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David Cronenberg: 'Una historia de violencia', la naturaleza humana

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Recuerdo el momento en el que supe que estabas enamorada de mí. Lo vi en tus ojos. Todavía puedo verlo…

A falta de solo un día para el estreno en España de ‘Un método peligroso’ (‘A Dangerous Method’), nos toca hablar en este especial dedicado a David Cronenberg de su primera colaboración con el actor Viggo Mortensen. Después de ‘Spider’ (2002), el realizador canadiense tenía entre manos un nuevo guion original titulado ‘Painkillers’ que pintaba muy bien (centrada en un artista y la resistencia al dolor), pero en algún momento dejó de interesarle lo que estaba creando y lo abandonó. En su lugar, optó por hacerse cargo de la adaptación a la gran pantalla del cómic o novela gráfica ‘Una historia de violencia’ (‘A History of Violence’) de John Wagner y Vince Locke. He leído que Cronenberg aceptó el proyecto en parte para compensar el no haber cobrado nada por su anterior trabajo, y puede que así fuera, al fin y al cabo dirigir es un trabajo y este hombre no vive del cuento, pero, de nuevo, se trata de una película que encaja perfectamente en su coherente carrera, no es obra aparte sin conexión con las demás y que podría haber realizado cualquiera. Queda patente su interés por el texto que tiene entre manos (violencia, sexo, identidad…) y se percibe su mirada, su idea del cine.

Según el director canadiense, el guion que le ofrecieron (escrito por John Olson) llamó su atención en primer lugar por toda la iconografía y mitología vinculada a Estados Unidos, por esos elementos que uno espera encontrar en la típica historia norteamericana; elementos con los que Croneberg podía jugar y pervertir para tratar algo mucho más fascinante que un simple relato violento de redención. Tenemos el pequeño pueblo aislado y tranquilo, los buenos vecinos, los valores familiares, las recompensas del trabajo duro, el sheriff, el bar, los forasteros indeseables, los tiroteos… Podría tratarse de un western, el género estadounidense por excelencia. O una de mafiosos, con el gánster elegantemente vestido amenazando la paz del héroe. A ratos, ‘Una historia de violencia’ es eso. Por un lado tenemos a los Stall, una familia ejemplar que está viviendo el sueño americano (el inicio empalagoso recuerda al de ‘La zona muerta’), y que representa el amor y todo lo bueno, y por otro lado están los villanos, unos monstruos que solo entienden de robar, violar y matar; tenemos el conflicto planteado y solo queda esperar a que el héroe lo resuelva, y todos contentos con nuestra dosis de violencia “justa”. Pero Cronenberg no quiere hablar de buenos y malos, de héroes y villanos; su objetivo es la naturaleza humana, la oscuridad y la luz que hay en cada uno de nosotros.

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David Cronenberg: 'Spider', identidad enferma

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Ella es una furcia barata. ¡Mataste a mi madre, asesino!

Seguimos con el especial dedicado a la fascinante carrera de David Cronenberg, a solo unos días del estreno de su último trabajo, ‘Un método peligroso’ (‘A Dangerous Method’, 2011). Tras haber leído y visto entrevistas sobre ‘Spider’ (2002), me ha resultado muy llamativo el intenso interés que sintió el director canadiense por este proyecto. Con 58 años, en la cima de su carrera, mantiene la coherencia que caracteriza su trayectoria artística, al margen de la industria, y decide apostar por la pequeña historia de un hombre esquizofrénico. Una historia que le llegó en forma de guion junto a una carta donde Ralph Fiennes se comprometía a interpretar el papel principal. Cronenberg llevaba tiempo deseando trabajar con el actor y solo tuvo que leer unas páginas para quedar atrapado por las redes de Spider, un personaje creado por el escritor Patrick McGrath en una novela publicada en 1990, que él mismo se encargó de adaptar para el cine.

A causa del empleo de su padre, McGrath pasó su infancia en una institución para criminales psicópatas, y posteriormente llegó a trabajar en un centro para enfermos mentales. Sin duda, sus experiencias fueron de gran ayuda para crear, entender y dar coherencia al personaje protagonista de su relato, para convertirlo en alguien real, humano, con el que poder sentir empatía (a pesar de todo). Cronenberg ha confesado repetidamente que se sintió muy identificado con ese solitario hombre enfermo apodado Spider (“Araña”), y que sin embargo le interesó poco el retrato de la esquizofrenia que éste sufre. En 2001, el cineasta se reunió con McGrath para discutir el guion, que al parecer no necesitó de grandes modificaciones; lo más importante fue la supresión de la voz en off, que Cronenberg considera un recurso demasiado literario. En la versión cinematográfica, Spider no habla de sí mismo, no se explica, no se dirige al espectador, simplemente existe. Y la cámara trata de captarlo, de expresar su realidad (la única que él puede experimentar). De este modo, la película nos propone un sombrío viaje al interior de la mente humana, ver y sentir el mundo a través de Spider.

