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		<title>Magazine - criticas</title>
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		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 07:04:16</pubDate>

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      <title><![CDATA['Los Muppets', nostalgia vs. cameos]]></title>
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      <pubDate>Fri, 10 Feb 2012 09:37:20 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43868" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/losmuppets_foto1.jpg" class="centro" alt="Los Muppets" /></p>

	<p>La película estrenada hace una semana, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/comedias/los-muppets">&#8216;Los Muppets&#8217; o &#8216;Los teleñecos&#8217;</a> (&#8216;The Muppets&#8217;, 2011), dirigida por James Bobin, cuenta que, varias décadas después de que el espacio de los Teleñecos fuese un éxito, los estudios están cerrados incluso para las visitas turísticas y un magnate del petróleo quiere comprar los terrenos para efectuar prospecciones. Un <strong>Muppet </strong>anónimo, adorador de los televisivos, descubre el pastel y se lo comunica a la Rana Gustavo. Existe una cláusula que les permite recuperar la propiedad tras desembolsar una elevada suma. Gustavo no tarda en pensar que la mejor manera de recaudar el dinero es reuniendo a los teleñecos para grabar una telemaratón. </p>

	<p>Tal es la <strong>profusión de números musicales,</strong> que el metraje dedicado a que la historia avance resulta exiguo. Entiendo que las canciones compongan un aliciente para los niños y niñas que, viendo la película en casa por enésima vez, puedan cantar al son de la tele las letras que ya se han aprendido. Sin embargo, esta posibilidad no existe en el visionado en cine con las tonadillas novedosas. Se podrían entonar las ya conocidas, como la cachonda<strong> &#8216;Maná-maná&#8217; </strong>o las que vienen de grupos de rock, pero no aquellas que se han compuesto para el film y que suponen la mayoría. La opción de disfrutarlas simplemente por la escucha tampoco se ofrece, ya que no son canciones brillantes y no solo porque, al no haber copias en v.o. en ningún cine, hay que haberlas escuchado en versión patria, sino que las originales –que he escuchado posteriormente para dar una opinión justa– distan de ser espectaculares. </p>

	<p>A esto se suma que el <strong>conflicto se ha reducido al mínimo</strong> pensando en que un público infantil, de edades muy cortas, pueda comprender la progresión argumental. Se parte de una <strong>historia manida </strong>a la que los guionistas siguen recurriendo porque saben que es una de las fórmulas más proclives a derivar en un sentimiento solidario de colaboración y porque es la más dada a incluir a un grupo de personajes unidos con un mismo objetivo. Presenciamos el consabido reclutamiento de los descarriados que, afortunadamente se aligera gracias a un <em>film montage</em> o, como ellos lo llaman en uno de sus guiños metalingüísticos –el mejor es el de viajar &#8220;mapa a través&#8220;–, un truco de montaje. Pasado esto solo queda salvar los obstáculos para llevar a cabo el show, pero estos son mínimos y fácilmente solventables y el malo –interpretado por <strong>Chris Cooper</strong>– no supone una auténtica amenaza. Así que la curiosidad sobre el desenlace no es uno de los enganches del film. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43869" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/los-muppets-pelicula-4.jpg" class="centro" alt="Los Muppets" /></p>

	<p>No significa esto que no se haya pensado en el público adulto o que no se hayan incluido atracciones para nosotros. No están la historia, pero sí en dos bazas bastante poderosas: la nostalgia para aquellos que pudieron ver de niños el programa y el reconocimiento de rostros famosos de hoy en día para los de cualquier edad. <strong>Los cameos, por lo tanto, se suceden sin parar,</strong> con una abundancia y una categoría bastante elevadas. Citarlos aquí, además de demasiado extenso, sería contraproducente, ya que destriparía las únicas sorpresas que la película nos reserva. En mi caso, la estrategia comercial de la aparición del famoso funciona mejor que la del recuerdo, ya que a las personas de mi edad nos tocó ver a estos personajes en &#8216;Barrio Sésamo&#8217;, pero no ser espectadores del programa que los presentaba en exclusiva, que se emitió con anterioridad. Si bien resulta simpático ver surgir a algunos de estos actores de las teleseries favoritas de cada uno sin esperarlo, no me parece sostén suficiente para aportar interés a una historia que no lo tiene. </p>

	<p>La trama secundaria de la parejita de humanos, interpretados por <strong>Jason Segel </strong>y <strong>Amy Adams</strong>, era la faceta que más me temía de la película, ya que prejuzgaba que su participación pudiese aportar un toque de empalague insoportable. Aunque en cierto modo sí que va por ahí, resulta menos azucarado de lo que me imaginaba, gracias a que el personaje de Adams tiene más personalidad de la que se le supondría a alguien con su vestuario y sus mohines. No así Segel, especializado ya en las caras de circunstancia autocomplacientes.</p>

	<p>Tras todo esto, parecerá difícil concluir de forma medianamente positiva, pero lo haré con un <strong>alegato a favor de los teleñecos</strong>. Durante la película, la cuestión que más a menudo surge es la de que si en nuestros tiempos, con toda una nueva era de programas infantiles, tienen cabida unos personajes como estas marionetas de trapo, con sus ideas hippies, su buen rollo y su humor sumamente absurdo. El grupo de actores pasa por los despachos de varias cadenas de televisión y en todas se rechaza su regreso con estos argumentos. Aquí <strong>&#8216;Los Muppets&#8217; </strong>presenta el único elemento que puede dar que pensar ya que, de un plumazo y, como quien no quiere la cosa, realiza una crítica en absoluto blanda a la televisión de hoy día y, especialmente, a los espacios infantiles y al modo de pensar de los ejecutivos programadores. Mi respuesta es contundente y espero que no se deba solo a mi nostalgia: <strong>no solo los Muppets tendrían cabida perfectamente en la televisión de ahora, sino que se convertirían en una de las mejores alternativas de la parrilla</strong>, ya que en estas cuatro décadas no han surgido tantas coas que los desbanquen. En el terreno de la animación sí ha habido magníficas aportaciones, pero en espectáculos de variedades con técnica mixta creo que podrían seguir a la cabeza. Por lo tanto, si esta película, que puede considerarse floja, sirve para devolvernos a esta cantidad de seres tan variopinta y entrañable, bienvenida sea.  </p>

	<p><img id="image43870" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/toy-story-small-fry-free-navidad-christmas-muppets-2012-short-toons-corto-woody-buzz-lightyear-pixar-disney-pequeno-buzz-2.jpg" class="centro" alt="Pequeño gran Buzz" /></p>

<h2>El corto de Pixar</h2>

	<p>No creo que sean pocas las personas que hayan salido del cine pensando que lo mejor que han visto en la sesión es el cortometraje de<strong> &#8216;Toy Story&#8217;</strong>. <a href="http://www.blogdecine.com/tag/pequeno-gran-buzz ">&#8216;Pequeño Gran Buzz&#8217;</a> es, como su título indica, una historia muy pequeñita, demasiado corta en mi opinión. Pero contiene toda la personalidad de los protagonistas de las tres maravillosas entregas de <strong>&#8216;Toy Story&#8217;</strong>. Además, como hacen las películas de Pixar, incluye algunas ideas geniales y sumamente originales, como la terapia de grupo para juguetes de hamburguesería desechados. El desfile de seres surgidos de mezclas imposibles y de superhéroes fracasados, como Condorman, resulta hilarante. <strong>&#8216;Pequeño Gran Buzz&#8217; </strong>sirve como respuesta a todo lo dicho en la crítica de<strong> &#8216;Los Muppets&#8217;</strong>. Muchas veces se da por hecho que, si una película es para niños, resulta inconcebible esperar algo bueno de ella o acercarse al cine con una expectativa media, lo cual <strong>llevaría a contestar un &#8220;¿qué te esperabas?&#8221; a cada uno de mis párrafos</strong> anteriores. Pero Pixar demuestra, una y otra vez, que el cine para niños puede satisfacer plenamente a todos y que no tenemos que dejar de exigir una doble lectura que haga las películas válidas para cualquier edad. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Dirty Girl', Thelma & Luis]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/dirty-girl-thelma-luis</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/dirty-girl-thelma-luis</guid>
      <pubDate>Thu, 09 Feb 2012 08:01:53 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43840" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/02.jpg" class="centro" alt="Milla Jovovich y Mary Steenburgen" /></p>

	<p><strong>&#8216;Dirty Girl&#8217; </strong>(2010), escrita y dirigida por <a href="http://www.blogdecine.com/tag/abe-sylvia">Abe Sylvia</a>, se ha estrenado únicamente, por el momento, en países de habla inglesa. Esta comedia semiautobiográfica nos habla de una <strong>chica promiscua</strong>, <a href="http://www.blogdecine.com/tag/juno-temple">Juno Temple</a>, que sale en busca de su padre biológico, acompañada de un compañero de colegio con el que tiene que participar en el proyecto de cuidar un saco de harina como si fuese su hija. El chico, un gordito marginado, resulta ser <strong>gay y vivir atormentado por un padre incomprensivo y una sociedad represora</strong>. Estos dos seres solitarios y descarriados encontrarán el uno en el otro la compañía perfecta e iniciarán una aventura, en forma de <em>road movie</em>, de Oklahoma a California, que les ayudará a madurar y a encontrarse a sí mismos.</p>

	<p>Me quedaría corta si dijese que esta historia de búsqueda del progenitor se ha contado mil veces, pues es posible que se haya contado en un millón de ocasiones y con casi todos los elementos y giros que se encuentran aquí. Sin embargo, <strong>&#8216;Dirty Girl&#8217; se aproxima a esta fábula de maduración de una manera especial</strong>. El comportamiento de sus personajes y el acercamiento de la realización del director, con muchos toques <em>indies</em>, no se corresponden ni con la comedia adolescente ni con el culebrón de tres y media de la tarde sobre familias desmembradas. De manera cercana y personal, con mucho <strong>cariño hacia los protagonistas, pero sin complacencia</strong>, nos adentra en sus desubicadas psiques para que comprendamos por lo que están pasando. El diario que escribe la supuesta hija de este matrimonio imposible va apuntando en <em>off </em>los sentimientos que rodean a la pareja, sirviendo de contrapunto, casi siempre; de remate, en otros momentos. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43841" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/01.jpg" class="centro" alt="Dirty Girl" /></p>

