendó encarecidamente la libertad condicional</strong>. Pero claro, el juez Rittenband, anhelante de publicidad, se dejó presionar por los medios de comunicación y no estaba dispuesto a dejar las cosas así, amenazando con meter entre rejas como fuera a aquel &#8220;enano pervertido&#8221;.</p>

	<p>Pero también resulta inolvidable la emocionante rueda de prensa en la que Polanski pedía dignidad a los medios de comunicación (como pedir a un político que haga su trabajo) tras el asesinato de su esposa. Pocos documentales <strong>dejan en su sitio con tanta contundencia a la prensa</strong> como lo hace este documental de visionado más que recomendable.</p>

<h2>Post Data Inevitable</h2>

	<p>Polanski huyó por sentirse tal como describe la cita que he reproducido arriba del todo, y sospecho que muchos habríamos hecho lo mismo. Hace unos años, según explica el documental, la fiscalía y la abogacía llegaron a un acuerdo para que se entregase y le fueran perdonados todos los cargos, eso sí...<strong>con la condición de que fuera televisado</strong>, dijo el nuevo juez (Rittenband, ya muerto, había sido retirado del caso por mala praxis&#8230;). Polanski, como es lógico, se negó.</p>

	<p>Sobran comentarios.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La cuestión del estilo en el cine]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/la-cuestion-del-estilo-en-el-cine</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/la-cuestion-del-estilo-en-el-cine</guid>
      <pubDate>Sat, 14 Nov 2009 16:14:41 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image29028" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/19176456_500.jpg" class="centro" alt="19176456.jpg" /></p>

	<p>Una de las cuestiones que más dan que hablar a los cinéfilos y analistas es, sin lugar a dudas, ese concepto resbaladizo e inasible, muchas veces manipulado y manipulador, que el gran <strong>John Ford</strong> se negaba a acotar con esa vanidad a la que tantos se entregan, y que <strong>Sinatra</strong> admitió que era la verdadera razón de su fama y de su fortuna: el concepto siempre difícil del estilo.</p>

	<p>La cuestión del estilo trae de cabeza a más de uno, mientras que para muchos es la verdadera razón de su cinefilia y el núcleo a partir del cual reflexionar acerca de la forma de arte que representa la puesta en escena cinematográfica. Ahora bien, y ahora profundizaré un poco en ello, creo que con esto de estilo muchas veces se pierde el norte.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Primero habría que responder a la inevitable pregunta, con las limitaciones personales de rigor: ¿qué es eso del estilo? Si por estilo entendemos las características de la mirada de un director, o la mera formalización visual y sonora de una historia, la respuesta podría ser infinita, y también muy reduccionista, pues todo se limitaría a hablar del aspecto más material del cine, y no de su esencia, que es lo que verdaderamente nos importa, creo yo. Es decir, creo que el problema suele estar entre diferenciar forma y contenido, cuando en el arte, <strong>la forma crea el contenido</strong>.</p>

	<p>En el reciente <a href="http://www.blogdecine.com/tag/57-festival-de-san-sebastian">57º Festival de cine de San Sebastián</a> pudimos ver, o más sufrir, la nueva película de <strong>Javier Rebollo</strong>. Después de lamentarme por haber visto una de las mayores bobadas que he visto en mi vida (y he visto muchas), Rebollo se alzó con la Concha de Plata al mejor director. Leí poco después a Carlos Heredero afirmar que la había ganado con todos los merecimientos. Y resulta curioso, y deprimente, que Heredero alabe con tanto ardor este vacuo ejercicio de estilo cuando hace años le leí también que en <strong>&#8216;Hero&#8217;</strong> Yimou primaba el estilo en detrimento de la sustancia, por ejemplo.</p>

	<p><img id="image29030" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/30_500.jpg" class="centro" alt="30.jpg" /></p>

