
En ‘Lawrence de Arabia’ el cineasta David Lean se acercaba a la personalidad del mítico oficial británico no con la intención de proponer respuestas a su enigmática personalidad, sino con la retorcida mirada del poeta, la que gusta en regodearse en el misterio. Son más importantes las preguntas. “Print the legend”, diría John Ford. Las leyendas son la mentira más maravillosa, excepto si tú eres la leyenda y has de cargar con tu pasado. Que se lo pregunten a William Munny, el protagonista de la resurrección del western para muchos. Pero si ‘Unforgiven’ era la resurrección y la deconstrucción de un mito, este hermoso poema es el retorno a los orígenes de la mítica.
Libérrima, sorprendente, de carácter exageradamente artístico, no muchos han visto en cines (y quizá menos aún en Dvd), el segundo largo (después de un debut para el olvido) del director Andrew Dominik, que habrá que esperar a que el mejor cronista que existe, el tiempo, la deje madurar para que se descubra, a nivel global, lo que significa y aporta este título a la evolución del cine moderno. Es un rayo de luz, en verdad, que muchos quizá no han sabido (o podido) apreciar en su magnitud, pero que a juicio de quien esto escribe tiene toda la pinta de una obra de arte imperecedera.
Andrew Dominik demuestra aquí la inspiración y la mirada de un artista consumado, pues no sólo se encarga de la puesta en escena, sino que también firma en solitario el prodigioso guión, adaptación de la novela de Ron Hansen, un consumado especialista del salvaje oeste. En su acercamiento a la figura de James, y también de Ford, en la recreación de ambientes, en la personalísima óptica sobre las costumbres de su país a finales del siglo XIX, Dominik parece influenciado por dos de los más grandes artistas del cine norteamericano (no sólo de ahora mismo, sino de toda la historia): Terrence Malick y Paul Thomas Anderson. De Malick acoge su infinito amor por la naturaleza, su concentración sobre los elementos puramente lumínicos o sonoros.
Y de Anderson acoge esa narración conscientemente juvenil sobre unos acontecimientos trágicos, densos; así como esa extraña energía en el montaje con la que el californiano construye sus ideas y una cierta presentación de los personajes. De la mano de estos dos maestros, el neozelandés Dominik se adentra, sin vuelta atrás, en una mítica que creíamos que ya no era posible, pero que vuelve a serlo por el amor a una cultura que parece encapsulada en el tiempo, como una generación espontánea de antihéroes trágicos. Y no deja de tener ironía que esta película naciera el mismo año que la magistral ‘There Will Be Blood’, película con la que guarda raras similitudes estilísticas y temáticas, y que le arrebató el Oscar a la mejor fotografía (el de mejor película ya sabemos a qué tipo de lugares comunes está destinado ese premio).

No es exagerado afirmar que el trabajo con la luz de Roger Deakins en ‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford’, sólo podía ser superado por el alumno más aventajado de las lecciones que Malick brindó a John Toll o Néstor Almendros, el gran Robert Elswitt, que con ‘There Will Be Blood’ alcanzó el techo de los maestros en su oficio. Luego hay algunos que aún se preguntan por la dudosa influencia de Terrence Malick en el cine norteamericano: pues nada menos que un aliento lírico que socava los mismos valores de la narración clásica estadounidense para cuajar unas imágenes que van más allá de lo que quizá soñaron ellos mismos. Pero todo se andará con el tiempo, cuando se vuelva la mirada hacia el trabajo de Anderson, y sobre todo de Malick.
Dominik aprende lo mejor de ellos, y arma una estructura irregular, hecha así a propósito, y que puede descolocar a aquellos que siempre buscan en el cine lo mismo (esto es, presentación, nudo y desenlace) y que son incapaces de dejarse sorprender por un relato que se oponga a sus expectativas. Irregular porque su realizador tiene la suficiente sensiblidad no sólo para no hacer aparecer continuamente a Jesse James (más bien, aparece poco, puesto es un reparto coral), sino para dar la oportunidad a todos los personajes con capítulos independientes, en un trenzado de secuencias que se aleja mucho del interés de los directores al uso de contar una historia. Esto es un estudio de caracteres, a cuál más resbaladizo y desesperado.
