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Desde hoy ya podemos disfrutar de la nueva maravilla de Pixar, que una vez más han demostrado estar muy por encima de sus competidores, o sea todo el resto de productoras restantes. Y es que todas juntas no le llegan a la suela de los zapatos a estos verdaderos monstruos de la animación comandados por ese absoluto genio que es John Lasseter, que desde ‘Toy Story 2’ (una obra maestra como la copa de un pino) no volvía a ponerse a dirigir una película, algo a lo que aquí le ha ayudado Joe Ranft, tristemente fallecido el año pasado y a quién está dedicada la película de forma muy cariñosa. Ranft había realizado los guiones de algunas de las producciones de la casa y había prestado su voz a algunos de los personajes del universo de Pixar.

Rayo McQueen es un novato coche de carreras, presuntuoso y orgulloso, que quiere ganar un importante premio automovilístico en una importantísima carrera, y así ser alguien rico y famoso en la vida. De camino a California se extravía, y sus ruedas van a parar a la famosa ruta 66, en la que hay un pequeño pueblo que una vez fue un lugar muy visitado. Ahora, como hay autopista, ya nadie va por allí. En dicho lugar y debido a un accidente, McQueen es obligado a realizar trabajos sociales esfaltando la carretera de entrada al pueblo. Muy a desgana comenzará a hacerlo, y poco a poco irá descubriendo los verdaderos valores de la vida.

Una historia cien mil veces contada y cien mil veces vista, pero que pasada por el filtro de Pixar cobra una nueva dimensión, y es que en todo momento la película es absolutamente fascinante e impresionante, visualmente hablando. La calidad de su animación llega hasta unos límites impensables, y afortunadamente altamente disfrutables, pues el film es un verdadero regalo para los ojos. En ese aspecto la película es antológica de principio a fin.

Los personajes son todos memorables sin excepción, y aunque el protagonista pueda resultarnos insoportable debido a su carácter, enseguida le cogemos cariño. Ahora bien, la galería de secundarios es única: una vieja grúa que se convierte en el mejor amigo de McQuenn, y que proporciona los momentos más desternillantes de la película; un vendedor de neumáticos italiano eterno admirador de la marca Ferrari; un camión de bomberos extremadamente sensible que llora por todo; un porsche que es el personaje femenino, quizá algo tópico, pero para nada desentona; y por encima de todos Doc Hudson, el juez del pueblo y que jugará un importante papel en la historia. A este personaje le ha prestado su voz el grandísimo Paul Newman, algo lógico si tenemos en cuenta su enorme aficción a las carreras de coches. Pero yo me he tenido que joder, y aguantar al doblador español de turno.

Hablando de doblaje, la voz de Fernando Alonso se oye apenas durante 10 segundos, asi que nos nos alarmemos. Eso sí, a Hilario Pino hay que aguantarlo un poquito más.

He leído por ahí que el film es demasiado largo, y la verdad es que a mí se me pasó volando (“corriendo” estaría mejor dicho). Lasseter demuestra una vez más su maestría haciéndonos sentir lo que verdaderamente hay que sentir en el cine: EMOCION. Tal y como solía decir Sam Fuller, es lo que uno tiene que encontrar cuando va al cine. Lasseter nos lo ofrece sin miramientos, cómo sólo él sabe hacerlo. Y lo hace contándonos la historia de siempre sobre la exaltación de la amistad, el amor y la nobleza, los verdaderos valores de la vida. No ha tenido el más mínimo reparo en transimtirnos un mensaje en el que no hay ni la más mínima sutileza ¿para qué? Disney lleva transmitiéndonoslo durante más de 60 años, y qué dure otros tantos.

Quizá tenga que ponerla alguna pega argumental. Un par de detalles en su guión chirrían un poco, no molestan en absoluto, pero lo cierto es que podrían haberlo hecho de otra forma. Me refiero, y sin desvelar nada, a cierto comportamiento de uno de los personajes secunadrios. Y sobre todo a cierto momento final en el que ciertos personajes hacen acto de presencia en cierto lugar. Resulta demasiado repentino, y quizá forzado.

Aún así, un film magistral de los pies a la cabeza, del capó al alerón, de las ruedas al techo. Una absoluta maravilla que a parte de demostrar la superioridad de Pixar A TODOS LOS NIVELES, nos regala casi dos horas de gran cine. Ya era hora, coño, empezaba yo a preocuparme. Por cierto, el film se exhibe con un corto titulado ‘El Hombre Orquesta’, otra maravilla más. Y también podreis disfrutar del teaser trailer de ‘Ratatouille’ la próxima película de Pixar, dirigida por el también genial Brad Bird, y que desde luego promete muchísimo. Hala, todos al cine a disfrutar como enanos.

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