	<p>Por mucho que sea aficionado a los musicales o piense en Crawford en lugar de en Jett cuando se le menciona el nombre de Joan, el personaje de Clarke <strong>no responde únicamente a los tópicos</strong>. En él tenemos el retrato de un joven que vive en el conflicto, pero no por estar asolado por sus propias dudas, que es lo que se suele presentar en cine en casos como este, sino por su enfrentamiento a lo que le rodea. Clarke tiene muy claro lo que le gusta y solo necesita la libertad para dejarse llevar por ello y expresarlo. Esta es la faceta de la cinta <a href="http://www.filmindependent.org/news-and-blog/filmmaker-interview-abe-sylvia-talks-about-dirty-girl/">más autobiográfica para Sylvia</a>, que también estuvo rellenito a esa edad y creció en Oklahoma. El conflicto, no obstante, se consigue gracias a elementos de ficción, ya que el padre del autor era comprensivo y no pensó ni por un instante mandar a su pequeño a una academia militar. </p>

	<p>Por el camino, al igual que Thelma y Louise –en este caso, Luis–, los protagonistas conocerán a un vaquero atractivo que los desplumará, aunque aquí con otras artimañas. El joven, no obstante, se habrá ganado el dinero, ya que dará la primera satisfacción a cada uno de los personajes: Geena Davis en la de Ridley Scott o <strong>Jeremy Dozier</strong> en <strong>&#8216;Dirty Girl&#8217;</strong>. Va en contra de la probabilidad estadística que todas las personas con las que se topen –el matrimonio que vive ahora en la casa que perteneció al padre, el <em>cowboy stripper</em> o los parroquianos del bar– sean homosexuales, pero esta falta de verosimilitud se la aceptamos a <strong>Sylvia </strong>porque lo que nos interesa es lo que nos quiere contar con ello y no el realismo de las situaciones. Sabemos que la absoluta fidelidad a lo real no está perseguida, ya que los cambios de humor del saco de papel, que suponen un guiño simpático, desafían cualquier explicación lógica. </p>

	<p><img id="image43842" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/dirty_girl04.jpg" class="centro" alt="Dirty Girl" /></p>

	<p>El rencor que pudiese sentir <strong>Sylvia </strong>hacia el ambiente en el que se crio no se refleja en el film, ya que <strong>las tintas no están cargadas en el reflejo de seres prejuiciados o irracionales. </strong>En el bando de los padres se sitúan los obstáculos para el desarrollo de estos dos chiquillos, pero no se los pinta como antagonistas, pues el guion es capaz de llevarnos a comprenderlos incluso a ellos. <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actrices/milla-jovovich">Milla Jovovich</a> encarna a la madre de Danielle, que tuvo a su hija demasiado joven, ya que su comportamiento no se diferencia casi nada del que hoy en día lleva la protagonista. Si está decidida a casarse con un mormón no es por inconsciencia, egoísmo o estupidez, sino porque piensa que es lo mejor para darle a la adolescente la estabilidad que nunca ha vivido. Este hombre, a quien da vida <a href="http://www.blogdecine.com/tag/william-h-macy">William H. Macy</a> tampoco encierra maldad, sino que se deja llevar por unos férreos ideales. El padre del Clarke, único personaje negativo, interpretado por el músico <strong>Dwight Yoakam</strong>, no se retrata como un monstruo. Y la madre, <strong>Mary Steenburgen</strong>, es el personaje que más evolución presenta, ya que resuelve sus propios problemas gracias a la situación que se le presenta con su hijo. </p>

	<p>(<em>Spoiler</em>): La reacción del padre biológico, comprensiva, pero en absoluto como ella esperaría, resulta un palo muy inteligente por parte de la película. De esta forma, <strong>el final parece feliz, pero</strong> esa consecución jovial a modo de canción, aplausos y triunfo, a lo que sigue es a <strong>un fracaso total de los planes</strong> que tenían ambos chicos: ni ella consigue irse a vivir con el padre o evitar el matrimonio con el mormón, ni él se libra de la academia militar. No han resuelto ninguno de sus problemas. Pero, de alguna forma, a pesar de todo ello, encuentran la forma de lidiar mejor con lo que tienen (fin del <em>spoiler</em>).</p>

	<p>El debut de <strong>Abe Sylvia</strong>, después de dos cortos, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/comedias/dirty-girl">&#8216;Dirty Girl&#8217;</a> es una película sentida y más profunda de lo que su título o imágenes puedan indicar. Debido a que carece de estrellas rutilantes, pues <strong>Jovovich </strong>solo cuenta con un papel secundario, se quedará en el ostracismo que provoca la decisión de no exportarla. Sin embargo, considero que podría funcionar mejor que algunos productos que nos llegan. O, al menos, tener un recorrido en festivales como el Lesgaicinema, el Idem u otros similares. El acompañamiento musical de la película, ambientada en 1987, así como la recreación del vestuario y los peinados suponen otro aliciente a esta historia <strong>divertida a veces, descarada por momentos, nostálgica en el fondo, emotiva sin blanduras, realista y a su vez fantástica… y muy lograda en su conjunto</strong>. </p>

	<p><iframe width="650" height="365" src="http://www.youtube.com/embed/Qy3eAiB5UPo" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA[Críticas a la carta | 'Descalzos por el parque' de Gene Saks]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/criticas-a-la-carta-descalzos-por-el-parque-de-gene-saks</link>
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      <pubDate>Wed, 08 Feb 2012 23:13:39 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43815" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/barefootintheparkf1.jpg" class="centro" alt="barefootintheparkf1.jpg" /></p>

	<p>Me ha sorprendido, incluso agradado, que en esta magna <a href="http://www.blogdecine.com/tag/criticas-a-la-carta">sección</a> se haya votado una cinta de cine clásico, aunque realmente habría que encuadrarla en la etapa en la que el cine empezaba a cambiar considerablemente debido entre otras cosas a la poderosa competencia de la televisión. De hecho si pensamos en muchas sitcoms posteriores —una de ellas, relativamente reciente, cuyos personajes eran seis amigos, tontos de remate, que compartían piso y experiencias, sobrevalorada donde las haya— la influencia de una película como <strong>&#8216;Descalzos por el parque&#8217;</strong> (&#8216;Barefoot in the Park&#8217;, Gene Saks, 1967) es innegable. Se trata de una de las películas más emitidas por la pequeña pantalla a lo largo de los años, y supuso el primer guión cinematográfico del prestigioso <strong>Neil Simon</strong>, quien a partir de entonces convertiría en oro casi todo lo que tocase.</p>

	<p>Basada en la obra teatral de idéntico título, esta ya había sido protagonizada por <strong>Robert Redford</strong> en Broadway, quien tuvo una oportunidad de oro en su traslado al cine. El actor venía de coprotagonizar un par de películas con Natalie Wood, a quien se le ofreció en principio el papel femenino, y sobre todo por participar en el gran éxito <strong>&#8216;La jauría humana&#8217;</strong> (&#8216;The Chase&#8217;, Arthur Penn, 1966), estupendo film en el que también se notan los orígenes televisivos de su realizador. Redford se consolidaba con este film como uno de los actores del momento, cuya trayectoria posterior conocemos todos —ejem—, uno de esos actores que demostraron con el paso del tiempo que la naturalidad podía ser la mejor herramienta para un actor que en pantalla transmite la extraña sensación de que el noble oficio de la interpretación es algo muy fácil. Sin embargo, <strong>&#8216;Descalzos por el parque&#8217;</strong> destaca sobre todo por la labor de sus secundarios.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43817" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/barefootintheparkf3.jpg" class="centro" alt="barefootintheparkf3.jpg" /></p>

	<p>La historia del film nos narra los inicios del matrimonio entre Paul, un joven abogado algo conservador y Corie, una mujer guapa y loca como la vida misma. Tras pasar una muy íntima luna de miel en un hotel, en la que ya quedan claras las diferencias de caracteres entre ambos, se disponen a compartir piso en pleno New York. Allí, en muy pocos días tendrán tiempo para darse de narices con lo que supone estar casado, algo que no sólo deducirán de sus propias experiencias en la convivencia diaria, sino de la relación con uno de sus estrafalarios vecinos, y con la madre de Corie, Ethel. Digamos que <strong>&#8216;Descalzos por el parque&#8217;</strong> ofrece tres cosas, la relación entre el matrimonio protagonista, su interacción con vecino y madre/suegra, y la relación de los dos últimos, momentos en los que el film sube muchos enteros. El resto, dejando a un lado el excelente trabajo de Simon, no está a la altura de lo que yo recordaba de este film, cuya revisión le ha hecho bajar unos pocos puntos. Así son los ejercicios de revisión, a veces agradan, otras decepcionan, otras no varían, pero siempre necesarios.</p>

	<p>La película posee un ritmo endiablado gracias sobre todo a la velocidad de los espléndidos diálogos, obra y gracia de <strong>Neil Simon</strong>, sin duda el verdadero artífice. No hay más que comparar los diálogos de esta película con los actuales, y veremos hacia dónde ha caminado el siempre difícil mundo de la comedia, al menos en lo que a guiones se refiere. Aún así hay partes de la trama que se han quedado algo viejas, por mucho que el tema sea el atemporal sentimiento amoroso. Encuentro más de una situación forzada entre el joven matrimonio, sobre todo en su parte final, cuando a ella le entra la neurosis de querer divorciarse. Los motivos son una estupidez sin fundamento, y aunque las intenciones de Simon sean precisamente reflejar las tonterías por las que a veces discuten las parejas, sobre todo cuando se enfrentan al matrimonio, en el film parece metido a calzador. La comedia ahí no funciona del todo.</p>