Con la ayuda de Deakins, Dominik retrata a estos personajes siempre con unas fuentes de luz justificadas (que aunque lo parezcan, no son siempre naturales), blancos matinales provenientes del reflejo de la nieve, amarillos cálidos provocados por una vela o una fogata, o suaves de un atardecer. Pero no sólo eso, Dominik se vale de la luz para crear estados emocionales, amplificados por la minimalista música de Nick Cave y Warren Ellis, que tan poco se parece a otras que crearon Jerome Moross para ‘Horizontes de grandeza’ o John Barry para ‘Bailando con lobos’, por ejemplo. Una música más inspirada en el folklore americano que aquellas, y por tanto más verdadera.
Imposible resulta describir también la riqueza léxica de unos diálogos tan literarios como cinemáticos, plagados de slang y de juegos de palabras que resultan imposibles de traducir, y que por eso recomiendo escuchar no sólo en su V.O., sino también con subtítulos en inglés, pues si resulta imposible a un doblador expresar todo ese texto, también a un subtitulador. Es simplemente amor por el lenguaje, con unas parrafadas a medio camino entre lo paleto y lo culto, lo vulgar y lo sublime, un compendio de frases que deberían estudiarse en un ensayo dedicado sólo a ellas. Todo esto, sumado a un título tan atípico da idea del poco interés de sus responsables por contentar al espectador más acomodado, ese que sólo quiere que le distraigan los fines de semana sin poner nada de su parte, y que cree poder decidir de qué está hecho el cine, y en qué tienen que esforzarse los artistas.

Sobre todo, ¿quién fue realmente Jesse James? Encarnado por un Brad Pitt en plenitud de facultades, no es, aunque pudiera parecerlo, el protagonista de la historia. Tal protagonismo recae sobre todo en Robert Ford, interpretado por un sensacional Casey Affleck en el papel de su carrera. James es, claro, el alma de la película, pero su corazón es Robert, el perdedor, el pringado Robert Ford, el paria que quiere respeto, que quiere, sobre todo, un poco del amor que es capaz de dar. Nos sentimos perturbadoramente identificados con su patetismo. Bellísima la secuencia en que le obligan a enumerar las razones por las que James, ya desde su niñez, era un ídolo para Robert. Es una verdadera declaración de amor desesperada, frustrada por James en su, creo yo, fingimiento de la humillación hacia Robert.
Pitt trabaja sobre todo con los ojos, en un trabajo de una fisicidad admirable. Hay una melancolía, un hartazgo en su composición, indescriptibles. Cuando hace una cosa, se nota que quiere hacer la contraria, y que piensa otra, y que dice otra. Es un enigma disfrazado de un engaño, aupado en una leyenda mentirosa. Para Dominik, es un Cristo cruel, venerado y temido por sus hombres, sus apóstoles. Los que le traicionan mueren de una forma espantosa (crudísima la violencia de esta película, muy parecida a lo que de verdad tuvo que ser en aquella época y que tan bien describe el sheriff de ‘Unforgiven’), y otorga su halo a quienes pueden servirle. ¿Es malvado James? Tampoco lo parece. Quizá nada más un solitario eterno, un vagabundo de la mística norteamericana. Mientras Dominik derrama cinismo y ternura hacia sus fuera de la ley a partes iguales, con él tiene desengaño y lirismo.
De ahí viene la oscuridad que oculta la luz en la extraordinaria secuencia del robo al tren, y que muchos sólo han querido ver como una muestra de autocomplacencia, ignorantes de que Dominik lo que quiere es crear algo bello para los sentidos y a la vez una metáfora de una personalidad inasible. Pero quien tenga ojos que vea, y ya vendrá el tiempo a dejar a cada cual en su lugar, tanto a Dominik y su película como a artistas dudosos que sólo saben hacer copy/paste de cómics o espectáculos sobre la desgracia humana. Yo, personalmente, me quedo con Jesse Brad Pitt James, que ríe y llora y mata y ama con locura en esta película, hasta que nos enamoramos de él, y le odiamos y le tememos también.

