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Estrenos

'War Horse (Caballo de batalla)', salvar al caballo Joey

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Cartel promocional de War Horse

Todos nos temíamos que la cuarta entrega de Indiana Jones no iba a ser más que una burda prostitución del personaje con el objetivo de conseguir un sonoro éxito económico. Eso es algo que uno podía esperarse de alguien como George Lucas, pero fue especialmente doloroso que Steven Spielberg aceptase hacerlo. Quizá para conseguir apaciguar un poco los ánimos, Spielberg ha tardado tres años en volver a estrenar una película, pero éste no se ha centrado en ser ‘el esperado regreso del director de (insertad aquí vuestro título favorito dirigido por él)’, sino que lo ha hecho un poco por la puerta de atrás en cuanto a notoriedad para sí mismo con dos cintas que además se han estrenado con pocos meses de diferencia.

La primera de las nuevas obras que nos llegó fue ‘Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio’, donde no tuvo reparos en adaptar un personaje prácticamente desconocido en USA, algo que condenó a la película a una tibia recepción en los cines de aquel país, donde encima se estrenó con un par de meses de retraso, algo un tanto inhabitual, pero con lo que confiaban impulsar sus posibilidades comerciales. Además, su comentada ausencia en la categoría de mejor película animada de los próximos Oscar no ha ayudado a revitalizar su carrera. Sin embargo, la que sí cuenta con una notable presencia entre las nominaciones es ‘War Horse (Caballo de batalla)’, la adaptación de una novela infantil con un argumento no muy prometedor a priori con la que Spielberg remata su regreso al cine. ¿Estamos ante otra propuesta que se queda a medias lo que pretendía como sucedió en su versión de Tintin o qué es exactamente lo que nos ofrece una película que, pese a sus nominaciones, está pasando algo desapercibida?

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'Moneyball: Rompiendo las reglas', mucho más que béisbol

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Moneyball

Adaptarse o morir”. Billy Beane

Se ha estrenado este fin de semana la película ‘Moneyball: Rompiendo las reglas’ (‘Moneyball’, 2011), que dirige Bennett Miller, pero en la que aún más importantes son sus guionistas, Steven Zaillian y Aaron Sorkin, o su protagonista y productor, Brad Pitt, al que acompañan Jonah Hill, Philip Seymour Hoffman y Robin Wright. El film está basado en un argumento de Stan Chervin, que a su vez se inspira en una novela de Michael Lewis, que reproduce un caso real.

Los equipos de béisbol que pueden tirar de talonario arrebatan al Oakland Athletics a sus jugadores más importantes, tras una liga en la que estos segundones estuvieron a las puertas del triunfo. Su manager general, Billy Beane, un jugador de los ochenta que vio su carrera truncada sin una explicación lógica, quiere llevar al equipo hasta el partido final, pero no tiene presupuesto. Por casualidad, conoce a un joven que estudia a los jugadores de forma diferente a la tradicional y, cuestionando todas las reglas de las selecciones, le sugiere quedarse con los más infravalorados. La liga de 2002 comienza mal para los Oakland As. Pero cuando la plantilla que han agregado por fin juega como se suponía, su combinatoria comienza a dar sus frutos.

Diálogos muy ajustados, en boca de unos actores que se encuentran muy a gusto con sus personajes, se sitúan al lado de una pulcra realización, que envuelve la historia en un aire atemporal, gracias a una fotografía, firmada por Wally Pfister, de suaves tonos y luces crepusculares. Con estilo de crónica, que no entra en el drama, pero no se queda en la asepsia del documental, sino quizá a medio camino; ‘Moneyball’ va presentando de manera ordenada las cuestiones con las que va a departir y, sin más, expone los hechos. Algunos flashbacks y film montages muy bien organizados acompañan la progresión. Es en un segundo plano con respecto a estos donde encontramos el oro enterrado que contiene el film.

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'Moneyball: Rompiendo las reglas', un hombre y su sueño

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Imagen del cartel de Moneyball

A menudo suele aparecer una película entre las nominadas al Oscar que despierta dudas en un amplio sector del público sobre el motivo de su inclusión en tan selecto grupo. Puede ser una moda pasajera (hay películas que han llegado a ganar el premio por ello), una cinta en cuya existencia muy poca gente había reparado o simplemente surgir la sensación de que se ha cometido una injusticia. En el caso de ‘Moneyball: Rompiendo las reglas’ (¿Quién es el inútil que añade subtítulos innecesarios a los títulos en español?) estaríamos hablando de algo más cercano al tercer grupo, ya que fuera de USA existe un interés muy limitado por el béisbol, un deporte que es casi una religión en ese país, pero que fuera de allí tiene un alcance muy minoritario. La cuestión es si debería ser tan decisivo el tema que aborde una película a la hora de entrar a valorarla a priori, que es algo que quizá esté mal visto, pero que todos hemos hecho en algún momento. Puede que sea simplemente para descalificar a la nueva entrega de alguna saga de moda como ‘Crepúsculo’, pero eso no hace que sea lícito en ese caso y no en otros.

