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		<title>Magazine - estrenos</title>
		<link>http://www.blogdecine.com</link>
		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 20:22:23</pubDate>

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      <title><![CDATA['Los Muppets', nostalgia vs. cameos]]></title>
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      <pubDate>Fri, 10 Feb 2012 09:37:20 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43868" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/losmuppets_foto1.jpg" class="centro" alt="Los Muppets" /></p>

	<p>La película estrenada hace una semana, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/comedias/los-muppets">&#8216;Los Muppets&#8217; o &#8216;Los teleñecos&#8217;</a> (&#8216;The Muppets&#8217;, 2011), dirigida por James Bobin, cuenta que, varias décadas después de que el espacio de los Teleñecos fuese un éxito, los estudios están cerrados incluso para las visitas turísticas y un magnate del petróleo quiere comprar los terrenos para efectuar prospecciones. Un <strong>Muppet </strong>anónimo, adorador de los televisivos, descubre el pastel y se lo comunica a la Rana Gustavo. Existe una cláusula que les permite recuperar la propiedad tras desembolsar una elevada suma. Gustavo no tarda en pensar que la mejor manera de recaudar el dinero es reuniendo a los teleñecos para grabar una telemaratón. </p>

	<p>Tal es la <strong>profusión de números musicales,</strong> que el metraje dedicado a que la historia avance resulta exiguo. Entiendo que las canciones compongan un aliciente para los niños y niñas que, viendo la película en casa por enésima vez, puedan cantar al son de la tele las letras que ya se han aprendido. Sin embargo, esta posibilidad no existe en el visionado en cine con las tonadillas novedosas. Se podrían entonar las ya conocidas, como la cachonda<strong> &#8216;Maná-maná&#8217; </strong>o las que vienen de grupos de rock, pero no aquellas que se han compuesto para el film y que suponen la mayoría. La opción de disfrutarlas simplemente por la escucha tampoco se ofrece, ya que no son canciones brillantes y no solo porque, al no haber copias en v.o. en ningún cine, hay que haberlas escuchado en versión patria, sino que las originales –que he escuchado posteriormente para dar una opinión justa– distan de ser espectaculares. </p>

	<p>A esto se suma que el <strong>conflicto se ha reducido al mínimo</strong> pensando en que un público infantil, de edades muy cortas, pueda comprender la progresión argumental. Se parte de una <strong>historia manida </strong>a la que los guionistas siguen recurriendo porque saben que es una de las fórmulas más proclives a derivar en un sentimiento solidario de colaboración y porque es la más dada a incluir a un grupo de personajes unidos con un mismo objetivo. Presenciamos el consabido reclutamiento de los descarriados que, afortunadamente se aligera gracias a un <em>film montage</em> o, como ellos lo llaman en uno de sus guiños metalingüísticos –el mejor es el de viajar &#8220;mapa a través&#8220;–, un truco de montaje. Pasado esto solo queda salvar los obstáculos para llevar a cabo el show, pero estos son mínimos y fácilmente solventables y el malo –interpretado por <strong>Chris Cooper</strong>– no supone una auténtica amenaza. Así que la curiosidad sobre el desenlace no es uno de los enganches del film. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43869" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/los-muppets-pelicula-4.jpg" class="centro" alt="Los Muppets" /></p>

	<p>No significa esto que no se haya pensado en el público adulto o que no se hayan incluido atracciones para nosotros. No están la historia, pero sí en dos bazas bastante poderosas: la nostalgia para aquellos que pudieron ver de niños el programa y el reconocimiento de rostros famosos de hoy en día para los de cualquier edad. <strong>Los cameos, por lo tanto, se suceden sin parar,</strong> con una abundancia y una categoría bastante elevadas. Citarlos aquí, además de demasiado extenso, sería contraproducente, ya que destriparía las únicas sorpresas que la película nos reserva. En mi caso, la estrategia comercial de la aparición del famoso funciona mejor que la del recuerdo, ya que a las personas de mi edad nos tocó ver a estos personajes en &#8216;Barrio Sésamo&#8217;, pero no ser espectadores del programa que los presentaba en exclusiva, que se emitió con anterioridad. Si bien resulta simpático ver surgir a algunos de estos actores de las teleseries favoritas de cada uno sin esperarlo, no me parece sostén suficiente para aportar interés a una historia que no lo tiene. </p>

	<p>La trama secundaria de la parejita de humanos, interpretados por <strong>Jason Segel </strong>y <strong>Amy Adams</strong>, era la faceta que más me temía de la película, ya que prejuzgaba que su participación pudiese aportar un toque de empalague insoportable. Aunque en cierto modo sí que va por ahí, resulta menos azucarado de lo que me imaginaba, gracias a que el personaje de Adams tiene más personalidad de la que se le supondría a alguien con su vestuario y sus mohines. No así Segel, especializado ya en las caras de circunstancia autocomplacientes.</p>

	<p>Tras todo esto, parecerá difícil concluir de forma medianamente positiva, pero lo haré con un <strong>alegato a favor de los teleñecos</strong>. Durante la película, la cuestión que más a menudo surge es la de que si en nuestros tiempos, con toda una nueva era de programas infantiles, tienen cabida unos personajes como estas marionetas de trapo, con sus ideas hippies, su buen rollo y su humor sumamente absurdo. El grupo de actores pasa por los despachos de varias cadenas de televisión y en todas se rechaza su regreso con estos argumentos. Aquí <strong>&#8216;Los Muppets&#8217; </strong>presenta el único elemento que puede dar que pensar ya que, de un plumazo y, como quien no quiere la cosa, realiza una crítica en absoluto blanda a la televisión de hoy día y, especialmente, a los espacios infantiles y al modo de pensar de los ejecutivos programadores. Mi respuesta es contundente y espero que no se deba solo a mi nostalgia: <strong>no solo los Muppets tendrían cabida perfectamente en la televisión de ahora, sino que se convertirían en una de las mejores alternativas de la parrilla</strong>, ya que en estas cuatro décadas no han surgido tantas coas que los desbanquen. En el terreno de la animación sí ha habido magníficas aportaciones, pero en espectáculos de variedades con técnica mixta creo que podrían seguir a la cabeza. Por lo tanto, si esta película, que puede considerarse floja, sirve para devolvernos a esta cantidad de seres tan variopinta y entrañable, bienvenida sea.  </p>

	<p><img id="image43870" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/toy-story-small-fry-free-navidad-christmas-muppets-2012-short-toons-corto-woody-buzz-lightyear-pixar-disney-pequeno-buzz-2.jpg" class="centro" alt="Pequeño gran Buzz" /></p>

<h2>El corto de Pixar</h2>

	<p>No creo que sean pocas las personas que hayan salido del cine pensando que lo mejor que han visto en la sesión es el cortometraje de<strong> &#8216;Toy Story&#8217;</strong>. <a href="http://www.blogdecine.com/tag/pequeno-gran-buzz ">&#8216;Pequeño Gran Buzz&#8217;</a> es, como su título indica, una historia muy pequeñita, demasiado corta en mi opinión. Pero contiene toda la personalidad de los protagonistas de las tres maravillosas entregas de <strong>&#8216;Toy Story&#8217;</strong>. Además, como hacen las películas de Pixar, incluye algunas ideas geniales y sumamente originales, como la terapia de grupo para juguetes de hamburguesería desechados. El desfile de seres surgidos de mezclas imposibles y de superhéroes fracasados, como Condorman, resulta hilarante. <strong>&#8216;Pequeño Gran Buzz&#8217; </strong>sirve como respuesta a todo lo dicho en la crítica de<strong> &#8216;Los Muppets&#8217;</strong>. Muchas veces se da por hecho que, si una película es para niños, resulta inconcebible esperar algo bueno de ella o acercarse al cine con una expectativa media, lo cual <strong>llevaría a contestar un &#8220;¿qué te esperabas?&#8221; a cada uno de mis párrafos</strong> anteriores. Pero Pixar demuestra, una y otra vez, que el cine para niños puede satisfacer plenamente a todos y que no tenemos que dejar de exigir una doble lectura que haga las películas válidas para cualquier edad. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['War Horse (Caballo de batalla)', salvar al caballo Joey]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/war-horse-caballo-de-batalla-salvar-al-caballo-joey</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/war-horse-caballo-de-batalla-salvar-al-caballo-joey</guid>
      <pubDate>Wed, 08 Feb 2012 19:53:15 +0000</pubDate>

      <author>Mikel Zorrilla</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43825" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war-horse-movie.jpg" class="centro_sinmarco" alt="Cartel promocional de War Horse" /></p>

	<p>Todos nos temíamos que la cuarta entrega de Indiana Jones no iba a ser más que una burda prostitución del personaje con el objetivo de conseguir un sonoro éxito económico. Eso es algo que uno podía esperarse de alguien como <strong>George Lucas</strong>, pero fue especialmente doloroso que <strong>Steven Spielberg</strong> aceptase hacerlo. Quizá para conseguir apaciguar un poco los ánimos, Spielberg ha tardado tres años en volver a estrenar una película, pero éste no se ha centrado en ser &#8216;el esperado regreso del director de (insertad aquí vuestro título favorito dirigido por él)&#8217;, sino que lo ha hecho un poco por la puerta de atrás en cuanto a notoriedad para sí mismo con dos cintas que además se han estrenado con pocos meses de diferencia. </p>

