Eso es lo malo de América. Las luces. No hay intimidad. Todo resplandece hasta cegarte. Y nada es real.-Hank
Es curioso que el protagonista masculino de esta película, interpretado con convicción y soltura por Frederic Forrest (un actor desconocido para el gran público), suelte estas palabras, pues podrían servir bastante bien para definir la película que le costó a Coppola la libertad creativa durante toda una década, y que finiquitó de manera estrepitosa su sueño de mantener un estudio propio en el seno de Hollywood. Sin duda hubiera sido mejor para él, ya que tarde o temprano, por su personalidad desbordante, acabaría estrellándose, que lo hubiera hecho con una grandiosa película, y no con ‘Corazonada’.
Viéndola ahora, veintisiete años después de su nacimiento, la perplejidad pervive, pues se trata de una película extraña y desconcertante, sin duda fallida e imaginativa. La respuesta anímica a la enormidad de espacio y de tragedia de ‘Apocalypse’ y la certeza de que a este genial cineasta, cuando pierde la cabeza, la pierde de verdad. El resultado fue un delirio musico-teatral que ha caído prácticamente en el olvido y que muy pocos, a día de hoy, se atreven a calificar de filme importante (estéticamente hablando) en la carrera de Coppola. Yo no soy uno de ellos.
¿En qué se parece esta película, este musical extravagante, a las anteriores películas de Coppola? Absolutamente en nada. Una vez más, el realizador ejerce de director de orquesta, intentando probarse a sí mismo que es capaz de cambiar su estilo conforme a las historias y géneros que va tocando. Y sin embargo sí que se parece a películas posteriores. Yo la considero parte de una trilogía conformada, además de por ella, por ‘Tucker, un hombre y su sueño’ y ‘La vida sin Zoe’. Una trilogía a la que yo llamo: la trilogía colorista y vacía.
Eso sí, las dos primeras por lo menos poseen un innegable encanto que, aunque no las redime de su excesiva y recalcitrante ingenuidad, al menos sí que las convierte en artefactos audiovisuales rebosantes de ingenio y de amor por la belleza. Porque amor por la belleza y por el cine es lo que se desprende de ‘Corazonada’ desde sus mismos títulos de crédito, y un indescriptible júbilo por el mero hecho de encadenar una serie de imágenes y sonidos, como si Coppola fuera un Dios satisfecho que, ya un poco hastiado de tanto drama, quisiera narrar también con alegría.
Pero no basta con alegría y con imaginería colorista y con ingenuidad para que un espectáculo electrónico traspase la pantalla y adquiera entidad. Y es que resulta chocante: el director que a pesar de los grandes éxitos nunca se había olvidado de los personajes, de su realidad, que había permanecido siempre respetuoso a sus sentimientos a pesar del, a menudo, colosal aparato escenográfico que les rodeara, aquí pierde el rumbo porque está más preocupado por armar un espectáculo teatral en vivo que por el corazón de su película, esa pareja a la deriva que rompe su relación y conoce a un pianista y a una bailarina.
Que el director se esforzase tanto por unir en un solo plano (cerca del minuto 15 al 25) a varios personajes y decorados, que estuviese tan atento a de qué modo una imagen se superpone a otra hasta el infinito, que permitiese que Vittorio Storaro elaborase una fotografía tan obvia (Hank es verde, Frannie es roja) aunque tan hábil… Por supuesto que no me engaño, Coppola pretendía darnos un cuento de hadas musical, pero para esto hacían falta un ritmo y una atmósfera precisos que en ningún momento resultan creíbles. De hecho, parece que ni el mismo Coppola se cree lo que está filmando.
Todo lo que funciona en ‘Bram Stoker’s Dracula’ aquí parece frío, impostado y mecánico. En su homenaje a su otro amor, el teatro, FFC no agarra una historia desde la que volar, sino que se conforma con un esquema anecdócito absolutamente anémico, y que si a ratos funciona, lo hace por gente maravillosa como Teri Garr, una bella y excelente actriz tristemente olvidada hoy día, pero no por ejemplo a causa de un guión muy pobre. Para entendernos, no tengo nada en contra de que Coppola decidiese intentar un ejercicio de nostalgia, un híbrido naif y preciosista. El problema lo tengo con el modo en que lo ha filmado.
