Especial Cine en el salón. 'Posesión infernal', una idea, dos películas...y un corto

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Posesion infernal cabecera

Aprovechando la oportunidad que nos brinda el estreno de la nueva versión de ‘Posesión infernal‘ (‘The evil dead’, Sam Raimi, 1981) que ha dirigido el uruguayo Fede Álvarez, he decidido hacer un repaso a quellas producciones que, con la misma idea de base, nos han ido llegando con el transcurso de los años: comenzando con el corto que lo inició todo, haremos nuestra primera parada en la ópera prima de Sam Raimi para terminar esta breve andadura analizando esa secuela/remake/versión 2.0 que el director llevará a cabo seis años después de su primer filme, dejándonos para otro momento hablar sobre ‘El ejército de las tinieblas‘ (‘Army of darkness’, 1991) tercera y última entrega hasta la fecha de la saga original. Preparen pues sus sierras mecánicas, sus cadenas y sus copias del Necronomicón. ¡Allá vamos!

‘Within the woods’, un corto para un largo

Uno de ellos acababa de dejar su trabajo como taxista después de abandonar la universidad. El otro estudiaba Literatura en la facultad de Michigan. Y el tercero en discordia acababa su grado en Economía. Pero ninguno de ellos se dedicaría a aquello para lo que estaban formándose. El cine había llamado a las puertas de los dos primeros hacía muchos años, rodando cortos en super 8 durante su juventud y conseguiría que el tercero abandonara su carrera y se convirtiera en productor y co-fundador de Renaissance Pictures, la compañía que pondría en pie ‘Posesión infernal’.

Pero antes de que la cinta pudiera tomar forma, Bruce Campbell, Sam Raimi y Robert Tapert tenían que conseguir la financiación para poder acometer el proyecto y no se les ocurrió otra cosa que filmar un corto que sirviera para interesar a los posibles inversores. Esto, unido por un lado al inusitado interés de Raimi por abundar en el género de terror que había empezado a explorar en su anterior cortometraje y por el otro al descubrimiento del Necronomicon ideado por Lovecraft, fueron los mimbres con los que, mediante un presupuesto de 1.600 dólares, se llevó a cabo un rodaje en el que el cineasta tuvo que reinventarse constantemente para no exceder la limitación monetaria —lo que llevaría, por ejemplo, a que Campbell tuviera que dormir con el maquillaje puesto para así aprovechar el gasto—.

Within the woods‘ revela tanto las muy tempranas capacidades de Raimi para con el género que lo haría famoso tres años más tarde, como algunos de los problemas que seguirán estando presentes de cara a ‘Posesión infernal’ —y de los que hablaremos más tarde—. Sea como fuere, la cálida acogida en su único pase en un cine de Detroit y los consejos de un abogado conocido de un amigo de Raimi sirvió a éste para poder recabar, suplicando a quién quiso escucharle, 90.000 de los 150.000 dólares que inicialmente había previsto necesitar para rodar su puesta de largo en la gran pantalla.

‘Posesión infernal’, otro tipo de terror

Posesion infernal 1

Cuando Raimi, Campbell y Tapert ponen en marcha la maquinaria que les llevará a estrenar en octubre de 1981 su primer largometraje, el cine de terror sanguinolento que terminará reiventándose ‘Posesión infernal’ tiene sus más recientes ejemplos en ‘La noche de Halloween‘ (‘Halloween’, 1978) de John Carpenter o el ‘Viernes 13‘ (‘Friday the 13th’, 1980) de Cunningham, filmes de talante muy diferente a lo que el trío de amigos ofrecerá con una cinta rodada con muchísima imaginación y en la que Raimi volverá a improvisar sobre la marcha como ya lo hiciera en el cortometraje dando soluciones para los muy diversos problemas que iban planteándose.

Proyectada en Cannes fuera de concurso gracias a la ayuda del productor Irvin Shapiro —que propuso a Raimi que cambiara el título original de ‘The book of the dead‘ y lo instigó para distribuir el filme a nivel internacional— ‘Posesión infernal’ comenzó a congregar el interés de los fans del género a raíz de la crítica publicada en USA Today que Stephen King escribió tras ver la cinta en el festival francés. Una crítica en la que el afamado escritor afirmaba que el filme había entrado a formar parte de sus cinco películas favoritas de terror, lo que provocó, junto a otras afortunadas circunstancias, que la producción captara el interés de New Line consiguiendo que la compañía se hiciera cargo de una distribución que fue simultánea en cines y formato doméstico.