	<p>La primera de las nuevas obras que nos llegó fue <a href="http://www.blogdecine.com/historias-de-cine/las-aventuras-de-tintin-el-secreto-del-unicornio-la-pelicula">&#8216;Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio&#8217;</a>, donde no tuvo reparos en adaptar un personaje prácticamente desconocido en <span class="caps">USA</span>, algo que condenó a la película a una tibia recepción en los cines de aquel país, donde encima se estrenó con un par de meses de retraso, algo un tanto inhabitual, pero con lo que confiaban impulsar sus posibilidades comerciales. Además, <a href="http://www.blogdecine.com/oscars-2012/oscar-2012-peliculas-de-animacion-la-ausencia-de-tintin-y-la-probable-victoria-de-rango">su comentada ausencia</a> en la categoría de mejor película animada de los próximos Oscar no ha ayudado a revitalizar su carrera. Sin embargo, la que sí cuenta con una notable presencia entre las nominaciones es <a href="http://www.blogdecine.com/historias-de-cine/war-horse-caballo-de-batalla-la-pelicula">&#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217;</a>, la adaptación de una novela infantil con un argumento no muy prometedor a priori con la que Spielberg remata su regreso al cine. ¿Estamos ante otra propuesta que se queda a medias lo que pretendía como sucedió en su versión de Tintin o qué es exactamente lo que nos ofrece una película que, pese a sus nominaciones, está pasando algo desapercibida? <!--more--></p>

	<p><img id="image43827" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war_horse_05.jpg" class="centro" alt="Albert, el mejor amigo del caballo protagonista, con su madre" /></p>

	<p>Lo primero que hay que delimitar es que en &#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217; cohabitan quizá las dos facetas más representativas de Spielberg: El narrador de historias infantiles y el cronista de los horrores de la guerra. Y es que estamos ante una película muy ambiciosa que se ha visto un tanto dañada por contar con una historia de una sencillez tal que podía acabar resultando especialmente estúpida. ¿Acaso la idea de un caballo que quiera tanto a su dueño que está dispuesto a soportar todas las adversidades para intentar reencontrarse con él es algo fascinante a priori? Y es por ahí donde surge la mayor debilidad de la cinta, ya que es un lastre que convierte a <strong>los primeros 45 minutos</strong> en <strong>lo peor de todo</strong>, pues Spielberg se ve obligado a confiar en una trama esquemática y sobrecargada de tópicos que dificultan la empatía con la relación de amistad entre el personaje interpretado por <strong>Jeremy Irvine</strong> y su caballo Joey. Es por ello que a uno le <strong>cuesta creer que la película pueda llegar a mejorar tanto como lo hace</strong> una vez que sus caminos se separan.</p>

	<p>Y es que si el narrador infantil muestra síntomas de debilidad cuando ese es el epicentro de la historia, eso es algo que no pasa más adelante cuando uno de los, por llamarlos de alguna forma, episodios de la función se centra en la relación entre un abuelo y su nieta, siendo aquí donde la implicación emocional del espectador roza lo brillante. Y es que Spielberg, sin renunciar a la sencillez que caracteriza a todas las partes del relato, consigue que el espectador se encariñe con una niña vitalista pese a la ausencia de sus padres y a la evidencia de la inminente llegada de la guerra. Es en microhistorias como ésta donde el realizador de <strong>&#8216;Atrápame si puedes&#8217;</strong> aprovecha las virtudes sentimentales (rozando lo sentimentaloide, pero sin caer en ello) del relato, dejando cierta sensación agridulce, ya que es incapaz de asentar unos cimientos fuertes, pero sí de crear un viaje tan fascinante para un caballo protagonista al que <strong>no deseamos tanto que se reencuentre con su amigo humano, sino que prosiga su camino lleno de emocionantes aventuras</strong> (impagable la escena en tierra de nadie) mostrando su carácter irreductible. </p>

	<p><img id="image43807" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war-horse-caballo-de-guerra-cumberbatch-hiddleston.jpg" class="centro" alt="war-horse-caballo-de-guerra-cumberbatch-hiddleston.jpg" /></p>

	<p>Además, Spielberg no desaprovecha la oportunidad para conseguir planos de gran belleza, incluso cuando nos presenta una escena poco esperanzadora como la que implica el movimiento de un molino y una acción que sucede de fondo. A ello ayuda el majestuoso trabajo en la fotografía de <strong>Janusz Kaminski</strong>, que se muestra capaz de mostrar la belleza de los paisajes que pueblan la función y al mismo tiempo resaltando las emociones necesarias según lo que Spielberg quiera transmitirnos. Algo similar sucede con la música de <strong>John Williams</strong>, la cual incide algo más en la faceta sentimental de la historia, pero no por ello dejando de subrayar (y mejorar) otras situaciones que van sucediéndose. Puede decirse que &#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217; es <strong>irreprochable a nivel técnico</strong>. Espero que se lleve varios Oscar en estas categorías, ya que es donde residen sus opciones reales de premio.</p>

	<p>Lo cierto es que la interpretación del debutante (en la gran pantalla) <strong>Jeremy Irvine</strong> es otro de los puntos que dificultan que el espectador realmente se interese en su reencuentro con Joey. ¿Cuál es el motivo de ello? Pues a queda una cierta <strong>sensación de falsedad en lo que intenta transmitir</strong>, algo que resulta más evidente por los excesivos lugares comunes que visita la película durante sus primeros minutos. La poco verosímil forma que tienen de despedirse, momento en el que <strong>Tom Hiddleston tampoco es que precisamente lo borde</strong>, parecía que podía ser la estocada mortal, pero eso es algo que, como ya he comentado, no sucede. Luego la cosa mejora, pero sin ser nada particularmente reseñable. </p>

	<p><img id="image43808" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war-horse-caballo-de-guerra-2011-foto-jeremy-irvine.jpg" class="centro" alt="war-horse-caballo-de-guerra-2011-foto-jeremy-irvine.jpg" /></p>

	<p>Resulta evidente que la película se esfuerza sobremanera en su<strong> intento de humanizar al caballo protagonista</strong>, pero eso es algo que siempre resulta un tanto <strong>impostado</strong>. Todo gana enteros cuando la historia se centra en lo que sucede alrededor de Joey y no cuando él (o su dueño) es el protagonista indiscutible. Y es que no es tan inhabitual que el personaje protagonista sea el menos interesante de un relato (o incluso una saga), pero en este caso la desigualdad es tan notoria que llega a resultar molesta. El caballo se limita a ser un caballo capaz de transmitir algo en muy limitadas ocasiones, pero es lo que hay.</p>

	<p>El resto del reparto cumple con creces su cometido, ya que incluso <strong>Emily Watson, Peter Mullan y David Thewlis</strong> realizan un buen trabajo con unos personajes cuya presencia se limita casi en exclusiva al comienzo de la función, es decir, la parte sobrecargada de tópicos. Posteriormente, se van sucediendo apariciones de rostros relativamente famosos (una pena que la aparición de <strong>Benedict Cumberbatch</strong> sea tan breve) con otros muy poco conocidos (<strong>gran trabajo de Celine Buckens</strong> como la joven francesa), siendo ellos los que consiguen elevar el interés de la función en sus pequeños dramas particulares, ya que puede que también hagan acto de presencia los peligrosos tópicos, pero su influencia real es mucho menor gracias a su buen hacer.</p>

	<p><img id="image43826" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/war-horse.jpg" class="centro" alt="Joey no es el único caballo con importancia de la película" /></p>

	<p>En definitiva, &#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217; es una fábula que <strong>sirve a Spielberg para mostrar en una misma película las dos caras que han marcado su carrera</strong>: El narrador infantil que se apoya en las emociones más básicas para intentar emocionar al espectador, pero también el cineasta trágico-bélico que mantiene el corazón de sus fans en un puño con situaciones de marcado carácter dramático. <strong>El problema es que la unión de ambos mundos no termina de cuajar bien</strong>, pero no porque uno de ellos sea un lastre que no ofrezca ningún momento de brillantez, sino porque se ve obligado a recurrir a una serie de tópicos que restan fuerza a varias situaciones (en especial durante su primera hora) y porque no todo lo que cuenta tiene un nivel homogéneo de interés y capacidad de implicar al espectador a lo que hay que sumar la errónea elección del desconocido Jeremy Irvine como amigo leal del caballo protagonista.</p>

	<p>No estamos aquí ante otro ejemplo de quedarse a mitad de camino de lo que Spielberg querría, sino ante <strong>las limitaciones de una historia que impiden que &#8216;War Horse (Caballo de batalla)&#8217; sea una película memorable</strong>. Y es que la genialidad sí que hace acto de presencia en varias de las microhistorias que se suceden alrededor de la separación del caballo y su dueño, pero no en lo que pretende funcionar a modo de gran hilo conductor de los acontecimientos. <strong>Parcialmente brillante y relativamente fallida, depende de que con que prefiramos quedarnos.</strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Moneyball: Rompiendo las reglas', mucho más que béisbol]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-rompiendo-las-reglas-mucho-mas-que-beisbol</link>
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      <pubDate>Sat, 04 Feb 2012 09:32:48 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43737" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyball_pitt-and-hill.jpg" class="centro" alt="Moneyball" /></p>

<blockquote>Adaptarse o morir&#8221;. Billy Beane</blockquote>

	<p>Se ha estrenado este fin de semana la película <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/moneyball">&#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217; </a>(&#8216;Moneyball&#8217;, 2011), que dirige <strong>Bennett Miller</strong>, pero en la que aún más importantes son sus guionistas, <strong>Steven Zaillian</strong> y <strong>Aaron Sorkin</strong>, o su protagonista y productor, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/brad-pitt">Brad Pitt</a>, al que acompañan<a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/jonah-hill"> Jonah Hill</a>, <strong>Philip Seymour Hoffman </strong>y <strong>Robin Wright</strong>. El film está basado en un argumento de Stan Chervin, que a su vez se inspira en una novela de Michael Lewis, que reproduce un caso real. </p>

