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El título de este post fue sugerido por un amigo con el que fui a ver la película. Lo cierto es que yo tenía pensado algo así como ‘Hard Candy, Yo soy la Justicia 29’, pero creo que “la niña de los cojones” le viene que ni pintado. Da mucho juego, como el que pretende dar la película, la cual fue la triunfadora del pasado festival de cine de Sitges, cosa que no es de extrañar viendo su factura de película modernilla.

Una niña de 14 años queda con un fotógrafo de 32 a través de un chat en internet. Ambos han estado hablando durante un par de semanas y ha llegado el momento de conocerse. El encuentro, en principio, es muy fructífero, pero cuando el fotógrafo lleva a la niña a su casa, las cosas se complicarán, ya que ella sospecha que él es un pedófilo, y le hará pasar por un pesadilla.

Pesadilla que en ningún momento es creíble, debido al tratamiento de irrealidad que tiene la película, de lo cual se puede sacar una doble interpretación. O lo que está sucediendo es real, o no. En cualquiera de los dos casos, hay enormes fallos. La segunda opción, que yo ya he oído comentada por ahí, queda anulada en el instante en el que hace acto de presencia el personaje de Sandra Oh, metido muy forzadamente, tan sólo para indicarnos que lo que estamos viendo es cierto, y no tomemos la posibilidad de lo fantástico, a pesar de su atmósfera y su aire de cuento de terror.

La primera opción, la única posible, me hace mucha gracia. Una niña de 14 años que es la leche. Ella solita se las ingenia para hacer lo que hace en la casa del fotógrafo, sin que éste tenga la más mínima posibilidad de defenderse en condiciones. Y tranquilos, con esto no estoy revelando nada importante, ya que todos sabeis perfectamente que la chavalita de las narices tortura al pobre tío, que además es tonto. Evidentemente estamos viendo una película, o sea, ficción, pero es tan descaradamente absurda en muchas de sus situaciones que el espectador termina por salirse del margen de credulidad que toda película debe tener. Al respecto de esto, señalar que la resolución es lo más increíble por dos motivos, primero, nadie, repito, nadie hace lo que el tío termina haciendo (está mal resuelto argumentalmente hablando), y previamente a ese momento nos enteramos de que la niña de los cojones es la tía más lista de toda la historia de la humanidad, PRINCIPIO POSIBLE SPOILER, ya que ella sola es mucho más efectiva que todos los departamentos de policía de todos los estados norteamericanos, la Guardia Civil de España, la Interpol y la Cia todos juntos, al descubrir lo que descubre, y sólo con su ordenador, FINAL POSIBLE SPOILER.

La película tiene un par de escenas tramposas que casi llevan al enfado. Una es el principio mismo, con esa conversación de chat, absolutamente antinatural, o mejor dicho, antichat. La otra es una de esas escenas que al personal masculino puede incomodar un poco, y los que habeis visto la película ya sabeis a lo que me refiero. Dicha escena que se supone incómoda, dura demasiado, está mal filmada con movimientos de cámara muy torpes, y provoca tal desidia que uno se da cuenta de que lo que se sugiere no va a suceder, cuando realmente tendría que ser al revés, anda que no habría ganado en fuerza el film.

La realización de videclip que tiene la película termina molestando, y no provoca el más mínimo desasosiego. Su director, David Slade a parte de intercalar cámara en mano con fija de forma ridícula, no sabe aprovechar el espacio escénico. Nunca nos enteramos con claridad cómo es la casa del fotógrafo, andamos perdidos debido al mal montaje, además de abusar de primeros planos. Al respecto habría que citar películas como ‘La Soga’ o ‘La Huella’, en las cuales se inspira un poco, pero aquéllas sí sabían utilizar el escenario de forma estupenda. Incluso lo hace ‘Audition’, de Takashi Miike, con la que tiene más de un punto en común. Donde esas aciertan, ‘Hard Candy’ fracasa, o sea que de película de terror spisoclógico con dos personajes encerrados, nada de nada. Y ya no sólo por la mala utilización del espacio escénico, sin por lo forzada de las situaciones entre ambos personajes.

¿Tiene la película algo bueno o interesante? Por supuesto que sí. Para empezar la idea en sí ya es atractiva, pero está muy mal expuesta y sobre todo resuelta. Y para acabar, la impresionante interpretación de Ellen Page, aunque la actriz de 18 años tiene que aparentar 14, y a veces se nota que no tiene esa edad, lo cual le resta credibilidad sobre todo a las situaciones. No obstante, la actriz es capaz de despertar los más bajos instintos en un ser humano, logrando que te caiga simpáica, que quieras partirle la cara o hacerle otras cosas mucho más indecentes. Ahí el objetivo está cumplido. Sin embargo, el deseo que se pueda sentir hacia ella es algo que debería sentir el personaje de Patrick Wilson para que la película fuera más efectiva, pero dicho personaje no sólo está mal dibujado, sino que su interpretación queda muy por debajo de la de Page. ¿Intencionado? Podría ser, pero no funciona.

Una floja película, que se va de provocadora y escandalosa. Pero lo único que provoca es aburrimiento. Eso sí, atención a Ellen Page, oiremos hablar mucho de ella, y bien, en el futuro.

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