Cines del Sur 2013 | 'Nairobi Half Life', de Tosh Gitonga, y 'Pies en la tierra', de Mario Pedernera

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Carteles de Nairobi Half Life y Pies en la Tierra

Tras la tercera jornada el festival se enfrenta a una terrible realidad: el público escasea. Al margen de los acreditados y el jurado, apenas hay cuatro gatos. Por un lado es comprensible, son películas poco convencionales, algunas procedentes de cinematografías insólitas, y quizá podría haberse abaratado un poco más la entrada (4 euros), pero por otro lado, causa cierta tristeza comprobar el desinterés de la gente ante una propuesta cultural tan estimulante, sobre todo para los aficionados al séptimo arte. ¡Despertad, amigos, un poco de inquietud, probad a ver algo diferente! Precisamente, me toca hablar de dos películas estupendas que justifican la existencia de un certamen como Cines del Sur.

‘Nairobi Half Life’

Apuntad este título. Es la mayor sorpresa que me he llevado hasta el momento, y cuenta con ingredientes que pueden entusiasmar a toda clase de espectadores. Se trata de la ópera prima del keniata David “Tosh” Gitonga y a simple vista puede parecer el duro retrato de unos jóvenes delincuentes que se ganan la vida como pueden en las calles de Nairobi; están los escenarios y los personajes, y las expectativas que le generan a uno el marco del festival. Sin embargo, desde la escena inicial —con un peculiar homenaje a ‘Kill Bill: Vol. 2’ (Quentin Tarantino, 2004)— resulta evidente que ‘Nairobi Half Life’ es una propuesta especial que juega con los géneros y las reglas del cine occidental sin perder de vista su identidad, apoyándose en las singularidades de sus raíces.

Una de las claves es el protagonista, Mwas (Joseph Wairimu), un muchacho que vende películas piratas y cuyo gran sueño es ser actor. Pero para eso debe viajar a la capital. Tras reunir el dinero suficiente, llega a Nairobi y la ciudad lo acoge de manera brutal; en apenas unos segundos le roban todo lo que lleva encima. Con los bolsillos vacíos, y rotos, Mwas consigue asistir a un casting pero es encarcelado tras un malentendido con la policía. En el repugnante calabozo conoce a Oti (Maina Wilfred Olwenya), un delincuente al que cae simpático y que decide incorporarlo a su banda. Ya en la calle, el chico se encontrará dividido entre una vida criminal, que se le presenta como necesaria para salir adelante, y su pasión por la interpretación…

Otro importante factor a tener en cuenta es que es una coproducción de Kenia y Alemania que nace de un taller de guion impartido por Tom Tykwer, responsable de ‘El perfume’ (‘Perfume: The Story of a Murderer’, 2006), entre otras. Al parecer, el cineasta colaboró activamente con Gitonga en la realización de ‘Nairobi Half Life’ (2012). Es ante todo una película muy entretenida, divertida y emocionante, con la singularidad de un entorno —capturado con toda su crudeza— y unos personajes que no suelen llegar a nuestras salas. Se le puede achacar que el guion —firmado por Potash Charles Matathia, Samuel Munene y Serah Mwihaki— es un tanto convencional, cae en lugares comunes y la trama es previsible, pero la agilidad de la narración y la autenticidad de la acción te mantienen pegado a la pantalla de principio a fin. En algún momento me recordó a ‘Ciudad de Dios’ (‘Cidade de Deus’, Fernando Meirelles, 2002).

‘Pies en la tierra’

El quinto título de la sección oficial en proyectarse también supone el debut de un autor, en este caso el argentino Mario Pedernera, director y guionista de ‘Pies en la tierra’ (2012), una “road movie” que se siente influida por la maravillosa ‘Una historia verdadera’ (‘The Straight Story’, David Lynch, 1999). El protagonista es Juan —impecable interpretación de Francisco Cataldi—, un vendedor de pescado de 33 años, parapléjico, que vive con su madre. Tras quedarse solo, Juan decide dejar todo atrás —se le nota cansado de despertar pena en sus vecinos— y buscar a los únicos familiares que le quedan, emprendiendo un largo viaje en su vieja silla de ruedas. Por el camino encontrará con extraños aliados…

Cargados de verdad y humor, esos personajes que se van cruzando con Juan animan el relato —mención especial para la pareja de músicos, se merecen un spin-off— y sirven para que el protagonista se examine a sí mismo. Si disculpas un arranque algo torpe y lento, puedes encontrar una pequeña joya cargada de sensibilidad que se te queda pegada al cuerpo; te hace partícipe de la aventura como si estuvieras ahí. Quizá es una cuestión personal pero diría que ‘Pies en la tierra’ es esa película que todos querríamos hacer en algún momento, una historia sencilla, honesta, conmovedora, simpática y reflexiva, sin cargar nunca las tintas, que habla de la vida a partir de detalles y situaciones personales que resultan cercanas y auténticas. No es un plato para todos los paladares, requiere un poco de paciencia, pero recomiendo darle una oportunidad.

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