	<p>Los equipos de béisbol que pueden tirar de talonario arrebatan al Oakland Athletics a sus jugadores más importantes, tras una liga en la que estos segundones estuvieron a las puertas del triunfo. Su manager general, Billy Beane, un jugador de los ochenta que vio su carrera truncada sin una explicación lógica, quiere llevar al equipo hasta el partido final, pero no tiene presupuesto. Por casualidad, conoce a un joven que estudia a los jugadores de forma diferente a la tradicional y, <strong>cuestionando todas las reglas de las selecciones, le sugiere quedarse con los más infravalorados</strong>. La liga de 2002 comienza mal para los Oakland As. Pero cuando la plantilla que han agregado por fin juega como se suponía, su combinatoria comienza a dar sus frutos. </p>

	<p><strong>Diálogos muy ajustados</strong>, en boca de unos actores que se encuentran muy a gusto con sus personajes, se sitúan al lado de una <strong>pulcra realización</strong>, que envuelve la historia en un aire atemporal, gracias a una fotografía, firmada por Wally Pfister, de suaves tonos y luces crepusculares.<strong> Con estilo de crónica</strong>, que no entra en el drama, pero no se queda en la asepsia del documental, sino quizá a medio camino; <strong>&#8216;Moneyball&#8217; </strong>va presentando de manera ordenada las cuestiones con las que va a departir y, sin más, expone los hechos. Algunos <em>flashbacks </em>y <em>film montages </em>muy bien organizados acompañan la progresión. Es en un segundo plano con respecto a estos donde encontramos el oro enterrado que contiene el film. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43738" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyball-i2.jpg" class="centro" alt="Moneyball: Rompiendo las reglas" /></p>

<h2>Una historia cargada de múltiples lecturas</h2>

	<p>En cierto momento, los personajes hablan de la <strong>metáfora </strong>que supone lo que están presenciando. El diálogo alude al simbolismo de un vídeo en concreto que uno le muestra al otro para hacerle patente la visión con orejeras de caballo que algunas personas tienen sobre los problemas. Pero nosotros sabemos que <strong>Zaillian </strong>y <strong>Sorkin </strong>nos están haciendo un guiño metalingüístico, ya que el comentario es aplicable a toda la película. Subyacen las analogías no solo a ese instante, sino al texto completo. La motivación principal de los protagonistas, es decir, la forma de enfocar el <em>draft</em>, se podría aplicar muy bien a los recursos humanos, que a su vez <strong>suponen un cruel paralelismo de casi todos los encuentros de la vida en general</strong>. Antes de que aconteciesen los hechos mostrados en el film, los equipos rechazaban a los jugadores por su apariencia, peso, edad, por la postura al tirar o por la imagen pública que su comportamiento fuera del campo pueda ofrecer. En lo que menos se fijaban era en sus capacidades para desempeñar la labor por la que tendrían que contratarlos. Tal cual ocurre en las entrevistas de trabajo en las que, comúnmente, alguien que no sabe del oficio que el candidato tendrá que desempeñar, selecciona a una persona de entre las posibles por su aspecto, desenvolvimiento en la propia reunión o las vibraciones que le transmite, sin saber si será capaz o no de hacer bien aquello para lo que le van a pagar o si está dejando fuera a otros que rellenarían con mayor eficacia su hueco.  </p>

	<p>La comparación no queda aquí: los protagonistas de<strong> &#8216;Moneyball&#8217; </strong>no luchan contra las dificultades financieras o contra equipos mejores, sino contra la incomprensión, la cerrazón, la tradición y el inmovilismo que en tantos frentes de la sociedad nos están dañando. De la misma forma se pueden extraer significados de la demostración de que no basta con configurar al equipo perfecto, sino que hay que hacer que juegue tal como estaba previsto, situando a cada individuo en el lugar para el que se le ha escogido. Igualmente analizable se puede considerar la manera en la que se intercambian los jugadores, como si fuesen activos bursátiles o esclavos en el mercado de la carne. Una poderosa escena en la que <strong>Brad Pitt</strong> no dispone más que de un teléfono nos demuestra hasta qué punto estos jóvenes constituyen una mercancía. También podemos aprender, como reza el subtítulo español, que muchas veces resulta imprescindible replantearse las cosas y romper con lo establecido, buscando nuevas maneras de afrontar lo que se venía haciendo siempre de un mismo modo. Con todo ello, <strong>&#8216;Moneyball&#8217; tendría que ser una película de la que se obtuviese una lección</strong>, al igual que los equipos grandes aprendieron del perdedor. No una moraleja buenista como la que tantas películas tratan de inculcar, sino un <strong>aprendizaje práctico</strong> y lleno de sabiduría. </p>

	<p><img id="image43739" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyball05.jpg" class="centro" alt="Moneyball: Rompiendo las reglas" /></p>

	<p>Entendiendo estas<strong> cuestiones beisbolísticas como algo extrapolable a casi cualquier ámbito</strong> de nuestras existencias, pues ya se ha dicho muchas veces que los deportes son sinónimos de la vida; no importa que<strong> &#8216;Moneyball&#8217;</strong> trate de un pasatiempo tan estadounidense –aunque provenga del juego de pelota de Cuba–, sobre el que aquí apenas conocemos las reglas gracias a otras películas y de cuyas ligas nos suenan los nombres de los equipos, pero poco más. El rechazo que la apariencia del film pueda causar por parecer &#8220;demasiado americano&#8221; hay que sortearlo, ya que su contenido es mucho más profundo que la lucha de un equipo por hacerse con un campeonato. Eso no quiere decir que no llegue un momento en el que estemos tan metidos con las estrategias del mánager general y su ayudante que suframos y nos emocionemos con sus fracasos y triunfos, como si hubiésemos sido de los OA desde la cuna. Y es que aquí<strong> no falta la épica de todas esas películas deportivas</strong> que nos han llegado desde el otro lado del charco a lo largo de generaciones. La diferencia es que el trasfondo es otro y lo importante no es ganar, ni siquiera participar. </p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>Encuentro que la mejor virtud de<strong> &#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217;</strong> es hablar de todo menos de lo que habla, es decir: servir para explicar y para <strong>aplicar a innumerables aspectos vitales</strong>. Resulta curioso que una película con esa proyección haya vivido en sus propias carnes una especie de metáfora con la odisea de sus protagonistas. El guion ha pasado por distintas manos, ha sufrido rechazos, se ha paralizado y reanudado su producción y ha estado deambulando durante años hasta que ha visto la luz. Finalmente, no solo ha llegado a las pantallas, sino que lo ha hecho aclamado por seis nominaciones a los Oscar. Me alegro de esta feliz consecución y espero que su éxito se corresponda con lo que ofrece. </p>

	<p><strong>Críticas anteriores en Blogdecine |</strong></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-correccion-academica">&#8216;Moneyball&#8217;, corrección académica</a>, por Alberto Abuin.</p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-rompiendo-las-reglas-un-hombre-y-su-sueno">&#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217;, un hombre y su sueño</a>, por Míkel Zorrilla.</p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA['Moneyball: Rompiendo las reglas', un hombre y su sueño]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-rompiendo-las-reglas-un-hombre-y-su-sueno</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-rompiendo-las-reglas-un-hombre-y-su-sueno</guid>
      <pubDate>Fri, 03 Feb 2012 09:59:21 +0000</pubDate>

      <author>Mikel Zorrilla</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43742" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyball-poster1_650.jpg" class="centro" alt="Imagen del cartel de Moneyball" /></p>

	<p>A menudo suele aparecer una película entre las <a href="http://www.blogdecine.com/oscars-2012/oscar-2012-nominaciones">nominadas al Oscar</a> que despierta dudas en un amplio sector del público sobre el motivo de su inclusión en tan selecto grupo. Puede ser una moda pasajera (hay películas que han llegado a ganar el premio por ello), una cinta en cuya existencia muy poca gente había reparado o simplemente surgir la sensación de que se ha cometido una injusticia. En el caso de <strong>&#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217;</strong> (¿Quién es el inútil que añade subtítulos innecesarios a los títulos en español?) estaríamos hablando de algo más cercano al tercer grupo, ya que fuera de <span class="caps">USA</span> existe un interés muy limitado por el béisbol, un deporte que es casi una religión en ese país, pero que fuera de allí tiene un alcance muy minoritario. La cuestión es si debería ser tan decisivo el tema que aborde una película a la hora de entrar a valorarla a priori, que es algo que quizá esté mal visto, pero que todos hemos hecho en algún momento. Puede que sea simplemente para descalificar a la nueva entrega de alguna saga de moda como &#8216;Crepúsculo&#8217;, pero eso no hace que sea lícito en ese caso y no en otros.</p>

	<p>La cuestión sobre las cintas de este estilo es que suelen tener un mayor interés cuando el deporte se utiliza como telón de fondo o elemento vigorizante de otros temas. Valga por ejemplo el caso de &#8216;Invictus&#8217; y la utilización del mismo como elemento de unión de un país claramente dividido. Y es que hay gente que sencillamente desprecia cualquier valor que pueda tener una competición deportiva por encontrarlas aburridas y redundantes, pero no conviene desdeñar su importancia en otros ámbitos. Pueden ser económicos, sociales o humanos, y es ahí donde una cinta como &#8216;Moneyball&#8217; (prescindiré a partir de ahora de su absurdo subtítulo) hace su primera elección, la cual es utilizar la sobada premisa del <em>underdog</em> que contra todo pronóstico hizo algo memorable, validando así que su historia sea contada en la gran pantalla. <strong>La clave ahora es si &#8216;Moneyball: Rompiendo las reglas&#8217; es lo mismo de siempre mejor o peor contado o es una obra que ofrezca algo que compense dejarnos dos horas de nuestro tiempo en su visionado.</strong><!--more--></p>