Posesion infernal 2

Comentaba antes que los mismos problemas que acusaba ‘Within the woods’ los podemos encontrar en ‘Posesión infernal’, viniendo la mayoría de ellos derivados de las exageradísimas actuaciones de su reparto —algo poco reprochable ya que ninguno era intérprete profesional y estaban ahí para echar un cable a su amigo Sam— y de lo alocado de un guión que, si funciona como lo hace, es por obra y gracia de la magnífica y personal puesta en escena de un realizador que quedaría marcado de por vida por muchos de los recursos visuales que se saca de la chistera para diferenciarse de lo que hasta entonces habíamos podido ver en el cine de terror.

Con la “Raimi-visión” como el mejor y más plagiado de todos ellos, ‘Posesión infernal’ sigue conservando intactos, treinta y dos años después de su estreno, los muchos y muy diversos valores que hicieron de ella un filme de culto y de Raimi uno de los realizadores de terror más venerados por los fans en los ochenta —harina de otro costal será los terrenos que comience a abonar una vez acabada su personal incursión en ese atípico western que fue ‘Rápida y mortal‘ (‘The quick and the dead’, 1995)—.

Entre dichos valores cabría citar la excelencia de su diseño de sonido —momentos particularmente brillantes en este sentido son la llegada a la cabaña, con el columpio dando golpes en la casa y todos aquellos en los que la fuerza invisible persigue a sus víctimas—; el ritmo non-stop de la acción y la soberbia capacidad del cineasta para crear tensión con muy pocos elementos; el negrísimo sentido del humor que Raimi soterra a lo largo y ancho de todo el metraje o, qué duda cabe, el inmenso partido que terminaría sacando de su limitado presupuesto.

‘Terroríficamente muertos’, ¡abran paso al humor!

Terrorificamente muertos ppal

La posibilidad de una secuela de ‘Posesión infernal’ era algo que Raimi ya había barruntado durante el rodaje de su primer largometraje —con la idea de mandar a Ash mediante un portal temporal a la Edad Media— y que Irvin Shapiro le aconsejó tras el éxito que supuso el filme. Ignorando las indicaciones del productor, el cineasta y Robert Tapert decidieron cambiar por completo de registro y embarcarse en el sonoro fracaso que supuso la muy olvidable comedia ‘Ola de crímenes, ola de risas‘ (‘Crimewave’, 1985), punto de inflexión decisivo para que ambos optaran por retomar la saga de ‘Evil dead’.

De nuevo auxiliados por Stephen King, que convenció a Dino De Laurentiis para producir la cinta, y con un guión que Raimi había perfilado casi por completo durante el rodaje de ‘Ola de crímenes, ola de risas’, la segunda entrega de ‘Posesión infernal’, titulada aquí ‘Terroríficamente muertos‘ (‘Evil dead II’, 1987) sirve al realizador para quitarse la espinita que las carencias de presupuesto de su ópera prima le habían impuesto, teniendo aquí los medios suficientes a su alcance para hacer del metraje un festival de efectos visuales y de maquillaje mucho más efectivos que los vistos seis años atrás.

Terrorificamente muertos 1

Eso no quita para que, por mucho que las calidades artísticas hayan mejorado, ‘Terroríficamente muertos’ sea una total y completa majadería de película con pocos pies y ninguna cabeza, plasmando Raimi en sus estiradísimos 85 minutos todas las excentricidades visuales y auditivas que se le ocurren: poco queda aquí de la inventiva bien aplicada del realizador de seis años atrás y mucho hay de lo psicotrópico por que sí, abundando el metraje del filme en contorsiones de la imagen, exageradas aceleraciones de la misma, constantes y estridentes efectos de sonido y, en términos generales, un carácter alocado que, si bien es plenamente autoconsciente, no deja de resultar muy irritante.

Con un histriónico —y luego nos quejaremos de las muecas de Jim Carrey— Bruce Campbell repitiendo el papel de Ash a la cabeza de un reparto que vuelve a hacer gala de cuestionables capacidades interpretativas, Raimi logra con esta secuela/remake/versión 2.0 poner en valor las muchas cualidades de ‘Posesión infernal’ demostrando, más allá de cualquier duda razonable, que la relación “a más dinero, mejor producto” pocas veces encuentra una aplicación directa en el séptimo arte.

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