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La cabaña en el bosque poster

Como bien apuntaba mi compañero Juan Luis en esta breve noticia el pasado mes de octubre, resulta complicado entender el por qué, viniendo apadrinada por quién viene, ‘La cabaña en el bosque‘ (‘The cabin in the woods’, Drew Goddard, 2011) ha fallado en sus denodados intentos de llegar a las pantallas de nuestro país cuando el año pasado hubiera sido un exitazo seguro aunque tan sólo se hubiera aprovechado de las migajas de ‘Los Vengadores‘ (‘The Avengers’, Joss Whedon, 2012).

Los motivos de tamaña falla empresarial cabe encontrarlos en dos frentes, por un lado la negativa de Lionsgate de rebajar el precio de venta de la cinta a Vértice, la compañía española que iba a encargarse de la distribución del filme en nuestro país. Por el otro, el hecho de que, llegado el momento, Vértice no pudiera hacer frente a dichos costes y anunciara la distribución directa en formato doméstico, una copia que finalmente no verá la luz debido a la quiebra de la empresa.

Así las cosas, y con buena parte de los aficionados recurriendo a los medios habituales para poder ver una de las cintas de género —de terror, se entiende— de las que más se ha hablado durante el año pasado, parece ser que, según fuentes bastante fiables, Lionsgate ha dado su brazo a torcer y otra compañía será la que se haga cargo de la distribución. Habrá que ver si, desde el punto de vista comercial, la maniobra sale airosa y obtiene beneficios porque, como ya he insinuado, poca gente que tuviera interés por verla no lo ha hecho ya.

La cabaña en el bosque 1

Mientras tanto, llegamos hoy con esta segunda entrega —y a partir de aquí no llevaré la cuenta porque, como os dije ayer, esta será una sección de mucha recurrencia— de Cine en el salón para hablar largo y tendido de una de las mayores sorpresas que me reportó el 2012. Y antes de que lo preguntéis, sí, la cinta está en mi videoteca, vale que bajo el nombre de ‘Quella casa en el bosco’, pero hay precios que no se pueden resistir y ocasiones que no hay que dejar pasar.

Antes de continuar, aviso para navegantes: resulta harto complicado no ir apuntalando esta crítica con referencias directas al guión de la cinta que nos ocupa; así que ya sabéis, de aquí en adelante, y como diría Iñigo Montoya, humill…spoilers a mansalva.

Colaboradores desde hace más de una década, el hecho de que Drew Goddard —guionista de series como ‘Buffy‘, ‘Alias‘, ‘Perdidos‘ y de la estimulante ‘Monstruoso‘ (‘Cloverfield’, Matt Reeves, 2008)— se estrenará en la dirección de mano de Joss Whedon era sólo cuestión de tiempo. La duda que nos quedaba a aquellos que llevamos siguiendo su carrera desde la caja tonta era por mor de qué tipo de cinta lo haría. Nada nos podía preparar, no obstante, para lo que este tándem terminaría concretando con ‘La cabaña en el bosque’.

La cabaña en el bosque 2

En apariencia —una muy, muy lejana— ‘La cabaña en el bosque’ no es más que otro filme de terror adolescente del montón, otro slahser que sumar a la larga lista de aquellos que nos invadieron a partir de los noventa con el resurgir del sub-género gracias al ‘Scream. Vigila quién llama’ (‘Scream’, 1996) de Wes Craven. Y ello es debido, fundamentalmente, al hecho de que, tras un prólogo que parece estar puesto ahí para confundir y que no cobrará sentido hasta bien entrada la acción, la estructura narrativa del arranque de la película es de lo más típica: un grupo de cinco amigos —dos chicas, tres chicos— que van a pasar un fin de semana de desenfreno a una cabaña perdida en medio del bosque.