	<p><img id="image43723" class="centro" alt="Imagen de 'Moneyball'" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/foto-1.jpg" /></p>

	<p>Aunque cueste creerlo a primera vista, la gestación de &#8216;Moneyball&#8217; fue más problemática de lo esperado, ya que en determinado momento iba a ser otro paso en la ecléctica carrera de Steven Soderbergh, el cual llegó a grabar varias entrevista con jugadores del equipo cuya historia se cuenta para introducirlas a lo largo del relato, pero eso fue algo que no agradó a la productora y acabó llevando a su salida del proyecto para intentar darle un aire más comercial. Es obvio que la primera reacción ante una decisión así es echarse a temblar sobre lo que iban a acabar ofreciéndonos, algo que no terminó de disipar la elección de <strong>Bennett Miller</strong> como sustituto de Soderbergh, ya que su &#8216;Truman Capote&#8217; era solvente, pero carecía de la suficiente garra para hacer una gran película, confiando además quizá demasiado en la, por otro lado, sensacional actuación de <strong>Philip Seymour Hoffman</strong>, el cual vuelve a demostrar su talento en su breve (aunque importante) presencia en la cinta que nos ocupa.</p>

	<p>No obstante, si había algo que debía captar la atención de los cinéfilos más atentos es el hecho de encontrar los nombres de <strong>Steven Zaillian y Aaron Sorkin</strong> asociados al proyecto, ya que ambos han dado pruebas consistentes a lo largo de su carrera de su calidad como guionistas. Y eso es algo que vuelven a demostrar en &#8216;Moneyball&#8217;, donde la cansina premisa del underdog funciona a modo de excusa de lo que nos cuentan, y no como motor de la historia. Sí, hay un equipo en horas bajas que consigue mejorar y hacer algo histórico en el mundo del deporte (y todo ello basado en hechos reales), algo que Zaillian y Sorkin adornan con datos históricos de interés. Sin embargo, ellos están más interesados en el personaje de <strong>Brad Pitt</strong>, al cual presentan como un hombre herido por una decisión errónea de su pasado, lo cual ha dado pie a tener un nuevo sueño en la vida, algo que justifique su presencia en la tierra. Eso sí, esperaros unos cuantos tópicos a lo largo del relato y algunos momentos que dejan la sensación de estar algo alargados, pero algún peaje había que pagar, que, como ya he dicho, la productora quería algo más comercial o &#8216;Moneyball&#8217; nunca hubiese acabado siendo una realidad.</p>

	<p><img id="image43724" class="centro" alt="Brad Pitt es el protagonista de 'Moneyball'" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/foto-2.jpg" />< Es en el retrato del protagonista donde la película no se corta en mostrar claroscuros en su forma de llevar el equipo, ya que se evita caer en una descripción laudatoria que deje con buen cuerpo al espectador, sino que se muestra su desapego, sus decisiones poco humanas y la creciente obsesión por conseguir su objetivo. Es aquí donde el guión, apoyado en la actuación de Pitt, consigue brillar. El resto, aunque importante, deja la sensación de ser, salvo en momentos muy puntuales (muy conseguida la última aparición del único jugador del equipo que goza de un poquito de entidad en el guión), algo accesorio a la descripción del protagonista. Hay hasta personajes que incluso prácticamente desaparecen una vez dejan de tener utilidad para incidir en su obsesiva personalidad. Y sí, deben seguir por ahí al formar parte del equipo, pero ya no sirven para nada, así que pasan a formar parte del decorado.</p>

	<p>Los problemas llegan cuando toca hablar de la forma que tiene Bennett Miller de poner en imágenes el material que tiene en sus manos, ya que no consigue decantarse por una tipología de puesta en escena que eleve lo que el resto le ha confiado. A lo largo de la película, Miller oscila entre querer hacer una película entretenida que satisfaga a cuanto más público mejor (y hay que reconocer que consigue evitar el siempre peligroso aburrimiento, aunque imagino que habrá a quien le interese tan rematadamente poco el béisbol que sí le parecerá que hace un constante acto de presencia), una realización sobria que le acerque a una nominación al Oscar que merecidamente no ha conseguido, crear cierto dinamismo en algunas escenas o refrenarse tanto que parezca un director de alguna serie de televisión anodina. Y la combinación no cuaja, ya que algo falla, y ese algo es el poco arrojo y la falta de decisión de Miller para intentar convertir a &#8216;Moneyball&#8217; en una gran película.</p>

	<p>Otro de los aspectos que había despertado ciertas dudas era el hecho de ver que Brad Pitt y Jonah Hill habían sido premiados con una nominación al Oscar cuando otros trabajos superlativos habían sido ignorados. En el caso de Pitt tenemos que hablar de una muy buena interpretación, el cual sabe reflejar los estados de ánimo de un personaje que nunca permanece estático para hacerle más fácil el trabajo. No, Pitt tiene que ir mostrando varias caras a lo largo del metraje hasta llegar al acertado desenlace que la vida deparó a su particular sueño. Además, no lo hace amparándose en un mero uso del carisma, sino que estamos hablando de una actuación como dios manda, sabiendo usar ese apartado en los momentos que es necesario, pero centrándose en ello. Alguna objeción más se puede poner al trabajo de Hill, ya que es un trabajo basado en la contención y que seguramente haya sido recompensado por la última escena que comparten su personaje y el de Pitt. Ahí sí que su personaje transmite algo más allá de ser otra variante del estereotipo de genio apocado, pero queda la sensación de que el acierto se debe más a un acierto de guión que a algo interpretativo. No es que lo haga mal, simplemente no es algo que merezca la pena destacar demasiado.</p>

	<p><img id="image43725" class="centro" alt="Jonah Hill interpreta al otro personaje importante de 'Moneyball'" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/foto-3.jpg" /></p>

	<p>En definitiva, &#8216;Moneyball&#8217; no es una cinta que use la historia del underdog para glorificar a una o varias personas, sino que lo hace como un medio para explicar el obsesivo sueño de su protagonista, al cual no le importa el reconocimiento, sino alcanzar la meta que se ha marcado. El problema es que eso es algo que sí secunda la estupenda actuación de Brad Pitt y el guión, pero que no se ve respaldado por una puesta en escena un tanto indecisa a la hora de determinar el tono del relato. &#8216;Moneyball&#8217; pudo hacer sido una película cuando menos notable, pero la corrección académica a la que <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-correccion-academica">alude</a> mi compañero Alberto en su crítica resta empaque al conjunto, el cual se tiene que conformar con formar <strong>una buena película. No es poco, pero Bennett Miller lo tenía fácil para que fuese algo bastante mejor.</strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Moneyball', corrección académica]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-correccion-academica</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/moneyball-correccion-academica</guid>
      <pubDate>Thu, 02 Feb 2012 05:56:17 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43693" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyballf1.jpg" class="centro_sinmarco" alt="moneyballf1.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> (id, Bennett Miller, 2011) —voy a pasar del ridículo subtítulo que le han puesto en España, <strong>&#8216;Rompiendo las reglas&#8217;</strong>— es una de las películas finalistas en las <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/oscars-2012/oscar-2012-nominaciones&sa=U&ei=NC0qT5fXNNGYhQe15KTQCg&ved=0CAQQFjAA&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNFLboKnuVGkDhiOV0b9RaFS-_nGqQ">nominaciones</a> a los Oscars 2012. Seis nominaciones entre las que se encuentran los premios gordos de mejor película, mejor actor principal —Brad Pitt—, y mejor actor secundario —Jonah Hill—, y que salvo la de Pitt considero a todas luces excesivas. Hay otras películas que merecerían ocupar el lugar del trabajo de Miller antes que este, quien curiosamente no está nominado. Pero hablamos de un film que habla sobre el deporte rey en los <span class="caps">USA</span>, el béisbol, que tal y como decían en la mágica <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-cine-fantastico/campo-de-suenos&sa=U&ei=8i0qT-SEK8aLhQf3sczxCg&ved=0CAYQFjAB&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNFGDSjN_C9wXMDSL3NfwqPRFCaaFw">&#8216;Campo de sueños&#8217;</a> (&#8216;Field of Dreams&#8217;, Phil Alden Robinson, 1989) es el deporte que ha caracterizado a América a través de los años, recordando a su pueblo que una vez fueron buenos y que pueden volver a serlo. Una forma de identidad de uno de los países más poderosos del planeta. Y en cine, cuando hablan de ello, se nota que lo aman profundamente.</p>

	<p>Es quizá por eso que las películas que de una u otra forma narran algo relacionado con este deporte —el cual personalmente encuentro fascinante, y sí, entiendo las reglas, bastante fáciles de comprender— suelen tener una gran aceptación popular, algo que no suele extenderse fuera de los límites de los <span class="caps">USA</span>, tal y como han demostrado las carreras económicas de films como <strong>&#8216;Ellas dan el golpe&#8217;</strong> (&#8216;A League of Their Own&#8217;, Penny Marshall, 1992), <strong>&#8216;Una mujer en la liga&#8217;</strong> (&#8216;Mayor League&#8217;, David S. Ward, 1989) o <strong>&#8216;The Rookie&#8217;</strong> (id, John Lee Hancock, 2002), estruendosos éxitos de taquilla en su país de origen, films que pasaron sin pena ni gloria por nuestras carteleras cuando no se estrenaron directamente en <span class="caps">DVD</span>. El béisbol por estos lares está claro que no tiene la misma aceptación, y ya veremos cómo le va en taquilla a <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong>, film lleno de datos y más datos sobre un deporte que por aquí poco interesa.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43695" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyballf2.jpg" class="centro" alt="moneyballf2.jpg" /></p>

