feed

Reflexiones de cine

Especial Joyas de la basura en Blogdecine

83 comentarios

En USA existe una larga tradición de adorar películas objetivamente infames por lo divertido que puede ser su visionado en grupo en según qué ocasiones. Eso es algo que aún no ha conseguido el suficiente asentamiento en España, y es una pena, ya que hay ciertas películas en cuya ausencia total de calidad hay un algo especial que las convierte en más divertidas que la abrumadora mayoría de las comedias que se estrenan. Si las ves dispuesto a ello, y no únicamente pensando en lo horrible que es todo lo que estás viendo (algo inapelable si alguien esgrime ese argumento), te ofrecerán una de los mejores experiencias cinéfilas de tu vida. Y es que es muy fina frontera entre sufrir con una película como me pasó a mí con ‘Anonymous’ o conseguir una sensación de satisfacción no tan lejana a la que tienes cuando ves una de tus películas favoritas por primera vez. Ojalá hubiese sido ese el caso de ‘Anonymous’, pero no, hay películas que simplemente son malas.

Yo he de reconocer que siempre he sentido un interés por encontrar virtudes escondidas en las producciones menos conocidas del cine fantástico, aunque para ello siempre acabe tragándome una cantidad inmensa de bodrios insoportables. De ahí acabó surgiendo la necesidad de encontrar una forma de entretenerme viendo películas tan abobinables abominables que convertía la idea recibir una paliza en algo atrayente. Y así es como uno acaba riéndose como si no hubiera mañana viendo cosas que casi hacen parecer que Uwe Boll es un director con talento. El siguiente paso natural era implicar a amigos y organizar sesiones de cine con títulos sin ninguna calidad sobre el papel, pero con un aspecto tan sumamente absurdo que te cuesta creer que no vayas a amar esa película. Hay quien vería en estas películas algo ideal para ver mientras estás borracho o has consumido otro tipo de sustancias dopantes, pero las hay que no necesitan de eso, sino de ir motivado para disfrutarlo.

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

Diez películas ideales para la noche de Halloween

84 comentarios

trick-r-treat

Las puertas del más allá se abren esta noche, y nuestro mundo recibirá la visita de todo tipo de criaturas aterradoras. Puerta por puerta, estos inquietantes seres repetirán una pregunta: ¿truco o trato? Más te vale darles lo que piden…

Estamos en pleno Halloween y toca pasar una noche de miedo. Una de las costumbres más divertidas que van unidas a esta celebración típicamente estadounidense, ya extendida por todo el globo como las hambuguesas o la coca-cola, es la de organizar un maratón de películas de terror en la noche del día 31 de octubre (¡esta noche!) y pasar la madrugada ya sea solo o en compañía viendo historias de fantasmas, muertos vivientes, brujas, vampiros, etc.

Como toda lista, se trata de algo personal, y cada uno tendrá sus títulos favoritos, pero para eso estáis vosotros, tenéis los comentarios, usadlos, esto se hace entre todos. He intentado incluir propuestas variadas, para cualquier paladar, elegir historias con algún toque sobrenatural, y que permitan crear o mantener un espíritu festivo, que pueda provocar tantas risas como sustos. Sin más, aquí os dejo mi selección de diez películas terroríficas para ver durante la noche de Halloween. ¿Os atrevéis?

Leer más

Anunciate aquí

5 actores cómicos que el cine está desaprovechando

73 comentarios

Steve Carell o Ashton Kutcher (Aunque con matices, pues empezó en televisión) han probado que regresar a la pequeña pantalla es un asunto digno, aquí viene un post llevando la contraria: el talento (cómico) de cinco actores que no han tenido la suerte deseada, este post se propone descubrir cinco perlas de la comedia (televisiva) que deberían estar creando iconos (fílmicos)

Ve el video en el sitio original.


5. Jim Parsons.

Razones Catódicas.: Su Sheldon Cooper, ganador de dos flamantes emmys, en ‘The Big Bang Theory’ (2007-) es, seguramente, el gran icono cómico de nuestro tiempo: adorable genio de la física caracterizado por un (fuerte) Desorden obsesivo-compulsivo y una biografía cargada de (adorables) paradojas, incluyendo una educación asexual y ultra-cristiana que le permiten brillar en la ciencia.