Gabriel, ¿qué opinas de Sam Rockwell?
Tu comentario hasta esa pelicula es mucho mejor que el film en si. Me quede con la fotografia y con esa imagen de BRAD PITT hablando con su asesino como si supiera o adivinara lo que iba a pasar. Un saludo.
Una de las mejores películas de los últimos 10 años, poco más puedo decir. Tremenda fotografía, música, y dos interpretaciones, Pitt y Affleck, espectaculares.
Es muy completa la revisión que hiciste de esta película, y se nota que te gustó mucho. Es verdad que es un acercamiento al western de antaño, sobre todo al carácter mítico o legendario que le daban autores como John Ford. Sin embargo, a mí me pareció demasiado consciente de sí misma, y que tenía demasiadas pretensiones por ser un cuento mítico o legendario.
Precisamente la construcción de los diálogos y de las relaciones entre los personajes se me antoja un poco forzada y pensada para ser... ¿teatral, quizás? Casi me parece ver en Robert Ford un poco de Hamlet, que se pasa 2 horas y media de obra meditando si ser o no ser antes de matar a su tío. Algo así pasa acá.
Las interpretaciones de Affleck y Pitt están muy bien. De hecho es un agrado ver un actor joven y prometedor haciendo papeles tan complicados.
Me parece, más bien, que a la película le falta capacidad para alinear la acción, de tal forma que nos podamos meter en los personajes a través de sus acciones y no tanto por los diálogos o las cosas que hacen. Robert Ford no hace casi nada en toda la peli, salvo matar a Jesse James al final, y eso resulta un poco frustrante. Uno se pregunta por qué tuvo que esperar tanto, y la paradoja de tener que matar tu ídolo se entiende solo a medias.
De todas formas, estoy de acuerdo en que el resultado es auspicioso, tanto para el director como para Casey Affleck. También me parece muy bien que hayas puesto la foto de la escena del asalto al tren, a mi gusto, la mejor de toda la película.
Saludos!!!
buf, otra de esas películas que se me pasaron totalmente en su momento. Ya la veré, pero no se qué esperar, puesto que no comparto demasiado ese disfrute contemplativo que (se supone) tienen las películas de Malik o Anderson. Particularmente de Malik no logro entender que le ve la gente a "la delgada línea roja", sinceramente. La fotografía es especialmente bonita, sobretodo por lo que hace a la isla tropical del principio, pero como película bélica creo que se resiente tanto y tanto de ritmo (aguantar el tipo durante tres horas no es tarea fácil ojo! pero creo que no eran necesarias), y la mitad de los personajes son como sombras que deambulan por la película, les falta chicha, carisma.
En fin , ya me callo, le daré una oportunidad a esta película.
Fantástica película, una obra descomunal, y una de las mejores que he visto en una sala de cine, es simplemente una obra maestra, totalmente infravalorada y ninguineada por mucha gente, los de la Academia por ejemplo. Dominik crea aquí su gran obra, claramente influenciado por el grandísimo Malick (por cierto, Gabriel, me encantaría que hicieras un ciclo de su obra, sería sin duda interesante) y sin nada que tener que envidiarle. Espero con ansía que algun día saquen el Director's Cut ( la película original era de 4 horas). Me quedo sin duda con el final de la película, hay que verla.
Felicitaciones por la crítica, Gabriel. Me ha gustado mucho el análisis. Yo me quedo con la banda sonora y con los actores, sin desmerecer fotografía y dirección, pero tanto las canciones de Cave como las interpretaciones de Pitt y Affleck me parecieron sobresalientes. Una pena que el mundo del cine no le esté prestando a Casey toda la atención que se merece, porque me parece uno de los actores más prometedores de la actualidad.