	<p><img id="image43816" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/barefootintheparkf2.jpg" class="centro" alt="barefootintheparkf2.jpg" /></p>

	<p><strong>Robert Redford</strong> y <strong>Jane Fonda</strong>, que por aquel entonces era un sex-symbol y muy merecidamente, se compenetran bastante bien, aunque debo reconocer que ella logra sacarme de quicio alguna que otra vez, y es que no puedo con ese tipo de personajes; mujeres supuestamente libres, locas y originales, que en el fondo esconden un conservadurismo de lo más atroz, fingiendo en todo momento su forma de ser, por no hablar de las contradicciones en las que suelen caer. Por la contra los trabajos de <strong>Charles Boyer</strong> y <strong>Mildred Natwick</strong> —justamente nominada al Oscar— están simple y llanamente sensacionales, dos actores en estado de gracia que roban todos y cada uno de los planos en los que aparecen, él como el vecino del ático, estrafalario, encantador y seductor empedernido, ella como madre de Corie, preocupada por su hija y sin amor en su vida. ¿Necesito decir que ambos personajes están hechos el uno para el otro y encajan a la perfección funcionando con la precisión de un reloj suizo?</p>

	<p>Es ahí donde <strong>&#8216;Descalzos por el parque&#8217;</strong> me cautiva, en el dibujo, a través de la comedia loca y desenfadada, de esos dos personajes en su otoñal vida, como metáfora al famoso dicho de que el amor no tiene edad —sé de alguna que de sólo oír esta frase empieza a temblar de miedo—; y es una verdadera pena que en su segunda mitad dichos personajes desaparezcan de la función para pasar a ser meros espectadores de una reconciliación tan previsible como falsa. Y es que la verdad en esta comedia se palpa en los roles de Boyer y Natwick, que a través de la experiencia convierten en nuevo algo tan viejo como el propio ser humano. <strong>Gene Saks</strong>, que aquí pecaría de una puesta en escena algo anquilosada, volvería otra vez de la mano de <strong>Neil Simon</strong>, a tratar las relaciones en su siguiente film, la desternillante &#8216;La extraña pareja&#8217; (&#8216;The Odd Couple&#8217;, 1968), aunque esta vez se trataría de una muy especial, pero eso es otra historia.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['War Horse (Caballo de batalla)', salvar al caballo Joey]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/war-horse-caballo-de-batalla-salvar-al-caballo-joey</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/war-horse-caballo-de-batalla-salvar-al-caballo-joey</guid>
      <pubDate>Wed, 08 Feb 2012 19:53:15 +0000</pubDate>

      <author>Mikel Zorrilla</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43825" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war-horse-movie.jpg" class="centro_sinmarco" alt="Cartel promocional de War Horse" /></p>

	<p>Todos nos temíamos que la cuarta entrega de Indiana Jones no iba a ser más que una burda prostitución del personaje con el objetivo de conseguir un sonoro éxito económico. Eso es algo que uno podía esperarse de alguien como <strong>George Lucas</strong>, pero fue especialmente doloroso que <strong>Steven Spielberg</strong> aceptase hacerlo. Quizá para conseguir apaciguar un poco los ánimos, Spielberg ha tardado tres años en volver a estrenar una película, pero éste no se ha centrado en ser &#8216;el esperado regreso del director de (insertad aquí vuestro título favorito dirigido por él)&#8217;, sino que lo ha hecho un poco por la puerta de atrás en cuanto a notoriedad para sí mismo con dos cintas que además se han estrenado con pocos meses de diferencia. </p>

	<p>La primera de las nuevas obras que nos llegó fue <a href="http://www.blogdecine.com/historias-de-cine/las-aventuras-de-tintin-el-secreto-del-unicornio-la-pelicula">&#8216;Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio&#8217;</a>, donde no tuvo reparos en adaptar un personaje prácticamente desconocido en <span class="caps">USA</span>, algo que condenó a la película a una tibia recepción en los cines de aquel país, donde encima se estrenó con un par de meses de retraso, algo un tanto inhabitual, pero con lo que confiaban impulsar sus posibilidades comerciales. Además, <a href="http://www.blogdecine.com/oscars-2012/oscar-2012-peliculas-de-animacion-la-ausencia-de-tintin-y-la-probable-victoria-de-rango">su comentada ausencia</a> en la categoría de mejor película animada de los próximos Oscar no ha ayudado a revitalizar su carrera. Sin embargo, la que sí cuenta con una notable presencia entre las nominaciones es <a href="http://www.blogdecine.com/historias-de-cine/war-horse-caballo-de-batalla-la-pelicula">&#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217;</a>, la adaptación de una novela infantil con un argumento no muy prometedor a priori con la que Spielberg remata su regreso al cine. ¿Estamos ante otra propuesta que se queda a medias lo que pretendía como sucedió en su versión de Tintin o qué es exactamente lo que nos ofrece una película que, pese a sus nominaciones, está pasando algo desapercibida? <!--more--></p>

	<p><img id="image43827" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war_horse_05.jpg" class="centro" alt="Albert, el mejor amigo del caballo protagonista, con su madre" /></p>

	<p>Lo primero que hay que delimitar es que en &#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217; cohabitan quizá las dos facetas más representativas de Spielberg: El narrador de historias infantiles y el cronista de los horrores de la guerra. Y es que estamos ante una película muy ambiciosa que se ha visto un tanto dañada por contar con una historia de una sencillez tal que podía acabar resultando especialmente estúpida. ¿Acaso la idea de un caballo que quiera tanto a su dueño que está dispuesto a soportar todas las adversidades para intentar reencontrarse con él es algo fascinante a priori? Y es por ahí donde surge la mayor debilidad de la cinta, ya que es un lastre que convierte a <strong>los primeros 45 minutos</strong> en <strong>lo peor de todo</strong>, pues Spielberg se ve obligado a confiar en una trama esquemática y sobrecargada de tópicos que dificultan la empatía con la relación de amistad entre el personaje interpretado por <strong>Jeremy Irvine</strong> y su caballo Joey. Es por ello que a uno le <strong>cuesta creer que la película pueda llegar a mejorar tanto como lo hace</strong> una vez que sus caminos se separan.</p>

	<p>Y es que si el narrador infantil muestra síntomas de debilidad cuando ese es el epicentro de la historia, eso es algo que no pasa más adelante cuando uno de los, por llamarlos de alguna forma, episodios de la función se centra en la relación entre un abuelo y su nieta, siendo aquí donde la implicación emocional del espectador roza lo brillante. Y es que Spielberg, sin renunciar a la sencillez que caracteriza a todas las partes del relato, consigue que el espectador se encariñe con una niña vitalista pese a la ausencia de sus padres y a la evidencia de la inminente llegada de la guerra. Es en microhistorias como ésta donde el realizador de <strong>&#8216;Atrápame si puedes&#8217;</strong> aprovecha las virtudes sentimentales (rozando lo sentimentaloide, pero sin caer en ello) del relato, dejando cierta sensación agridulce, ya que es incapaz de asentar unos cimientos fuertes, pero sí de crear un viaje tan fascinante para un caballo protagonista al que <strong>no deseamos tanto que se reencuentre con su amigo humano, sino que prosiga su camino lleno de emocionantes aventuras</strong> (impagable la escena en tierra de nadie) mostrando su carácter irreductible. </p>

	<p><img id="image43807" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war-horse-caballo-de-guerra-cumberbatch-hiddleston.jpg" class="centro" alt="war-horse-caballo-de-guerra-cumberbatch-hiddleston.jpg" /></p>

	<p>Además, Spielberg no desaprovecha la oportunidad para conseguir planos de gran belleza, incluso cuando nos presenta una escena poco esperanzadora como la que implica el movimiento de un molino y una acción que sucede de fondo. A ello ayuda el majestuoso trabajo en la fotografía de <strong>Janusz Kaminski</strong>, que se muestra capaz de mostrar la belleza de los paisajes que pueblan la función y al mismo tiempo resaltando las emociones necesarias según lo que Spielberg quiera transmitirnos. Algo similar sucede con la música de <strong>John Williams</strong>, la cual incide algo más en la faceta sentimental de la historia, pero no por ello dejando de subrayar (y mejorar) otras situaciones que van sucediéndose. Puede decirse que &#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217; es <strong>irreprochable a nivel técnico</strong>. Espero que se lleve varios Oscar en estas categorías, ya que es donde residen sus opciones reales de premio.</p>

	<p>Lo cierto es que la interpretación del debutante (en la gran pantalla) <strong>Jeremy Irvine</strong> es otro de los puntos que dificultan que el espectador realmente se interese en su reencuentro con Joey. ¿Cuál es el motivo de ello? Pues a queda una cierta <strong>sensación de falsedad en lo que intenta transmitir</strong>, algo que resulta más evidente por los excesivos lugares comunes que visita la película durante sus primeros minutos. La poco verosímil forma que tienen de despedirse, momento en el que <strong>Tom Hiddleston tampoco es que precisamente lo borde</strong>, parecía que podía ser la estocada mortal, pero eso es algo que, como ya he comentado, no sucede. Luego la cosa mejora, pero sin ser nada particularmente reseñable. </p>

	<p><img id="image43808" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war-horse-caballo-de-guerra-2011-foto-jeremy-irvine.jpg" class="centro" alt="war-horse-caballo-de-guerra-2011-foto-jeremy-irvine.jpg" /></p>