Tiempo en Cine: Pequeños papeles en ‘Algo en común’ (Garden State, 2004) o ‘Escuela de Pringaos’ (School for Schoundrels, 2006) como sus trabajos más relevantes permiten ver como de insignificante ha sido el trabajo de Parsons en la gran pantalla.

Posible redención: ¿Podéis imaginaros a Parsons en una comedia de Woody Allen? La neurosis nunca ha encontrado mejor declinación y además serviría para que el actor probara su eficacia cómica más allá del geek tierno y adorable, puntilloso, viendo como su asombrosa capacidad para recitar diálogos a una velocidad endiablada encuentra nuevos territorios.

Leer más

10 Razones por las que Shyamalan jamás será lo suficientemente reverenciado

120 comentarios

Breve vindicación de M. Night Shyamalan, destinada a recordar su talento y las razones de su relevancia

Ve el video en el sitio original.


1. Es un Autor Insobornable.
A diferencia de la gran mayoría de cineastas, el éxito-revelación del cineasta indio, ‘El Sexto Sentido’ (The Sixth Sense, 1999) es un punto de partida, un pequeño comienzo de lo que será un discurso mucho más interesante y complejo que le ha llevado a ser acusado de una lista ingente de tópicos y deberes, todos basados en que sus películas deben tener un (satisfactorio) giro final. Lejos de eso, Shyamalan ha tejido una filmografía en la que los momentos líricos cobraban mayor importancia, hasta llegar a un momento de aislamiento que iba directamente en contra del formato en el que trabajaba (blockbusters aparatosos, industriales).

2. La joven del Agua.
Este salto mortal sin red es, quizás, una de esas películas que, con todos sus defectos, merece ocupar el lugar de clásico indiscutible. Trabajando con el operador habitual de Wong Kar-Wai, el magnífico Christopher Doyle, Shyamalan encontró un aspecto visual arrollador para dar a la luz (y a la sombra) un cuento de hadas que se mezcla con la nocturnidad de un apartamento, unas criaturas que pueden ser sugerentes al borde de una piscina y de un jardín.

Haciendo un uso, entre sublime y autoindulgente, del humor suplió todas las exigencias del guión, exterminó al crítico y lanzó una advertencia (guerrillera) al espectador e incluso se permitió refutar parcial e inteligentemente su anterior película, aquella ‘El Bosque’ (The Village, 2004) que fue la primera (gran) sacudida a una sociedad puritana y belicosa que continuaba bajo el mandato de un presidente empeñado en hablar, maniqueamente, del Mal (en mayúsculas). Si allí las comunidades albergaban una visión cerril y reaccionaria del mundo, aquí una pequeña comunidad podía encerrar el mayúsculo destino de la humanidad, todo ello codificado en los relatos mitológicos. Lo que Shyamalan estaba haciendo, y muchos no se dieron cuenta, es la síntesis de todas sus obras y a su vez su versión más radical: hombres heridos y sin fe, cuentos populares que encierran las claves del universo cotidiano, las consecuencias de la muerte para los que sobreviven….

Leer más

Cinco embolados ideológicos que debemos a Zack Snyder

112 comentarios

Ve el video en el sitio original.


1. No son zombies, son fundamentalistas árabes.
Si George A. Romero, hombre siempre subestimado, dirigió ‘Zombie’ (Dawn of the Dead, 1978) con un ojo en la sociedad del consumo y con una dialéctica marxista, sátira ambiciosa sobre el mundo que nos rodea, Zack Snyder dirigió su remake y coló flashes de árabes rezando en estos créditos, al ritmazo de Johnny Cash, en la que todavía no ha dejado de ser su mejor película: Es quizás el testimonio más histérico del 11 de Septiembre, que resucitó a los zombies en la medida en que identificó a una masa (pobre) como nueva versión hiperrealista del Otro y del enemigo, pero también una prueba de que, glups, podíamos convertir uno de los ejemplos más ambiciosos y subversivos de cine de autor (y de culto, cuando la expresión tenía sentido) en un cacao mental en el que los malos muerden y nos pudren. Por supuesto, Snyder no olvidaba que los encerrados en el centro comercial eran también débiles (¡y pecadores!), pero en su película las simpatías eran humanas.