Es uno de los actores más prometedores de la actualidad, en efecto, Raúl Pérez. Juan José, Rockwell me parece así mismo un actor infravalorado.
Moutache, es Malick, no Malik. Víctor, estamos pendientes, todos los que amamos 'La delgada línea roja', que Malick algún día saque un montaje no de cuatro, sino de cinco horas.
Espero algún día hacer un estudio aquí sobre Malick, si la salud y la energía (y también las ganas) no me fallan.
Saludos a todos!
ya ves, si hasta pereza me produce escribirlo bien jiajiajia.
Una obra maestra, para mí la mejor película de 2007, CINE, para disfrutar cada segundo, señores.
Aveces me veina como cosa rara cuando yo hablaba del gusto que me provoco por los Westers y el cine, y esque a la mayoria de las personas la creen larga y aburrida.
Yo veo una pelicula muy pero muy bella hablando visualmente, con una gran fotografia, donde logra una perfecta hambientacion de la epoca, en la cual se refleja claramente los ideales de esa sociedad por medio de 2 personajes Jese y Robert
El unico pero que le pondria es indudablemente que se me hiso un poco larga y un tanto predecible.Pero aun asi de saver lo que esta por suceder no se imagina el espectador como va ser llevado acabo.
Por ultimo Brad Pitt LO MEJOR de esa pelicula
Me gustó, sin duda cine diferente del habitual. Debí de ser de los pocos que la vieron en cine... Con todo, peca de larga, eso hay que reconocerlo, da vueltas muchas veces sobre sí misma para no añadir nada más que meandros a una larga espera. La daré un segundo visionado como propones, a ver si le saco más chicha, aunque si se pasa de slang no creo que me entere demasiado... :P Creo que concretando un poco más y no dejando tantos vacíos inconclusos habría ganado fuerza. Es muy bueno y saludable dejar que el espectador rellene los espacios en blanco, pero también hay que dar asideros para poder rellenarlos, o se corre el grave riesgo de poder interpretar tanto una cosa como la exactamente contraria. Grande Affleck, todo un descubrimiento (al menos para mí), y grande Pitt, a la altura a la que ya nos tiene acostumbrados (cuando se pone serio). Saludos.
Desde mi punto de vista, esta entrada peca de lo mismo que el film que comenta: de onanista.
'El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford' me gustó, vaya esto por delante. De hecho fui a verla con grandes expectativas puestas en ella.
Sin embargo pocas veces he visto una película que se recree tanto en sí misma como ésta.
Y a esta crítica le sucede lo mismo. Remarcar aspectos que resultan totalmente prescindibles y superficiales describiéndolos como tintes épicos la hace parecer más ridícula de lo que en realidad es.
A mí me pareció un western lento, demasiado autocomplaciente y en algunos momentos hasta trillado. Sobretodo porque, si bien es verdad que en algunos momentos pareces asomarte a la vida de aquellos momentos con una crudeza casi del todo real -el momento en que Ford pierde los papeles, por ejemplo, los gestos de Sam Rockwell cuando teme verdaderamente a Jesse, el cameo genial de Nick Cave-, el resto del relato se ve lastrado precisamente por la autoconsciencia que tiene de sí mismo este film.
Es evidente que Malick pierde el pulso de la historia con una paradoja que sólo alcanzan las películas achacadas de una sobredosis de pretenciosidad: no resulta profunda en ningún momento, porque ahonda demasiado en su presunto significado.
El relato tiene momentos interesantes, pero el ritmo es nulo; no creo que haya que ser un gourmet que desee esforzarse viendo un film para que te guste el "cine contemplativo", o como lo queráis etiquetar. "There Will Be The Blood" está simplemente a años luz de esta cinta, creo yo. En todo.
Y desde luego, compararla con "Sin Perdón" me parece algo muy marciano. En el western, como en la música, lo que no se dice es tan importante como lo que sí. Hay que aprender a respetar el silencio sabio entre una nota y la otra.
