Cannes 2012 | Haneke estremece con 'Amor', Vinterberg impacta con 'La caza'

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El cartel de Amour (Love)

Os voy a hablar en este artículo de las dos mejores películas que he visto hasta ahora en el festival de Cannes 2012. Indudablemente, el gran protagonista de la quinta jornada del certamen fue Michael Haneke. El realizador de origen austriaco ha presentado su nuevo trabajo en la Croisette tras ganar la Palma de Oro en 2009 con ‘La cinta blanca’; ‘Amour’ (‘Amor’) es el título de la obra, que le vuelve a reunir con Isabelle Huppert once años después de ‘La pianista’. El segundo título más relevante del día era ‘Jagten’ (‘The Hunt’, ‘La caza’). Se trata del último film del danés Thomas Vinterberg después de ‘Submarino’, y el reparto lo encabeza Mads Mikkelsen. Estoy convencido de que tanto ‘Amour’ como ‘Jagten’ entrarán en el palmarés de esta 65ª edición.

‘Amor’

Lo nuevo de Haneke gira en torno a una pareja de ancianos, Georges (Jean-Louis Trintignant) y Anne (Emmanuelle Riva), profesores de música jubilados. Una mañana, sin previo aviso, Anne queda inmóvil delante de su marido, durante unos minutos no reacciona a ningún estímulo, y cuando se recupera no recuerda lo que ha ocurrido, molestándose cuando Georges sugiere que deberían llamar a un médico. Efectivamente había motivos para preocuparse, Anne vuelve del hospital en silla de ruedas, con medio cuerpo paralizado. A partir de ahí, la vida para este veterano matrimonio empeorará progresivamente, profundamente, poniendo a prueba su resistencia y el vínculo que los une. La rabia, la desesperación, la vergüenza y la amargura que sufre Anne traspasa la pantalla y obliga a reflexionar sobre la vejez, el amor, la vida y la muerte. La situación degenera hasta resultar casi insoportable seguir asistiendo a la penosa transformación de la mujer, que al comienzo del film se mostraba tan viva y feliz.

Haneke y el reparto de Amour (Love) en Cannes

Seguro que recordáis la emocionante y triste secuencia inicial de ‘UP’, ‘Amour’ se parece a eso, pero la mayor parte del tiempo está centrada en el deterioro físico y mental de Anne, que arrastra sin remedio a su marido, es una espiral de dolor, vejación y sufrimiento. Llega a resultar terriblemente desoladora. Pero Haneke no asfixia, su intención no es aplastar, quiere reflejar la nueva realidad de esta pareja, por lo que hay momentos de respiro, casi de piedad, destellos de luz y de amor, de humor y de esperanza, logrando divertir y conmover a pesar de las circunstancias de la historia. El desenlace, ya anticipado en el prólogo, es impresionante, eriza la piel recordarlo. ‘Amour’ también expone con crudeza las relaciones familiares, con escenas en las que interviene Huppert, la hija de los protagonistas, que hace eso tan habitual de visitar poco y criticar mucho. No sé si el jurado presidido por Nanni Moretti concederá a Haneke su segunda Palma de Oro, pero si no lo hace, deberían premiar su siempre atrevida y exigente puesta en escena (obligando al espectador a participar en la ficción) y a uno o a los dos actores protagonistas, sensacionales, impecables en sus densas y dolorosas interpretaciones.

‘La caza’

Cuenta Vinterberg en las notas de producción de ‘La caza’ que tras el éxito de ‘Celebración’ (‘Festen’, 1998; premio del jurado aquí en Cannes) le visitó un psiquiatra infantil con un informe que él pensaba que debía ser tenido en cuenta para crear una película; el realizador, agotado y barajando proyectos de futuro, no hizo caso y guardó el montón de folios en un cajón, hasta que una década después, como favor personal, se puso a leerlos. Se sintió fascinado y turbado por el contenido. A partir de esa investigación, donde se tumbaban tópicos y se exponía la teoría del pensamiento como un virus, Vinterberg y su colaborador Tobias Lindholm escribieron el guion de ‘Jagten’, segundo largometraje del danés que compite en la sección oficial.

Una escena de Jagten (The Hunt)

La historia gira en torno a Lucas (Mikkelsen), un maestro de escuela divorciado que Vinterberg define como el típico escandinavo: amable, cálido, humilde, servicial. Tras una mala racha personal comienza a recomponer su vida, tiene nueva pareja y su hijo adolescente, al que echa terriblemente de menos, pronto volverá a vivir con él. Todo comienza a derrumbarse a su alrededor cuando una mañana le acusan de haber abusado sexualmente de una niña. No hay prueba alguna excepto el testimonio de la pequeña, pero Lucas es despedido y todo el pueblo da por cierto que es un pederasta. No hay lugar para la sospecha en el espectador, se le sitúa en la piel del protagonista, por lo que desde el principio sabemos que es inocente, que la niña se ha inventado el abuso, primero por enfado y luego por presión; nadie duda de su palabra, la mentira crece y se expande rápidamente, y el odio domina al pueblo, aislando casi por completo a Lucas, que trata de soportar la injusticia con dignidad.

Vinterberg realiza un gran trabajo plasmando la inesperada pesadilla en la que se sumerge el personaje principal, logrando una película intensa y apasionante, te mantiene pegado a la pantalla en todo momento, sufriendo la misma indignación e impotencia que siente el acusado; uno llega a encontrarse alterado, deseando venganza contra todos los que han traicionado y acusado falsamente al protagonista, humillado y desesperado. Al inspirado trabajo del realizador manejando la tensión de este brillante thriller psicológico hay que sumar una portentosa interpretación de Mikkelsen, que llega a sostener el relato sobre sus hombros. La estrella danesa, desaprovechada en la industria de Hollywood, consigue transmitir todo lo que exige el personaje de una manera auténtica, sin atisbo de fingimiento, se convierte en él, y afecta verle sufrir. Apuntad el título, no os arrepentiréis.

Vinterberg y Mikkelsen

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