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David Cronenberg: 'eXistenZ', tecnología y realidad

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Decidme la verdad… ¿estamos aún en el juego?

David Cronenberg es uno de esos ejemplos que hacen trizas la consideración del autor de cine como ese profesional del séptimo arte (un arte muy unido al negocio, como demuestran ‘Crepúsculo’ o ‘Tintin’) que dirige sus propias historias. No es necesario. La marca del autor no es la originalidad de la historia, sino de la mirada, cómo construye una realidad que nosotros miramos a través de la ventana que es la pantalla. Los temas, las inquietudes y la personalidad del cineasta no requieren de una historia propia. En un guion puede estar escrito que un hombre se sienta y se queda mirando el tráfico, y la manera de plasmar eso (de convertirlo en cine) marcará la diferencia entre un realizador mediocre, sin nada que aportar, uno excelente pero impersonal, capaz de crear bellas imágenes de manera casi automática, y uno que narra desde el interior, que se expresa a través de la pantalla. Un autor.

Cuando Cronenberg comienza a crear la historia de ‘eXistenZ’, en 1995, habían transcurrido 14 años desde la última vez que había trabajado en un guion original (‘Videodrome’). Y cuando se estrena, en 1999, nadie pone en duda de que el canadiense es uno de los autores más relevantes del panorama cinematográfico internacional. El premio que logró en Cannes por ‘Crash’ (1996) tuvo mucho que ver, pero solo para extender una idea que ya resultaba evidente para todo aquel que se hubiera tomado cierta molestia en observar atentamente (sin prejuicios ni vagancia) la obra del cineasta, que había comenzado a compartir con el mundo su peculiar enfoque en ‘Stereo’, filmada en 1969 (”una investigación de la incapacidad de la sexualidad corriente“, en palabras de su director, ¿acaso no es uno de sus temas favoritos?). Al parecer, Cronenberg se sentó a escribir el guion de ‘eXistenZ’ mientras esperaba que arrancara la complicada producción de ‘Crash’, porque no había leído nada que le interesara tanto como para adaptarlo al cine. De sus entrañas surge una película que vuelve a girar en torno a la relación del ser humano con la tecnología y a nuestra capacidad (o necesidad) para crear existencias o identidades alternativas, pudiendo llegar a una confusión entre fantasía y realidad.

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David Cronenberg: 'Crash', carne, máquina y sexo

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El accidente de tráfico es un acto más fertilizante que destructivo.

(Vaughan / Elias Koteas)

Decíamos que ‘Crash’ (1996) se empezó a gestar mientras se filmaba ‘El almuerzo desnudo’ (‘Naked Lunch’, 1991), como una nueva y arriesgada colaboración entre David Cronenberg y el productor Jeremy Thomas. Consciente de la dificultad de llevar a cabo el proyecto, una adaptación de la controvertida novela homónima de James Graham Ballard, el cineasta canadiense se embarcó en el cómodo rodaje de ‘M. Butterfly’ (1993) y escribió el guion de ‘eXistenZ’ (1999), llegando a pensar que sería su siguiente largometraje. No fue así, se consiguió la financiación para hacer ‘Crash’ con diez millones de dólares (es una coproducción entre compañías de Canadá y Francia) y el rodaje fue anunciado en mayo de 1995, durante la celebración del festival de Cannes. Allí mismo, un año más tarde, sería presentada por todo lo alto como una de las aspirantes a la Palma de Oro. El preciado galardón acabó en manos de Mike Leigh por ‘Secretos y mentiras’ Lars von Trier por ‘Rompiendo las olas’ y la película de Cronenberg recibió el premio especial del jurado.