	<p>Resulta evidente que la película se esfuerza sobremanera en su<strong> intento de humanizar al caballo protagonista</strong>, pero eso es algo que siempre resulta un tanto <strong>impostado</strong>. Todo gana enteros cuando la historia se centra en lo que sucede alrededor de Joey y no cuando él (o su dueño) es el protagonista indiscutible. Y es que no es tan inhabitual que el personaje protagonista sea el menos interesante de un relato (o incluso una saga), pero en este caso la desigualdad es tan notoria que llega a resultar molesta. El caballo se limita a ser un caballo capaz de transmitir algo en muy limitadas ocasiones, pero es lo que hay.</p>

	<p>El resto del reparto cumple con creces su cometido, ya que incluso <strong>Emily Watson, Peter Mullan y David Thewlis</strong> realizan un buen trabajo con unos personajes cuya presencia se limita casi en exclusiva al comienzo de la función, es decir, la parte sobrecargada de tópicos. Posteriormente, se van sucediendo apariciones de rostros relativamente famosos (una pena que la aparición de <strong>Benedict Cumberbatch</strong> sea tan breve) con otros muy poco conocidos (<strong>gran trabajo de Celine Buckens</strong> como la joven francesa), siendo ellos los que consiguen elevar el interés de la función en sus pequeños dramas particulares, ya que puede que también hagan acto de presencia los peligrosos tópicos, pero su influencia real es mucho menor gracias a su buen hacer.</p>

	<p><img id="image43826" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war-horse.jpg" class="centro" alt="Joey no es el único caballo con importancia de la película" /></p>

	<p>En definitiva, &#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217; es una fábula que <strong>sirve a Spielberg para mostrar en una misma película las dos caras que han marcado su carrera</strong>: El narrador infantil que se apoya en las emociones más básicas para intentar emocionar al espectador, pero también el cineasta trágico-bélico que mantiene el corazón de sus fans en un puño con situaciones de marcado carácter dramático. <strong>El problema es que la unión de ambos mundos no termina de cuajar bien</strong>, pero no porque uno de ellos sea un lastre que no ofrezca ningún momento de brillantez, sino porque se ve obligado a recurrir a una serie de tópicos que restan fuerza a varias situaciones (en especial durante su primera hora) y porque no todo lo que cuenta tiene un nivel homogéneo de interés y capacidad de implicar al espectador a lo que hay que sumar la errónea elección del desconocido Jeremy Irvine como amigo leal del caballo protagonista.</p>

	<p>No estamos aquí ante otro ejemplo de quedarse a mitad de camino de lo que Spielberg querría, sino ante <strong>las limitaciones de una historia que impiden que &#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217; sea una película memorable</strong>. Y es que la genialidad sí que hace acto de presencia en varias de las microhistorias que se suceden alrededor de la separación del caballo y su dueño, pero no en lo que pretende funcionar a modo de gran hilo conductor de los acontecimientos. <strong>Parcialmente brillante y relativamente fallida, depende de que con que prefiramos quedarnos.</strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Un gato en París', la textura de lo clásico]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/oscars-2012/un-gato-en-paris-la-textura-de-lo-clasico</link>
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      <pubDate>Mon, 06 Feb 2012 17:05:33 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43728" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/ungatoenparisf1.jpg" class="centro" alt="ungatoenparisf1.jpg" /></p>

	<p>En las nominadas a mejor película de animación hemos tenido una doble sorpresa. Por un lado nuestra <strong>&#8216;Chico & Rita&#8217;</strong> que pone a Fernando Trueba otra vez a las puertas del premio, y por otro <strong>&#8216;Un gato en París&#8217;</strong> (&#8216;Une vie de chat&#8217;, Jean-Loup Felicioli & Alain Gagnol, 2010), film francés que junto al mencionado se enfrentan a tres empresas titanes de la animación en plan David contra Goliath. No tengo ningún reparo en decir que ojalá una de estas dos cintas se llevase el gato al agua, nunca mejor dicho. Significaría un gran triunfo de lo tradicional, o clásico, o como queráis llamarlo, contra las modernas técnicas de animación. Pero tampoco meemos fuera de tiesto, que al fin y al cabo en el campo de la animación, algunos de los logros actuales dejan literalmente con la boca abierta. Sólo necesito decir una palabra para demostrarlo: Pixar.</p>

	<p>Pero este año la compañía de la que han salido joyas como <strong>&#8216;Up&#8217;</strong> (id, Peter Doceter, Bob Peterson, 2009) se ha quedado sin nominación a los Oscars, y eso que <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-animacion/cars-2&sa=U&ei=KRUwT5XbIZH98QO639iNDw&ved=0CAQQFjAA&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNH1wvkFVDgNH5tqRPe41uSTLuEGpg">&#8216;Cars 2&#8217;</a> (id, John Lasseter, Brad Lewis, 2011) me parece superior a algunas de las que optan al premio. En cualquier caso así hay más emoción, si es que tal sentimiento puede darse en la ceremonia de los Oscars, a la hora de entregar el galardón. De esa forma podemos soñar con el hecho de que una pequeña maravilla como &#8216;Un gato en París&#8217; se lleve la dorada estatuilla para Francia, país que por cierto podría llevarse más de un premio pues <strong>&#8216;The Artist&#8217;</strong> proviene de allí (coproducción con Bélgica). La ópera prima de <strong>Jean-Loup Felicioli</strong> y <strong>Alain Gagnol</strong> destaca sobre todo por la frescura de su historia, llena de encanto y en la que no se renuncia a los homenajes, tan de moda hoy día.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43730" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/ungatoenparisf2.jpg" class="centro" alt="ungatoenparisf2.jpg" /></p>

	<p>La trama entra de lleno en el más puro <em>Film Noir</em>, con historia de amor y todo. Un gato, de nombre Dino, lleva una doble vida en la ciudad de la Torre Eiffel. Por el día es el cariñosos compañero de Zoe, una niña que no pronuncia palabra, y cuya madre, una policía, está obsesionada con atrapar al asesino de su marido, uno de los ladrones más conocidos y temidos de la ciudad. Por las noches, Dino tiene una muy curiosa aficción; es el compañero de Nico, un ladrón de buen corazón que comete robos. El destino, uno de los principales elementos del cine negro, hará que todos los personajes se encuentren, cambiando para siempre sus existencias. Una premisa que da para mucho en la poco más de una hora que dura la película. Hasta en eso recuerda al cine clásico. Y es que <strong>&#8216;Un gato en París&#8217;</strong> también se enfrenta a la dichosa manía actual de que las películas tengan una duración excesiva; obsévese, si no, lo larga que es la por otro lado estupenda <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-animacion/rango&sa=U&ei=lhUwT_a2CcHB8QPMgen1Dg&ved=0CAoQFjAD&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNEMy5IbiZMueu_tG1kFnR5JYUzMVA">&#8216;Rango&#8217;</a> (id, Gore Verbinski, 2011).</p>

	<p>Con una animación que recuerda en algunas cosas a Picasso, de trazos simples, y colores planos, la película enseguida atrapa por el peculiar cariño con el que todo está tratado. Puede que el film camine por algún que otro lugar trillado, al fin y al cabo, la originalidad hoy día es prácticamente una utopía, pero tanto su trama como sus personajes están perfilados con inteligencia la primera, y desprenden un gran carisma los segundos. En su desarrollo argumental podemos encontrar sentidos homenajes a <strong>&#8216;Atrapa a un ladrón&#8217;</strong> (&#8216;To Catch a Thief&#8217;, Alfred Hitchcock, 1955), por cuanto Nico es un experto en saltar de tejado en tejado buscando sus objetivos; a <strong>&#8216;La noche del cazador&#8217;</strong> (&#8216;Night of the Hunter&#8217;, Charles Laughton, 1955); e incluso a la mejor película de <strong>Quentin Tarantino</strong>, como por ejemplo el instante en el que la banda de villanos se pone nombres. Hay instantes de acción, con un muy bien ritmo interno, instantes emotivos, como todo el trauma de la pequeña Zoe o su relación con el gato, y cómo no, momentos para el amor. Podemos decir que <strong>&#8216;Un gato en París&#8217; lo tiene todo</strong>, y en tiempo récord.</p>

	<p><img id="image43731" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/ungatoenparisf3.jpg" class="centro" alt="ungatoenparisf3.jpg" /></p>

	<p>Me sobran los momentos en los que el film se pone surrealista, con esa visualización por parte de la madre de Zoe del villano de la función, como metáfora a su obsesión y los temores que despierta en ella, todo para después pasar rápidamente a un segundo plano cuando durante todo el metraje es su única motivación para actuar. Por la contra, hay secuencias que demuestran una gran imaginación, como la escena de suspense en absoluta oscuridad, en la que los personajes se distinguen por finas líneas blancas para que el espectador no pierda las referencias espaciales de unos personajes con respecto a otros. Detalles tan sencillos, y enormemente efectivos, como ése, más la belleza con la que es retratada la noche francesa, hacen de <strong>&#8216;Un gato en París&#8217;</strong> todo un festín para los ojos.</p>

	<p>Así pues, toda una delicia, y cuyo reconocimiento por parte de la Academia de Hollywood es ya esa nominación. El premio sería toda una sorpresa, ya que creo que tiene todas las de ganar la historia de cierto lagarto en el Oeste. Pero nunca se sabe, estas nominaciones me parecen las más extrañas en años, hasta significa la vuelta de Billy Cristal a lo mejor que ha hecho nunca. En cualquier caso, espero que la presencia del film francés en la mayor fiesta que se realiza sobre el Cine sirva para dar a conocer un trabajo lleno de sensibilidad y buen gusto, una declaración de amor en cierto modo a los viejos tiempos. Y al igual que en la más que probable triunfadora de la noche de los Oscars, proviene del viejo continente.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las tardes con Van Damme, 'Soldado Universal']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/las-tardes-con-van-damme-soldado-universal</link>
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      <pubDate>Mon, 06 Feb 2012 15:43:15 +0000</pubDate>

      <author>Pablo Muñoz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object style="margin:0 auto;display:block" type="application/x-shockwave-flash" data="http://www.youtube.com/v/z3cNiGMYvCk" width="600" height="400"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/z3cNiGMYvCk" /><p><a href="http://youtube.com/watch?v=z3cNiGMYvCk">Ve el video en el sitio original.</a></p></object><br />