Las canciones de Tom Waits, los decorados suntuosos de Tavoularis, la colorimetría de Storaro, todo ello junto asemeja más un experimento que un resultado rotundo. Un director puede experimentar todo lo que quiera, pero en la intimidad de su casa. Creo que un cineasta no tiene ningún derecho a experimentar en una película terminada. Y menos aún uno consumado como Coppola. Esto es un juguete inmenso y al que no puedo calificar con otra cosa que con esa palabra odiosa: “bonita”. Para creernos esta historia no hacía falta que los decorados fuesen creíbles. Pero los personajes han de serlo. Es imposible conectar con ellos, vivir y reír con ellos. Estamos a miles de kilómetros de su aventura.
Se filmó con un aspecto de 1:1:33 (como se puede apreciar en las tres capturas que incluimos en este artículo), muy alejado de los anteriores épicos filmes de Coppola, e íntegramente en el interior de los flamantes nuevos estudios Zoetrope. La decisión de rodar con ese aspecto de imagen, tan vertical, responde a la necesidad de encuadrar debidamente el cuerpo entero de los bailarines, con lo que Storaro tuvo que recrear de manera artificial toda la luz. Coppola soñó con filmar así una película al mes en el interior de cada uno de sus nueve platós. Todo se truncó muy pronto.
El mayor mérito de esta película reside, con toda probabilidad, en el enorme esfuerzo que Coppola dedicó a la hercúlea tarea de cambiar las normas de cómo hacer películas. Cayó desde lo más alto (también es verdad que situado como estaba en la cúspide de su profesión, todos tiraban a matar) y aún no se ha levantado del todo. Pero quizá, a pesar de todo, mereció la pena. A pesar de la increíble suma de dinero invertida (el precio de la independencia), de los ataques furibundos de la prensa, de su desaparición súbita de los cines, de que fue el primer acto del declive de un gran artista.
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Comentarios
Bienvenido, Adrián.
Toda una película, que no deja indiferente. Lo que más causa es perplejidad (por lo que cuenta y por lo desconocida, cuando le dices al amigo a tu lado "Pues es de Coppola"), aunque bien es cierto que, siendo un fracaso, siendo todo lo fallida que es, la dejo en el cajón de los "hermosos fracasos", porque no puedo por menos que mirarla con cierta empatía y nostalgia adquirida hacia lo que el director quiso y no pudo. Porque aunque nadie somos como Coppola, muchos hemos sentido esa frustración de que lo que imaginamos como creadores no se parece ni por asomo a la cinta final, que es a fin de cuenta lo que ven los demás.
Una hermosa derrota. Supongo que también los genios necesitan aterrizar de vez en cuando, aunque sea con semejante tortazo.
PD: ¿Te han contado la que se montó en tu post sobre Blade Runner? Date una vuelta si puedes...
Saludos!
Otro que te da la bienvenida, desde que Coopola hablo contra las peliculas de heroes me jure no ver nada de el(el padrino me aburre) pero admiro la grandeza de "apocalipsis now" Un comentario hacia tu persona, creo que algunos te han llamado "pseudocritico" siento que con algo de razon, criticas demasiadas peliculas no hay nada que te llene, deberias poner posts sobre peliculas que te gusten no necesariamente buenas , por ejemplo yo en mi top10 tengo "un dia de furia" y "la maquina del tiempo (la nueva version)" "la tormenta perfecta", empieza a haber gente que cree que no te gusta ninguna pelicula ,injustamente.
Vaya, no sabía ni que existía esta película. Ahora a ver si la encuentro, y a verla, porque tal como hablas de ella, Adrián, me han entrado unas ganas tremendas de hacerlo.
Me da la impresión de que esta crítica está escrita como con una mezcla de admiración, y de lástima, por así decirlo,por la idea arriesgada ,de un magnífico director, que se ha hundido hasta el fondo. Me ha encantado como has escrito este Post, Adrián , ahora a ver si puedo ver el film para juzgarlo por mi mismo.
P.D: Soy bastante nuevo en este Blog, y no habia leido el post de Blade Runner de Adrián. Lo he hecho hace un momento a raiz del comment de Hio de aquí arriba. Me he enfadado bastante he de reconocerlo. Pero no quiero reanudar ninguna polémica. Acababa de agregar a Adrián como experto , pero hasta que se me pase el enfado al menos, lo voy a quitar.
Aunque todo lo que escribí en mi anterior comentario lo mantengo.
Saludos!
"Y ahora todos esos momentos se perderán, como lágrimas en la lluvia"
Adrián, sé que no eres muy amigo de réplicas, pero piensas tú también que el exceso de 'presencia' de la fotografía de Vittorio Storaro mata el realismo en las películas en las que trabaja? Será por eso también que Storaro ya no trabaja para ninguno de los grandes?