De manera inevitable, al mezclar sexo y violencia, ‘Crash’ tuvo problemas con la censura, algo a lo que el realizador ya estaba acostumbrado, y no fue un éxito de público aunque la crítica en general la recibió con elogios (la prestigiosa revista Cahiers du Cinéma la señaló como la mejor película del año); Ballard también quedó encantado con el trabajo de Cronenberg, hasta el punto de calificarlo como de “obra maestra”. No comparto esa opinión pero entiendo el entusiasmo, considerando el nivel general de las adaptaciones literarias. ‘Crash’ se filmó en Toronto con el equipo habitual del realizador (su hermana Denise como encargada de vestuario, su hija Cassandra como ayudante de dirección, Howard Shore, Peter Suschitzky…) y un reparto con cierto gancho comercial, encabezado por James Spader, Holly Hunter, Elias Koteas, Rosanna Arquette y Deborah Kara Unger. Cronenberg asegura que le resultó sencillo adaptar a guion el texto de Ballard, y viendo la película se descubre el motivo, hay sitio para todas las inquietudes y constantes del director, hasta el punto de que la historia parece ideada por él desde un principio. Solo eché en falta alguna pesadilla con un monstruoso automóvil violando a uno de los protagonistas…

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Añorando estrenos: 'Nacida para el mal' de Nicholas Ray

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‘Nacida para el mal’ (‘Born to be Bad’‘, Nicholas Ray, 1950) se enmarca dentro del melodrama criminal, género en el que el cine estadounidense ya había brindado alguna que otra joya cuando Ray filmó esta su sexta película como director. Pertenece a la etapa que el firmante prefiere de la obra de Ray, la primera, aquella en la que realizó film tan inolvidables como ‘Llamad a cualquier puerta’ (‘Knock on Any Door’, 1949) o ‘En un lugar solitario’ (‘In a Lonely Place’, 1950). El director que luego se hizo famoso por grandes superproducciones como ‘Rey de reyes’ (‘King of Kings, 1961) o ‘55 días en Pekín’ (‘55 Days at Pekin’, 1963) se caracterizó en ese tramo de su filmografía por un estilo seco y directo, lejos de la grandilocuencia que le caracterizaría en el final de su obra. Existe una gran diferencia entre sus films en blanco y negro y sus películas en color, revelándose Ray como un director que cuidaba al máximo la fotografía de sus películas, una de sus principales armas de narración.

Algunos señalan ‘Nacida para el mal’ como una de las películas prescindibles de su autor, y vuelvo a lo expresado en mi texto sobre ‘Cars 2’. Es tal la calidad en la filmografía de Ray que fijarse en una película suya que no sea una obra maestra da la sensación de hallarnos ante un film inmerecido en su director. Lo cierto es que Ray tiene films peores que el que nos ocupa, y a ‘Nacida para el mal’ lo que le ocurre es que su trama es de los más inofensiva. Sin embargo Ray se las ingenió para sacar el máximo partido a un argumento que parece ridículo. Lo consiguió con una puesta en escena y una iluminación que en todo momento marcan la psique de los personajes, todos ellos arrastrados por la influencia de la ambición del rol de una desconcertante Joan Fontaine.

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'Cars 2', ex-ce-len-te

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Aún no salgo de mi asombro. Que la todopoderosa Pixar haya rebajado el nivel tras la impresionante ‘Toy Story 3’ (id, Lee Unkrich, 2010) ha servido para que muchos despotriquen contra la productora comandada por John Lasseter, que otros digan que se han aburrido, o que se digan sandeces como la de que el personaje de Mate es insoportable, algo que sin duda será cierto en la versión doblada del film puesto que en versión original, Mate resulta todo lo contrario, la auténtica y merecida estrella de la función. Supongo que algunos están demasiados acostumbrados a la excelencia, o a ese toque trascendental que tienen la mayoría de las obras de Pixar, salvo curiosamente la saga que nos ocupa y probablemente ‘Bichos’ (‘A bug´s Life’, John Lasseter y Andrew Stanton, 1998), película que también lleva el sambenito colgado de “lo peor de Pixar”.

Pero es que resulta que lo peor de Pixar vale más que filmografías enteras de muchos directores, y siendo justos no creo que haya que hundir en el fango esta secuela del proyecto más personal de Lasseter. Y es que no poder decir que ‘Cars 2’ es la nueva joya de Pixar no implica necesariamente que estemos ante una mala película, ni muchísimo menos. Hay en el trabajo de Lasseter y Brad Lewis emoción, humor, suspense, y sobre todo mucha acción. Un film sencillo y ligero que no cuenta una “historia importante” como la mayoría de los relatos de Pixar, un film menor entre las obras maestras de la compañía, pero magnífico en ejecución, rico en referencias y un divertimento de primera. Una película hecha para disfrutar sin necesidad de que nos toquen el alma.