	<p>Me explico: cuando digo que la forma crea el contenido, es tal cual, por eso nunca he entendido que se acuse a una película de ser &#8220;simplemente bella&#8221;, cuando ese debe ser su más grande objetivo, y bello es lo que contiene la armonía de la forma. Premiar el estilo facilón, burdo, pagado de sí mismo, de Rebollo, es precisamente encumbrar el estilo por el estilo, no como creación, sino como masturbación estética, en aras de un cine sin más objetivo que el de recrear ideas, no la vida misma.</p>

	<p>En mi opinión, expresar ideas o sentimientos por medio del cine, es rebajar el cine, porque el arte está para expresar la vida misma, y pocas veces he visto, ya que nombrábamos a &#8216;Hero&#8217;, una secuencia de acontecimientos de amor y celos más vital y enérgica, más bella, que la que separa de muerte a los dos amantes vestidos de rojo. Eso me da la sensación de ser un pedazo de vida, tal cual. Formalmente muy estilizada, pero para contar algo.</p>

	<p>Porque el estilo, en realidad, es lo de menos. No es más que una excusa sobre a la que tantos nos encanta hablar, cuyo fin último es que en la pantalla le ocurra algo a alguien, y que esto nos importe. Esto es lo más difícil de todo, y los grandes estilistas del mundo, léase Tarantino o Lynch, son quienes son, porque por mucho que digan sus detractores, bajo todo su estilo siempre están al servicio de una historia y unos personajes, eso que los puristas priman por encima de todo lo demás&#8230;</p>

	<p>Realmente creo que el estilo, algo que como pueden comprobar nuestros lectores suele ocupar gran parte de mi trabajo en los estudios a directores en blogdecine, es algo insignificante cuando a los directores les importa más demostrar lo geniales que son sus ideas (como al aberrante Rebollo, enamorado de sí mismo hasta las cachas&#8230;) que expresar lo terrible que es la vida. Ahí está la clave que convierte en artistas inmortales a esos estilistas que se niegan a contar historias como todos los demás y que a menudo son tachados de elitistas por la mayoría. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Steven Spielberg: 'El mundo perdido: Parque jurásico II', lo que pudo ser y no fue]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-el-mundo-perdido-parque-jurasico-ii-lo-que-pudo-ser-y-no-fue</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-el-mundo-perdido-parque-jurasico-ii-lo-que-pudo-ser-y-no-fue</guid>
      <pubDate>Fri, 13 Nov 2009 12:50:30 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.blogdecine.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img id="image29009" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/l_119567_75a544e5_500.jpg" class="centro" alt="l_119567_75a544e5.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Peter, si quiere que dirija su pequeño safari, hay dos condiciones: primero, aquí mando yo, y cuando no esté yo, manda Dieter. Todo lo que tiene que hacer es firmar cheques, decirnos lo buenos que somos y abrir su caja de whisky cuando tengamos un buen día. Segunda condición: ¿mi salario? Puede quedárselo. Todo lo que quiero como pago a mis servicios es el derecho a cazar uno de los Tyranosaurios. Un macho. Cómo y cuándo es asunto mío. Ahora, si no le gustan alguna de estas condiciones, le dejaré solo. Así que adelante, levante el campamento aquí mismo, o en una ciénaga, o en mitad del nido de un Rex, porque me da igual. Pero he estado en demasiados safaris con dentistas ricos para escuchar más ideas suicidas, ¿de acuerdo?&#8221;</p>

	<p>-Roland Tembo</blockquote></p>

	<p>Cuatro años después de ganarse un prestigio que siempre se le había resistido, y de alzarse con el Oscar al mejor director y mejor película con la estupenda &#8216;La lista de Schindler&#8217;, Spielberg volvía al cine con la segunda parte de la película más taquillera (hasta que llegó &#8216;Titanic&#8217;) de la historia. Y lo cierto es que dice mucho del carácter artístico de Spielberg que se arriesgara con aquella incursión en el holocausto judío, para regresar a una aventura que era una de sus menos interesantes películas. Es decir, un cineasta que podía permitirse cualquier cosa, cambiar por fin de rumbo una filmografía que ya se dibujaba con irregulares aristas, <strong>reincide en un cine descaradamente comercial que, además, fracasa en su intento de ofrecer grandiosa aventura</strong> y que se queda en una aventura familiar muy endeble. Películas como estas dan que pensar sobre la importancia real de Spielberg como artista.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Regreso a la pesadilla&#8230;es decir, al cuento de hadas</h2>

