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Li, Chan

Después del reencuentro de De Niro con Pacino, la reunión estelar se da ahora entre Jet Li y Jackie Chan en ‘El reino prohibido’ (‘The Forbidden Kingdom’), film de Rob Minkoff que se estrena mañana, 17 de octubre.

Un adolescente (Michael Angarano), obsesionado con el cine de Hong Kong y los clásicos de kung-fu, hace un extraordinario descubrimiento en una pequeña casa de empeños del barrio chino. Descubre por casualidad el legendario báculo de un sabio guerrero chino, más conocido como el Rey Mono (Jet Li). Gracias a la reliquia, el joven retrocede en el tiempo hasta la antigua China, donde se une a un grupo de guerreros expertos en artes marciales que intentarán liberar al Rey Mono.

‘El reino prohibido’ es una película que se puede tildar de infantil, pero no en el sentido familiar de las comedias inocuas para todos los públicos, sino más bien en el que se refiere al cumplimiento de los sueños de adolescencia y a la satisfacción de las ganas de aventuras. Es decir, es algo que se disipó tras la juventud, pero que todos podemos volver a encontrar dentro de nosotros, si hacemos el esfuerzo de ver el film con el único propósito de pasar el rato y sin exigir calidad o profundidad.

Este tipo de espíritu divertido del que hablo se veía mucho más en los años ochenta que ahora y ‘El reino prohibido’ respira ese tufillo ochentero en varios sentidos. Por un lado, trata de la conversión de un freak pringado en héroe, lo que nos puede recordar a personajes el de ‘Karate Kid’. Y, además, hace homenajes a las películas de entonces, por ejemplo ‘Los Goonies’ o ‘Gremlins’, en la que se inspiran para crear la tienda de antigüedades donde el protagonista encuentra el báculo. Los homenajes también se hacen a conocidos films asiáticos, como ‘La novia del cabello blanco’ y otras, por lo que cualquier fan del género de las artes marciales tiene aquí una cita obligada para pasar el rato reconociendo referencias.

El duelo Jet Li y Jackie Chan es lo importante en ‘El reino prohibido’ y para no defraudar a los aficionados, en el primer encuentro de sus personajes mantienen una pelea que no es necesaria por guión, pero que es lo que los espectadores esperan ver. Sus estilos son muy diferentes –Chan es más humorístico y Li se toma más en serio sus papeles, aunque siempre tiene un toque sardónico— y aún así se complementan bien tomando un tono intermedio con mucho humor que no llega a ser de patochadas, sino más bien ácido. Nunca mejor dicho, ya que el duelo actoral queda definido con una escena en la que Jet orina en la cara de Jackie.

Los personajes de Chan y de Li están muy igualados cuando pelean, incluso hacen los mismos movimientos –las coreografías de las luchas no son las mejores que he visto, pero están bien rodadas—. Pero no sólo eso, en la película también se ha procurado que los actores tengan el mismo protagonismo y el mismo tiempo en pantalla. Es gracioso cómo se han situado sus nombres en los créditos, haciendo que la J coincida y vayan para un lado y para el otro para que los leas con un orden indiferente.

Ya que constantemente ‘El reino prohibido’ hace guiños a films sobreactuados, hay ciertas cosas que no distinguimos bien si son defectos o bromas intencionadas, como por ejemplo, el malo, que es muy malo maloso, es decir, que es muy malo como actor y exagera mucho su papel. ‘Golpe en la pequeña China’, que también se tomaba estas interpretaciones con humor mientras funcionaba como film de acción, sería un buen referente. Existen detalles que sí son obviamente cutres, sin que quepa la excusa de la parodia, como que la mujer del cabello blanco lleva una peluca que se nota mucho o que la niña joven tiene un papel introducido en el guión con calzador, etc…

‘El reino prohibido’ es un film al que no se le puede exigir calidad, pero que es divertido y permite pasar un buen rato, especialmente a la gente muy joven.

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