2. No son persas, son fundamentalismas árabes.
En tiempos en los que el cine norteamericano estaba que ardía, con ‘Syriana’ (id, 2006) o incluso la refutación moderada de ‘En el valle de Elah’ (In the Valley of Elah, 2007) diciendo pocas cosas simpáticas sobre la intervención en Irak, tocaba animar a las tropas con esta película en la que el villano, persa y con fabulosas inclinaciones a la homosexualidad pecaminosa (¡casi un recuento de la agenda de ese presidente Bush!), tienta al valiente, escultural general a vender la democracia.

En su grito de guerra, el general deja claro que la democracia se defiende exterminando al Otro porque son ellos o nosotros y la violencia, en glorioso slow motion, es un campo hermoso para todo gran guerrero. Una favorita, no es casualidad, del magazín conservador National Review (aunque su lista merece otro post y otra discusión).

Leer más

10 razones para despreciar a Christopher Nolan

325 comentarios

(Este texto es una provocación, sintética, que se propone derribar el mito contemporáneo por excelencia: la calidad de Christopher Nolan)

Ve el video en el sitio original.


Una gran crítica de cine

1. No es un autor.
¿Puede un cineasta firmar tres películas de Batman siguiendo la servil obligación de los estudios? Sí, puede, si, pero ninguna de sus dos primeras entregas es comparable a, snif, ‘El Padrino 2’ (The Godfather part 2, 1974) posiblemente la más cara y aparatosa película de arte y ensayo filmada con nombre americano. En todo caso, si por autor entendemos una estética diferenciada (que no reconocible), una visión del mundo más allá de thriller grandilocuentes o pálidos remakes, como esa versión de una (superior, excelente, sutil) cinta escandinava, entonces no. Y si entendemos la teoría de los autores como una selección (estética, política) de la relevancia, entonces no me queda ninguna duda.: Nolan es absolutamente irrelevante.

2. Nunca fue un gran cineasta independiente.
A diferencia de hombres de la noble estirpe de Steven Soderbergh o Joel y Ethan Coen, Nolan nunca fue un cineasta independiente, siempre estuvo con un ojo en Hollywood. Ningún problema con eso, pero actuar bajo normas que no sean el servilismo jamás han estado entre sus ambiciones artísticas. Quede dicho en el currículum del hombre, con solamente dos títulos ingleses y tras el que se convirtió en hombre de culto decidió aceptar encargos de la Warner Brothers en las cual ha operado con una tendencia más que notable a la superproducción aparatosa.

3. Cinemática cero.
¿Maravillas de montaje y gloria a la composición? Con escasez. ¿Decisiones formalmente distinguibles? Lo cierto es que Nolan sigue el mismo estilo de montaje en el cine contemporáneo, no veo en su puesta en escena elementos arrolladores y al margen de trabajos muy correctos de Wally Pfister, su trabajo visual no se caracteriza por unidades temáticas concretas y búsquedas más allá de detalles interesantes pero no determinantes (cierto naturalismo en el primer tercio de ‘Origen’). No hablaré de su (inexistente) puesta en escena o de su falta de sentido visual, en las antípodas de auténticos cineastas visuales puros como Michael Mann, omnipresente en sus películas menos logradas.

Leer más

Patrimonio Nacional

21 comentarios

Ve el video en el sitio original.

Un spot desafortunado, una melancolía perpetua

Al cine español le suceden siempre sus espectadores. Y esto es cierto en al menos dos razones: el espectador suele generar éxitos más o menos rentables, con cada vez mayor frecuencia, y el espectador suele categorizar el cine nacional en una categoría tan mentalmente separada de la posibilidad de los géneros que cualquiera que haya andado por esos videoclubs memorables habrá encontrado clasificaciones que iban del terror al drama….con la excepción de una sección en la que se nos aclaraba, casi con funestidad, “españolas”. Al cine español le suceden también las subvenciones y su polémica, le suceden escándalos de vez en cuando y malas prácticas, pero últimamente es un período para las buenas noticias.

No soy yo un hombre alegre, me gusta vivir en el reposo de un señor aburrido con gafas incluso cuando vence ese equipo de fútbol que lidera Leo Messi y hace temblar a toda la ciudad, así que dedicaré a enumerar unos cuantos hechos memorables: en los últimos años, bastantes de los mejores films de ese llamado cine comercial han sido, por supuesto, españoles. Lo mismo sucede con ese cine de arte y autor que amenaza con extinguirse para siempre y también con las películas medias, esas que decidían el destino y las locuras de una industria.