El exceso de la presencia de Storaro no es que mate el realismo, es que acaba por estomagar un poco. Es un director de fotografía de muchísimo talento, pero tiene un ego desmesurado.
Excelente artículo, sin embargo disiento contigo en un aspecto. Yo opino que un artista tiene, en cierto modo, la "obligación" de experimentar, y de experimentar con los espectadores y con su percepción y sentimientos, porque es una de las formas que hacen evolucionar el arte. Aunque a veces se equivoque y meta la pata hasta el fondo. No todo el mundo puede tener un 100% de Obras Maestras (a no ser que te llames Charles Laughton).
De cualquier manera, yo creo que un tipo que ha hecho 5 Maravillas (Los 2 Padrinos, Apocalypse Now, Drácula, y su hija Sofía) tiene cédito suficiente para que se le permita meter la pata unas cuantas veces.
Saludos!
Lo de la experimentación no tiene nada que ver con el arte. Es un tema viejo que ya hemos discutido en este blog, y no tengo energía para retomarlo aquí. Nadie habla de que haya que tener una carrera sin mácula.
Hay tres padrinos, por cierto. En lo que a mí respecta, Coppola puede meter la pata todas las veces que quiera, pero cuando se equivoca hay que constatarlo.
Es mi subconsciente, que se empeña en olvidarse de la 3ª parte.
Cierto cierto, hasta Coppola se equivoca.
Que se equivoque es lo de menos, ya me gustaría a mí que otros directores tuvieran esas "equivocaciones". Aquí lo que me fastidia es que parece que está "probando". Un artista no prueba.
La verdad es que esta película es un batacazo e inicia el declive del que fue uno de los mejores directores de la historia del cine (Peggy Sue se casó, Jack, El Padrino III..), creo que por mucho que lo intente Coppola no volverá a los buenos tiempos, aunque en mi contra e de decir que aún no he visto Tetro.
Una pregunta técnica Adrián. ¿Por qué el formato de imagen condiciona que la iluminacion tenga que ser artificial siempre?
No comprendo tu pregunta, Jaisbon. ¿Por formato te refieres al ratio o al soporte?
Si te refieres a esta película, la luz es artificial porque está filmada íntegra en el interior de los extintos estudios Zoetrope.
Jaisbon, el aspect ratio (la proporción entre los lados de la imagen, que sea más panorámica o más "cuadrada") no influye para nada en cómo quieras iluminar la escena. En cuanto al soporte, vídeo o celuloide, antes el celuloide era la opción lógica, pero el avance del vídeo en cuanto a reproducción cromática y la postproducción han hecho que ya no haya diferencia. La iluminación, y hacer una película más realista o más artificiosa depende de cómo quieras tú (o el director) hacerla.
Adrián, el hombre que pasaba de puntillas... cuando quería.
La verdad, eso de "uso el 1:1:33 para rodar escenas de baile"... pfff, en fin, para gustos colores, qué tendrá que ver... simplemente eliminas más imagen a los lados, y la haces más "compatible" con la televisión del momento. No sé en qué pensaba Coppola con eso, la verdad.
Hío, el formato cuadrado no "elimina" imagen de los lados, sino que aprovecha más las líneas verticales. Sencillamente, no se puede filmar un musical en scope, por la sencilla razón de que hay que encuadrar de mucho más lejos para no cortar el cuerpo de los bailarines. O sea, que Coppola llevaba la lección aprendida desde 'El valle del arco iris'.
Ya sé que realmente no se "elimina", es todo una mera cuestión de forma (no se elimina porque no se rueda inicialmente en panorámico para luego cortar, sino directamente en 1:1:33). Pero lo que quiero decir es que en el fondo es todo muy relativo, y en mi opiniòn bastante fútil.
Se notaría la diferencia si las pantallas de cine pudieran alterar su tamaño, pero no lo hacen. ¿Cómo veríamos esta película en el cine? Pues en su formato 1:1:33.... con zonas a derecha e izquierda en blanco (la pantalla, vamos) porque sencillamente no hay imagen que mostrar. Lo veo inútil.
Sé lo que quieres decir, Adrián. Pero también puedes encuadrar en scope de cuerpo entero, y sencillamente las salas de cine estándar, panorámicas, se llenan por completo con la imagen. Rodando así lo único que logra Coppola es que vayas al cine y parezca que estás viendo televisión.
