'8 1/2' y 'Nine', de aburrido experimento a soporífero musical

Federico Fellini y Rob Marshall, dos directores tan diferentes entre sí como el agua de la tierra. ‘8 1/2’ o como se tituló en nuestro país ‘Fellini Ocho y medio’ —título que me negaré a utilizar— es la visión personal del propio mundo del director, alabada en un principio por una inmensa mayoría de cineastas que se sintieron identificados, y hoy día por casi la totalidad de la crítica mundial. ‘Nine’ es la adaptación de un musical de Broadway que se inspira en el famoso film italiano, por lo que el trabajo de Marshall puede verse como un remake del mismo. Todo parecía indicar que nos encontraríamos ante otra maravilla como ‘Chicago’, y que al igual que ésta se vería recompensada por varias nominaciones a los Oscars; al final ha tenido que conformarse con cuatro, entre ellas la labor de nuestra Penélope Cruz.
‘Nine’ se parece a ‘8 1/2’ tanto, que el que no haya disfrutado del film de Fellini, el de Marshall le parecerá directamente insoportable. Da igual que las escenas oníricas del film original se hayan convertido en números musicales más o menos espectaculares, y así de paso todo está más masticado para el gran público. ‘Nine’ es un calco de ’8 1/2’ casi punto por punto, un intento de hacer más universales las sensaciones de Fellini, perdiendo precisamente el toque personal que dicha historia tiene, ésta pertenece por derecho propio al director de ‘Amarcord’, el querer meterse en su mundo —su mente— ha sido un error que han pagado caro: críticas negativas y fracaso en taquilla.








