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thomas newman

Thomas Newman es un compositor de bandas sonoras sobradamente conocido. Por una parte le viene de familia. Es hijo del gran Alfred Newman y también hay en la familia otros compositores como su hermano David o su primo Randy Newman, un habitual de las películas de Pixar. Por otra parte, Thomas Newman se ha hecho un hueco como compositor de prestigio en Hollywood gracias a excelentes trabajos en un puñado de películas muy populares, de esas que tienen el sello de grandes producciones vestidas de Oscar.

No en vano, Newman ha logrado varias nominaciones al premio de Hollywood con sus composiciones, pero también ha cosechado otros premios (Globos de Oro, Grammys,...) por sus trabajos más alabados. A pesar de su conocida trayectoria, resulta difícil hacer una selección de sus diez mejores bandas sonoras, quizás por la popularidad de algunos films, con unas músicas más conocidas que otras, pero tiene resultados notables a lo largo de más de tres décadas de composiciones para el cine.

Su principal característica y una de las razones por la que aparece por aquí es por su versatilidad. Tiene una gran capacidad para transformarse de una película a otra, de un género a otro y en todas consigue imponer un nivel elevado. Desde el minimalismo con escasos instrumentos al uso de una gran orquesta, Thomas Newman posee soberbias bandas sonoras y es uno de los grandes. Me quedo con los diez que a continuación escuchamos.

‘Tomates verdes fritos’ (‘Fried Green Tomatoes’, 1992)

Supuso un punto de inflexión en su carrera allá por 1992. Aunque con cierto bagaje, con este título consigue convencer de su enorme potencial y de que por sus venas corre sangre de excelente compositor. La película, un drama de cierto éxito y con buenas interpretaciones contaba con una partitura muy completa de Newman, que sabe subrayar los estados de ánimo de las protagonistas y otorgarle el tono apropiado a la historia. Es de las que merece escuchar detenidamente.

‘Mujercitas’ (‘Little Woman’, 1994)

Este remake algo soso de resultado contenía una composición de Newman muy por encima del resultado del film. Obtuvo nominación al Oscar y muy merecida porque sabe imponer un tono alegre, optimista y con un tono ligero a la historia. Que es lo que realmente pedía. Ahora se apoya en la Sinfónica de Londres y por supuesto el resultado es sobresaliente.

‘Cadena perpetua’ (‘The Shawshank Redemption’, 1994)

Justo el mismo año que ‘Mujercitas’, Thomas Newman se marca una banda sonora antológica. Una prueba de su maestría y sobre todo de su enorme capacidad de versatilidad. En este drama carcelario sabe introducir una música llena de oscuridad, plena de emoción (sobrecogedores los violonchelos) y con la que consigue uno de sus trabajos más aplaudidos. Una de sus mejores y más completas composiciones, sin duda.

‘Oscar y Lucinda’ (‘Oscar and Lucinda’, 1997)

Repite con el director Gilliam Armstrong tras ‘Mujercitas’ con este drama de época un tanto arquetípico (y aburrido), donde el trabajo de Newman subraya el tono romántico y acompaña a las bellas imágenes. Usa coros y una gran orquesta que otorga una atmósfera muy adecuada, pero sin caer en la exageración o repetición. Es muy completa, sutil y de gran belleza musical. Muy por encima del film al que acompaña.

‘El hombre que susurraba a los caballos’ (‘The Horse Whisperer’, 1998)

Este drama de Robert Redford, algo academicista y pecado de cierta cursilería, posee una banda sonora de Newman tras rechazar la compuesta en un primer momento por el veterano John Barry. Se ganó en una mayor diversificación instrumental (guitarra acústica, mandolina,…), nueva muestra de la variedad de recursos de Newman. Un gran trabajo, perfectamente integrado en el tono y ambienta de la historia y con un resultado sobresaliente.

‘American Beauty’ (id, 1999)

¿Qué podemos decir? La más absoluta genialidad firmada por Newman, una partitura breve pero contundente y una de las mejores bandas sonoras de la década de los noventa. Reafirmación de su enorme talento, combinando instrumentos poco habituales como principales (xilófono o marimba). Por cierto, las partes a piano y marimba están interpretadas por el propio Thomas.

‘Camino a la perdición’ (‘Road to Perdition’, 2002)

Repitiendo para Sam Mendes, Newman ahora giraba de nuevo para crear y apoyar la atmósfera opresiva y misteriosa del film. Es una banda sonora notable, al mismo nivel que la película y funciona muy bien, con algunas piezas especialmente destacadas, sobre todo las que se inspiran en música irlandesa.

‘Buscando a Nemo’ (‘Finding Nemo’, 2003)

Este trabajo para el film de Disney/Pixar está considerado por muchos como su obra cumbre. Es una composición que le otorgó un nuevo rango más elevado, demostrando su genio también para un film de animación. Una banda sonora dinámica, repleta de matices, emocionante y con la que consiguió reforzar el acierto al elegirle a él en vez de a su primo Randy, más habituado a la animación y de plena confianza para la productora. Imprescindible.

‘Jarhead’ (id, 2005)

Este mismo año fue aclamado por su trabajo en ‘Cinderella Man’ pero me quedo con ‘Jarhead’ por tratarse de un trabajo totalmente atípico, extraordinario y extravagante. El resultado es sorprendente por su mezcla de sonidos, el uso de guitarra eléctrica con aires pop. Encaja con enorme fuerza en la historia y no deja de ser una partitura arriesgada y casi experimental.

‘Wall-E’ (id, 2008)

Para una película de estas características la música juega un papel aún más fundamental. Su presencia marca el tono y puede otorgarle profundidad y detalles a la historia. Es el caso de este soberbio film de Disney/Pixar en el que Newman firma una partitura de gran riqueza, valiosa, tan grande como el film. Nada de grandilocuencia propia de la Ciencia Ficción, sino muy sutil y comedida, pero excepcional.

En Spotify | Playlist de Thomas Newman

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