En realidad, de mi canon Van Damme, esta sería, sin lugar a dudas, la película más floja. Lo digo respecto al tercer acto, del todo prescindible. <strong>&#8216;Soldado Universal&#8217;</strong> (Universal Soldier, 1992) es la historia de un sindiós. O sea, de un conflicto entre dos superhéroes que, por supuesto, eran soldados de Vietnam que ahora han sido reprogramados por el gobierno. La película no cuenta nada nuevo, pero tomando un poco de Lo Macarra de Cameron y Verhoeven se saca una trama lo mar de desternillante. O sea, una excusa para presentar superhéroes en estado de forma y momentos delirantes, como ése en el que el soldado resucitado convierte el speech dramático de Vietnam á la Rambo en una performance loca de supermercado. Pocas ideas más brillantes que esa.</p>

	<p>Van Damme encara su primer intento de ser un héroe de acción un poco más mainstream al encarnar a un personaje que desarrolla, snif, sentimientos, sin dejar de ser, por supuesto, una máquina-de-matar-y-de-dar-patadas-pero-que-al-detenerse-nena-tiene-sentimientos. Van Damme es así: él tiene sentimientos, pero también mecanismos de defensa, y pobre de la nenaza que lo cuestione.</p>

	<p>La película de Roland Emmerich se ocupa de un conflicto realmente vital: lo que ocurre cuando juntas a un Van Damme con un Lundrgen. Sus consecuencias. Incluso, con una mirada ciertamente incisiva, va más allá y lo que propone es qué ocurre si los creas juntos. Claro, la que se lía es tremenda, hostias por allí, hostias por allá, en fin, el hercúleo encanto de lo masivo. ¿Qué queréis que os diga? Esta película supuso la temprana revelación de Emmerich como algo que finalmente no ha sido: un gran creador épico de multisalas cuya sensibilidad era deliberadamente infantil.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Con Jerry Orbach ejerciendo del doctor más funcionario que recuerdo en una producción de este calibre, podríamos más o menos deducir que todos los problemas quedan en la dama en peligro, encarnada por Ally Walker. Mientras que Emmerich iría más allá en su poética de los Machos Charlando, aquí todavía se permite una dinámica emocional un poco más simple: Machos Sudando, Machos Peleando y Machos A Topísimo por una mujer. Esto, claro, rompe una película que debería dinamitar en una conclusión que más que cine fuera una gigantesca y cyberpunk pelea de pressing catch. No sucede. Lástima.</p>

	<p>Lo que sí sucede es una película del todo entretenida, dirigida, con ese ojito de planificaciones resultonas y más que eficaces, sentido visual hecho de storyboards, sacado de la generación de Spielberg y Lucas, por un Emmerich ya haciendo oposiciones tempranas para cambiar su Cameron por un sub-Spielberg, y, de hecho, ¿qué es Ally Walker sino una torpe versión de Marion Ravenwood? Ah, los cineastas, la influencia y las noches de soñar: Emmerich nunca tuvo ambiciones extras y fue cuando se reconvirtió en aburrido director de catástrofes-a-gran-escala cuando perdió todo su encanto. Además, Cameron escribió la primera secuela de Rambo con lo cual los ecos de Vietnam y de Cameron no podían ser más obvios.</p>

	<p><object style="margin:0 auto;display:block" type="application/x-shockwave-flash" data="http://www.youtube.com/v/HUwiKkgre6M" width="600" height="400"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/HUwiKkgre6M" /><p><a href="http://youtube.com/watch?v=HUwiKkgre6M">Ve el video en el sitio original.</a></p></object><br />

¿Las escenas más disfrutables de la película? Mi favorita es la pelea del bar, marcada por un sentido del humor blanco con un Van Damme en ebria relectura de Boris Karloff y una pelea donde todo el talento del astro belga queda a nuestra disposición. Es una escena especialmente desternillante que anuncia también un clímax final que nunca sucede. La pelea en la lluvia es <a href="http://www.youtube.com/watch?v=fRiGip8P1Is">genérica</a>, poco generosa con el humor y con el tono que se anuncia en la película. Afortunadamente, lo que queda es un relato sobre dos mastuerzos on fire y así debe ser vista.: como una pieza desplazada, como ha explicado ya el <a href="http://www.focoblog.com/2006/12/29/hostias-como-panes-ix-soldado-universal/">glosador</a> vandammita John Tones, pero lúdica.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Moneyball: Rompiendo las reglas', mucho más que béisbol]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-rompiendo-las-reglas-mucho-mas-que-beisbol</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-rompiendo-las-reglas-mucho-mas-que-beisbol</guid>
      <pubDate>Sat, 04 Feb 2012 09:32:48 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43737" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyball_pitt-and-hill.jpg" class="centro" alt="Moneyball" /></p>

<blockquote>Adaptarse o morir&#8221;. Billy Beane</blockquote>

	<p>Se ha estrenado este fin de semana la película <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/moneyball">&#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217; </a>(&#8216;Moneyball&#8217;, 2011), que dirige <strong>Bennett Miller</strong>, pero en la que aún más importantes son sus guionistas, <strong>Steven Zaillian</strong> y <strong>Aaron Sorkin</strong>, o su protagonista y productor, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/brad-pitt">Brad Pitt</a>, al que acompañan<a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/jonah-hill"> Jonah Hill</a>, <strong>Philip Seymour Hoffman </strong>y <strong>Robin Wright</strong>. El film está basado en un argumento de Stan Chervin, que a su vez se inspira en una novela de Michael Lewis, que reproduce un caso real. </p>

	<p>Los equipos de béisbol que pueden tirar de talonario arrebatan al Oakland Athletics a sus jugadores más importantes, tras una liga en la que estos segundones estuvieron a las puertas del triunfo. Su manager general, Billy Beane, un jugador de los ochenta que vio su carrera truncada sin una explicación lógica, quiere llevar al equipo hasta el partido final, pero no tiene presupuesto. Por casualidad, conoce a un joven que estudia a los jugadores de forma diferente a la tradicional y, <strong>cuestionando todas las reglas de las selecciones, le sugiere quedarse con los más infravalorados</strong>. La liga de 2002 comienza mal para los Oakland As. Pero cuando la plantilla que han agregado por fin juega como se suponía, su combinatoria comienza a dar sus frutos. </p>

	<p><strong>Diálogos muy ajustados</strong>, en boca de unos actores que se encuentran muy a gusto con sus personajes, se sitúan al lado de una <strong>pulcra realización</strong>, que envuelve la historia en un aire atemporal, gracias a una fotografía, firmada por Wally Pfister, de suaves tonos y luces crepusculares.<strong> Con estilo de crónica</strong>, que no entra en el drama, pero no se queda en la asepsia del documental, sino quizá a medio camino; <strong>&#8216;Moneyball&#8217; </strong>va presentando de manera ordenada las cuestiones con las que va a departir y, sin más, expone los hechos. Algunos <em>flashbacks </em>y <em>film montages </em>muy bien organizados acompañan la progresión. Es en un segundo plano con respecto a estos donde encontramos el oro enterrado que contiene el film. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43738" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyball-i2.jpg" class="centro" alt="Moneyball: Rompiendo las reglas" /></p>

<h2>Una historia cargada de múltiples lecturas</h2>

	<p>En cierto momento, los personajes hablan de la <strong>metáfora </strong>que supone lo que están presenciando. El diálogo alude al simbolismo de un vídeo en concreto que uno le muestra al otro para hacerle patente la visión con orejeras de caballo que algunas personas tienen sobre los problemas. Pero nosotros sabemos que <strong>Zaillian </strong>y <strong>Sorkin </strong>nos están haciendo un guiño metalingüístico, ya que el comentario es aplicable a toda la película. Subyacen las analogías no solo a ese instante, sino al texto completo. La motivación principal de los protagonistas, es decir, la forma de enfocar el <em>draft</em>, se podría aplicar muy bien a los recursos humanos, que a su vez <strong>suponen un cruel paralelismo de casi todos los encuentros de la vida en general</strong>. Antes de que aconteciesen los hechos mostrados en el film, los equipos rechazaban a los jugadores por su apariencia, peso, edad, por la postura al tirar o por la imagen pública que su comportamiento fuera del campo pueda ofrecer. En lo que menos se fijaban era en sus capacidades para desempeñar la labor por la que tendrían que contratarlos. Tal cual ocurre en las entrevistas de trabajo en las que, comúnmente, alguien que no sabe del oficio que el candidato tendrá que desempeñar, selecciona a una persona de entre las posibles por su aspecto, desenvolvimiento en la propia reunión o las vibraciones que le transmite, sin saber si será capaz o no de hacer bien aquello para lo que le van a pagar o si está dejando fuera a otros que rellenarían con mayor eficacia su hueco.  </p>

	<p>La comparación no queda aquí: los protagonistas de<strong> &#8216;Moneyball&#8217; </strong>no luchan contra las dificultades financieras o contra equipos mejores, sino contra la incomprensión, la cerrazón, la tradición y el inmovilismo que en tantos frentes de la sociedad nos están dañando. De la misma forma se pueden extraer significados de la demostración de que no basta con configurar al equipo perfecto, sino que hay que hacer que juegue tal como estaba previsto, situando a cada individuo en el lugar para el que se le ha escogido. Igualmente analizable se puede considerar la manera en la que se intercambian los jugadores, como si fuesen activos bursátiles o esclavos en el mercado de la carne. Una poderosa escena en la que <strong>Brad Pitt</strong> no dispone más que de un teléfono nos demuestra hasta qué punto estos jóvenes constituyen una mercancía. También podemos aprender, como reza el subtítulo español, que muchas veces resulta imprescindible replantearse las cosas y romper con lo establecido, buscando nuevas maneras de afrontar lo que se venía haciendo siempre de un mismo modo. Con todo ello, <strong>&#8216;Moneyball&#8217; tendría que ser una película de la que se obtuviese una lección</strong>, al igual que los equipos grandes aprendieron del perdedor. No una moraleja buenista como la que tantas películas tratan de inculcar, sino un <strong>aprendizaje práctico</strong> y lleno de sabiduría. </p>

