'The Matrix', buenas ideas masacradas por una dirección calamitosa

Vosotros sois la plaga…y nosotros la cura
-Agente Smith
La ciencia ficción (o, más exactamente, la ficción científica, que es una traducción más exacta y no un anglicismo), cuenta entre su cinematografía con pocas obras excepcionales, quizá porque domeñar sus códigos, su misma esencia, y al mismo tiempo crear algo original, personal, es algo extremadamente difícil, que muy pocos grandes artistas han podido convertir en algo único. Ahora bien, maravillas como ‘Hijos de los hombres’, ‘The Terminator’, ‘El planeta de los simios’, ‘Stalker’, ‘Metrópolis’ o ‘Soylent Green’ demuestran hasta donde puede llegar esta forma de poesía en su función de radiografía del presente y en la de profetizar el futuro.
Quizá sea necesario estar hecho de una pasta especial, además de la vasta cultura y observación analítica para cuajar un gran título de ficción científica. También creo que es necesaria una honradez a prueba de divismos y de búsquedas de éxitos económicos, y una gran dignidad artística para ir hasta el final. Dudo mucho que los ínclitos hermanos Wachowski reúnan ni una sola de estas condiciones, sino más bien algunas otras, directamente opuestas.