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'Muerte en Venecia', un actor, un final

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Hace bien poco os hablaba, en mi texto sobre ‘Intruders’ (id, Juan Carlos Fresnadillo, 2011), de cómo el tramo final de una película podía echar por tierra y anular todo lo visto hasta ese instante. También os comentaba al respecto de ‘Carga maldita’ (‘Sorcerer’, William Friedkin, 1977), que todos los grandes directores —con la excepción que confirma la regla por motivos evidentes, de Charles Laughton— tienen su película fallida o maldita, incluso varias. ‘Muerte en Venecia’ (‘Morte a Venezia’, 1971) es curiosamente una de las películas más prestigiosas de su director, el gran Luchino Visconti, una de las más admiradas de su filmografía, pero para quien esto suscribe también una de las más flojas, un ejemplo perfecto de la decadencia de un director que, cuando el cine empezó a ser más libre en sus formas, se perdió en sus obsesiones y en un gusto por el detalle realmente obsesivo.

Basada en la novela de Thoman Mann, ‘Muerte en Venecia’ supone la segunda entrega de una trilogía temática bautizada como Trilogía de Alemania, que aunque fue producto del azar —Visconti en realidad quería filmar otra película— conforma junto con la anterior ‘La caída de los dioses’ (‘La caduta degli dei’, 1969) —el film más insoportable de su director—, y la posterior ‘Ludwig’ (1972), un tríptico en el que el director italiano se obsesiona por la diferencia entre lo ideal y lo real, marcando una gran distancia entre ambos. Los deseos, los sueños, la juventud evaporada, el éxito, y frente a todo eso, la lamentable realidad expuesta a través de una sociedad decadente, que no es otra cosa que el propio final de sus personajes. ‘Muerte en Venecia’ explora todo eso de forma muy bonita y también cargante. Afortunadamente, el trabajo de Dirk Bogarde y uno de los finales más impresionantes que se puedan dar en una película, hacen que el viaje merezca la pena.

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David Cronenberg: 'M. Butterfly', la terrible ilusión del amor

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Los días que pasé contigo fueron los únicos en los que he existido realmente.

(Song Liling)

Mientras se desarrollaba el rodaje de la imposible adaptación de ‘El almuerzo desnudo’ (‘Naked Lunch’, 1991), David Cronenberg comenzó a discutir con el productor Jeremy Thomas la realización de otro apasionante reto, llevar a la gran pantalla la novela ‘Crash’ de J.G. Ballard. Sin embargo, no fue ése el siguiente trabajo del cineasta canadiense. Se encontraba lleno de energía y deseaba lanzarse cuanto antes a dirigir otra película, una que no necesitara tanto tiempo de pre-producción ni otra problemática búsqueda de financiación. Y se encontró con el proyecto de trasladar al cine ‘M. Butterfly’, una exitosa obra de teatro escrita por David Henry Hwang, que al parecer fue ofrecida en primera instancia a Peter Weir. Tal como desvela Cronenberg en el único “extra” que incluye la edición de la película en DVD, la historia le cautivó especialmente al descubrir que estaba basada en hechos reales, y se reunió con el productor David Geffen para convencerle de que él era el director apropiado para el puesto.

Geffen, al igual que todos los no conocen de verdad la obra de Cronenberg, no entendía qué interés podía tener el director de ‘La mosca’ (‘The Fly’, 1986) en el texto de Hwang, así que el canadiense tuvo que hacer un ejercicio de introspección y explicarle por qué se sentía atraído por ‘M. Butterfly’. Vista la película, resulta bastante evidente; la identidad, la metamorfosis, la construcción de una realidad alternativa, la ambigüedad sexual… son elementos que podemos encontrar en otros relatos “cronenbergianos”. Geffen quedó convencido y dejó la película en sus manos. Se rodó en 1992, en localizaciones de China, Hungría y Francia para las escenas exteriores, y en Canadá para las interiores, y se estrenó en 1993 tras ser presentada en el festival de Toronto. No obtuvo el éxito esperado y hoy es uno de los títulos más olvidados del realizador. Él culpa a las circunstancias, a que el público tenía muy recientes otras películas de argumentos similares con enfoques más suaves y accesibles. Supongo que eso debió influir, quizá ahora habría obtenido una respuesta más entusiasta, pero sinceramente creo que Cronenberg fue muy ingenuo, su película no es nada comercial y lo más normal es que provocara rechazo. Señal de que lo hizo bien.

No sigas leyendo si no has visto la película.