	<p><img id="image43739" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyball05.jpg" class="centro" alt="Moneyball: Rompiendo las reglas" /></p>

	<p>Entendiendo estas<strong> cuestiones beisbolísticas como algo extrapolable a casi cualquier ámbito</strong> de nuestras existencias, pues ya se ha dicho muchas veces que los deportes son sinónimos de la vida; no importa que<strong> &#8216;Moneyball&#8217;</strong> trate de un pasatiempo tan estadounidense –aunque provenga del juego de pelota de Cuba–, sobre el que aquí apenas conocemos las reglas gracias a otras películas y de cuyas ligas nos suenan los nombres de los equipos, pero poco más. El rechazo que la apariencia del film pueda causar por parecer &#8220;demasiado americano&#8221; hay que sortearlo, ya que su contenido es mucho más profundo que la lucha de un equipo por hacerse con un campeonato. Eso no quiere decir que no llegue un momento en el que estemos tan metidos con las estrategias del mánager general y su ayudante que suframos y nos emocionemos con sus fracasos y triunfos, como si hubiésemos sido de los OA desde la cuna. Y es que aquí<strong> no falta la épica de todas esas películas deportivas</strong> que nos han llegado desde el otro lado del charco a lo largo de generaciones. La diferencia es que el trasfondo es otro y lo importante no es ganar, ni siquiera participar. </p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>Encuentro que la mejor virtud de<strong> &#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217;</strong> es hablar de todo menos de lo que habla, es decir: servir para explicar y para <strong>aplicar a innumerables aspectos vitales</strong>. Resulta curioso que una película con esa proyección haya vivido en sus propias carnes una especie de metáfora con la odisea de sus protagonistas. El guion ha pasado por distintas manos, ha sufrido rechazos, se ha paralizado y reanudado su producción y ha estado deambulando durante años hasta que ha visto la luz. Finalmente, no solo ha llegado a las pantallas, sino que lo ha hecho aclamado por seis nominaciones a los Oscar. Me alegro de esta feliz consecución y espero que su éxito se corresponda con lo que ofrece. </p>

	<p><strong>Críticas anteriores en Blogdecine |</strong></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-correccion-academica">&#8216;Moneyball&#8217;, corrección académica</a>, por Alberto Abuin.</p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-rompiendo-las-reglas-un-hombre-y-su-sueno">&#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217;, un hombre y su sueño</a>, por Míkel Zorrilla.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Moneyball: Rompiendo las reglas', un hombre y su sueño]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-rompiendo-las-reglas-un-hombre-y-su-sueno</link>
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      <pubDate>Fri, 03 Feb 2012 09:59:21 +0000</pubDate>

      <author>Mikel Zorrilla</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43742" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyball-poster1_650.jpg" class="centro" alt="Imagen del cartel de Moneyball" /></p>

	<p>A menudo suele aparecer una película entre las <a href="http://www.blogdecine.com/oscars-2012/oscar-2012-nominaciones">nominadas al Oscar</a> que despierta dudas en un amplio sector del público sobre el motivo de su inclusión en tan selecto grupo. Puede ser una moda pasajera (hay películas que han llegado a ganar el premio por ello), una cinta en cuya existencia muy poca gente había reparado o simplemente surgir la sensación de que se ha cometido una injusticia. En el caso de <strong>&#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217;</strong> (¿Quién es el inútil que añade subtítulos innecesarios a los títulos en español?) estaríamos hablando de algo más cercano al tercer grupo, ya que fuera de <span class="caps">USA</span> existe un interés muy limitado por el béisbol, un deporte que es casi una religión en ese país, pero que fuera de allí tiene un alcance muy minoritario. La cuestión es si debería ser tan decisivo el tema que aborde una película a la hora de entrar a valorarla a priori, que es algo que quizá esté mal visto, pero que todos hemos hecho en algún momento. Puede que sea simplemente para descalificar a la nueva entrega de alguna saga de moda como &#8216;Crepúsculo&#8217;, pero eso no hace que sea lícito en ese caso y no en otros.</p>

	<p>La cuestión sobre las cintas de este estilo es que suelen tener un mayor interés cuando el deporte se utiliza como telón de fondo o elemento vigorizante de otros temas. Valga por ejemplo el caso de &#8216;Invictus&#8217; y la utilización del mismo como elemento de unión de un país claramente dividido. Y es que hay gente que sencillamente desprecia cualquier valor que pueda tener una competición deportiva por encontrarlas aburridas y redundantes, pero no conviene desdeñar su importancia en otros ámbitos. Pueden ser económicos, sociales o humanos, y es ahí donde una cinta como &#8216;Moneyball&#8217; (prescindiré a partir de ahora de su absurdo subtítulo) hace su primera elección, la cual es utilizar la sobada premisa del <em>underdog</em> que contra todo pronóstico hizo algo memorable, validando así que su historia sea contada en la gran pantalla. <strong>La clave ahora es si &#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217; es lo mismo de siempre mejor o peor contado o es una obra que ofrezca algo que compense dejarnos dos horas de nuestro tiempo en su visionado.</strong><!--more--></p>

	<p><img id="image43723" class="centro" alt="Imagen de 'Moneyball'" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/foto-1.jpg" /></p>

	<p>Aunque cueste creerlo a primera vista, la gestación de &#8216;Moneyball&#8217; fue más problemática de lo esperado, ya que en determinado momento iba a ser otro paso en la ecléctica carrera de Steven Soderbergh, el cual llegó a grabar varias entrevista con jugadores del equipo cuya historia se cuenta para introducirlas a lo largo del relato, pero eso fue algo que no agradó a la productora y acabó llevando a su salida del proyecto para intentar darle un aire más comercial. Es obvio que la primera reacción ante una decisión así es echarse a temblar sobre lo que iban a acabar ofreciéndonos, algo que no terminó de disipar la elección de <strong>Bennett Miller</strong> como sustituto de Soderbergh, ya que su &#8216;Truman Capote&#8217; era solvente, pero carecía de la suficiente garra para hacer una gran película, confiando además quizá demasiado en la, por otro lado, sensacional actuación de <strong>Philip Seymour Hoffman</strong>, el cual vuelve a demostrar su talento en su breve (aunque importante) presencia en la cinta que nos ocupa.</p>

	<p>No obstante, si había algo que debía captar la atención de los cinéfilos más atentos es el hecho de encontrar los nombres de <strong>Steven Zaillian y Aaron Sorkin</strong> asociados al proyecto, ya que ambos han dado pruebas consistentes a lo largo de su carrera de su calidad como guionistas. Y eso es algo que vuelven a demostrar en &#8216;Moneyball&#8217;, donde la cansina premisa del underdog funciona a modo de excusa de lo que nos cuentan, y no como motor de la historia. Sí, hay un equipo en horas bajas que consigue mejorar y hacer algo histórico en el mundo del deporte (y todo ello basado en hechos reales), algo que Zaillian y Sorkin adornan con datos históricos de interés. Sin embargo, ellos están más interesados en el personaje de <strong>Brad Pitt</strong>, al cual presentan como un hombre herido por una decisión errónea de su pasado, lo cual ha dado pie a tener un nuevo sueño en la vida, algo que justifique su presencia en la tierra. Eso sí, esperaros unos cuantos tópicos a lo largo del relato y algunos momentos que dejan la sensación de estar algo alargados, pero algún peaje había que pagar, que, como ya he dicho, la productora quería algo más comercial o &#8216;Moneyball&#8217; nunca hubiese acabado siendo una realidad.</p>

	<p><img id="image43724" class="centro" alt="Brad Pitt es el protagonista de 'Moneyball'" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/foto-2.jpg" />< Es en el retrato del protagonista donde la película no se corta en mostrar claroscuros en su forma de llevar el equipo, ya que se evita caer en una descripción laudatoria que deje con buen cuerpo al espectador, sino que se muestra su desapego, sus decisiones poco humanas y la creciente obsesión por conseguir su objetivo. Es aquí donde el guión, apoyado en la actuación de Pitt, consigue brillar. El resto, aunque importante, deja la sensación de ser, salvo en momentos muy puntuales (muy conseguida la última aparición del único jugador del equipo que goza de un poquito de entidad en el guión), algo accesorio a la descripción del protagonista. Hay hasta personajes que incluso prácticamente desaparecen una vez dejan de tener utilidad para incidir en su obsesiva personalidad. Y sí, deben seguir por ahí al formar parte del equipo, pero ya no sirven para nada, así que pasan a formar parte del decorado.</p>

	<p>Los problemas llegan cuando toca hablar de la forma que tiene Bennett Miller de poner en imágenes el material que tiene en sus manos, ya que no consigue decantarse por una tipología de puesta en escena que eleve lo que el resto le ha confiado. A lo largo de la película, Miller oscila entre querer hacer una película entretenida que satisfaga a cuanto más público mejor (y hay que reconocer que consigue evitar el siempre peligroso aburrimiento, aunque imagino que habrá a quien le interese tan rematadamente poco el béisbol que sí le parecerá que hace un constante acto de presencia), una realización sobria que le acerque a una nominación al Oscar que merecidamente no ha conseguido, crear cierto dinamismo en algunas escenas o refrenarse tanto que parezca un director de alguna serie de televisión anodina. Y la combinación no cuaja, ya que algo falla, y ese algo es el poco arrojo y la falta de decisión de Miller para intentar convertir a &#8216;Moneyball&#8217; en una gran película.</p>

