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Cuando pensábamos que lo de los títulos que le ponen aquí a las películas era un mal menor, van y nos sacan esta perla de la traducción. El original ‘Primeval’, mucho más significativo y sugerente, lo cambian por ‘Cocodrilo: Un Asesino en Serie’, que es mucho más rimbombante, e incluso produce gracia, haciendo que pensemos que no estamos ante una película seria. Realmente el film está mejor de lo que aparenta a primera vista, pero eso no quiere decir que sea un buen film, pero tampoco es la basura que un servidor se esperaba, aunque al final no me convezca convenza.

De lo que no hay duda es de que la película se ha hecho y estrenado aprovechando la fama de Dominic Purcell en la exitosa serie de televisión ‘Prison Break’ (nunca me cansaré de repetir que esta serie tiene una primera temporada insuperable, y una segunda para tontos) Es más, casi podríamos hacer un chiste y podríamos decir que la película bien podría ser una especie de vacaciones del personaje Lincoln Burrows que Purcell interpreta en la mencionada serie, porque apenas hay diferencia entre uno y otro, y lo de interpretar aún le queda grande. Como el bicho que sale en esta película.

El film está inspirado en parte en hechos reales, y narra una expedición por parte de un grupo de americanos al sur de África, donde intentarán dar caza a un cocodrilo gigante que se ha cobrado ya un montón de víctimas, y que tiene aterrorizada a toda la población. Una vez allí, descubrirán que el animal salvaje no es el único enemigo al que tendrán que hacer frente.

Y es que lo que más soprendente de esta película, es que aparte de encontrarnos ante una típica película con monstruo, se permite el lujo de dejar caer unas cuantas gotas de denuncia por todo lo que pasó en Sudáfrica en la década de los 90. Esa terrible Guerra Civil a la que todo el puto planeta le dió la espalda, miramos para otro lado e hicimos como si no pasase nada. En la película lo exponen de forma inteligente al señarlarlo como la causa de que un cocodrilo esté enamorado del sabor de la carne humana, ya que ésta llenó los ríos durante años. Pero todo esto sobre el papel, claro está, ya que la película se queda corta en intenciones, e incluso suena a desfasado. Por otro lado, tampoco puede centrarse demasiado en las partes de denuncia, ya que lo que interesa es la acción. Algo parecido pasaba en la estupenda ‘Diamante de Sangre’ con otro tema, pero allí estaba todo mucho mejor equilibrado y expuesto.

‘Cocodrilo: Un Asesino en Serie’ goza de una falta total de pretensiones aun a pesar de los ribetes de denuncia. No pretende ir más allá de ser un relato de aventuras con el que, si se tercia, el espectador se lo pase lo mejor posible, y esto se intenta narrando una historia de un supercocodrilo que se va cargando a nuestros protagonistas en la mejor tradición del género. Aquí es donde la película juega sus mejores cartas, ya que lo mejor de la misma son las apariciones del bicharraco en cuestión, con unos más que dignos efectos visuales, los cuales siempre están al servicio de la historia y no a la viceversa. Ver al reptil en acción es toda una gozada. Pero no nos alarmemos ni nos pongamos cachondos, esto tampoco salva a la película, simplemente la hace un poquito mejor que otros subproductos.

En el apartado interpretativo es donde peor parada sale la película. Dominic Purcell es mejor que siga en su serie que en esto del cine de momento no va a ningún lado. A su lado, ver a Orlando Jones en un papel serio produce más risa que cuando se pone tonto intentado hacer reir a la gente, aún así no puede evitar hacer un par de gracias para desgracia del personal. Y el que se supone que es el secundario de lujo, Jürgen Prochnow, interpretando al experto cazador que conoce de sobra a la criatura (personaje obligado en este tipo de películas), está totalmente desaprovechado. El problema de todos estos más que tópicos personajes, es que te adelantas a todo lo que les vaya a ocurrir a cada uno de ellos.

Una floja película en la que no había mucho que rascar. Será olvidada como el genocidio que se cometió en los lugares en los que se desarrolla su historia. Por cierto, tened cuidado si algún día vais por allí, el animalito aún sigue haciendo de las suyas al que se acerca demasiado al río.

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