	<p>Como casi todas las películas sobre este deporte —a la cabeza la muy grande <strong>&#8216;El orgullo de los Yanquis&#8217;</strong> (&#8216;The Pride of the Yanquees&#8217;, Sam Wood, 1942) con unos Gary Cooper y Walter Brennan inmensos— <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> recoge hechos reales, en este caso la historia de Billy Beane (Pitt), un ex-jugador de béisbol, que no pudiendo demostrar su valía en el juego, se retiró a probar suerte como director de equipos, siendo el Oakland Athletics el equipo en el que haría historia. Relegados al último puesto de la liga, con los grandes jugadores adquiridos por otros equipos, Beane debe reconstruir el equipo con muchísimo menos presupuesto. Para ello echará mano del joven Peter Brand (Jonah Hill), un economista de Yale con un método basado en estadísticas de ordenador, algo que pondrá en jaque al entrenador y los demás directivos, que no ven con buenos ojos esa nueva técnica supuestamente revolucionaria.</p>

	<p>La mayor parte del metraje de <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> se centra en el debate que supone traicionar en cierto modo la tradición de un juego como el béisbol, en cuanto a la forma de captar nuevos fichajes. Para unos, los más tradicionales, el deporte supone horas y horas de sudor en el campo de juego, y el contar que siempre hay algo que no se prevé, pues sobre el campo de batalla, por así llamarlo, pueden suceder cosas inesperadas. Por el otro, dos hombres ferozmente entregados a la creencia de que las estadísticas de ordenador traerán la solución a sus problemas. El sólido guión de <strong>Steven Zaillian</strong> y <strong>Aaron Sorkin</strong> —sus currículums hablan por sí solos— llena de datos la historia, algunos de ellos muy interesantes, al descubrirnos y acercarnos los entresijos de un deporte tan amado por muchos e ignorado por otros tantos. Pareciera de algún modo que <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> está hecha en cierta medida para aquellos que no conocen bien el deporte, y eso tiene su mérito, pues la película no muestra demasiadas escenas de béisbol, e incluso renuncia a recrearse en algunos momentos clave del juego como sí hacen otros films de la misma índole.</p>

	<p><img id="image43696" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/moneyballf3.jpg" class="centro" alt="moneyballf3.jpg" /></p>

	<p>Sobre el papel ningún problema. Sin embargo, la puesta en escena de <strong>Bennett Miller</strong> ya es otro cantar, y los defectos que mostró en su anterior film, el muy académico <strong>&#8216;Truman Capote&#8217;</strong> (&#8216;Capote&#8217;, 2005) salen a relucir en <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong>. Lo que el libreto de Zaillian y Sorkin parece prometer, mezclando en la vida de Baine retos profesionales y personales, se pierde un poco con una escenografía sin alma ni pasión, fría por momentos. De acuerdo que maneja bastante bien el ritmo —hablamos de una película que no llega a aburrir en sus dos largas horas de duración, a pesar de tantos diálogos sobre el béisbol—, apoyado en un digno montaje de <strong>Christopher Tellefsen</strong>, pero siempre nos deja la extraña sensación de no visualizar con grandeza lo que el guión sugiere. Hay instantes en los que Miller se debate entre el virtuosismo —sutiles planos secuencia en los gimnasios— y el lenguaje puramente televisivo. Al menos no ha caído en los efectismos que caracterizan la mayor parte del cine actual, y <strong>&#8216;Moneyball&#8217;</strong> puede presumir de cierta sobriedad.</p>

	<p>Creo que lo mejor de la función es un muy entregado <strong>Brad Pitt</strong>, consciente de su condición de estrella, pero sin dejar que ello arruine su labor. Su personaje es sin duda uno de los mejores de su carrera, demostrando que está en su mejor momento. Podemos apreciar en su rostro al mismo tiempo su preocupación —su hija, el equipo—, su enfado —los pobres resultados en el juego—, y sobre todo su firme convicción en lo que hace. Pitt transmite una serenidad increíble, controlando en todo momento su personaje, algo que por otro lado intenta, pero infructuosamente, <strong>Jonah Hill</strong>, cuya nominación encuentro la más exagerada de todas. Este actor no puede quitarse la cara de cachondeo que tiene, y sus intentos de papel serio producen el efecto contrario, con sus silencios, sus balbuceos y sus miradas al infinito. Pitt es el que lleva el peso de la función por los dos. A un lado <strong>Philip Seymour Hoffman</strong>, que llena todos los planos en los que sale, está muchísimo más convincente.</p>

	<p>Una clase sobre cómo funcionan las cosas en el negocio del béisbol y una excelente interpretación. Nada más.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Oro negro', el coraje del ser humano]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/oro-negro-el-coraje-del-ser-humano</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/oro-negro-el-coraje-del-ser-humano</guid>
      <pubDate>Wed, 01 Feb 2012 21:30:58 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43682" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/blackgoldf1.jpg" class="centro" alt="blackgoldf1.jpg" /></p>

	<p>El director <strong>Jean-Jacques Annaud</strong> tuvo su momento de esplendor a raíz de su éxito por <strong>&#8216;En busca del fuego&#8217;</strong> (&#8216;La guerre du feu&#8217;, 1981), tras la cual vinieron las aún más exitosas <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-suspense/el-nombre-de-la-rosa">&#8216;El nombre de la rosa&#8217;</a> (&#8216;Der Name der Rose&#8217;, 1986) y <strong>&#8216;El oso&#8217;</strong> (L´ours&#8217;, 1988). Films que mostraban a un director que sabía encontrar un equilibrio narrativo/estético realmente envidiable, tomando la sencillez como la mejor de las herramientas. Como muchos otros realizadores, enseguida sucumbió al esteticismo y sus films se volvieron estampas muy bonitas pero vacías de todo contenido. Con <strong>&#8216;Oro negro&#8217;</strong> (&#8216;Black Gold&#8217;, 2011), que ha pasado completamente desapercibida por las carteleras de nuestro país, parece regresar a cierto tipo de cine, podemos llamar clásico, con un punto de épica, en una de esas historias de las que ya no se cuentan.</p>

	<p>Annaud intenta devolver al séptimo arte ese tipo de película que parece ya no interesan a nadie —quizá de ahí su poca repercusión en los cines, más sorprendente aún cuando viene de un director que vivió tiempos mejores, narrando historias que sí interesaban a las audiencias— en una película alejada de toda parafernalia visual, aunque no reniegue de las actuales técnicas digitales tan de moda. Con un ajustado presupuesto de 40 millones de dólares —cualquier otro director de mayor renombre hubiese necesitado mucho más— Annaud logra que <strong>&#8216;Oro negro&#8217;</strong> luzca como una superproducción en toda regla, llena de extras, y en cuyas imáganes bucea el recuerdo de cierta cinta dirigida por el gran David Lean, salvando las distancias evidentemente.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43684" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/blackgoldf2.jpg" class="centro" alt="blackgoldf2.jpg" /></p>

	<p>La película recoge a modo de relato de aventuras los enfrentamientos entre distintos clanes en los reinos árabes a principios de los años 30, cuando una compañía texana intentó explotar los grandes yacimientos de petróleo. En un lugar denominado el cinturón dorado es donde se quiere extraer el crudo, pero dicho lugar permanece intacto como símbolo de la paz entre dos reinos anteriormente en guerra. Los problemas surgirán cuando uno de ellos quiera enriquecerse a costa del petróleo, saltándose el acuerdo con su oponente, quien parece negarse a todo progreso. Premisa muy clásica, en la que se habla entre otras cosas de las tradiciones, de los peligros de todo avance tecnológico, de las creencias y no sólo religiosas, en un marco lleno de arena, sol y siempre con una claridad narrativa que haría las envidias de muchos realizadores perdidos en querer romper las mal llamadas reglas del cine.</p>

	<p>La sensación que produce <strong>&#8216;Oro negro&#8217;</strong> en su primer tercio es la de desconcierto, incluso rechazo. Cuesta creerse a alguien como <strong>Antonio Banderas</strong> en la piel de un rey árabe codicioso, pero que en el fondo parece tonto de remate, ofreciendo una visión de los árabes poco menos que ridícula. A su lado, o más bien enfrente, su antagonista, un muy correcto <strong>Mark Strong</strong> cargando con un personaje más rico en matices. Es en la historia de uno de los hijos del segundo, y la relación con su padre, donde encuentro los mayores atractivos del film, pues se ponen sobre la mesa cuestiones tan antiguas como antiguo es el ser humano, cuestiones que seguirán llenándonos de dudas en siglos venideros. Cuestiones sobre las cosas de verdadero valor, el coraje, la amistad, la compasión, y sobre todo, el amor.</p>

	<p><img id="image43685" src="http://img.blogdecine.com/2012/02/blackgoldf3.jpg" class="centro" alt="blackgoldf3.jpg" /></p>

	<p><strong>Tahar Rahim</strong>, al que todos pudimos admirar en la magistral <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/un-profeta&sa=U&ei=TbwpT9SJGYPLhAeVgOGECw&ved=0CAYQFjAB&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNFvNXOIkFhWHo2uXHlVbgSQazOaVQ">&#8216;Un profeta&#8217;</a> (&#8216;Un prophète&#8217;, Jacques Audiard, 2009), lleva en cierto momento todo el peso de la función, como joven ensimismado con los libros en un pueblo cuya ignorancia y fanatismo religioso —el Corán se nombra repetidas veces, y no precisamente para dejarlo bien— les llevan a hacer cosas realmente sin sentido. Será precisamente su conocimiento el que le lleve a convertirse en un hombre perfectamente preparado para la guerra, pero también para ser un hombre justo capaz de encontrar el entendiemiento entre oriente y occidente. Pero como todos los grandes hombres que protagonizan grandes historias, encontrará la verdadera madurez y hombría a través del sacrificio y las penurias. Son varios los instantes en los que Annaud nos muestra hechos tristes, pero afortunadamente sin cargar las tintas, por mucho que la banda sonora de <strong>James Horner</strong>, empeñado en plagiar a John Williams en algunos instantes, se empeñe en ello.</p>