Y la película de Malick hay demasiados intervalos traicionados con buenas intenciones, donde en "Sin Perdón" sól
... sólo está la mirada pétrea de William Munny dándote a entender un montón de cosas, cuando pega un trago de una botella.
No puedo negar que es un ritmo con buenas intenciones. Ya digo que me pareció una película disfrutable. Pero encuentro esta hagiografía totalmente fuera de lugar, pese al uso inteligente del lenguaje -sí, no había oído a nadie comentarlo- y a otras virtudes que ayudan a enmarcar la narración en un contexto realista y crudo.
Tampoco estoy de acuerdo en la valoración de las interpretaciones. Estoy convencido de que el mayor mérito de Cassey Affleck no es sólo la brillante construcción de su personaje, si no mantenerlo aportándole matices creíbles durante tres horas.
Algo que queda fuera del alcance de Pitt, para quien el papel es prácticamente una ocasión de insinuar mucho y no decir nada. Su pose de mirada fría y tono distante es recurrente y desde luego no me pareció nada sorprendente. Lo mejor de este actor -que es mucho y variado, por suerte- brilla por su ausencia aquí.
Un síntoma que adolece toda la película. Los ingredientes suficientes y necesarios para un western genial, que desde mi punto de vista no terminan de cuajar por ser demasiados.
Desde mi punto de vista, alguien con el talento de Clint Eastwood para el ritmo y la dosificación de información debería decirle a Malick que en algunos casos, menos es más.
Desde luego, el brutal conflicto James-Ford, el complejo autodestructivo y castrante tan difícil de narrar, hubiera podido alcanzar cotas de un dramatismo mucho mayor.
Esta película encarna el dicho "lo que pudo haber sido, y no fue" a la perfección. El único problema es que viéndola te das cuenta de que ella sí cree que fue.
Y eso es lo peor de todo.
Bravó! gran crítica y mejor película. Exigente, sutil e hipnótica. Cierra un magnífico trío (en esta década) compuesto por ella, El nuevo mundo, y Pozos de Ambición. El maestro y sus más aventajados alumnos, que siga.
Mención aparte la descomunal actuación de Affleck.
Pues a mí me parece un coñazo de mucho cuidado esta película.
solo una nota a pie de página: A mi Casey Affleck me encantó en esa película dirigida por su hermano "Gone, baby gone", estoy de acuerdo en que es un actor a explotar.
Judas, totalmente de acuerdo con tu valoración. Podría haber sido grande, pero como decía, a falta de mejores asideros narrativos y de dar vueltas y más vueltas a lo mismo... pues se queda en lo que se queda. En lo que sí discrepo ligeramente es en Pitt, creo que lo hace muy bien, pero porque es un trabajo de contención, acorde con la película. Aquí no serviría de nada que Pitt se "desmelenara" con un personaje más intenso, rompería por completo con el tono del resto. La escena del tren, estupenda. Me gusta el temor que provoca Pitt con la miada, y, a la vez, ese brillo de niño perdido de "No quiero hacer esto, pero es lo que hago en la vida".
Que es una buena pelicula, si, que los actores están inmensos, si... que le sobra media hora, tambien! Me encantó la banda sonora, por cierto.
Judas e Hío; Sí... en realidad tiene mucho de eso. Pero eso le da valor también al director, quien, como Affleck, son talentos a tener en cuenta, a ver con qué salen después.
A mí me da la impresión de que este no es un western, que es un género que se dedica, principalmente, a explorar las raíces míticas del nacimiento de la nación norteamericana, que habla de temas grandes y épicos. Y esta película se dedica a algo completamente distinto; es muy psicológica y se compromete mucho más con la relación entre los dos personajes que con las implicancias mitológicas que de seguro tiene. Para explicarlo con ejemplos, es como si Michelangelo Antonioni hubiese hecho un western, cuando uno espera ver a John Ford.
He empezado a ver esta peli un par de veces y me aburria cantidad, pero intentare volver a verla.
La verdad es que tu post me anima bastante a verla.
Muy bonito Adrián.
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