	<p>Estaba claro que íbamos a conocer una segunda parte, y parecía sencillo superar los tonos edulcorados y el bajísimo listón que Spielberg se impuso en la primera aventura. Esta película responde a la fórmula del &#8220;más difícil todavía&#8221;, pues después de sorprender a todos con unos efectos digitales que recreaban dinosaurios con gran espectacularidad, había que encontrar la fórmula para volver a sorprenderles. El problema es que ya estaba todo inventado. Simplemente, pusieron muchos más saurios, un poco mejor hechos que la última vez. La solución pasaba, en realidad, por situar a personajes más interesantes en la vorágine de esta secuela. <strong>Pero ahí también fracasaron, salvo en un caso, del que hablaremos más adelante.</strong></p>

	<p>Ya el mismo comienzo avisa de que la cosa no va a discurrir por caminos muy diferentes a los de la primera aventura. <strong>¿Dónde están los electrizantes prólogos de Indiana Jones? Desaparecidos</strong>. A continuación regresamos a la civilización con el personaje de <strong>Jeff Goldblum</strong>, que repite papel, pero que durante toda película va a suponer un ejemplo de desgana y de incapacidad. Por supuesto, ha de regresar a la segunda isla en busca de su ex-mujer, que resultará ser Julianne Moore. ¿Por qué Spielberg coloca a este personaje en el centro de la historia, cuando es evidente que hace falta algo más interesante que eso? No lo puedo entender. En mi opinión, es el primer error, y uno de los más grandes. Pero hay muchos más. Su personaje tiene una hija, en teoría adoptada, que es un completo pegote sin gracia, y es que Spielberg tiene que meter algún crío por eso de asegurarse esa dimensión en el relato. La hija viajará con Malcolm de polizón, como todos nos imaginábamos desde el principio, cuando en realidad nos importa muy poco que viva o muera.</p>

	<p>Malcolm, con barba y pinta de estar en muy mala forma, viaja con un equipo de dos personas más, entre ellos Nick Van Owen (un digno Vince Vaughn), que luego descubriremos que es un naturalista infiltrado, y enseguida se encuentra con su ex-pareja, una insoportable Moore (que es una de mis actrices favoritas). Hasta aquí han transcurrido más de veinte minutos de película, <strong>y se pregunta uno cuándo va a empezar esa en teoría gran aventura filmada por el gran maestro, porque ni por asomo hay nada de eso</strong>. Eso sí, los estegosaurios muy bonitos, muy bien hechos. También tenemos algún momento cursi digno de la casa, como al que pertenece la fotografía de arriba del todo. En ese momento, sucede un atisbo de milagro, porque llega un segundo grupo a la isla, capitaneado por el único personaje que tiene algo, interpretado por el gran <strong>Pete Postlethwaite</strong>, al que pertenece el monólogo que abre este artículo.</p>

	<p>De pronto, sucede un milagro. Y es que pasa algo en la historia. Tensión, conflicto. Se instala cierta incertidumbre. Por supuesto, los dinosuarios vuelven a mostrar que son ellos los que mandan, y dos Rex atacan al furgón de los &#8220;buenos&#8221;, matando a uno de ellos, en una secuencia ciertamente muy elaborada, aunque estropeada por los famosos chistes malos tan del gusto de Spielberg. Eso sí, una vez concluido ese bloque, <strong>comienza la que es para mí la verdadera película</strong>, con el grupo de supervivientes aislados del mundo exterior y obligados a viajar hasta otro punto de la isla. Y ahí toma el mando el personaje de Postlethwaite, que es el que debería haber protagonizado toda la película, si Spielberg hubiera tenido los redaños de llevar su deseo de hacer esta película más oscura hasta al final, y no la hubiera convertido, de nuevo, en otra insulsez familiar.</p>