	<p>Annaud se muestra simpre seguro, manejando el ritmo a la perfección, aunque habría que demandar algo más de pasión, y sobre todo el no descuidar a ciertos personajes. Baste recordar el papel de una decorativa <strong>Freida Pinto</strong>, a quien se le echa en falta un poco más de empaque en una historia en la que continuamente nos recuerdan que el amor es el bien más preciado del hombre. Los diálogos entre <strong>Mark Strong</strong> y <strong>Tahar Rahim</strong> están llenos de grandes frases para enmarcar, grandes verdades que nos hacen reflexionar sobre lo verdaderamente importante en la vida. La posible grandeza de <strong>&#8216;Oro negro&#8217;</strong> se encuentra más en sus líneas de diálogo que en sus imágenes, filmadas con más corrección que maestría, y es que da la impresión de que Annaud ha jugado sobre seguro, sin haberse arriesgado. El riesgo se ha corrido a la hora de estrenarla, pues las audiencias de hoy día reniegan de este tipo de productos de factura clásica.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['J. Edgar', un hombre atormentado por sus contradicciones]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/j-edgar-un-hombre-atormentado-por-sus-contradicciones</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/j-edgar-un-hombre-atormentado-por-sus-contradicciones</guid>
      <pubDate>Tue, 31 Jan 2012 10:34:06 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43650" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/j-edgar-r.jpg" class="centro" alt="J. Edgar" /></p>

	<p>En general, me interesan poco las películas biográficas, lo que no está motivado por mi desinterés hacia las vidas de personajes famosos o por descubrir, sino porque este tipo de relatos suelen armarse con una estructura de episodios desligados, en lugar de con el clásico objetivo vs. conflicto mantenido hasta el final del metraje. De<a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/j-edgar"> &#8216;J. Edgar&#8217;</a>, la película de<a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/clint-eastwood"> Clint Eastwood </a>que se estrenó la semana pasada, encuentro la parte personal como la más inspiradora. No me baso en el morbo de descubrir un secreto embarazoso sobre un hombre de estado, sino porque supone una <strong>contradicción</strong> para el protagonista, elemento que siempre se ha apreciado como el que mejor puede servir para <strong>hacer humano, polifacético y rico a un personaje.</strong> Son los dilemas los que mueven a actuar de una determinada manera a los protagonistas y las decisiones tomadas a partir de estos serán necesariamente más dignas de análisis que las que surjan de una mente serena. </p>

	<p>La interpretación de<a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/leonardo-dicaprio"> Leonardo DiCaprio</a> es sublime, con especial mérito en los momentos en los que hace de anciano. En ellos, no solo su maquillaje está muy logrado –no así el de <strong>Armie Hammer</strong>–, sino que además, sus movimientos y postura imitan tal cual los de un hombre mayor. Si escribo que he echado de menos una <strong>exploración más profunda de una mente desquiciada</strong> no estoy afirmando que su actuación adolezca de ningún matiz. Me refiero al perfil dibujado desde el guion: esperaría que todas esas luchas internas y externas hubiesen dado lugar a un ser aún más atormentado. Si bien los autores no lo muestran con un hombre por completo en sus cabales –principalmente en su relación enmadrada con el personaje de <strong>Judi Dench</strong>–, sí le conceden una compostura que me hace pensar en cierta benevolencia hacia él. No hablo de que esperase ver un castigo ideológico que lo mostrase como un loco debido a sus decisiones, sino a lo que parece más lógico que pudiese haber surgido de su situación. La dignidad con la que se lo muestra, si bien colabora a que la película pueda seguirse con la empatía necesaria para acompañar al protagonista, creo que al mismo tiempo también limita el retrato. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43651" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/j-edgar-image-21.jpg" class="centro" alt="J. Edgar" /></p>

<h2> Un narrador poco fiable que cuenta en primera persona</h2>

	<p>La cara más política de la moneda me resulta más tediosa, debido a que la elección del punto de vista impide estudiar con amplias miras el mundo en el que se desarrolla la historia. El guionista Dustin Lance Black –cuyo guion de<a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/mi-nombre-es-harvey-milk"> &#8216;Mi nombre es Harvey Milk&#8217; </a>(&#8216;Milk&#8217;, 2009) dio pie a uno de los pocos <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/mi-nombre-es-harvey-milk-luchando-con-las-mismas-armas">biopics que defiendo</a>– opta por una <strong>perspectiva en primera persona</strong>, más común en literatura que en cine. Se orquestan diferentes acercamientos, ya que las secuencias más íntimas las vemos en modo omnisciente y las más oficiales salen de boca de Hoover. Ambos aspectos se ven en modo de saltos al pasado, intercalados con acciones en el presente. La estructura contiene un entramado intrincado, con <em>flashbacks </em>de distinta condición –recuerdos y confesiones–, además de dos narraciones presentes en paralelo. </p>

	<p>Sin embargo, el punto de vista no abandona a nuestro protagonista. Por ese motivo, la narración se centra en las oficinas de Hoover y en su hogar, dándonos una <strong>visión muy cerrada</strong>, que a mí personalmente me produce el anhelo de que el enfoque se expanda para sumergirse en las implicaciones que tuvo su mandato al frente de la agencia de investigación. Quedan fuera de la ecuación las opiniones que el director del <span class="caps">FBI</span> podía causar en los presidentes bajo los que sirvió o los efectos que sus decisiones tenían sobre la política del país. </p>

	<p>Ítem más, el protagonista compone un narrador poco fiable, obligando así al público a que sea quien juzgue cada una de las escenas y dándole un papel activo con el requisito de seleccionar lo que decide creer o rechazar. La elección del punto de vista que antes decía que resultaba limitadora, por esta otra parte ofrece esta valiosa posibilidad. Es, por lo tanto, un cine hecho <strong>para espectadores maduros y participativos</strong>, no para quienes esperen recibir los mensajes digeridos. Esa dignidad de la que hablaba algunos párrafos más arriba también está justificada por esta engañosa primera persona en la que los momentos en los que sale más airoso son aquellos que él mismo dicta a sus biógrafos.  </p>

	<p><img id="image43652" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/je-fp-445472.jpg" class="centro" alt="J. Edgar" /></p>

<h2>Conclusiones</h2>

	<p>En el <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/abanderas-de-nuestros-padresa-con-esta-no-le-tocaba-a-clint-eastwood">pasado he declarado</a> que algunas de las películas de Clint Eastwood me gustaban más que otras y he llegado ahora a la conclusión de que estas diferenciaciones no se deben a que su labor como director haya dado unas veces mejores resultados que otras. Creo que su mano certera y su saber hacer, no exento de clasicismo, siempre han estado presentes. El factor que provocaría que personalmente me convenzan más unas cintas que otras considero que reside en la elección del argumento de fondo y del enfoque. Ya que maneja temas tan variados, <strong>este cineasta algunas veces dará en lo que más nos conmueve y otras centrará sus esfuerzos en premisas que nos atañen o sorprenden poco</strong>. Pero seguir la fórmula del éxito probado no es un movimiento que se pueda considerar valiente. </p>

	<p>En definitiva, diría que he encontrado grandes elementos en<strong> &#8216;J. Egdar&#8217;</strong>, pero que al mismo tiempo he echado en falta cierta profundización en el retrato del personaje protagonista y cierta expansión en el análisis de las implicaciones de su actuación. Leer cualquier comentario biográfico sobre lo que supuso en la vida real J. Edgar Hoover para EE. UU. y para el mundo entero da una sensación de consecuencias mucho mayores de su cargo que las que se perciben en el film, demasiado centrado en lo que para él posiblemente fue descomunal, pero que desde aquí se percibe como mínimo: el secuestro del hijo de Lindbergh. Si bien es lógico que el hombre del que se habla quede <strong>reducido a hombrecillo cuando se muestran sus intimidades y debilidades</strong>, la película no tendría que haber perdido <strong>la medida de lo que el ejercicio de su labor supuso</strong> para esos cincuenta años y esas legislaturas de ocho presidentes que estuvo tras la mesa del buró más célebre del mundo.</p>

	<p><strong>También en Blogdecine |</strong></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/j-edgar-derechazo-a-los-prejuicios">&#8216;J. Edgar&#8217;, derechazo a los prejuicios</a>, de Míkel Zorrilla</p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/tag/especial-clint-eastwood">Especial Clint Eastwood</a>, por Alberto Abuin.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['The Collector', ocurrió dentro de tu casa]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/the-collector-ocurrio-dentro-de-tu-casa</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/the-collector-ocurrio-dentro-de-tu-casa</guid>
      <pubDate>Tue, 31 Jan 2012 00:25:40 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43632" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/thecollectorf1.jpg" class="centro" alt="thecollectorf1.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;The Collector&#8217;</strong> (id, Marcus Dunstan, 2009) es una película que nos ha llegado con bastante retraso, algo realmente incomprensible cuando se trata de un producto que bien podría haberse estrenado directamente en <span class="caps">DVD</span> o Blu-ray. La limitada distribución del mismo no favorecerá el hecho de que se trata de un film totalmente desconocido, y su aspecto de producto perteneciente al <em>torture porn</em> ha hecho que pase de tapadillo por nuestras carteleras. Se trata de la ópera prima de <strong>Marcus Dunstan</strong>, quien hasta ahora era conocido por haber realizado los guiones de buena parte de la saga <strong>&#8216;Saw&#8217;</strong>, y de una trilogía también poco conocida en nuestro país, <strong>&#8216;Feast&#8217;</strong>. Las coincidencias con ambas sagas no son pocas, sobre todo en lo que respecta a crudas imágenes en las que un ser humano es torturado de la forma más retorcida posible.</p>