Este comienzo, que podría estar sacado perfectamente de cualquiera de las muchas cintas que han ido cimentando el terror adolescente desde los años ochenta —en la memoria se agolpan títulos que van desde ‘Viernes 13‘ (‘Friday the 13th’, Sean S.Cunningham, 1980) a las infames entregas de ‘Sé lo que hicistéis el último verano‘ (‘I know what you did last summer’, Jim Gillespie, 1997)— va dando paso, poco a poco, a una historia que, aglutinando todos los arquetipos del género, termina superando con creces lo que éste ha llegado a ofrecer hasta ahora.

Y si lo hace es por obra y gracia de dos factores principales, y varios secundarios aunque no de menor importancia. Para empezar, un guión que no tiene reparos en acudir a lo que necesita para funcionar —y vaya si lo hace— : tras llegar a la cabaña, un par de pistas visuales bastante obvias nos han hecho creer que los cinco protagonistas son actores inconscientes en un reality con un presupuesto de aúpa que no mira en hacer lo que tenga que hacer para manipular a sus concursantes; vamos, lo que hacen todos los realities del MundoReal por más que juren que no. Pero el descubrimiento del sótano, y lo que provoca la lectura de cierto pasaje en latín, comienza a alejar esa falsa impresión para ir desvelando una verdad bastante más terrible y, por qué no, apocalíptica.

La cabaña en el bosque 3

En el ínterin, Goddard y Whedon manipulan al espectador a placer para que, por mucho que este pretenda anticiparse a lo que va a suceder, la sorpresa siempre esté en el menú y os puedo asegurar que la primera vez que se visiona, las teorías acerca de lo que está sucediendo en pantalla son tantas y tan variadas como completamente erróneas. Combinando sus talentos, los guionistas convierten su trabajo en ‘La cabaña en el bosque’ en una extraña dualidad en la que se aúna homenaje al género de terror con crítica abierta al abuso por parte del mismo de los mismos estereotipos una y otra vez. Tanto es así que, aunque sus personajes comienzan alejados sensiblemente de lo que podríamos llegar a considerar como arquetipos, es la manipulación de los que los controlan la que acaba convirtiéndolos en personajes tan trillados como el macho alfa o la “buscona”.

El segundo puntal es la dirección de un debutante al que, de la misma manera que hace con el guión, no le duele en prenda “imitar” cuántos más estilos mejor. Ahora bien, en este proceso de mímesis, resulta tremendamente llamativo que, y este es uno de esos detalles que la separa de la común de las cintas de terror, Goddard evite en la medida de lo posible la recurrencia de esos golpes de efecto que, a mi parecer, han “asesinado” la capacidad de transmitir miedo del cine de terror, limitando la aparición de los mismos a ocasiones sueltas que apoyan aún más la impresión de estar ante un producto cuidado al máximo.

La cabaña en el bosque 4

Entre esos factores que he mal llamado “secundarios” cabría destacar, sin orden de preferencia, un reparto seleccionado a la perfección y que se ajusta como un guante a los parámetros que va exigiendo el guión —resultan espléndidas las actuaciones de Richard Jenkins y Bradley Whitford— ; una banda sonora de un David Julyan que se aparta de lo que hasta ahora le habíamos escuchado junto a Chris Nolan en ‘Memento‘ (‘Memento’, 2000), ‘Insomnio‘ (‘Insomnia’, 2002) o ‘El truco final‘ (‘The prestige’, 2006) para aportar sonoridades que, no podía ser de otra manera, también se alejan de lo que últimamente se entiende por música de terror —veáse el horripilante trabajo de Christopher Young para ‘Siniestro‘ (‘Sinister’, Scott Derrickson, 2012)—; o un diseño de producción que encuentra su mejor exponente en ese plató desde dónde se controla todo el show.

Con un final de esos destinados a dejar mal cuerpo y algunos planos que deberían formar parte de los mejores del género a partir de ya —la visualización de las cabinas con las criaturas es antológica— ‘La cabaña en el bosque’ cumple a la perfección la declarada intención de sus autores de hacer una cinta de terror de esas que “irías a ver con tu pareja y un cubo de palomitas”; alejándose tanto de lo que uno podría imaginarse que va a encontrarse que se establece como hito y obligado referente de un género que últimamente no nos da muchas alegrías.

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