Sigue sin ser esta filmografía la que tiene la capacidad de Francia para generar un cine comercial solvente y con una larga tradición que extiende sus alas hasta lo transnacional, Luc Besson mediante, pero deberíamos reflexionar seriamente sobre este 2011 en el que Pedro Almodóvar y Enrique Urbizu han entregado dos películas muy diferentes, pero sobrias y relevantes, en el que por llegar aún están las últimas de Jaume Balagueró y Juan Carlos Fresnadillo, exponentes de ese cine comercial que parecía haber dejado huérfanos a un gran sector del público, pero es que en un contexto mayor son algo más, son un cine de género que en muchos casos está muerto o más bien estéril. Ni tan siquiera puedo olvidar que la mejor comedia romántica de los últimos tiempos, con permiso del maestro subestimado James L. Brooks, la ha firmado Borja Cobeaga.

Leer más

El punto de vista

24 comentarios

2.jpg

Enrique Urbizu lo llama el aroma de la narración. Incluso en un documental (que en realidad, a poco que reflexionemos, también es ficción) el director emplaza la cámara en un lugar determinado y mira hacia un punto establecido. Luego, con la altura de la cámara, el formato, la profundidad de campo, con una luz precisa, observa lo que ocurre o sucede en ese punto durante un tiempo necesario. Todo lo demás queda fuera, pero aunque quede fuera también podemos sentir ese aroma de la narración, o de la vida, precisamente por haber quedado excluido. Pero lo que no está en el cuadro, lo que ocurrió antes y lo que ocurrirá después, es decir, todo lo demás, somos nosotros mismos en una sala de cine, y lo que llevamos con nosotros a la sala antes de ponernos delante de una pantalla. El director está estableciendo un punto de vista, su punto de vista. Y ese punto de vista puede desgajarse o enriquecerse, o contraponerse, con el punto de vista de sus personajes y sobre todo con el punto de vista del espectador. Creo que el cine, desde que alcanzó una cierta plenitud como arte (plenitud siempre balbuciente y al servicio de lo industrial, siendo un artefacto tan caro) no puede desprenderse de esta concepción del punto de vista, ni en su forma narrativa ni en su forma anti-narrativa. Es, sencillamente, su arquitectura dramática y lo que da plena vigencia y profundidad estética a una imagen.

Demasiadas veces, me temo, se habla de lo que cuenta una película, o de las conclusiones psicológicas o sentimentales, o de los lugares que alcanza una historia, en lugar de hablar de la forma esencial de esa película. Por otro lado, todavía no sé por qué el cine, o una película, tiene que contar una historia necesariamente. Godard dijo “una película debe tener presentación, nudo y desenlace, claro…pero no necesariamente en ese orden”, una desvergonzada forma de decir, a mi manera de ver, que ya estamos preparados para que una ficción, o una sucesión de imágenes, no vuelvan a contarnos la misma historia una y otra vez de la misma forma. A fin de cuentas todo el mundo habla de lo mismo: de la muerte, del amor, del trabajo, del dinero, del sexo, del odio, de la violencia, del hombre, de la mujer, de la naturaleza, de la infancia, de los recuerdos, de los sueños… Una historia no es más que una forma abstracta de hablar de todo eso. Pero en lugar de contarla “desde fuera”, como el que cuenta por enésima vez el cuento de Caperucita Roja, lo interesante en el arte es quién lo cuenta, por qué lo cuenta así, y cómo lo cuenta. En pocas palabras: es la mirada o la voz del narrador mucho más importante que el aprendizaje de que no debemos fiarnos del lobo, y las razones que esa voz o esa mirada tienen para fijarse en caperucita, en el lobo, en la abuela o en las mariposas del bosque son las que formalizan esa obra de arte en concreto. Y yo creo que ahí está lo grande del cine (como también de la literatura), que es olvidarnos de nuestro punto de vista y acceder a otros, algo que es mucho más de lo que parece.