	<p><img id="image29011" src="http://img.blogdecine.com/2009/11/stegosaurus_j01-dinosaur_in_thelostworld_500.jpg" class="centro" alt="stegosaurus_j01-dinosaur_in_thelostworld.jpg" /></p>

	<p>Y es que, que me corrija el lector si ando errado, pero la aventura es algo más que cuatro personajes sin carisma correteando de un lado para otro perseguidos por dinosaurios generados por ordenador. Estoy seguro de que el adolescente amante de videojuegos (y yo soy un viciado, que no me interpreten mal) que en su vida ha visto una película de <strong>Raoul Walsh</strong>, de <strong>Howard Hawks</strong> o de <strong>John Huston</strong>, querrá corregirme y estará encantado con este despropósito, pero yo espero algo más, en realidad mucho más, de una historia de aventuras. <strong>No sólo pasar el rato, sino que me conmueva</strong>, porque creo que es uno de los géneros más poderosos que existen. Y como Spielberg demostró en &#8216;Tiburón&#8217;, por ejemplo, pues es de esperar, siempre, lo mejor de él. </p>

	<p>La cosa se anima, ya digo, con ese viaje hacia el interior de la isla, pero las barbaridades se suceden sin desmayo (el tyrannosaurio o los raptores cazando siempre a uno de los &#8220;malos&#8221;, nunca de los &#8220;buenos&#8221;, la bochornosa escena de la hija haciendo equilibrismos sobre barras paralelas&#8230;), hasta que por fin tiene lugar el forzado tercer acto, ya en la ciudad, que pretende homenajear, con más pena que gloria, a clásicos como <strong>&#8216;King Kong&#8217;</strong>. Ya hablé, <a href="http://www.blogdecine.com/directores/a-steven-spielberg-se-le-dan-fatal-los-finales">en su momento</a>, de lo mal que se le dan a veces los finales a este hombre, llegando a estropear buenas películas (no es el caso).<strong> Aquí vuelve a demostrar que la coherencia no es lo suyo.</strong> Y si no, que alguien se digne a explicar cómo un Rex sorprende a toda la tripulación del barco (dado su tamaño y su ferocidad), los devora&#8230;¡y se vuelve a meter en su prisión marina! De locos.</p>

	<p>Pero parece que ha comenzado una nueva película. Sorprende, además, la poca imaginación visual que demuestra Spielberg durante toda la película, la escasa calidad de la fotografía de Kaminski, y la plena incapacidad de todos los responsables por elaborar una aventura que pudo ser intensa y que se queda en muy sosa.</p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>Películas como esta, y bastantes más, le hacen a uno replantearse la altura estética de su director, capaz de entregar una maravilla, primero, y dos o tres productos más que discutibles, después. Quizá le puede la desgana, o quizá es que le importa poco abaratar su filmografía (eso sí, llenándose bien los bolsillos del dinero de los espectadores, muchos de ellos encantados con algunos de sus despropósitos). A estas alturas, en 1997, queda claro que hay dos Spielberg. Uno es el de <strong>&#8216;Tiburón&#8217;</strong>, <strong>&#8216;E.T&#8217;</strong>, las aventuras de Indiana Jones, <strong>&#8216;La lista de Schindler&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Encuentros en la tercera fase&#8217;</strong>, <strong>&#8216;El color púrpura&#8217;</strong>. Otro, muy diferente, es el de <strong>&#8216;The sugarland express&#8217;</strong>, <strong>&#8216;1941&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Always&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Hook&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Parque Jurásico&#8217;</strong>, <strong>&#8216;El mundo perdido&#8217;</strong>...</p>

	<p>Las diferencias son notables. Yo me quedo con el primero, claro está.</p>      ]]></description>
      </item>
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