	<p>En algún sitio he leído que <strong>&#8216;The Collector&#8217;</strong> es como una especie de &#8216;Solo en casa&#8217; (&#8216;Home Alone&#8217;, Chris Columbus, 1990) a lo bestia y para adultos. Lo cierto es que la comparación tiene su gracia, pues nos hallamos ante un film cuyo argumento recuerda un poco al film protagonizado por Macaulay Culkin. Pero aquí no tenemos niños insoportables ni un secundario de la talla de Joe Pesci para ofrecer la guinda cómica al relato. De hecho en el film de Dunstan no hay el más mínimo espacio para el humor, todo es tensión, litros y litros de hemoglobina y una casa llena de trampas mortales cuya efectividad no deja lugar a dudas. El resultado, sin necesidad de alegrarnos profundamente, es mejor de lo esperado.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43634" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/thecollectorf2.jpg" class="centro" alt="thecollectorf2.jpg" /></p>

	<p><strong>Josh Stewart</strong>, encabezando un reparto que bien podría considerarse como lo peor de la función, da vida a un pobre trabajador, Arkin, que desea sacar de un apuro a su ex-mujer, la cual debe una importante cantidad de dinero. Para ello intentará cometer un robo en una casa en la que ha estado trabajando, y en cuya caja fuerte se encuentra la solución a sus problemas. La sorpresa llegará para él y para el espectador cuando en un tranquila noche penetre en la casa y descubra que ésta está llena de trampas mortales y que alguien más está en la casa, alguien que lleva el rostro oculto, que tiene una inquietante respiración y cuyas intenciones es mejor no descubrir. A partir de ahí el robo pasa a un segundo plano y la supervivencia y el salir vivo de la casa serás sus máximas prioridades. Sin lugar a dudas una premisa con cierto atractivo, por cuanto en los primeros 45 minutos no sabemos lo que ocurre, y que desgraciadamente sólo está al servicio de un buen puñado de escenas sangrientas.</p>

	<p><strong>&#8216;The Collector&#8217;</strong> entra de lleno en ese tipo de films en los que se entra de lleno en uno de los grandes miedos de cualquier persona, el ser atacados en su propio espacio de intimidad, el hogar. La violación de nuestros espacios personales, con nuestro cuerpo como el refugio más íntimo que existe, ha sido el tema de numerosas películas a lo largo y ancho de la historia del cine. Hace poco llegaba a nuestras pantallas la prescindible <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/fichas/thrillers/bajo-amenaza&sa=U&ei=zEAnT9-zMaew0QWyiaDOCg&ved=0CAYQFjAB&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNGDhKAhF5pAaPYhVkPItYAux4fJAg">&#8216;Bajo amenaza&#8217;</a> (&#8216;Trespass&#8217;, Joel Schumacher, 2011), y antes de ella podemos citar films como &#8216;Secuestrados&#8217; (Miguel Angel Vivas, 2011), &#8216;Funny Games&#8217; (id, Michale Haneke, 1997) y su inútil remake estadounidense, u &#8216;Horas desesperadas&#8217; (&#8216;The Desperate Hours&#8217;, William Wyler, 1955) y su nada desdeñable remake a cargo de Michael Cimino. <strong>&#8216;The Collector&#8217;</strong> es la hermana salvaje de todos ellos, un film sin ninguna concesión, aunque camina por lugares quizá demasiado comunes, cayendo a ratos en la previsibilidad más evidente y lógica.</p>

	<p><img id="image43635" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/thecollectorf3.jpg" class="centro" alt="thecollectorf3.jpg" /></p>

	<p>No hay duda de que su primera mitad es la más interesante, aquella en la que el espectador está tan desconcertado como el personaje central, un ladrón que pasa a ser víctima de un juego de lo más perverso e intranquilizador. No sólo nos sentimos conmocionados por el hecho de que puedan entrar en nuestra casa tan fácilmente a robar, sino que además podemos ser objeto de las crueldades más viscerales de una mente enferma cuyas motivaciones jamás llegamos a saber. Ese detalle llega a infundir todavía más pánico, el hecho de saber sólo lo justo y necesario sobre el asesino con una muy malsana curiosidad en el ser humano. Una vez descubierto el extraño hobby del asesino, y que evoca en cierto modo otra película del mencionado <strong>William Wyler</strong>, el film se recrea en exceso en escenas de lo más efectistas y sangrientas. Ganchos que se clavan a la piel, cristales, cuchillos, tripas desparramadas, y un baúl que guarda alguna sorpresa son algunos de los elementos que Dunstan utiliza para alterar nuestros sentidos.</p>

	<p>Pero la calidad de <strong>&#8216;The Collector&#8217;</strong> no se encuentra en sus sanguinolientas secuencias, una obligación en toda <em>torture porn</em>, sino en el ritmo que Dunstan imprime al relato, logrando también cierta atmósfera, y que por una vez nos ponemos del lado del bueno de la función, esperando, deseando, que logre salir de tan maléfica casa. Por cierto que hay que pasar por alto algún que otro detalle forzado como el de cierto policía que entra en escena en un momento dado, o la cuestión de cómo el asesino ha hecho para llenar toda la casa de trampas sofisticadas en tiempo récord. En cualquier caso Dunstan ha logrado un producto mínimamente entretenido, y tal y como mandan los cánones del género, con un final abierto, y que próximamente tendrá su continuación en <strong>&#8216;The Collection&#8217;</strong>, ya en fase de post-producción.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Los descendientes', heredarás la tierra]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/los-descendientes-heredaras-la-tierra</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/los-descendientes-heredaras-la-tierra</guid>
      <pubDate>Mon, 30 Jan 2012 11:38:52 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43626" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/19857068-r_760_x-f_jpg-q_x-20111128_062903.jpg" class="centro" alt="Los descendientes" /></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/los-descendientes">&#8216;Los descendientes&#8217; </a>(&#8216;The Descendants&#8217;, 2011), la quinta película de <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/alexander-payne">Alexander Payne</a>, presenta, con <strong>inmediatez pasmosa</strong> el conflicto al que se enfrentan sus protagonistas: <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/george-clooney">George Clooney</a> interpreta a un marido cuya esposa sobrevive a duras penas en un hospital. Antes de darnos esta información –sirviéndose de una voz en off de la que, afortunadamente, el autor no abusará desde entonces–, el único instante que nos ha mostrado la película es un cerradísimo primer plano de esta mujer disfrutando del esquí acuático. <strong>No vemos el accidente ni el momento de comunicar la noticia al esposo: no son necesarios</strong>, la película no va por ahí. Con mucha calma y sin incluir ningún momento de intensidad dramática, lo que mostrará la cinta a partir de ahí es cómo esa fatalidad cambia las vidas del marido y de las dos hijas de esa señora, a la que conoceremos muy bien, pero siempre por referencias. </p>

	<p>Si bien directores consagrados y admirados confían en que sus films transmitirán mejor los sentimientos al espectador remarcando el dramatismo de sus hechos y demostrando la injusticia de que les ocurran a buenas personas, afortunadamente hay otros que saben que no es echando mano de esas facilidades como se consigue conectar mejor con el público. El director de<strong> &#8216;Los descendientes&#8217;</strong>, que también es guionista, junto Nat Faxon, escoge una <strong>familia que no es ni mucho menos perfecta</strong>: ni la señora accidentada ni su marido han sido cónyuges ejemplares que merezcan seguir juntos durante décadas. Las hijas, interpretadas por Shailene Woodley y Amara Miller, son niñas modélicas cuya existencia inmaculada quedará rota por la desgracia. Tampoco estamos en el otro extremo de los adolescentes problemáticos e intratables. El punto intermedio y de tremenda normalidad –a pesar de la riqueza heredada y de algunas peculiaridades muy concretas– demuestra un gran acierto en la elección. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43627" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/069photo.JPG" class="centro" alt="Los descendientes" /></p>

	<p><strong>Payne se sitúa en un tono de tragicomedia y echa mano del el alivio cómico</strong> –claramente ubicado en el personaje de Sid, quien casi se convierte en un recurso facilón, pero buscado también en situaciones y momentos genéricos–, muy necesario para sacar adelante una tragedia como esta sin echarla a perder por culpa del dramatismo exacerbado. En lugar de impedir con el tono tragicómico que los espectadores compartamos el dolor, como algunos cineastas temerían, aumenta nuestra emoción llevándonos hasta una despedida mucho más efectiva que la que habría logrado un melodrama desvergonzado. </p>

	<p>Sumidas en una aparente inmovilidad, <strong>se encuentran en &#8216;Los descendientes&#8217; secuencias brillantes</strong>, cuya frecuencia va en aumento según avanza el metraje. Por ejemplo, aquella en la que el personaje de <strong>Judy Greer</strong> visita el hospital y también otra en la que el protagonista habla previamente con el marido de ella (<strong>Matthew Lillard</strong>). Y es que la información está muy bien dosificada porque, a medida que se van realizando revelaciones y las tramas van convergiendo, el interés del argumento aumenta, así como la fuerza de las escenas. </p>

