UPoteósica

44 comentarios

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Lo explica muy bien nuestro ex-compañero Guillermo Zapata en su crítica de ‘Up’, dando en el clavo cuando dice que aquel que piensa que un anciano no puede transportar una casa con globos, entonces es que no ha entendido nada. Yo incluso diría menos que nada. Ése es uno de los razonamientos que me he encontrado a la hora de atacar la última producción de Pixar (Disney), un peldaño más en una intachable trayectoria que nos ha dejado ya films imperecederos. Fijarse en ese detalle es simplemente no saber mirar.

Tras la magistral ‘WALL-E’ —donde ya se apreciaba un tono mucho más adulto, queriendo abarcar más público—, los chicos de la mejor empresa de animación del mundo —con permiso de Ghibli, evidentemente— se han lucido con la historia de un anciano que en el umbral de su muerte, vivirá la mayor de las aventuras, reivindicando la lucha por los sueños. La muerte, esa amiga que nos da toda una vida de ventaja, aparece por primera vez de una forma tan directa en un film de Pixar.

El argumento de ‘Up’ se resume en la historia de un anciano que hace volar su casa, de donde están a punto de llevárselo los servicios sociales, con un montón de globos, camino de cumplir el sueño de su mujer. Un sueño que se remonta al instante en el que se conocieron, siendo niños con grandes ansias de aventura, prometiendo irse a vivir a un lugar lejano y exótico, en lo que sería un viaje lleno de emociones y riesgos. La muerte de ella ha impedido la realización conjunta de ese sueño, tantas veces aplazado. Es el momento de levantarse y hacer algo.

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Se ha hablado largo y tendido sobre los primeros minutos de ‘Up’, y pienso que todo lo dicho es cierto. Una especie de cortometraje, donde maravillosamente se sintetiza la larga vida de una pareja. Con connotaciones del cine mudo —esa esplendorosa época en la que se narraba con imágenes (nota mental: hacer un especial sobre cine mudo)— se nos muestra una historia que acompañada del piano de un sublime Michael Giacchino se introduce fácilmente en nuestra mente, incomodándonos. Pocas veces un film de animación ha empezado de forma tan brutal, golpeando al espectador, dejándolo desarmado completamente para a continuación revitalizarlo.

Y es que ‘Up’ es la clara muestra de cómo los chicos de Pixar —en este caso, Peter Docter y Bob Peterson— son maestros en manejar a su antojo los sentimientos del espectador, y hacerlo además sin ningún tipo de maniqueísmo ni artificio barato. Gracias a un guión que funciona al milímetro, el espectador entregado al film podrá pasar del llanto a la risa en tiempo récord. El inolvidable prólogo no es el único momento emotivo del film, y los golpes de humor son los mejores de la marca desde hace mucho tiempo. Sirva como ejemplo el chiste del GPS —que además funciona como alegoría de que hay que perderse para encontrar la aventura—, o los referidos a unos parlanchines perros y las ardillas. Instantes, algunos de ellos, simple y llanamente desternillantes, introducidos en el momento justo y que no entorpecen el perfecto ritmo del film. Un comienzo que deja huella, y una sucesión de acontecimientos hasta un clímax final que compite directamente con el de ‘Monstruos S.A.’ (‘Monsters Inc.’), no en vano del mismo artífice que ‘Up’.

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Podríamos decir que casi toda ‘Up’ es una metáfora. Esa casa, simbolizando toda una vida, el hogar, para revelarse luego como una carga que hay que dejar atrás para vivir. Esos dos antagonistas, anciano y niño, tan iguales en sus caracteres, muestras de las dos etapas de la vida donde las personas más se parecen; y escenas tan significativas como la de vaciar lastre, o el descubrimiento de cierto álbum de fotos, nos hablan sobre el valor de la memoria y lo inútil de lo material, de la aceptación, y de afrontar la vida con ganas, ya seas un chiquillo regordete o un anciano. No hay edad para la verdadera aventura, aquella que nace de la fuerza del corazón, y todo es posible: elevar casas con miles de globos, animales imposibles, perros que hablan y pilotan aviones. Tiene ‘Up’ un punto de locura que recuerda de nuevo a aquellas viejas películas llenas de gags locos.