La cuestión sobre las cintas de este estilo es que suelen tener un mayor interés cuando el deporte se utiliza como telón de fondo o elemento vigorizante de otros temas. Valga por ejemplo el caso de ‘Invictus’ y la utilización del mismo como elemento de unión de un país claramente dividido. Y es que hay gente que sencillamente desprecia cualquier valor que pueda tener una competición deportiva por encontrarlas aburridas y redundantes, pero no conviene desdeñar su importancia en otros ámbitos. Pueden ser económicos, sociales o humanos, y es ahí donde una cinta como ‘Moneyball’ (prescindiré a partir de ahora de su absurdo subtítulo) hace su primera elección, la cual es utilizar la sobada premisa del underdog que contra todo pronóstico hizo algo memorable, validando así que su historia sea contada en la gran pantalla. La clave ahora es si ‘Moneyball: Rompiendo las reglas’ es lo mismo de siempre mejor o peor contado o es una obra que ofrezca algo que compense dejarnos dos horas de nuestro tiempo en su visionado.

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'Moneyball', corrección académica

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‘Moneyball’ (id, Bennett Miller, 2011) —voy a pasar del ridículo subtítulo que le han puesto en España, ‘Rompiendo las reglas’— es una de las películas finalistas en las nominaciones a los Oscars 2012. Seis nominaciones entre las que se encuentran los premios gordos de mejor película, mejor actor principal —Brad Pitt—, y mejor actor secundario —Jonah Hill—, y que salvo la de Pitt considero a todas luces excesivas. Hay otras películas que merecerían ocupar el lugar del trabajo de Miller antes que este, quien curiosamente no está nominado. Pero hablamos de un film que habla sobre el deporte rey en los USA, el béisbol, que tal y como decían en la mágica ‘Campo de sueños’ (‘Field of Dreams’, Phil Alden Robinson, 1989) es el deporte que ha caracterizado a América a través de los años, recordando a su pueblo que una vez fueron buenos y que pueden volver a serlo. Una forma de identidad de uno de los países más poderosos del planeta. Y en cine, cuando hablan de ello, se nota que lo aman profundamente.

Es quizá por eso que las películas que de una u otra forma narran algo relacionado con este deporte —el cual personalmente encuentro fascinante, y sí, entiendo las reglas, bastante fáciles de comprender— suelen tener una gran aceptación popular, algo que no suele extenderse fuera de los límites de los USA, tal y como han demostrado las carreras económicas de films como ‘Ellas dan el golpe’ (‘A League of Their Own’, Penny Marshall, 1992), ‘Una mujer en la liga’ (‘Mayor League’, David S. Ward, 1989) o ‘The Rookie’ (id, John Lee Hancock, 2002), estruendosos éxitos de taquilla en su país de origen, films que pasaron sin pena ni gloria por nuestras carteleras cuando no se estrenaron directamente en DVD. El béisbol por estos lares está claro que no tiene la misma aceptación, y ya veremos cómo le va en taquilla a ‘Moneyball’, film lleno de datos y más datos sobre un deporte que por aquí poco interesa.

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'Oro negro', el coraje del ser humano

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El director Jean-Jacques Annaud tuvo su momento de esplendor a raíz de su éxito por ‘En busca del fuego’ (‘La guerre du feu’, 1981), tras la cual vinieron las aún más exitosas ‘El nombre de la rosa’ (‘Der Name der Rose’, 1986) y ‘El oso’ (L´ours’, 1988). Films que mostraban a un director que sabía encontrar un equilibrio narrativo/estético realmente envidiable, tomando la sencillez como la mejor de las herramientas. Como muchos otros realizadores, enseguida sucumbió al esteticismo y sus films se volvieron estampas muy bonitas pero vacías de todo contenido. Con ‘Oro negro’ (‘Black Gold’, 2011), que ha pasado completamente desapercibida por las carteleras de nuestro país, parece regresar a cierto tipo de cine, podemos llamar clásico, con un punto de épica, en una de esas historias de las que ya no se cuentan.

