'Antes del amanecer', el comienzo de Jesse y Céline

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antes del amanecer

El próximo 28 de junio llega a las pantallas españolas ‘Antes del anochecer’ (‘Before Midnight’) la tercera y ¿última? parte de la historia que Richard Linklater empezó en 1995, con ‘Antes del amanecer’, una película muy pequeña con tan solo actores que terminó convirtiéndose en película de culto para muchos. Aprovechando el estreno de esta última entrega, me ha dado por revisionar las dos anteriores cintas para analizar en profundidad esta trilogía sobre el amor, las relaciones de pareja y el paso del tiempo.

Un tren recorre Europa con destino a París. Jesse es un americano que viaja por Europa en solitario después de un desegaño amoroso. Céline, francesa, regresa a París tras visitar a su abuela en Budapest. Dos jóvenes desconocidos que se encuentran en un tren y deciden pasar una noche juntos en Viena. Esta es la premisa de ‘Antes del amanecer’, el comienzo de una de las mejores historias de amor del cine actual.

antes del amanecer

Es muy difícil, habiendo visto las tres películas, hablar de ellas individualmente ya que a estas alturas, ya conocemos la historia completa de esta pareja y su historia de amor increíble. Tal como haría François Truffaut con Antoine Doinel, Richard Linklater nos presenta a estos dos personajes tan diferentes en apariencia a lo largo de los años, contándonos su historia con nueve años de diferencia, consiguiendo que el espectador rellene los huecos sin esfuerzo. Pero no adelantemos acontecimientos. En ‘Antes del amanecer’, Jesse y Céline se acaban de conocer. Tienen 23 años, la ciudad de Viena a sus pies y toda una vida por delante que planear.

Y es que el primer encuentro de Jesse y Céline va de eso, de la juventud y como estos dos personajes se enamoran irremediablemente en una noche. ‘Antes del amanecer’ no sólo cuenta esa historia que todos hemos querido vivir alguna vez y que es la culpable de que a más de uno nos encante viajar en tren, sino también el retrato de una etapa en la vida: el momento en el que pasas a ser adulto y lo que va a ser realmente tu vida que está apunto de empezar. Jesse y Céline tienen diferentes formas de entender la vida, pero les une sus expectativas por la vida que les espera y por conocer cómo será su futuro.

ethan y julie

Así es exactamente el comienzo de la historia de amor de Jesse y Céline: juvenil, imprevista, apasionada y aunque no lo quieran reconocer, llena de expectativas y de promesas que no cumplirán —aunque ellos no lo saben—. Una historia con final abierto en la que es el espectador y su posición escéptica —o no— ante el amor, decidirá si los protagonistas volverán a encontrarse. La solución la tendríamos justo nueve años después con ‘Antes del atardecer’, de la que os hablaremos en los próximos días.

Es cierto que ‘Antes del amanecer’ puede parecer para muchos una película aburrida y ‘moñas’ en la que sólo vemos a dos pipiolos hablar, hablar y hablar, sobre la vida de los personajes, sus familias, su pasado…pero lo cierto es que retrata a la perfección esos primeros encuentros y concersaciones entre dos personas que quieren conocerse. Unas conversaciones que van evolucionando y volviéndose más íntimas a medida que la pareja se conoce y sin caer nunca en el tópico de las comedias románticas a las que estábamos acostumbrados en la época y que consigue que el espectador quede prendado de esta pareja y su juego de miradas y caricias leves. Un juego torpe, inexperto e ingenuo que resulta ser un retrato tanto de esa etapa de la vida como de la fase en la relación de pareja.

before sunrise julie e ethan

Sin duda, una de las cosas más interesantes de la película es su espíritu indie. En el 95, el cine indie estaba en pleno apogeo y en la cinta de Richard Linklater se respira ese espíritu que empezaba a asentarse: bajo presupuesto, sólo dos actores y nada de artificios, sólo una cámara siguiendo a nuestros protagonistas por las calles de Viena. Y es que Viena llega a convertirse en un personaje más de la película. Jesse y Céline recorren la ciudad a sus anchas y la van descubriendo a la vez que se van descubriendo a sí mismos y el uno al otro, y de paso, al mismo tiempo que el espectador descubre los encantos de la capital austríaca.

Pero sin duda, la romántica atmósfera que envuelve a la película no sería lo mismo sin sus dos protagonistas, los interesantes Julie Delpy e Ethan Hawke, que nunca han estado —ni estarán— mejor que en esta trilogía. La complicidad entre los dos intérpretes se ve a la legua y el trabajo de improvisación —de hecho, firman el guión junto a Linklater— es más que admirable, tanto que consiguen que Jesse y Céline pasen a convertirse en esa pareja de amigos que te cuenta una historia increíble sobre cómo se conocieron y de los que quieres saber todo. Por suerte, Linklater fue bueno con nosotros y nos contaría el resto de la historia en dos otras películas.

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