
‘El ataque de los clones’ fue un gran éxito de taquilla, aunque terminó recaudando menos que su predecesora, ‘La amenaza fantasma’, y el tercer título de la trilogía, ‘La venganza de los Sith’. Las razones pueden atribuirse a la generalizada decepción que causó el primer título. Aún sí, fueron pocos los que en el momento del estreno quisieron perderse cómo se las desenvolvía el actor al que le era asignado uno de los personajes más admirados de toda la historia: Darth Vader, pero cuando era el jovial y precipitado Anakin Skywalker a punto de ser ya un caballero jedi.
Los candidatos fueron muchos, y algunos de ellos muy famosos. Gente como Colin Hanks, Ryan Phillipe o Paul Walker fueron probados para el papel. Incluso Leonardo DiCaprio tuvo su oportunidad, pero el actor no supo tener la boca cerrada perdiendo con ello su posibilidad (Lucas quería el máximo secreto). Al final, el director optó por un actor totalmente desconocido, alegando que la elección de un actor famoso distraería a la audiencia, y también porque el elegido, Hayden Christensen, lucía muy bien al lado de Natalie Portman.
Han pasado diez años de lo acontecido en ‘La amenaza fantasma’. Anakin Skywalker ha estado entrenándose con su maestro Obi-Wan Kenobi, repartiendo estopa por media galaxia. Ahora son reclamados para proteger a la senadora Amidala, cuya vida corre peligro. Tras un fracasado atentado, Skywalker se ocultará con Amidala, mientras Kenobi investiga quien está detrás del atentado, persiguiendo a un cazarrecompensas, tras el cual se hayan importantes revelaciones.
Todo en ‘El ataque de los clones’ supera con creces a ‘La amenaza fantasma’. Un guión mucho más trabajado (¿casualidad que Lucas haya contado con la ayuda de Jonathan Hales?, escritor televisivo que tal vez no sea demasiado conocido, pero da que pensar sobre la eficacia de Lucas a la hora de escribir guiones él solito) y una dosificación de todos sus elementos mucho más equilibrada, dan como resultado un film más complejo de lo que pueda parecer a simple vista. Son varios los detalles que emparejan a este film con ‘El imperio contraataca’, que también fue un segundo título. El personaje central empieza a tener sus primeros escarceos con el lado oscuro de la fuerza, hay un duelo en el que sale perdiendo, y sin ir más lejos el plano final es casi el mismo. Pero ante todo, ‘El ataque de los clones’ devuelve a la saga parte de la magia y la emoción perdidas en el anterior episodio.

Emoción que puede verse en varios instantes que no tienen desperdicio. La persecución inicial tras el atentado contra Amidala, todo un prodigio de naves sobrevolando a través una gran ciudad, donde Lucas se permite varios homenajes, incluyendo ‘Blade Runner’. Alguna que otra salida de tono no estropea el momento, que da lugar a otra persecución, la que Kenobi inicia tras Jango Feet, el cazarrecompensas que oculta enérgicas y oscuras intenciones, y que incluye momentos de puro suspense en cierta estación sobre el mar. Saltamos al claro homenaje a ‘Quo Vadis?’, que sube en interés hasta llegar a un par de duelos inolvidables, ambos protagonizados por el conde Dooku (interpretado por un impresionante Christopher Lee, quien de esta forma se cuela en las dos trilogías más famosas del cine reciente), siendo el más sorprendente el que le enfrenta a una rana saltarina, perdón, a Yoda.
George Lucas ofrece un producto lleno de ritmo, y se cura en salud, relegando a un muy segundo plano al insoportable Jar Jar Binks. Pero no todo es excelencia en este film. Para empezar, Lucas, que posee una imaginación infinita, vuelve a estar rendido a la tecnología, y aunque el film se sigue con más interés del esperado, muchos de los efectos visuales terminan dañando el film, incluso hay cosas que lo acercan peligrosamente a la animación, subrayando la no credibilidad de algunas cosas. Pero para un servidor el mayor error de todos es la elección del actor central, Hayden Chrsitensen, quien simplemente no sabe dar vida a un personaje de tan compleja envergadura. Sus caras de enfado parecen rabietas de niño, no aguanta un sólo plano al lado de nadie, y encima Lucas le hace caminar por los senderos de la ñoñería más terca e incorregible, en una de las historias de amor más forzadas, absurdas y estúpidas que ha dado el celuloide. Ahí el film pierde puntos de manera vigorosa.
Afortunadamente ‘El ataque de los clones’ ofrece espectáculo a raudales y un trabajo actoral más sentido. Ewan McGregor define mejor a su Kenobi (por cierto que el actor declaró más de una vez que el título del film le parecía horrible), Samuel L. Jackson tiene oportunidad de lucirse mucho más que en la anterior entrega, Natalie Portman se come a su enamorado y lidia mejor con su personaje que antes, Ian McDiarmid tiene todavía mucha más presencia, y Lee parece rejuvenecer con su personaje al que viste impecablemente con su poderosa voz. La ausencia de un necesario Liam Neeson se corrige con una voz en off metida a calzador en cierto momento.
‘El ataque de los clones’ es una buena película, entretenida y vigorosa. Con ella empezaban a cerrarse algunas cosas que terminarían de encajar en el film posterior, aunque las incongruencias también empezaban a destacar. Éstas merman un poco el film, pero no impiden el goce de un film del que bien puede disfrutarse sin su antecesor.

Ya dije que Pernilla August tenía casi el único personaje capaz de que algunos de mis enlaces sinápticos se activasen, por lo que la escena podría haber pasado el aro si no fuese por algunos detalles.
Primero y más importante: Hayden no le aguanta un primer plano ni a Espinete y su "expresión" es la misma que la de un bloque de mármol, ni enterrándolo en cal viva le cambiaría la cara de carpeta que tiene. Cuando se le ve en la cama, supuestamente teniendo una pesadilla, juro que creía que iba aparecer Padme de entre las sábanas diciendo "te ha gustado, cariño". Es uno de los mejores exponentes del grupo de los actores robots.
En segundo lugar: qué precisión la tuya, Anakin. Qué oportuno llegar justo en el preciso momento en que tu madre esclavizada te suelta unas cuantas frases amorosas y muere. Digo yo, si ha pasado una decada entre el Ep. I y el II, ¿no se le podría haber ocurrido ir antes a rescatarla? Total, sólo es su madre.
Por último, la guinda de postre, algo que demuestra que o bien Geroge Lucas no tiene ni idea de psicología humana o bien Padme es la archiduquesa del reverso tenebroso y nos tenía engañados a todos. Ya me referí a esto anteriormente, a la escenita inmediatamente posterior, esa en la que Anakin le confiesa que ha asesinado a mujeres, niños, ancianos y animales de compañía (poco le faltó para violar a un par de cabras). Pues bien, la frase de Amidala se podría resumir en un "tranquilo, un mal día lo tiene cualquiera". Horrorízate, mujer, que tu amado es un sociópata esquizoide, es Norman Bates con superpoderes. Grita o algo, ínflalo a hostias, castígalo sin postre. Haz algo, en definitiva, natural y humano.
Pero viendo la noticia salida en este blog en la que se cuenta que un simio ha dirigido una película, todo comienza a cobrar sentido…
En cuanto a mi tercén cojón ya está muy crecidito, le doy de comer todos lo
Venga, déje en paz al pobre Hayden y reconozca que la expresión de ese plano es la que debe aparecer en su cara - por muy acarpetada que le pueda parecer a usted-. Sí, la del desconcierto ante la muerte. ¿Estamos?. No, no estamos…
Efectivamente, va a buscar a su madre cuando - por medio de un sueño-premoción, que menudo es él todo un jedi- percibe que esta sufriendo. Y cuando una persona sufre, es porque las posibilidades de que su muerte este cerca son altas. Sobre todo en las leyes del cine, en el que todo es posible y surgen casualidades en cualquier momento. Je…suspensión de la incredulidad, que es una pelicula de star wars, nada mas que eso, pollo tricojonero.
En cuanto a padme frente al homicida…usted ni siquiera se para a analizar el contexto en el que todo se desarrolla. Esto es puro western, señor mio, estamos en tatioone donde no llegan las leyes de la república y cada uno puede hacer lo que quiera. Ademas de la complicidad emocional entre ambos: padme sabe que anakin ha perdido a su madre en manos de unos forajidos, anakin toma venganza…y además llora en señal de remordimiento por lo que ha hecho. Ello humaniza al personaje y lo hace "tangible". Por eso padme actua así. La frase mas o menos es así: todos cometemos errores, la violencia forma del ser humano. Pero anakin llora porque sabe que no ha actuado bien. Y dice: yo soy un jedi, y estoy por encima de esto. Por encima de la condición, humana, vamos. Esa es su arrogancia, su error. ¿Le parece suficiente tangibilidad?. Y no me venga otra vez con la carpeta de anakin. A usted el actor le cae mal, pero su trabajo cumple. Punto. Algún día tendremos un James Dean para el episodio XXXXXXXII.
George Lucas podría hacer mucho bien a la Humanidad si se encerrara en su rancho y dejara de dar palos al agua. Pues eso es todo lo que hace, generar de un golpe brusco y zafio multitud de ondas, entiéndase merchandising en este simil.
Volvió a la carga con una trilogía innecesaria, en la que explica a grandes rasgos una historia creada por y para unos efectos especiales, carcasa que se descubre con su visionado, que nada envuelve.
Solo para sacar dinero. Con la excusa d ecolmar las ansias de las legiones de seguidores. Un hombre encumbrado por una obra, que saca una y otra, y otra, que sólo le hunden más en el barro. Un chispazo. Eso es todo lo que tuvo Lucas.
El Episodio II es una película cansina, donde los continuos cambios de planeta, plano y escena sólo contribuyen a aumentar la sensación de que no hay una trama única, un argumento, sino varias subtramas infantilmente concebidas, mal enhebradas, en torno a las cuales desfilan personajes anodinos, sombras de lo que serán en la trilogía original.
Argumentos que sólo pueden entenderse en el contexto cultural y social estadounidense se trasplantan a una de las peores space opera de todos los tiempos. Un pastiche gobernado por las leyes del cine más insulso y chapucero, donde el espectador sabe de sobra que está ante una película que no le aportará nada. Una película que se limita a vender, un fenómeno creado sólo por los beneficios. Pagas, te montas en la noria, y sales con una pequeña dosis de adrenalina y ganas de vomitar.
¿Mensaje? Los que ustedes quieran. Nos hemos limitado a tomar un poco de todo y condensarlos para las eternas mentes adolescentes.
¿Espectáculo? Ahí lo tienen. Pantalla azul y lo mejor de nuestros estudios. Hay que darle salida, amigos.
Poco importa que personajes y situaciones que ya forman parte de la imaginería popular queden reducidos a un mero elenco de saltos, luces y diálogos vacuos. Que Darth Vader,
Una cuestión… Yo vi Quo Vadis (hace bastante tiempo) pero no consigo ver el homenaje… ¿Cuál es?