	<p>Otro de los aspectos que había despertado ciertas dudas era el hecho de ver que Brad Pitt y Jonah Hill habían sido premiados con una nominación al Oscar cuando otros trabajos superlativos habían sido ignorados. En el caso de Pitt tenemos que hablar de una muy buena interpretación, el cual sabe reflejar los estados de ánimo de un personaje que nunca permanece estático para hacerle más fácil el trabajo. No, Pitt tiene que ir mostrando varias caras a lo largo del metraje hasta llegar al acertado desenlace que la vida deparó a su particular sueño. Además, no lo hace amparándose en un mero uso del carisma, sino que estamos hablando de una actuación como dios manda, sabiendo usar ese apartado en los momentos que es necesario, pero centrándose en ello. Alguna objeción más se puede poner al trabajo de Hill, ya que es un trabajo basado en la contención y que seguramente haya sido recompensado por la última escena que comparten su personaje y el de Pitt. Ahí sí que su personaje transmite algo más allá de ser otra variante del estereotipo de genio apocado, pero queda la sensación de que el acierto se debe más a un acierto de guión que a algo interpretativo. No es que lo haga mal, simplemente no es algo que merezca la pena destacar demasiado.</p>

	<p><img id="image43725" class="centro" alt="Jonah Hill interpreta al otro personaje importante de 'Moneyball'" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/foto-3.jpg" /></p>

	<p>En definitiva, &#8216;Moneyball&#8217; no es una cinta que use la historia del underdog para glorificar a una o varias personas, sino que lo hace como un medio para explicar el obsesivo sueño de su protagonista, al cual no le importa el reconocimiento, sino alcanzar la meta que se ha marcado. El problema es que eso es algo que sí secunda la estupenda actuación de Brad Pitt y el guión, pero que no se ve respaldado por una puesta en escena un tanto indecisa a la hora de determinar el tono del relato. &#8216;Moneyball&#8217; pudo hacer sido una película cuando menos notable, pero la corrección académica a la que <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-correccion-academica">alude</a> mi compañero Alberto en su crítica resta empaque al conjunto, el cual se tiene que conformar con formar <strong>una buena película. No es poco, pero Bennett Miller lo tenía fácil para que fuese algo bastante mejor.</strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Promoción fantasma', John Hughes a la española]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/promocion-fantasma-john-hughes-a-la-espanola</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/promocion-fantasma-john-hughes-a-la-espanola</guid>
      <pubDate>Thu, 02 Feb 2012 12:15:47 +0000</pubDate>

      <author>Mikel Zorrilla</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43706" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/cartel_650.jpg" class="centro" alt="Cartel promocional de 'Promoción fantasma'" /></p>

	<p>La mala fama del cine español entre un amplio sector del público es algo que resulta innegable. No importa que varias de las mejores películas <a href="http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/las-diez-mejores-peliculas-de-2011">del año pasado</a> saliesen de nuestro país, ni tampoco que no pocos directores tengan que emigrar para poder acometer proyectos de suficiente envergadura, siendo entonces cuando gozan del favor de esa parte del público que seguramente cuchicheará en el cine sobre si no hubiese sido mejor meterse a ver otra película cuando lean el nombre del director en los créditos iniciales. Eso sí, parte de razón no les falta, ya que en España predominan dos tipos de producciones: Los dramas sobre temática social y las comedias que tienden a ser una mera derivación del humor que triunfa en determinadas teleseries (¿Y quién va a pagar por ver un clon a menudo mal hecho de lo que puede ver gratis en televisión cada semana?). Pobres ejes sobre los que vertebrar una industria tan importante como la cinematográfica.</p>

	<p>El estreno hace unos años de <strong>&#8216;Spanish movie&#8217;</strong> vino a llenar un hueco en la cinematografía española: El cine de parodias. Entrar a valorar la calidad de la propuesta ya es algo que depende sobremanera de lo gracioso que cada uno encontrase la sucesión de gags que aparecían en pantalla, pero es indudable que era un producto muy superior a la abrumadora mayoría de cintas americanas con la apostilla de &#8216;movie&#8217; que fueron surgiendo tras la llegada de &#8216;Scary movie&#8217;. Además, fue un notable éxito económico, pero se quedó como un pequeño islote que nadie quiso (o pudo) continuar. ¿Tan difícil era hacer una secuela o parodiar algo alejado de nuestro cine? Por dar ideas, alguien debería hacer algún día un &#8216;Hitchcock movie&#8217;, pero tomando más como base el humor de <strong>&#8216;Un cadáver a los postres&#8217;</strong> (aún hoy la mejor película paródica de la historia) que en lo que ha acabado degenerando este subgénero.</p>

	<p>Además, &#8216;Spanish movie&#8217; supuso el debut en la dirección de <strong>Javier Ruiz Caldera</strong>, el cual parece ser que no se dejó tentar por la hipotética idea de un &#8216;Spanish movie 2&#8217; (aunque no sé si ese proyecto tan siquiera llegó a existir) y aprovechó su éxito para sacar adelante otro rara avis en nuestro cine: Una cinta que toma como base las producciones adolescentes de <strong>John Hughes</strong> de los años 80, pero acercándolas a lo español, es decir, rellenar otro hueco en el cine que se hace en nuestro país. Sólo por eso ya se merece un aplauso, pero no por ello hay que lanzar las campanas al vuelo y hablar de una nueva genialidad de nuestro cine, algo muy habitual a poco que una cinta española destaque un poco. La cuestión es, <strong>¿está &#8216;Promoción fantasma&#8217; a la altura de su prometedora propuesta inicial?</strong> <!--more--></p>

	<p><img id="image43707" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/chicas_650.jpg" class="centro" alt="Alexandra Jimenéz y Silvia Abril" /></p>

	<p>El problema (y también la fuente de sus mayores aciertos) realmente grave de &#8216;Spanish movie&#8217; era la irregularidad del guión firmado por Paco Cabezas, el cual combinaba algunas bromas geniales como otros apuntes que rozaban la vergüenza ajena. Era de esperar que con el cambio de guionista se consiguiese un resultado más homogéneo, y lo cierto es que ese es uno de los principales puntos fuertes de &#8216;Promoción fantasma&#8217;. Es de esperar que muchos temáis que la película se limite a canibalizar a sus referentes y que los homenajes en realidad sean poco menos que un plago encubierto, pero ese es un miedo que no se justifica. Y es que <strong>Cristóbal Garrido y Adolfo Valor</strong> han conseguido equilibrar el homenaje a John Hughes (y a otras películas que no mencionaré por eso del factor sorpresa) con la necesidad de crear algo con identidad propia. </p>

	<p>Eso sí, por el camino se cometen algunos excesos que ocasionalmente consiguen su objetivo de provocar la risa del espectador, pero en otros rozan un mal gusto que hiere a una propuesta que, sin ser brillante, es muy disfrutable. Son esas situaciones en las que más se deja ver el país de origen de la película, y es que el humor español ha tendido, con honrosas excepciones, a una mezcla entre el mal gusto y lo excesivo en los últimos tiempos. En cambio, cuando el guión confía más en <strong>sus referentes americanos</strong> se consigue un humor más blanco, quizá menos proclive a la carcajada, pero más atemporal y que se puede seguir disfrutando por igual sin necesidad de estar esclavizados por la sorpresa inicial, algo de lo que tiende a depender mucho el humor basado en los excesos.</p>

	<p>Por su parte, <strong>la puesta en escena de Ruiz Caldera se centra en potenciar las virtudes del libreto</strong>, siendo especialmente inspirada la escena inicial en la cual se combina la nostalgia ochentera con el humor, y al mismo tiempo es una estupenda introducción para dar a conocer al espectador el hecho de que nuestro protagonista puede ver a los muertos. En el resto del metraje, la labor de dirección funciona mejor cuando hacen acto de presencia los homenajes o los apuntes que retrotraen al espectador a épocas pasadas. En lo demás, su labor oscila entre la corrección y la sensación de que otros muchos directores podrían igualar lo que él hace.</p>

	<p><img id="image43708" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/arevalo_650.jpg" class="centro" alt="Raul Arevalo es el protagonista de 'Promoción fantasma'" /></p>

	<p>Uno de las claves de la función era encontrar unos actores que se adecuase al tono del relato, y es ahí donde es muy de agradecer la elección de <strong>Raúl Arévalo</strong> para encabezar el reparto, ya que él ya había demostrado su capacidad para conseguir un secundario memorable en <strong>&#8216;Primos&#8217;</strong>, y aquí le toca demostrar tanto que sabe ser la cabeza visible de una película, como que su comicidad también se puede encauzar de una forma más desapercibida. Y es que su Modesto es un hombre apocado que vive obsesionado con el hecho de que ser capaz de ver a los muertos es una enfermedad que le ha destrozado la vida, y por ello está constantemente bajo los efectos de una medicación que le impide desarrollar con normalidad su trabajo como profesor. Sin embargo, la oportunidad de ayudar a alguien, y al mismo tiempo descubrir un amor que le ha sido esquivo permiten que su carácter introvertido quede ligeramente atrás. El director de &#8216;Promoción fantasma&#8217; comentó que querían crear en él un equivalente español a Michael J. Fox, y eso es algo que no se termina de ver en pantalla, pero sí que surge un híbrido que resulta cercano al espectador, tiene encanto y sostiene perfectamente el peso que tiene que soportar. Arévalo da así un paso más en su necesario ascenso para convertirse en una de las principales estrellas del cine español.</p>

	<p>Otra de las claves era la capacidad para encontrar entre los rostros jóvenes de nuestro cine a cinco personas que encajasen en los estereotipos ochenteros que representan los cinco fantasmas: Macarrilla, ligón (éste es el que tiene un componente americano más marcado, en especial por su vestimenta, la cual parece propia del típico capitán del equipo de fútbol que tanto se ha visto en el cine), fiestero, empollona y la chica algo ligera de cascos (y embarazada ya en su adolescencia). Para ello se ha optado por fichar a actores más conocidos por sus apariciones televisivas como <strong>Alex Maruny, Jaime Olías, Javier Bódalo, Anna Castillo y Andrea Duro.</strong> Sería injusto destacar tanto para bien como mal a alguno de ellos, ya que todos tendemos a identificarnos más con un rol u otro según lo que cada uno fue en el instituto, pero los cinco salvan bien la papeleta, teniendo todos su particular momento de gloria.</p>