Y por si fuera poco, el protagonista central de ‘Up’ es el vivo retrato de Spencer Tracy —otra referencia al cada vez más olvidado cine clásico, y que los chicos de Pixar conocen muy bien—, y un villano de altura que les pone las cosas difíciles a los protagonistas, cuyo destino es otro atrevimiento por parte de la casa al mostrar cosas que se supone un niño no debe ver. Y he aquí una de las grandes bazas de la película: ésta no se anda con remilgos con los más pequeños de la casa; sí, reirán y gozarán como en todos los films de Pixar, pero a través de la mayor de las aventuras, les dirán que la vida es también muerte, que una cosa sin la otra no tiene sentido, que el final es inevitable, y antes de que ése llegue se puede salir volando a vivir.

Habéis visto a juguetes hablando, a hormigas, a peces, a monstruos de otras dimensiones, a ratones cocineros, a coches, a robots enamorados; y ahora me decís que un anciano no puede llevar una casa a cuestas. ¿Pero qué habéis estado mirando? ¿En qué punto dejasteis de creer? Obra maestra como la copa de un pino, de contagiosa vitalidad y de recuerdo imborrable, algo que en Pixar es el pan de cada día. Hablar de ellos es hacerlo a otro nivel.

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Comentarios

  • 41 !

    Película magistral. Eso va siendo costumbre con Pixar ¿no?.

  • 42 !

    bravo una vez mas por pixar. por cierto, sus personajes diseñados por ordenador tienen mas expresividad que muchos, verdad nicholas cage?

  • 43 !

    No se muy bien a quien contesto pero flipo con algunos comentarios. Criticar es facil, mucho mas facil que escribir, dirigir, diseñar personajes y animarlos. Tambien es gratis, claro. Ahora está de moda criticar los giros argumentales de las peliculas de Pixar. Son peliculas dirigidas al publico infantil, igual que Star Wars. Y de eso se trata, de hacer volver a las sensaciones de la infancia, cuando todo era nuevo, a un tipo de 32 años como yo con hipotecas y seguros de accidente que pagar. Para mi Up es magia y, ante todo, un producto inteligente. Decir que Pixar hace más de lo mismo es una chorrada como un piano.En los cuatro ultimos años nos ha entregado la mejor pelicula de superhéroes, la más fiel al género sin duda, una comedia parisina donde se habla precisamente de lo que digo, de los "criticos" y una parabola sobre el mundo al que podríamos aventurarnos sino cambiamos algunas cosas. Pero si una película protagonizada por una anciano y un niño de origen asiatico que vuelan en una casa a Venezuela no es algo nuevo no se ya que esperan algunos del cine. Que pasa que te recuerda a Gran Torino!?

  • 44 !

    il77, yo creo que a estas alturas es evidente que Pixar no dirige sus películas (exclusivamente) a un público infantil. No hay más que ver la evolución de los conflictos que plantean los guiones de sus últimos trabajos: familia atípica se debate entre sumirse en la mediocridad social o seguir su vocación "superior" (Los increíbles), paria se enfrenta al clasismo y a su miedo para lograr su sueño (Ratatouille), ser solitario anhela conocer el amor en un mundo consumido por el materialismo (Wall-e), viudo aúna el valor para inmortalizar el amor por su esposa por encima de todo prejuicio (Up).

    He omitido Cars, que sí me parece dirigida al público infantil, a pesar de que también hace un amago de mostrar un mensaje adulto: "lo importante es el camino, no la meta". Pero salvo esa excepción, no creo que haya demasiados niños con la capacidad de entender realmente el drama humano que hay detrás de todas estas películas. "¿Qué ha pasado?", le preguntaba un niño a su padre, en el pase de Up, cuando el protagonista y su mujer descubren que no pueden procrear.

    La tendencia clara de Pixar es la de trabajar a distintos niveles de profundidad en sus películas, orientando cada nivel a un tipo de espectador, y lo hacen realmente bien. El corazón de sus historias es adulto, y sobre eso van recubriendo con capas de humor, gags argumentales y slapstick enfocados a distintos niveles. En teoría, en cualquier punto de una película de Pixar tiene que haber como mínimo un tipo de espectador que esté disfrutándola.

    Sin embargo, en sus dos últimas películas da la sensación de que esa estructura de capas está mutando en una especie de construcción secuencial. Wall-e y Up comienzan con el corazón de la historia, que lo envuelve todo desde el núcleo hasta el exterior, para luego desaparecer prácticamente por completo dando paso a los elementos de entretenimiento puro y duro.

    Y eso es lo que me descoloca de Pixar, creo que sus películas eran más redondas antes, si bien mucho menos arriesgadas. Ahora están demostrando que quieren dar un paso más, un salto enorme, pero parece que llevan demasiado lastre (¿Disney?) y no consiguen alzar el vuelo. En mi caso, no es tanto una crítica hacia el estudio como el deseo de ver ese salto hecho realidad.

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