Para no cortar a los bailarines simplemente aléjate más. Otra cosa es que al rodar en más panorámico no haga falta mover tanto la cámara porque se puede seguir desde un plano fijo todo un movimiento de los bailarines (avanzando en horizontal, por ejemplo). Si quieres más cerca pues metes un inserto o un planos más cerrados. Ahí sí puede radicar una diferencia, en el ritmo y el movimiento de los planos.
En resumen, la teoría ésa queda invalidada en cuanto sabemos dónde se va a proyectar la película, esto es, una pantalla panorámica. Podría haber hecho lo mismo perfectamente en scope, y la imagen no se vería tan "reducida". El hecho de como creador reducir o no tu formato es una mera cuestión estética, que te guste más o menos una cosa u otra, pero no porque ruedes un musical, una del oeste o ciencia-ficción (o ficción-científica, como quieras).
"Un director puede experimentar todo lo que quiera, pero en la intimidad de su casa. Creo que un cineasta no tiene ningún derecho a experimentar en una película terminada"
De verdad, colega, a veces deberías explicarte un poco más, porque si de verdad piensas esto... la de películas que se habrían quedado en el armario de directores míticos como wenders, bergman, kubrick...
Me parece que lo que digo está bastante claro. Experimentar no me parece algo relativo a la profesión del artista. Bergman no se ponía a...experimentar, a ver qué salía. Me parece que esto es de cajón.
Rolando, totalmente de acuerdo. Cualquier cineasta o artista en general puede experimentar como le dé la gana, faltaba más. De hecho es que necesario. Y una vez hecho un "experimento", por malo o penoso que nos pueda parecer, también tiene derecho a hacerlo público, y es más, en un tercer grado, hasta tiene derecho a cobrar entrada para verlo. Claro que sí.
Otra cosa es que el mercado se lo permita. Pero hay gente como Coppola (o Spielberg, o Lucas, o Bay, o Scorsese, o Cameron, y tantos otros) que a estas alturas pueden hacer lo que quieran, que seguramente se estrene (otra cosa es que fuera escandalosamente aberrante, o peor, un suicidio económico). Lo que manda es el dinero, porque esto es un negocio, no lo olvidemos. Que nos parezca una buena o mala obra de arte queda al margen en términos de difusión (y si no sólo hay que mirar la cartelera).
Otra cosa es que a Adrián le parezca mal un experimento fallido, pero nadie le obliga a pagar la entrada (más en estos tiempos de descargas gratuitas).
Me parece Adrián que tu concepción de "experimentar" está irremediablemente unida a "chapuza y arbitrariedad", y ni mucho menos. Como decía Picasso, "que la inspiración me pille trabajando". Un artista debe buscar siempre nuevas formas atrayentes de contar lo que quiere, formas que sean en su mejor medida nuevas o al menos interesantes, que se destaquen de lo que tanto otros hacen. El artista debe trabajar y experimentar en su jornada laboral, como cualquier currito, hasta que le sale lo que busca, no es un tema de "musas instantáneas".
Seguro que Bergman experimentaba como todos, y probaba encuadres, y reescribía una y otra vez un diálogo, y ensayaba hasta aburrir a los actores. Otra cosa distinta es que lo mostrara. Pero NADIE llega al set de rodaje sin haber experimentado antes, nadie es tan listo de improvisar sobre la marcha (que es lo que pasa cuando no se ha probado y experimentado antes). Esto sí me parece de cajón.
Me parece que estamos hablando de cosas distintas, fruto de alguna confusión.
Pues claro que hay que trabajar, ¿quién ha hablado de ir improvisando? ¿Trabajar duro y no improvisar es experimentar? ¿Desde cuándo? O sea, Picasso se ponía a pintar experimentando: a ver qué sale, a veeer. Es ridículo.
Como siempre me sobran las máximas estilo Massanet: "Lo de la experimentación no tiene nada que ver con el arte" "Un artista no prueba"
y la más alarmante
"Un director puede experimentar todo lo que quiera, pero en la intimidad de su casa. Creo que un cineasta no tiene ningún derecho a experimentar en una película terminada"
La de experimentos que se han consagrado como canon a lo largo de la historia del cine ...
A ver Adrían, el cine no es como un gremio de alquimistas que se ponen a experimentar con cualquier cosa para ver cuantos sobreviven a la explosión (no pude evitar esta referencia al mundodisco).