	<p><img id="image43709" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/promocion-fantasma_e-marinoscandurra-09580_650.jpg" class="centro" alt="Los cinco fantasmas" /></p>

	<p>La guinda del pastel la ponen los secundarios, los cuales funcionan a modo de contrapunto cada uno en una materia distinta: <strong>Carlos Areces</strong> el padre resabido que pone constantes trabas a la directora, <strong>Joaquín Reyes</strong> el terapeuta excéntrico, <strong>Silvia Abril</strong> la chalada secretaria del instituto, etc. Todos aportan su granito de arena para redondear un poco más el resultado final. Si acaso conviene apuntar que la trama de amor fantasmal protagonizada por <strong>Aura Garrido</strong> (que ya era el eslabón más débil en la estupenda miniserie &#8216;Crematorio&#8217;) no termina de cuajar, ya que se entremezclan momentos inspirados con otros en los que estás deseando que pasen a otra cosa. A cambio, es de agradecer que <strong>Alexandra Jiménez</strong> vaya asentando poco a poco su carrera cinematográfica, ya que su peculiar directora de colegio adicta a comer guarrerías transmite una proximidad que hace entender al espectador el motivo del desafío que acepta el protagonista.</p>

	<p>En definitiva, &#8216;Promoción fantasma&#8217; es una comedia de instituto que no cae en el error habitual de querer trasladar el humor habitual de las teleseries españolas, sino que opta por tomar como referente las producciones de John Hughes de los años ochenta, a las cuales referencia sin cortarse lo más mínimo. Posible plagio dirán algunos, pero lo cierto es que es prácticamente imposible innovar dentro del cine, con lo cual sólo nos queda hacer una combinación de elementos ya vistos. La cuestión es hacerlo bien o mal, y &#8216;Promoción fantasma&#8217; está, con algunos peros, dentro del primer grupo. Vamos, <strong>un simpático divertimento</strong>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Moneyball', corrección académica]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-correccion-academica</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-correccion-academica</guid>
      <pubDate>Thu, 02 Feb 2012 05:56:17 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43693" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyballf1.jpg" class="centro_sinmarco" alt="moneyballf1.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> (id, Bennett Miller, 2011) —voy a pasar del ridículo subtítulo que le han puesto en España, <strong>&#8216;Rompiendo las reglas&#8217;</strong>— es una de las películas finalistas en las <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/oscars-2012/oscar-2012-nominaciones&sa=U&ei=NC0qT5fXNNGYhQe15KTQCg&ved=0CAQQFjAA&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNFLboKnuVGkDhiOV0b9RaFS-_nGqQ">nominaciones</a> a los Oscars 2012. Seis nominaciones entre las que se encuentran los premios gordos de mejor película, mejor actor principal —Brad Pitt—, y mejor actor secundario —Jonah Hill—, y que salvo la de Pitt considero a todas luces excesivas. Hay otras películas que merecerían ocupar el lugar del trabajo de Miller antes que este, quien curiosamente no está nominado. Pero hablamos de un film que habla sobre el deporte rey en los <span class="caps">USA</span>, el béisbol, que tal y como decían en la mágica <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-cine-fantastico/campo-de-suenos&sa=U&ei=8i0qT-SEK8aLhQf3sczxCg&ved=0CAYQFjAB&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNFGDSjN_C9wXMDSL3NfwqPRFCaaFw">&#8216;Campo de sueños&#8217;</a> (&#8216;Field of Dreams&#8217;, Phil Alden Robinson, 1989) es el deporte que ha caracterizado a América a través de los años, recordando a su pueblo que una vez fueron buenos y que pueden volver a serlo. Una forma de identidad de uno de los países más poderosos del planeta. Y en cine, cuando hablan de ello, se nota que lo aman profundamente.</p>

	<p>Es quizá por eso que las películas que de una u otra forma narran algo relacionado con este deporte —el cual personalmente encuentro fascinante, y sí, entiendo las reglas, bastante fáciles de comprender— suelen tener una gran aceptación popular, algo que no suele extenderse fuera de los límites de los <span class="caps">USA</span>, tal y como han demostrado las carreras económicas de films como <strong>&#8216;Ellas dan el golpe&#8217;</strong> (&#8216;A League of Their Own&#8217;, Penny Marshall, 1992), <strong>&#8216;Una mujer en la liga&#8217;</strong> (&#8216;Mayor League&#8217;, David S. Ward, 1989) o <strong>&#8216;The Rookie&#8217;</strong> (id, John Lee Hancock, 2002), estruendosos éxitos de taquilla en su país de origen, films que pasaron sin pena ni gloria por nuestras carteleras cuando no se estrenaron directamente en <span class="caps">DVD</span>. El béisbol por estos lares está claro que no tiene la misma aceptación, y ya veremos cómo le va en taquilla a <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong>, film lleno de datos y más datos sobre un deporte que por aquí poco interesa.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43695" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyballf2.jpg" class="centro" alt="moneyballf2.jpg" /></p>

	<p>Como casi todas las películas sobre este deporte —a la cabeza la muy grande <strong>&#8216;El orgullo de los Yanquis&#8217;</strong> (&#8216;The Pride of the Yanquees&#8217;, Sam Wood, 1942) con unos Gary Cooper y Walter Brennan inmensos— <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> recoge hechos reales, en este caso la historia de Billy Beane (Pitt), un ex-jugador de béisbol, que no pudiendo demostrar su valía en el juego, se retiró a probar suerte como director de equipos, siendo el Oakland Athletics el equipo en el que haría historia. Relegados al último puesto de la liga, con los grandes jugadores adquiridos por otros equipos, Beane debe reconstruir el equipo con muchísimo menos presupuesto. Para ello echará mano del joven Peter Brand (Jonah Hill), un economista de Yale con un método basado en estadísticas de ordenador, algo que pondrá en jaque al entrenador y los demás directivos, que no ven con buenos ojos esa nueva técnica supuestamente revolucionaria.</p>

	<p>La mayor parte del metraje de <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> se centra en el debate que supone traicionar en cierto modo la tradición de un juego como el béisbol, en cuanto a la forma de captar nuevos fichajes. Para unos, los más tradicionales, el deporte supone horas y horas de sudor en el campo de juego, y el contar que siempre hay algo que no se prevé, pues sobre el campo de batalla, por así llamarlo, pueden suceder cosas inesperadas. Por el otro, dos hombres ferozmente entregados a la creencia de que las estadísticas de ordenador traerán la solución a sus problemas. El sólido guión de <strong>Steven Zaillian</strong> y <strong>Aaron Sorkin</strong> —sus currículums hablan por sí solos— llena de datos la historia, algunos de ellos muy interesantes, al descubrirnos y acercarnos los entresijos de un deporte tan amado por muchos e ignorado por otros tantos. Pareciera de algún modo que <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> está hecha en cierta medida para aquellos que no conocen bien el deporte, y eso tiene su mérito, pues la película no muestra demasiadas escenas de béisbol, e incluso renuncia a recrearse en algunos momentos clave del juego como sí hacen otros films de la misma índole.</p>

	<p><img id="image43696" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyballf3.jpg" class="centro" alt="moneyballf3.jpg" /></p>

	<p>Sobre el papel ningún problema. Sin embargo, la puesta en escena de <strong>Bennett Miller</strong> ya es otro cantar, y los defectos que mostró en su anterior film, el muy académico <strong>&#8216;Truman Capote&#8217;</strong> (&#8216;Capote&#8217;, 2005) salen a relucir en <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong>. Lo que el libreto de Zaillian y Sorkin parece prometer, mezclando en la vida de Baine retos profesionales y personales, se pierde un poco con una escenografía sin alma ni pasión, fría por momentos. De acuerdo que maneja bastante bien el ritmo —hablamos de una película que no llega a aburrir en sus dos largas horas de duración, a pesar de tantos diálogos sobre el béisbol—, apoyado en un digno montaje de <strong>Christopher Tellefsen</strong>, pero siempre nos deja la extraña sensación de no visualizar con grandeza lo que el guión sugiere. Hay instantes en los que Miller se debate entre el virtuosismo —sutiles planos secuencia en los gimnasios— y el lenguaje puramente televisivo. Al menos no ha caído en los efectismos que caracterizan la mayor parte del cine actual, y <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> puede presumir de cierta sobriedad.</p>

	<p>Creo que lo mejor de la función es un muy entregado <strong>Brad Pitt</strong>, consciente de su condición de estrella, pero sin dejar que ello arruine su labor. Su personaje es sin duda uno de los mejores de su carrera, demostrando que está en su mejor momento. Podemos apreciar en su rostro al mismo tiempo su preocupación —su hija, el equipo—, su enfado —los pobres resultados en el juego—, y sobre todo su firme convicción en lo que hace. Pitt transmite una serenidad increíble, controlando en todo momento su personaje, algo que por otro lado intenta, pero infructuosamente, <strong>Jonah Hill</strong>, cuya nominación encuentro la más exagerada de todas. Este actor no puede quitarse la cara de cachondeo que tiene, y sus intentos de papel serio producen el efecto contrario, con sus silencios, sus balbuceos y sus miradas al infinito. Pitt es el que lleva el peso de la función por los dos. A un lado <strong>Philip Seymour Hoffman</strong>, que llena todos los planos en los que sale, está muchísimo más convincente.</p>

	<p>Una clase sobre cómo funcionan las cosas en el negocio del béisbol y una excelente interpretación. Nada más.</p>      ]]></description>
      </item>
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