<h2>Una comedia hawaiana</h2>

	<p>Aunque suene a tópico decir que el lugar donde se sitúa una película es otro de sus protagonistas, las islas de Hawaii componen un personaje principal. No solo porque, como marca la novela de Kaui Hart Hemmings, una de las tramas que se demostrará no tan secundaria tiene a la tierra como elemento principal, sino también porque todo el aire de la película, <strong>cada una de sus decisiones estéticas, cada una de sus rarezas</strong> vienen de ahí. Payne opta por un feísmo que cualquiera puede distinguir como voluntario, ya que junto ese retrato anti-turístico se contemplan bellas imágenes, como los dos momentos submarinos. Algunos comportamientos de los personajes que se salen de lo esperable y que le dan la originalidad y suponen la mejor virtud de la propuesta, pueden estar motivados, asimismo, por la idiosincrasia de la zona. Gracias a eso, todos se salen del estereotipo en el que sería fácil haber caído, especialmente en personajes como el de <strong>Robert Forster</strong>. Cierto es que también responde a la misma elección una banda sonora que no me complace en absoluto, haciendo que los interludios bañados por música hawaiana se conviertan, en mi opinión, en los instantes menos favorecidos del film. </p>

	<p><img id="image43628" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/los_descendientes-590486955-large.jpg" class="centro" alt="Los descendientes" /></p>

	<p><strong>&#8216;Los descendientes&#8217; habla, al mismo tiempo, de la responsabilidad de heredar la tierra, </strong>algo que, si escribimos la palabra con mayúsculas, nos atañe a todos. Nadie ha trabajado por recibir el legado de este planeta, pero ahí lo tenemos, en usufructo, y de nosotros depende el uso que demos de él. Una familia de descendientes, tan diferentes, pero tan iguales entre sí, representa a una humanidad perdida y guiada por la ambición, que se plantea vender esta posesión a la que en realidad no tiene derecho, al mejor postor. <strong>El mensaje ecologista</strong> me parece que está introducido de forma suficientemente sutil para no darme en las narices, pero no por ello críptica en exceso como para quedar incomunicado. </p>

	<p><strong>‘A propósito de Schmidt’ </strong>(&#8216;About Schmidt&#8217;, 2002) me gustó aún más que la que nos ocupa, ya que la peculiaridad que he encontrado aquí como mayor virtud estaba aún más presente en el film protagonizado por Jack Nicholson. No me había gustado, sin embargo, <strong>‘Election’ </strong>(id, 1999) quizá porque en su momento no supe captar esas rarezas como lo que eran o porque no se correspondió con lo que me esperaba. No calificaría a <strong>&#8216;Los descendientes&#8217; </strong>de obra maestra, ni de redonda o perfecta, ni de grandiosa, pero es una película con <strong>numerosas virtudes y un sinnúmero de decisiones acertadas</strong>, especialmente por como podrían haber resultado las opciones descartadas. Grandes interpretaciones de todo el elenco completan un drama en el que se ha sabido introducir de forma muy atinada el alivio cómico y que sin acongojar, llega hasta lo más hondo. </p>

	<p><strong>También en Blogdecine |</strong></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/los-descendientes-la-primera-gran-pelicula-de-2012"> &#8216;Los descendientes&#8217;, la primera gran película de 2012</a>, de Mikel Zorrilla.</p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/los-descendientes-una-vida-inesperada"> &#8216;Los Descendientes&#8217;, una vida inesperada</a>, de Pablo Muñoz.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Bajo amenaza', bajo mínimos]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/bajo-amenaza-bajo-minimos</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/bajo-amenaza-bajo-minimos</guid>
      <pubDate>Sat, 28 Jan 2012 03:13:51 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43592" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/tresspassf1.jpg" class="centro" alt="tresspassf1.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;Bajo amenaza&#8217;</strong> (&#8216;Trespass&#8217;, Joel Schumacher, 2010) es toda una experiencia. Evidentemente no lo digo porque su visionado sea algo para recordar, sino todo lo contrario. Sí, hay películas peores, mucho peores, pero en el caso que nos ocupa la decepción se multiplica por tres, o cuatro, o cinco&#8230; Reúne a tres artistas, ejem, que sin duda han vivido tiempos pasados mucho mejores. Hablamos de un director que sin llegar a ser grande, puede que ni bueno, sí llegó a tener cierto estilo y alguna que otra excepcional —<strong>&#8216;Un día de furia&#8217;</strong> (&#8216;Falling Dawn&#8217;, 1993) no sólo me parece una obra maestra, sino que creo no ha perdido ni un ápice de su fuerza a día de hoy—; y hablamos también de dos intérpretes que tienen en su haber sendos Oscars, por increíble que parezca.</p>

	<p>No puedo estar más de acuerdo con uno de nuestros fieles lectores, el misterioso <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/usuario/eluyeni&sa=U&ei=RnMjT86tA8Wk8gPksKHIBw&ved=0CAQQFjAA&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNFz8fqgcZnA1-j_JzLNuWJHV2xSDQ">eluyeni</a>, quien en el post de estrenos dejó su impresión de la película afirmando que era una completa pérdida de tiempo. Y así es. Una pena viendo el material que había entre manos, que sin ser el colmo de la originalidad —recordemos que todas las historias ya han sido contadas, pese a quien pese—, sí que bastaba para hacer algo mínimamente decente, sin necesidad de caer en golpes de efecto varios, o tomar al espectador por tonto, craso error en el que suelen caer films de similares características. Y es que no hay nada peor que sentirnos estafados en un film que se presupone sólo quiere entretener, uno de los principales objetivos del Cine.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43594" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/tresspassf2.jpg" class="centro" alt="tresspassf2.jpg" /></p>

	<p>Un matrimonio adinerado y con una hija rebelde, cómo no, recibe un día la inesperada visita de un grupo de atracadores que los secuestran en su propia casa —una espectacular casa diseñada por la mujer, de esas que sólo se ven en las películas o en algunas zonas de Los Ángeles—, obligando al marido a abrir una caja fuerte donde se supone están unas joyas muy valiosas. Punto de partida más que suficiente para que Schumacher pudiese demostrar como antaño —el mencionado film con Michael Douglas o la excelente <strong>&#8216;Última llamada&#8217;</strong> (&#8216;Phone Booth&#8217;, 2002)— su más que correcto dominio de los espacios cerrados y cierta mano para la tensión. Pero Schumacher, que también es un director que ha firmado films lamentables —aquí la lista puede ser interminable, pero nos basta citar las penosas <strong>&#8216;Batman & Robin&#8217;</strong> (id, 1997) y <strong>&#8216;El número 23&#8217;</strong> (&#8216;The Number 23&#8217;, 2007)—, se nota cansado, y si acaso parece dominar cierto ritmo interno en algunas secuencias, se le va completamente la mano.</p>

	<p><strong>Nicolas Cage</strong>, que creo nunca ha sido un buen actor, ni siquiera en su más que inmerecido Oscar —cada vez que comparo su interpretación con las de Jack Lemmon o Ray Milland en &#8216;Días de vino y rosas&#8217; (&#8216;Days of Wine and Roses&#8217;, Blake Edwards, 1962) y &#8216;Días sin huella&#8217; (&#8216;The Lost Weekend&#8217;, Billy Wilder, 1945), respectivamente, me da la risa—, está aquí más controlado que de costumbre, aunque en un par de momentos no puede evitar el numerito histriónico. Su personaje de hombre atormentado por las deudas y por no perder lo que más ama, su familia, es de lo más plano y superficial. A su lado una <strong>Nicole Kidman</strong> que iba para gran actriz —aquí sí lo demuestra su Oscar o su trabajo para Kubrick, entre otras—, pero que tanto botox está convirtiendo en una muñeca de porcelana de lo más grimosa, afectando preocupantemente a sus personajes. La mujer insatisfecha, pero decidida, a la que aquí da vida no pasa de ser un mero adorno visual en algunos de los preciosistas encuadres de su director, que gusta tanto de los filtros, olvidándose de lo que es crear una atmósfera.</p>

	<p><img id="image43595" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/tresspassf3.jpg" class="centro" alt="tresspassf3.jpg" /></p>

	<p>Los posibles aciertos de guión, obra del debutante en pantalla grande <strong>Karl Gajdusek</strong>, son totalmente desaprovechados en pos del efectismo más barato. Por citar dos ejemplos, cierto poste en la carretera que servirá como punto de inflexión en el relato, o la curiosa forma de narrar ciertos aspectos de la historia a modo de flashbacks. El primero justificará únicamente la presencia de un personaje totalmente inútil, el que interpreta <strong>Jordana Spiro</strong>, para sacarlo de la narración en un abrir y cerrar de ojos. El segundo es literalmente insoportable, ilógico e incoherente, pues parece que estemos presenciando otra película que narra una extrañísima obsesión amorosa, amén de desaprovechar por completo el hecho de que los distintos puntos de vista pueden cambiar por completo el sentido de las cosas. Un personaje con trauma y necesitado de medicación se revela entre los asaltantes, y ahí el film parece jugar en otra liga, no mejor, sino bastante peor.</p>

	<p>Y he aquí otros de los fallos del film. El grupo de asaltantes debería producir temor, y sin embargo lo que producen es pena, por no decir risa. Dejando a un lado que para ese tipo de trabajo no se lleva a alguien con tendencia a los brotes psicóticos, la cantidad de torpezas que cometen son innumerables, y uno nunca termina de tomarlos en serio por mucho que amenacen las vidas de los protagonistas. Esto es Hollywood, la sección más blanda del mismo, y nadie tiene el valor de dotar al film de la crudeza que pide a gritos todo el metraje. A cambio tenemos el conservadurismo más repugnante con el mensaje más simplista de todos. La familia unida jamás será vencida, los hijos vuelven al redil huyendo de fiestas donde las drogas abundan, y el matrimonio a punto de resquebrajarse puede salvarse gracias a que la infidelidad es una ilusión hábilmente diseñada para confundir al que no tiene fe en tan sacros valores.</p>      ]]></description>
      </item>
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