Annaud intenta devolver al séptimo arte ese tipo de película que parece ya no interesan a nadie —quizá de ahí su poca repercusión en los cines, más sorprendente aún cuando viene de un director que vivió tiempos mejores, narrando historias que sí interesaban a las audiencias— en una película alejada de toda parafernalia visual, aunque no reniegue de las actuales técnicas digitales tan de moda. Con un ajustado presupuesto de 40 millones de dólares —cualquier otro director de mayor renombre hubiese necesitado mucho más— Annaud logra que ‘Oro negro’ luzca como una superproducción en toda regla, llena de extras, y en cuyas imáganes bucea el recuerdo de cierta cinta dirigida por el gran David Lean, salvando las distancias evidentemente.

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'J. Edgar', un hombre atormentado por sus contradicciones

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J. Edgar

En general, me interesan poco las películas biográficas, lo que no está motivado por mi desinterés hacia las vidas de personajes famosos o por descubrir, sino porque este tipo de relatos suelen armarse con una estructura de episodios desligados, en lugar de con el clásico objetivo vs. conflicto mantenido hasta el final del metraje. De ‘J. Edgar’, la película de Clint Eastwood que se estrenó la semana pasada, encuentro la parte personal como la más inspiradora. No me baso en el morbo de descubrir un secreto embarazoso sobre un hombre de estado, sino porque supone una contradicción para el protagonista, elemento que siempre se ha apreciado como el que mejor puede servir para hacer humano, polifacético y rico a un personaje. Son los dilemas los que mueven a actuar de una determinada manera a los protagonistas y las decisiones tomadas a partir de estos serán necesariamente más dignas de análisis que las que surjan de una mente serena.

La interpretación de Leonardo DiCaprio es sublime, con especial mérito en los momentos en los que hace de anciano. En ellos, no solo su maquillaje está muy logrado –no así el de Armie Hammer–, sino que además, sus movimientos y postura imitan tal cual los de un hombre mayor. Si escribo que he echado de menos una exploración más profunda de una mente desquiciada no estoy afirmando que su actuación adolezca de ningún matiz. Me refiero al perfil dibujado desde el guion: esperaría que todas esas luchas internas y externas hubiesen dado lugar a un ser aún más atormentado. Si bien los autores no lo muestran con un hombre por completo en sus cabales –principalmente en su relación enmadrada con el personaje de Judi Dench–, sí le conceden una compostura que me hace pensar en cierta benevolencia hacia él. No hablo de que esperase ver un castigo ideológico que lo mostrase como un loco debido a sus decisiones, sino a lo que parece más lógico que pudiese haber surgido de su situación. La dignidad con la que se lo muestra, si bien colabora a que la película pueda seguirse con la empatía necesaria para acompañar al protagonista, creo que al mismo tiempo también limita el retrato.

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'The Collector', ocurrió dentro de tu casa

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‘The Collector’ (id, Marcus Dunstan, 2009) es una película que nos ha llegado con bastante retraso, algo realmente incomprensible cuando se trata de un producto que bien podría haberse estrenado directamente en DVD o Blu-ray. La limitada distribución del mismo no favorecerá el hecho de que se trata de un film totalmente desconocido, y su aspecto de producto perteneciente al torture porn ha hecho que pase de tapadillo por nuestras carteleras. Se trata de la ópera prima de Marcus Dunstan, quien hasta ahora era conocido por haber realizado los guiones de buena parte de la saga ‘Saw’, y de una trilogía también poco conocida en nuestro país, ‘Feast’. Las coincidencias con ambas sagas no son pocas, sobre todo en lo que respecta a crudas imágenes en las que un ser humano es torturado de la forma más retorcida posible.

En algún sitio he leído que ‘The Collector’ es como una especie de ‘Solo en casa’ (‘Home Alone’, Chris Columbus, 1990) a lo bestia y para adultos. Lo cierto es que la comparación tiene su gracia, pues nos hallamos ante un film cuyo argumento recuerda un poco al film protagonizado por Macaulay Culkin. Pero aquí no tenemos niños insoportables ni un secundario de la talla de Joe Pesci para ofrecer la guinda cómica al relato. De hecho en el film de Dunstan no hay el más mínimo espacio para el humor, todo es tensión, litros y litros de hemoglobina y una casa llena de trampas mortales cuya efectividad no deja lugar a dudas. El resultado, sin necesidad de alegrarnos profundamente, es mejor de lo esperado.

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'Los descendientes', heredarás la tierra

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Los descendientes

‘Los descendientes’ (‘The Descendants’, 2011), la quinta película de Alexander Payne, presenta, con inmediatez pasmosa el conflicto al que se enfrentan sus protagonistas: George Clooney interpreta a un marido cuya esposa sobrevive a duras penas en un hospital. Antes de darnos esta información –sirviéndose de una voz en off de la que, afortunadamente, el autor no abusará desde entonces–, el único instante que nos ha mostrado la película es un cerradísimo primer plano de esta mujer disfrutando del esquí acuático. No vemos el accidente ni el momento de comunicar la noticia al esposo: no son necesarios, la película no va por ahí. Con mucha calma y sin incluir ningún momento de intensidad dramática, lo que mostrará la cinta a partir de ahí es cómo esa fatalidad cambia las vidas del marido y de las dos hijas de esa señora, a la que conoceremos muy bien, pero siempre por referencias.