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Añorando estrenos: 'El ídolo caído' de Carol Reed

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Pesa sobre Carol Reed, uno de los grandes cineastas británicos que el séptimo arte ha tenido entre sus brazos, el hecho de haber dirigido ‘El tercer hombre’ (‘The Third Man’, 1949), película sobre la que las malas lenguas inciden una y otra vez en que el mayor responsable de sus virtudes fue uno de los actores que intervienen en ella, el mítico Orson Welles. Demostrada su implicación en la dirección de dos escenas, y teniendo en cuenta de que jamás sabremos la verdad, Carol Reed siempre fue considerado a la sombra de dicho hecho. No hay más que adentrarse en la filmografía de Reed para darnos cuenta de que éste ha sido objeto de una injusticia. Su cine es mucho mejor de lo que ha llegado a decirse, y así lo atestiguan films como ‘Larga es la noche’ (‘Odd Man Out’, 1947) o la que hoy nos ocupa, ‘El ídolo caído’ (‘Fallen Idol’, 1948), pertenecientes a la época más creativa de su director.

Basada en una novela de Graham Greene, está escrita por el propio escritor —ayudado en los diálogos por Lesley Storm y William Templeton—, quien en sus años de crítico cinematográfico consideraba a Reed uno de los mejores directores británicos que había, por encima incluso de nombres tan conocidos como Alfred Hitchcock. El hecho de que una de sus novelas fuese llevada al cine por uno de sus ídolos debió suponer todo un orgullo para alguien como Greene, aunque quiero imaginar que el orgullo fue doble. En cualquier caso hablamos de una excelente película que no sólo desvela las virtudes de dos artistas, también es un claro ejemplo de cómo componer una gran historia con elementos muy sencillos. Ambos, director y escritor, recibieron una merecida nominación a los Oscars en 1950.

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Estrenos DVD y Blu-ray de la semana | 18 de octubre | El nuevo Arthur y aventuras animadas de Tintín y Batman

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Octubre no está siendo un buen mes de novedades para el formato DVD. La semana pasada apenas hubo estrenos, de ahí que los vayamos a comentar ahora, junto a los lanzamientos más recientes. Sí van apareciendo más títulos en Blu-ray, mientras los reproductores del formato van bajando de precio. Yo estoy a punto de picar el anzuelo… Entre las novedades que podemos adquirir esta semana destacan un producto comercial con uno de esos cómicos actuales que nos intentan colar hasta en la sopa y unas aventuras animadas de personajes tan populares como Tintín y Batman. Hay algo más, echad un vistazo:

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‘Arthur, el soltero de oro’

Dirección: Jason Winer. Reparto: Russell Brand, Helen Mirren, Jennifer Garner, Greta Gerwig, Geraldine James, Luis Guzmán y Nick Nolte.

Sinopsis: Con esta fresca mirada a una historia clásica, Russell Brand reinventa el papel del adorable multimillonario, un irresponsable encanto de hombre que siempre ha confiado en dos cosas para arreglárselas: en su ilimitada fortuna y en el sentido común de Hobson, su niñera de toda la vida (Helen Mirren) para evitar problemas. Ahora se enfrenta a su mayor reto: elegir entre un matrimonio de conveniencia con Susan (Jennifer Garner), una ambiciosa ejecutiva corporativa que le asegurará su lujoso estilo de vida; o un futuro lleno de incertidumbre con lo único que el dinero no puede comprar: la única mujer que ha amado de verdad, Naomi (Greta Gerwig). Con la inspiración de Naomi y algo de ayuda nada convencional por parte de Hobson, la única persona que siempre creyó en él, Arthur asumirá el riesgo más costoso de su vida y por fin aprenderá lo que significa ser un hombre en esta nueva versión de la comedia romántica.

Extras: Escenas suprimidas. Tomas falsas. Cortometraje “Arthur Unsupervised!”.

Sale a la venta en Blu-ray este remake de ‘Arthur, el soltero de oro’ (‘Arthur’, 1981) para el lucimiento personal de Russell Brand, a quien quieren convertir en una estrella de cine (de hecho le regalaron un premio como mejor estrella cómica del año). Pero al público no le interesó la propuesta (y es que a veces la gente responde con lógica a la escasez de ideas de la industria) por lo que el envidiado marido de Katy Perry tendrá que esperar otra oportunidad para desarrollar su carrera como actor. Le he visto como secundario en un par de comedias y me ha parecido un tipo simpático, pero como protagonista me da la sensación de que debe resultar cargante. ¿Qué os parece a vosotros?

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