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Cartel de Thy Womb

Como os informé, anoche arrancó la séptima edición del Festival Internacional Cines del Sur, que este año lleva el título “Imágenes del Milenio” como recuerdo a los mil años del reino de Granada. Es un certamen pequeño, del que ya os hablé en 2010 cuando lo cubrí por primera vez, cuyo principal propósito es servir de escaparate para el cine de Asia, África y América Latina. Un objetivo loable que ofrece la posibilidad de ver películas que de otra manera pasarían desapercibidas, ampliando la oferta cultural de la ciudad.

Pero aquí no hay estrellas así que no hay demasiado interés mediático, y por muy atractivo que resulte ver trabajos de Kenia, Ecuador o China, en general la gente prefiere acercarse al multicines y ver la nueva secuela de alguna de sus franquicias favoritas. Es así, por desgracia. Y claro, la maldita crisis… Los recortes presupuestarios resultan evidentes al volver a Cines del Sur tres años después. No hay pases para la prensa, mi acreditación es genérica y el único material que tenemos es un programa que reparten al público y la información básica que aparece en la web oficial. Pero lo importante son las películas. La proyección de ‘Thy Womb’ (‘Sinapupunan’, Brillante Mendoza, 2012) fue el evento estrella de la inauguración en el Teatro isabel la Católica.

‘Thy Womb’

Una escena de Thy Womb

No es precisamente el film que yo habría elegido para abrir el certamen pero entiendo que se ha querido jugar la carta del cineasta de reconocido prestigio. Como sabréis, Brillante Mendoza es uno de los autores favoritos de un sector de la crítica —vosotros sabéis a cuál me refiero, esos elitistas que se relamen con cada palabra que escriben— y de los festivales de todo el mundo, destacando el premio a la mejor dirección en Cannes por ‘Kinatay’ (2009) —que yo pude ver en Sitges—. Por el factor exótico, un estilo que se acerca al documental —cargado de pureza, dirán algunos— y la aureola de gran creador, es un realizador que a mí de momento solo ha conseguido provocarme aburrimiento.

El autor no pudo acudir al evento pero nos dejó un vídeo en el que aparte de pedir disculpas aclaraba que ‘Thy Womb’ nació como un encargo que le había hecho el Consejo para el Desarrollo Cinematográfico de Filipinas con la intención de promocionar la provincia de Tawi-Tawi; él no estaba muy convencido de dirigirlo pero al visitar la zona quedó cautivado, y quiso rendir homenaje a las personas del lugar, que según contó, están consideradas como ciudadanos de segunda categoría en su país. Mendoza dedica una parte importante de la película a observar cómo es la vida en la región, como si se tratara de un reportaje sobre la cultura y las costumbres —marcadas por la pobreza y la religión musulmana— de unos pueblos que se quedaron estancados en el tiempo.

Thy Womb

Entonces, desde luego, hay imágenes hermosas —una toma submarina que capta a dos tiburones junto a una barca— y es interesante poder contemplar un modo de vida tan distinto al nuestro, pero hasta cierto punto. Por ejemplo: es muy curiosa la preparación y la celebración de una boda pero la cámara se entretiene tanto con los detalles, y los planos duran tanto tiempo, que lo que en un primer vistazo resulta llamativo pasa a resultar repetitivo y tedioso. Así con casi todo, la pesca diaria, la compra de un pañuelo, la venta de un motor —con un interminable recuento de billetes—… Mendoza busca capturar una realidad, situaciones auténticas, y con esa meta deja un par de escenas bastante desagradables: un parto natural y el degüello de una vaca.

¿Es necesario mostrar eso en la película? Probablemente no, como tampoco la forzada inclusión de tiroteos y militares en algunos instantes, pero supongo que va con la firma de este director, que si llega a nacer en otro país dudo mucho que su trabajo tuviese alguna relevancia. ‘Thy Womb’ mezcla este retrato documental con una trama de ficción escrita por Henry Burgos en la que una mujer —interpretada por la estrella filipina Nora Aunor— busca otra esposa a su marido ante la incapacidad de darle un hijo; su tragedia es aún mayor porque ejerce de comadrona. La trama queda apartada y se va diluyendo con el paso de los minutos hasta que deja de tener importancia y se olvida, si bien la actriz protagonista deja algunos momentos logrados y emocionantes.

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