Quiero decir que muchos directores se han puesto a hacer cosas raras, pero el resultado desde luego casi siempre es el que ellos quieren. Luego lo que quieran conseguir con ello ya es diferente (imaginaos que Michael Bay se pone a experimentar... dios nos pille confesados). Y claro, también hay muchos grados de experimentación en el cine, algunos tienen amplía difusión, otros no salen del armario, etc.
En el fondo, Adrían, todos te queremos...
... jubilar XD
Sí, Adrián, en el fondo... XD
En serio, es estimulante que haya debate, en el mejor sentido de la palabra.
Creo que sí existe una confusión, pero la veo en la forma en la que empleas los términos. Preguntas que "¿Trabajar duro y no improvisar es experimentar?", dando a entender que para ti experimentar o improvisar no es trabajar duro. Difiero por completo. Como digo, aplicas experimentar como sinónimo de improvisar, cuando no son lo mismo, e improvisar lo ves como el listillo que se presenta un día en rodaje, lanza la cámara al aire, y hala, desde donde caiga se rueda.
Precisamente experimentar para contar de la mejor manera una historia es un trabajo muy muy duro (por no decir realmente jodido si te lo tomas en serio). Y experimentar no quiere decir ser un "barroco" ni "fliparse" haciendo mil virguerías con la cámara o la postpro (el Tito Bay es todo un experimentador, jeje, si lo tomamos desde esta perspectiva). Experimentar puede ser algo tan laborioso, racional y constante como cuando los antiguos fotógrafos, los de negativo, hacían series de fotos en las que iban abriendo poco a poco el diafragma o variando la velocidad de obturación en cada toma, anotando en una libreta y después en el revelado ir viendo las mínimas variaciones de luz de una foto a otra. Eso también es experimentar.
Picasso sí se ponía a pintar "a ver que sale", pero gracias a eso era Picasso. Y precisamente por ser quien era podía hacer un garabato y venderlo por lo que lo vendía si quería. Hay supuestos artistas que de tan poco que experimentan o no hacen nada o repiten siempre el mismo esquema. Yo prefiero a los que experimentan y tratar de contarme algo nuevo.
Hío, una vez más coges mis palabras, les das la vuelta y las transformas en algo incomprensible para mí. Voy a hacer como los lectores:
21. "Pero NADIE llega al set de rodaje sin haber experimentado antes, nadie es tan listo de improvisar sobre la marcha"
Experimentar no es trabajar, es esa improvisación de la que hablas, precisamente.
Amigo Hío, si crees que Picasso se sentaba a improvisar con el pincel y la brocha, es que no sabes nada de picasso, ni de pintura, ni de arte.
Dado que coincido con Hío en la incomprensión de tus explicaciones me remito a una definición académica:
EXPERIMENTAR 1. Probar y examinar prácticamente la eficacia y propiedades de una cosa: están experimentando un nuevo combustible.
2. Sentir, sufrir algo o alguien algo, como un cambio, un sentimiento: el enfermo no ha experimentado mejoría; experimentar tristeza.
3. Conocer algo por la propia práctica: experimentó el teléfono móvil para ver cómo funcionaba.
Yo opino que experimentar si es un tipo de trabajo por el cual mediante el ensayo error se da con el método (estableciendo un precedente) por el cual conseguir un fin concreto. Y creo que no es bueno ese recurso de desautorizar las opiniones de otros mediante la automática catalogación de inculto a cualquiera que no opine como tú. Puede que seas un experto en Picasso, pero todos los artistas experimentan, investigan, improvisan, en definitiva juegan con las ideas y buscan nuevos caminos. Otra cosa muy distinta es que sea un exito o no lo sea.
Pido disculpas por mi anterior comentario, pero sigo pensando que si alguien piensa que Picasso (o Hitchcock, o Dumas) se sientan a ver qué pasa, pues creo que no se han parado a reflexionar bastante.
A veces me caliento sin motivo. Cada uno tiene sus ideas.
La verdad, me alegra ver tus disculpas porque tras semejante reacción de 27 pensaba dejar de escribir en cualquiera de tus artículos (que pese a lo que puedan decir muchos suelo considerar interesantes).
Como bien dice Kemper, ante lo escueto de tus explicaciones simplemente trataba de entrever a qué te referías, hacía mis suposiciones y añadía mis propios pensamientos al tema que estamos tratando. Vamos, lo que es un diálogo.