Leer más

Emmanuel 'El Chivo' Lubezki, el gran operador de la actualidad

21 comentarios

1964331.jpg

Existen numerosos directores de fotografía de grandísimo talento en la actualidad. Tanto en Europa, como en América o Asia y África. Curtidos y hasta ancianos, pero también muy jóvenes. En el fascinante y compulsivo mundo de la fotografía cinematográfica hay muchísimos nombres que están por eclosionar, y grandes maestros que pueden que no hayan dicho su última palabra. Aunque el título de este artículo lo desmienta, es muy difícil quedarse con uno y elegirlo como el más grande. Admiro hasta la extenuación a grandes tipos (todos ellos vivos, que de eso estamos hablando) de la vieja escuela como Robert Richardson, Roger Deakins o Michael Ballhaus. Otros más modernos y más versátiles de la brillantez de Darius Khondji o Janusz Kaminsky. Verdaderos genios innovadores como Christopher Doyle o Gordon Willis. Poetas de la imagen como Eduardo Serra o Robert Elswit. Gente joven que viene pegando fuerte, como Matthew Libatique o Rodrigo Prieto. Pero creo que Emmanuel Lubezki es el operador que más ha logrado a menos edad y que con mayor tesón ha presionado los límites de su destreza para ir mucho más allá.

Le apodan ‘El Chivo’ y nació en México de una familia judía en 1964. Menos de veinte años más tarde ya hacía cortos como director de fotografía y sabía que lo suyo era el cine para el resto de su vida. No ha cumplido cincuenta años (en el cine eso es ser todavía un chaval) y ya representa para muchos futuros operadores (y para algunos consagrados que observan con detenimiento y pasmo cada uno de sus nuevos trabajos) un maestro inigualable, capaz de aunar un conocimiento de la técnica cada día mayor (explorando con nuevas cámaras, metamorfoseando su estilo y sus gustos, llevando a cabo hazañas visuales que otros muy dotados sólo pueden soñar) con una perspicacia quizás única a la hora de entender y afrontar cada uno de los nuevos proyectos a los que se enfrenta, y a los que dota de una elegancia y una profundidad lumínica que muchas veces se pasa por alto a la hora de ver la película (pues rara vez resulta exhibicionista o autocomplaciente, por no decir nunca) pero que siempre está ahí en pequeños detalles que sólo un avezado cinéfilo puede identificar: elecciones del punto de vista, de la fluidez del uso de la cámara, de los reflejos más dispares en cualquier superficie imaginable. Trallazos de genio que enriquecen muchísimo la experiencia visual de sus películas.

Leer más

'Up', una historia verdadera

56 comentarios

Ve el video en el sitio original.

La mejor película de Pixar en su mejor momento. ¿No es acaso su obra maestra? Esta escena resume todo lo grande del cine. ¿Por qué? Porque en ella anidan los espíritus de Orson Welles y también, incluso, de los principios ideales de Walt Disney. Miguel de Cervantes imaginó a un hombre cuya locura estaba en el leer libros; la máxima derrota de Don Quijote es la cordura pero, porque como explica Juan Villoro, Don Quijote se vuelve loco de tanto leer, es una idea todavía insuperada en la historia del cine. ¿Qué otra idea puede ser igual de grande?

James Wood dijo que Sancho Panza acompañaba a Don Quijote en la novela para solucionar el problema del flujo conciencia. ¡Así pueden dialogar! ¡Qué gran recurso hizo Cervantes con su obra maestra! Pues lo cierto es que no solamente pueden dialogar sino también reflexionar sobre el mundo que les rodea. Al protagonista de ‘Up’ no le ocurre ningún hecho maravilloso, esta es una película emotiva y también mucho más enfática en sus temas, al contrario, le ocurre una frustración enorme, la de hacerse viejo, toparse con la muerte y….

Y encontrarse con Russell, un chico con problemas afectivos en cuyo diálogo se pueden vislumbrar ecos quijotescos. Y también en la esencia de ambas historias. ¿Qué es Don Quijote sino una magnífica parodia de las novelas de caballerías mediante el que sea, tal vez, su mejor relato posible? Uno humano, triste, divertido, agridulce, eterno, capaz de dibujar un atisbo del universo. Hay muchas cosas que agradecerle a Cervantes y una de ellas es dos de los mejores personajes que he visto jamás.

Leer más

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL