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El cartel de El Exótico Hotel Marigold

Aquí tenemos un dicho: al final todo acaba bien. Y si no acaba bien, es que aún no es el final.

(Sonny / Dev Patel)

‘El exótico Hotel Marigold’ (‘The Best Exotic Marigold Hotel’, 2011) es de esas películas que se echan en falta en la cartelera. No tanto por la calidad sino por las características de la propuesta. Cada vez resulta más evidente que se hacen demasiadas películas para la demanda que hay actualmente; no hay tiempo, interés ni dinero para consumir la inmensa cantidad de estrenos que nos intentan vender a toda costa (nunca nos han bombardeado con tanta publicidad). Podría decirse que toda esta producción es algo positivo, nos permite seleccionar entre una multitud de opciones. Sin embargo, al echar un vistazo a lo que se proyecta en los multicines más cercanos descubrimos que en realidad nuestra capacidad de elección es bastante más reducida de lo que cabría esperar; y la cosa no tiene pinta de mejorar. Hay más salas pero no hay auténtica variedad, lo que hay son muchos títulos que buscan satisfacer a dos o tres grandes grupos de espectadores (que son los que llenan las salas).

Por eso se agradece el estreno (y no solo en un par de cines de toda España) de una película como ‘El exótico Hotel Marigold’, donde no hay superhéroes, alienígenas enfadados, coches volando por los aires, muñecos esquivando obstáculos tridimensionales o jóvenes pijas enamoradas de abdominales andantes. Para variar, ésta es una sencilla y optimista historia sobre un grupo de personas que se enfrentan al último tramo de sus vidas con una mezcla de tristeza e ilusión. O una comedia dramática sobre la vejez, si se prefiere (aunque estaríamos limitando el abanico temático del film), con un reparto excelente como principal atractivo. No será uno de los títulos más nombrados cuando a final de año todos nos pongamos a repasar los estrenos más destacados de 2012, pero estoy seguro que su recuerdo deja una sonrisa, y diría que éste era el objetivo de sus responsables. Entretener y hacer reflexionar con un relato principalmente (no exclusivamente) enfocado a un público adulto que busca personajes y situaciones con los que pueda sentirse identificado, y que cada viernes ojea con resignación la oferta cinematográfica.

Los protagonistas de El Exótico Hotel Marigold

El guion de ‘El exótico Hotel Marigold’ lo firma Ol Parker, que adapta la novela ‘These Foolish Things’ escrita por Deborah Moggach. La película arranca en Inglaterra, con un vistazo a una luminosa escena en un parque lleno de gente, mientras oímos en off una de esas mecánicas voces que nos piden esperar al otro lado del teléfono, asegurando que nuestra llamada es muy importante para la empresa. Quien espera con aburrimiento, sola en su casa, es Evelyn (encarnada por una de las mejores actrices del planeta, Judi Dench). La mujer ha quedado viuda recientemente y necesita reorganizar su vida haciéndose cargo de asuntos que hasta hace bien poco eran cosa de su marido, pero la chica de atención al cliente le responde que no puede ayudarla sin hablar antes con el (fallecido) titular de la cuenta. Esta absurda e inhumana respuesta activa una idea en la cabeza de Evelyn: dar un giro a su vida, tomar las riendas del futuro que se le presenta. La necesidad de vender la casa para pagar deudas contraídas por su esposo es el trampolín que la lleva a dar el salto, a buscar de nuevo su sitio en el mundo. Y un viaje a la exótica India parece un buen primer paso.

Diferentes motivos, todos relacionados con un decepcionante presente y falta de oportunidades, llevan a otros seis ingleses de edad similar a tomar la misma decisión. Un apagado matrimonio con problemas financieros (Penelope Wilton y el divertidísimo Bill Nighy), un cansado juez con una cuenta pendiente (Tom Wilkinson), una mujer solitaria en busca de fortuna (Celia Imrie), otra en sillas de ruedas necesitada de una operación de cadera que solo puede pagar en la India (Maggie Smith, con comentarios racistas desternillantes) y un hombre desesperado por encontrar pareja (Ronald Pickup) quedan cautivados por el mismo anuncio que atrae a Evelyn, el encantador Hotel Marigold, para clientes que desean disfrutar de una placentera jubilación. Estos insólitos aventureros se conocen en el aeropuerto y llegan juntos al hotel, que no es lo que esperaban. Es un palacio en ruinas con habitaciones polvorientas e incómodas, un lugar cuya mejor época pasó hace mucho tiempo (símbolo de la vejez que comparten los protagonistas). El joven gerente (Dev Patel) los convence para quedarse unos días con la promesa de que la experiencia valdrá la pena. Así es para unos, que se lo toman con buen humor y se deleitan con las particularidades culturales y sociales de ese mundo diferente en el que se encuentran, tratando de zambullirse en una nueva realidad, mientras que otros prefieren seguir anclados en sus rutinas y solo desean volver a casa, por muy gris y penosa que resulte.

Bill Nighy, Penelope Wilton, Judi Dench, Celia Imrie y Ronald Pickup en El Exótico Hotel Marigold

La India (en concreto la ciudad de Jaipur) se presenta de este modo como una puerta a nuevas posibilidades para estas personas desorientadas a causa de los cambios de la edad, frustradas por el resultado de algunas decisiones importantes que tomaron en sus vidas y desplazadas por la sociedad a la que pertenecen, que las considera poco menos que inútiles. Pero es un camino arriesgado y no todos los protagonistas se atreven a cruzar el umbral, dar la espalda al pasado para abrazar un presente incierto. No debe ser fácil. Todavía resiste en algunas pantallas la simpática ‘Tres veces 20 años’ (‘Late Bloomers’), que venía a exponer más o menos la misma idea; que a los 60 todavía hay mucha vida por delante, mucho por hacer, que la vejez no debe verse como el final sino como una nueva etapa que requiere de otra mentalidad, donde conviene abandonar antiguas pretensiones y buscar nuevos retos. Quizá ‘El exótico Hotel Marigold’ ayude en este sentido, es un mensaje muy positivo.

En cualquier caso, como ya anticipaba más arriba, estamos ante una película apropiada para cualquier tipo de público, no solo para los que tengan una edad similar a la de los siete personajes principales (entre los 50 y los 70 años). Es la ventaja de contar con actores tan buenos, un guion enfocado en las segundas oportunidades (nos encanta) y localizaciones con tanto potencial audiovisual (le saca partido la fotografía de Ben Davis y la música de Thomas Newman). Por si acaso, y aprovechando que la acción transcurre en la India, a la historia de estos veteranos en busca de una segunda oportunidad se suma una tópica trama de dos jóvenes enamorados (Patel y Tena Desae) cuyo incierto destino va unido al del Hotel Marigold. Es la parte menos interesante, podría suprimirse, pero supongo que tiene utilidad como gancho para espectadores que, de lo contrario, jamás pensarían en pagar la entrada. John Madden, conocido por haber dirigido la divertida ‘Shakespeare in Love’ (1998), se limita a cumplir con una rutinaria puesta en escena que cede todo el peso de la narración en los hombros de un inspirado reparto. No es un buen cineasta, pero conoce sus limitaciones y sabe dejar espacio a los que tienen talento. A veces basta con eso.

3,5

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