Picasso experimentaba, no lo pongas en duda. Puede ser uno de los artistas que más variaciones ha hecho. Eso lo hacía grande. Picasso fue un niño prodigio que con 10 años pintaba mejor que lo que muchos logran en toda su vida, una pintura realista acorde al gusto de la época y su burguesía. Picasso tuvo la audacia de experimentar (que no improvisar, repito), y tras años de trabajo trascendió la pintura tal y como establecida. Y revolucionó el arte del siglo XX. Algo de él sé, como algo, poco, de pintura, arte y cine, pero descuida que trato de ir aprendiendo.
Cierto, cada uno tiene sus ideas. Pero cuando hay algo interesante que discutir (algo más que "qué buena está la Fox en Transformers") pues me gusta ver otros puntos de vista y tratar de confrortarlos con los míos, para ver si puedo estar equivocado, y en tal caso, aprender, como digo, porque creo que no hay nada más enriquecedor.
Veo que hoy no estás para muchos debates, así que me retiro hasta otra ocasión. Saludos, Adrián.
Hío, comprendo tu punto de vista, pero no entiendo que hermanes experimentar con hacer variaciones...
¡¡¡Pelea en el barro ya!!!
Ah, no, joder, que sois tíos...
Comentario editado
Por q me editaste el comentario? Simplemente porque esgrimi razones de peso q no sabes contestar??
Herr Adrian: Solicito con todo respeto que publiques mi comentario sobre Glenn Gould y sus experimentaciones al piano. NO A LA CENSURA .En todo caso contestalo,en vez de censurar!
cinefilo32, los comentarios off topic se eliminan. Sobre Glenn Cloud ya hay un post donde comentar.
voy a volver a escribir el comentario cuidando de no agregar ninguna frase q pueda ofender al Censor.
Se "ha dicho" aqui...que el artista verdadero no prueba.
Como hace un tiempo el Señor Critico Adrian nos ha linkeado unos videitos de Glenn Gould (que por otra parte conozco hace tiempo) hice notar que dicho artista se la pasaba "probando". Caia en el estudio y grababa la misma pieza (por ejemplo una bourree de Bach) cambiando las articulaciones, el caracter,la velocidad, y grababa de la misma pieza 5 o 6 versiones completamente diferentes. Este mismo Gran Artista (Glenn Gould) reconoce en varias cartas que en el estudio es un trabajador extremadamente lento...porque se la pasa probando!
No solo se la pasaba probando la manera de interpretar la pieza tal o cual,ademas modificaba sensiblemente el instrumento donde trabajaba (un viejo Steinway) variendole el mecanismo de escape de los martillos. El resultado a veces es de lo mas extraño,como atestigua claramente el disco de las invenciones a 2 y 3 voces....donde se percibe en el registro central un defecto muy notorio.
Este artista ,Glenn Gould, ha sido señalado por Adrian como un artista sin par ( y lo es).
Y hete aqui, q dicho artista......se la pasaba probando! Y en muchas ocasiones eran pruebas de "a ver q sale"...al menos en lo q respecta a la articulacion del sonido,tempo, caracter....esta calro que no se equivocaba las notas...mas vale q en ese sentido no probaba. . Los videos de G.GOuld grabando varias veces la misma pieza los puede encontrar cualquiera en You tube. Pongan "glenn gould recording" y seguramente lo vean.
Se ve bien clarito, empieza a tocar y dice "no,agarin, another take" o algo parecido y empieza de nuevo, pero tocando diferente.Jajja eso no es probar????
Es Glenn Gould ,y no "Cloud" y por otra parte,el comment mio rebate afirmaciones de adrian,asiq tiene mucho q ver.
Perdon Adrian, entendí en esta frase que la autilizacion de la luz en ese caso dependia del aspect ratio utilizado.
Te cito: "La decisión de rodar con ese aspecto de imagen, tan vertical, responde a la necesidad de encuadrar debidamente el cuerpo entero de los bailarines, con lo que Storaro tuvo que recrear de manera artificial toda la luz."
Pero mas o menos me ha quedado claro. te agradezco que analices siempre la fotografia en tus criticas. Es muy interesante pero algo de lo que no tengo mucha idea.
Pero vamos a ver, los de los experimentos, ¿de verdad que no lo entendéis?
cinéfilo32, Gould experimenta en los ensayos como todo el mundo. Cualquier artista puede hacer pruebas antes de ponerse con la obra final. Gould en las grabación definitiva no experimentaba, ya sabía qué tenía que hacer. Coppola en el momento de la toma definitiva también experimenta, y eso es a lo que se refiere Adrián.
Y paso de explicar más obviedades. Mataos entre vosotros.
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