Si bien directores consagrados y admirados confían en que sus films transmitirán mejor los sentimientos al espectador remarcando el dramatismo de sus hechos y demostrando la injusticia de que les ocurran a buenas personas, afortunadamente hay otros que saben que no es echando mano de esas facilidades como se consigue conectar mejor con el público. El director de ‘Los descendientes’, que también es guionista, junto Nat Faxon, escoge una familia que no es ni mucho menos perfecta: ni la señora accidentada ni su marido han sido cónyuges ejemplares que merezcan seguir juntos durante décadas. Las hijas, interpretadas por Shailene Woodley y Amara Miller, son niñas modélicas cuya existencia inmaculada quedará rota por la desgracia. Tampoco estamos en el otro extremo de los adolescentes problemáticos e intratables. El punto intermedio y de tremenda normalidad –a pesar de la riqueza heredada y de algunas peculiaridades muy concretas– demuestra un gran acierto en la elección.

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'Bajo amenaza', bajo mínimos

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‘Bajo amenaza’ (‘Trespass’, Joel Schumacher, 2010) es toda una experiencia. Evidentemente no lo digo porque su visionado sea algo para recordar, sino todo lo contrario. Sí, hay películas peores, mucho peores, pero en el caso que nos ocupa la decepción se multiplica por tres, o cuatro, o cinco… Reúne a tres artistas, ejem, que sin duda han vivido tiempos pasados mucho mejores. Hablamos de un director que sin llegar a ser grande, puede que ni bueno, sí llegó a tener cierto estilo y alguna que otra excepcional —‘Un día de furia’ (‘Falling Dawn’, 1993) no sólo me parece una obra maestra, sino que creo no ha perdido ni un ápice de su fuerza a día de hoy—; y hablamos también de dos intérpretes que tienen en su haber sendos Oscars, por increíble que parezca.

No puedo estar más de acuerdo con uno de nuestros fieles lectores, el misterioso eluyeni, quien en el post de estrenos dejó su impresión de la película afirmando que era una completa pérdida de tiempo. Y así es. Una pena viendo el material que había entre manos, que sin ser el colmo de la originalidad —recordemos que todas las historias ya han sido contadas, pese a quien pese—, sí que bastaba para hacer algo mínimamente decente, sin necesidad de caer en golpes de efecto varios, o tomar al espectador por tonto, craso error en el que suelen caer films de similares características. Y es que no hay nada peor que sentirnos estafados en un film que se presupone sólo quiere entretener, uno de los principales objetivos del Cine.

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'J. Edgar', derechazo a los prejuicios

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Cartel de 'J. Edgar', la nueva película de Clint Eastwood

Corre la voz entre los cinéfilos de que ‘J. Edgar’ puede ser un traspiés en la carrera de Clint Eastwood, y no podemos culparles, ya que la crítica americana la ha recibido con una frialdad considerable, siendo además completamente ignorada en las recientes nominaciones a los Oscar. Soy consciente de que hay no pocos amantes del cine que lo consideran poco menos que un Dios, como por ejemplo mi compañero Alberto, el cual está demostrando su alta estima hacia el director de ‘Un mundo perfecto’ (en mi opinión su mejor película) en el especial que le está dedicando en Blogdecine. Seguro que ni el propio Eastwood esperaba alcanzar el nivel que ha logrado cuando decidió dar el salto a la dirección con la estimable ‘Escalofrío en la noche’

He de reconocer que yo no soy un adorador de la religión de Clint Eastwood, ya que tiene unas cuantas películas que me encantan, pero también varias que catalogo entre lo regular (‘Banderas de nuestros padres’ o la aún reciente ‘Más allá de la vida’) y lo malo (‘Deuda de sangre’ o ‘Ejecución inminente’). Imagino que algunos de vosotros ya estaréis buscando piedras bien grandes y de canto afilado para lapidarme por soltar semejante blasfemia, pero lo que busco afirmando esto no es causar una polémica gratuita, sino dejar claro de entrada que no soy un fanboy suyo, sino alguien que no tiene problemas en atacar sus películas si creo que la ha pifiado ¿Estamos ante un caso así con ‘J. Edgar’, su nueva película que llega hoy 27 de enero a los cines españoles?

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