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Into the wilds

Cómo empezar la crítica de una película como ‘Hacia rutas salvajes’ (Into the Wild), que me ha dejado completamente fascinado. Podría empezar por decir que las dos horas y media que dura se me pasaron sin darme cuenta, a pesar de ciertos altibajos de la misma. Que la dirección de Sean Penn de los actores es muy buena, les pone la cámara y les deja actuar (soberbios Catherine Keener y Hal Holbrook, este último con una merecida nominación con un papel de 10 minutos). Y que el mismo Sean Penn, también guionista, acierta convirtiendo la película en una “road movie”.

Sin embargo, sé que la película no dejará indiferente. A otros muchos les resultará aburrida y un panfleto de ideas utópicas e imágenes hipnóticas, que no ayudan en nada. Pero la historia de ese extraño personaje, Christopher McCandless y su aventura, la misma en la que renunció a todo con tal de vivir una experiencia única, es cuando menos fascinante.

Sin duda alguna esta película no hubiera sido posible si no hubiera ido el nombre de Sean Penn unido a ella. E incluso, quiero creer, que con 20 años menos, el mismo hubiera interpretado al personaje principal. Por eso Sean Penn, es principio y fin en ‘Hacia rutas salvajes’. La ha hecho al margen de taquillas. La ha hecho para contar una experiencia, por disfrute, poniendo la mano y preguntando si te quieres subir al viaje que propone.

Y es una apuesta difícil, porque se conoce el final de la misma y lo complicado es desarrollar toda la historia desde ese punto de partida. De ahí el acierto del planteamiento de una “road movie”, de un viaje iniciático hacia un final trágico.

Aquellos que lo logren y no piensen en ciertos tiempos muertos que frenan el desarrollo de la película, querrán luego pensar en lo visto y plantearse en lo que logró McCandless renunciando a todo (como muestra la cara de felicidad en la fotografía del final de la película, aun sabiendo que va a morir). Con esa defensa de la libertad a decidir qué hacer con tu vida, junto a la de la naturaleza salvaje (la película está rodada en parajes naturales), que es lo que nos quiere mostrar Sean Penn, sin tomar partido (se puede pensar que McCandless fue un estúpido idealista, que no calculó las consecuencias de su viaje a Alaska, ni los fallos que cometió que podrían haberle salvado de la muerte a la que se había encaminado). Muestra la vida del protagonista durante esos dos años de aventura, y que seamos nosotros los que decidamos tomar partido, ante un personaje hipnótico, que atrapa, porque tiene la enorme virtud de saber escuchar, hasta hacerte creer su aventura. Es decir, si entras, acabas atrapado.

En eso ayuda la excelente interpretación de Emile Hirsch, llevado de la mano por un maestro como Sean Penn, tan involucrado en el papel, que uno termina por pensar que él es Christopher McCandless, en una transformación psicológica y física asombrosa, que pone a este actor, del que uno pensaba era pasto de tristes comedias universitarias, en alguien a tener muy en cuenta (me cuesta entender que Viggo Mortensen sí esté nominado, y Emile Hirsch no, por mucho que defienda a Promesas del este).

No puedo negar que me he posicionado claramente a favor de esta película, que demuestra que Sean Penn es un cineasta total que ahora sí hay que tener en cuenta (como apuntaba en ‘El juramento’, pero sin alcanzar la calidad de este trabajo), simplemente porque tiene un material de calidad en el que cree y así lo elabora. Se perdió un futuro gran novelista con McCandless, como así demostró tanto el artículo que escribió Jon Krakauer como la propia novela en la que bebe la película. Por eso estamos ante cine de compromiso. Para pensar. De espaldas a la taquilla. No palomitero. Al que seguramente le sobre metraje, pero que en el fondo es cine necesario y agradecido.

ACTUALIZACIÓN: Parece mentira que me haya olvidado, siendo un fan de Pearl Jam, y por añadidura de Eddie Vedder. La banda sonora es espectacular, con la voz grave de Eddie Vedder dándole un buen peso a la película. Tiene un par de canciones que se te quedan grabadas, pero la Academia de Hollywood no pensaba lo mismo y ha ido a lo tradicional. Una lástima, porque el CD con la banda sonora merece apuntarse para próxima compra (Gracias, Dr. Strangelove).

Más información | Revista Outside online: ‘Death of an innocent’ (artículo en el que se basa la novela Into the Wild de Jon Krakauer)

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