'Gru, mi villano favorito', mecánico entretenimiento infantil

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Mi corazón es como un diente, y hay una caries que sólo puede ser rellenada con niños.

(Gru)

Me resistía a ir a ver ‘Gru, mi villano favorito’, no encontré divertidos los avances, pero acabó despertando mi curiosidad tras confirmarse como uno de los éxitos del año. Algo debe tener, pensé, si a tanta gente le está gustando. ‘Gru, mi villano favorito’ (‘Despicable Me’, 2010) la primera película del estudio Illumination Entertainment, fundado por Chris Meledandri en 2007 tras abandonar la presidencia de la sección animada de 20th Century Fox (entre otras, produjo las dos primeras entregas de la taquillera serie ‘Ice Age’); de la distribución de sus títulos se encarga la poderosa Universal Pictures. Un rasgo esencial de Illumination es que no cuenta con un estudio de animación propio, lo que hace es contratar a empresas especializadas para cada proyecto (en el caso que nos ocupa, la francesa Mac Guff), conservando las decisiones de los aspectos creativos a lo largo de toda la producción y la venta del film.

Esta información me parece relevante para comprender (al menos en parte) qué tipo de producto es ‘Gru, mi villano favorito’ y por qué ha funcionado tan bien en taquilla. Parece claro que Meledandri conoce la fórmula del éxito, al menos en estos momentos, y ha fabricado la película que mejor encajaba en el mercado actual, de la manera más rentable. De la mano de Universal, el film ha llegado a todas partes tras una potente campaña de promoción, buscando atraer a los más pequeños pero sin perder de vista al resto de la familia, intentando crear un espectáculo para todos los públicos, algo similar a lo que suele hacer Pixar. Y ha sido un triunfo. Tanto que ya se está preparando la secuela, y es que la producción acumula una recaudación de cerca de 450 millones de dólares en todo el mundo (costó menos de 70). Ahora bien, ¿qué hay una vez que se ha retirado el envoltorio, cómo es la película?

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Cuentan que la historia se le ocurrió al animador español Sergio Pablos, y a partir de ahí Cinco Paul y Ken Daurio escribieron el guión. Según reveló Chris Renaud, uno de los directores (el otro es Pierre Coffin, los dos son debutantes en el largometraje), la idea era que un villano adopta a tres niñas y las lleva a su base secreta, donde desarrolla su gran plan, que requiere un crédito del Banco del Mal. Tras ver la película, uno llega a la conclusión de que efectivamente eso es todo. La línea argumental de Pablos ampliada a un relato de hora y media por dos guionistas, muy poco ingeniosos y/o muy controlados por los productores (Meledandri, John Cohen y Janet Healy), básicamente a través de una mecánica repetición de los esquemas y las situaciones que ya hemos visto en multitud de ocasiones. Que ya han sido empleados antes y han dado un resultado positivo por parte del público, en taquilla. ‘Gru, mi villano favorito’ es un producto industrial sin alma, diseñado únicamente para satisfacer ese rato libre que tiene mucha gente el fin de semana, ni más ni menos.

El personaje central es Gru (voz de Steve Carell en la versión original, Florentino Fernández en la española), autoproclamado el mayor villano del planeta. Sin embargo, alguien parece decidido a quitarle el puesto, así que Gru pone en marcha su mayor plan, uno que dejará a todos con la boca abierta, el mayor robo de la historia de la humanidad; su maléfica idea es robar la Luna. Para ello debe conseguir antes una pistola recién inventada que es capaz de reducir animales y objetos a un tamaño minúsculo, un arma que cae en manos de su gran rival. Para arrebatársela, además de contar con sus fieles ayudantes/esclavos (llamados “minions”), Gru necesita la ayuda de tres niñas huérfanas que venden galletas, así que las adopta. Poco a poco, el villano irá perdiendo su maldad para abrazar el amor y la bondad de sus nuevas hijas.

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Suena a cursilada, ¿no? Bueno, es que así es. El guión está muy poco trabajado, la transformación de Gru es muy rápida e inverosímil, pasa de ser un tipo horrible, maleducado y antisocial, a la persona más encantadora del mundo. Ya, es animación, para todos los públicos, y tiene que durar una hora y media, pero cuando uno ha visto obras como las que hacen en el estudio Ghibli, o las de Pixar, o ‘Cómo entrenar a tu dragón’ de DreamWorks, cuesta tolerar un relato tan vago, tan previsible y ñoño como el de ‘Gru, mi villano favorito’, cuyos personajes no parecen tener vida, meros artificios necesarios para montar una cadena de chistes. Llama la atención que el film parece montado a trozos, por secuencias breves, como una serie de breves episodios con los mismos protagonistas (quizá porque el método de trabajo impuesto por Illumination a los animadores franceses), una estructura que llega a cansar, mal montada, carente de un adecuado ritmo que tenga al espectador pendiente de la pantalla.

Tampoco quiero dar la impresión de que es un film nefasto. No lo es. Además de estar diseñado inteligentemente para satisfacer una demanda (destacando el popular 3D), hay momentos inspirados en la película, del bombardeo de bromas algunas funcionan, si bien creo que no se ha aprovechado al personaje de Gru ni su rivalidad con Vector, y que los minions tienen más importancia de la cuenta. Supongo que tenían en mente la secuela (o la trilogía), y como no es cuestión de dejar escapar las pocas ideas que había sobre la mesa, tratarán de sacar más partido a todo lo expuesto en la siguiente película. Entiendo que se vaya a ver ‘Gru, mi villano favorito’ para desconectar, para echar un rato en el cine, pero no exageremos ni pongamos todo a la misma altura, es un film muy flojo que con la excusa de estar destinada a todos los públicos justifican una lamentable falta de ideas.

1,5

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