
‘Despedidas’ (‘Okuribito’) se alzó con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en la pasada edición de los famosos premios. Al respecto coincido con mi compañero Jesús León, quien en su crítica afirma, no sin razón, que gracias a ese premio hemos podido disfrutar en nuestro país (y supongo que en muchos otros) de una película como la que nos ocupa. Y así es, me temo. Si el film ganador hubiese sido ‘Vals con Bashir’ o ‘La clase’ (las dos favoritas), es muy probable que ‘Despedidas’ no hubiese gozado ni de estreno en salas comerciales, que todo hay que decirlo, tampoco ha disfrutado de una distribución envidiable.
Sea como fuere, el estreno se ha producido, y eso ha hecho que muchos hayan podido disfrutar de una película que merece todos los elogios posibles, acompañados de los epítetos que tanto nos gusta utilizar, más unas cuantas alabanzas. Yôjirô Takita, que proviene de realizar cintas eróticas se ha marcado un inesperado tanto con una película a la que se ha tachado de ser demasiado occidentalizada. Creo que lo más correcto sería decir que ‘Despedidas’ es una película universal, su mensaje llega a cualquiera más allá de doctrinas, creencias o culturas. Al fin y al cabo, uno de sus temas centrales es la muerte, ésa que no conoce de fronteras ni nacionalidades y a todos trata por igual.







