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‘Idiocracia’, la distopía que predijo la América de Trump hace diez años
Críticas

‘Idiocracia’, la distopía que predijo la América de Trump hace diez años

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En el año 2006, se estrenaba de tapadillo una comedia satírica y distópica que atacaba al corazón de la estupidez americana desde dentro. Una comedia de humor absurdo y muy mala leche, más ácida que desternillante que quizá estaba demasiado centrada en el modo de vida americano, lleno de referencias directas a marcas, programas televisivos y fenómenos culturales propios como para ser relevante en todo el mundo.

Quizá por este motivo, su propio estudio la dejó apartada y, sin saber muy bien que hacer con ella, ni siquiera se hicieron pases de prensa, su estreno se fue posponiendo y no tuvo ninguna publicidad. Quizá sus primeros minutos, en los que explica el posible origen de una América futura totalmente estúpida, fueron tomados como una ofensa demasiado seria como para tomársela a risa. Y si fuera así, quizá no les faltara razón.

Punto de partida polémico

El momento más controvertido de la película es que el que Judge elabora un silogismo peligroso y clasista, en el que los ricos tendrían mejor coeficiente intelectual que las clases bajas, los pobres y faltos de educación. Con la tendencia de las clases altas a dejar de tener hijos, se estimaba, en una exageración difícil de tomar en serio, que los pertenecientes a clases más bajas tienen más hijos sin parar a pensar en los inconvenientes. A modo de juego estadístico, ofrece así el turbio origen de la idiocracia.

Quizá la propia exageración es consciente, pero no deja de ser perturbador ver en una comedia ciertas ideas eugenésicas como detonante. Pero olvidando esos dos primeros minutos, la verdad es que el retrato de la América que propone es bastante acertado, y no es de extrañar que, tras la ascensión de Donald Trump desde el año pasado, la gente la haya empezado a rescatar ahora, una década después, creándose debate, teorías y memes que la rememoran poco menos como una película visionaria.

Idiocracy2

Joe, el personaje interpretado por Luke Wilson, es un conejillo de indias crionizado para un experimento militar y por un error acaba en una América futura, cinco siglos después. Al despertar, se percata que el mundo en el que vive está habitado por idiotas, gobernado por idiotas, y condenado a una desidia organizada. No deja de ser una revisión de ‘La Máquina del tiempo’ de H.G. Wells con rednecks en vez de morlocks, aunque recuerda más a una versión trash de ‘Futurama’ (1999-2013).

Una película visionaria

Pero, ¿por qué se habla tanto de ella en 2016? Pues porque para muchos era muy profética, y acertaba en su descripción de la América que ha llegado al punto de convertir en presidente a un personaje como Trump. Para empezar, el presidente de ‘Idiocracia’ (Ideocracy, 2006), es una estrella de la lucha libre y actor porno. A Trump le gusta aparecer por los combates de pro-wrestling, basó su campaña en el entretenimiento más que en la política y alardea de ser un auténtico ‘Fucker’ para ganarse la confianza de los machitos USA.

En 2016, la cadena de restaurantes Carl’s Jr. anunció su intención de probar con ser el primer restaurante completamente automático, y en ‘Idiocracia’ ya aparecía uno de los quioscos de autoservicio ficticios de esa misma cadena. En Ginebra, el Fellatio café ofrece sexo oral a sus clientes mientras se toman su café, como en el Starbucks de la película. La publicidad, más omnipresente hoy, se ha incrementado hasta parecerse a la que plantea Judge, y además, en ella cada vez es más común el lenguaje soez y las palabrotas.

Idiocracy Ads

Sus montañas de basura se reflejan en la realidad en las pilas de residuos que se empiezan a encontrar en países como Guatemala, la simplificación del lenguaje de sus habitantes recuerda a la gramática post-smartphone, llena de abreviaturas, faltas o incluso dibujos de estados de ánimo. En tecnología, si bien ya existían Gps en esos años, no estaba ni tan extendido ni estandarizado, ni mucho menos se parecía a los de ahora, que tienen bastante más que ver con los que se describen en el filme.

Idiocracy Basura

Decenas de paralelismos con la Norteamérica actual

El pad de una recepcionista, con colores planos e iconos, que representa la incapacidad de realizar acciones tomando decisiones por uno mismo, o leyendo, es prácticamente una idea de un mapa de apps de cualquier móvil actual o el menú de inicio de windows 8. El cine y televisión, algunos de los programas, como esa compilación de golpes en los huevos que ven entre risotadas, se repiten algunos concursos de talento reales en los que se acaba golpeando las partes pudientes, e incluso célebres canales de youtube.

Idiocracy Teclado

O esa película en la que se mostraba un culo durante noventa minutos, que solo es una exageración del humor anal que sigue triunfando en muchos programas para adultos americanos, aunque también puede tener algunos visos proféticos de la obsesión patológica con el trasero de Kim Kardashian. También la sexualización absurda de los presentadores de informativos del canal Fox News (el canal estrella en el futuro), no muy distinta a cómo se exhiben los cuerpos gratuitamente en algunos programas de hoy.

La comida fast food, en 2503 tiene unos artefactos hipercalóricos llamados Biga z Fries que comienzan a verse materializados en el mundo real en esos experimentos de KFC en los que en vez del pan tradicional, sirven sus perritos calientes dentro de un “panecillo” de pollo rebozado, por no hablar del dominio de las bebidas energéticas y refrescos consideradas por muchos beneficiosas para la salud por tener “electrolitos” como cree toda la población de ’Idiocracia’.

Idiocracy Burguers

Apocalipsis Now

Otros paralelismos de la nueva América de Trump es el tratamiento que reciben los indocumentados, básicamente cada uno con un código de barras tatuado y tratado como un miembro de Isis en Guantánamo por el simple hecho de parecer marica, o demasiado listo. En realidad, todas las coincidencias anteriores, podían preveerse ya en la América post 11S, pero la llegada de los smartphones parecen haber acelerado el proceso.

Ethan Cohen, que también coescribió el guión, tuiteaba este año que no podía sospechar que la película se hubiera convertido en un documental. Y es que es verdad que diez años después, algunas de las cosas que resultaban excéntricas en 2006 ya no lo son, el cambio climático es más tangible que nunca, la brutalidad policial, las deudas médicas que condenan a familias. Detalles que le han dado una nueva vida a la situación dantesca que dibuja su distopía.

Una sociedad aletargada, dependiente de que alguien piense por ella, lastrada por las decisiones de grandes corporaciones, simplificando la cultura a su mínima expresión: Los realities, la podredumbre intelectual, el mínimo común denominador aplicado a todos los ámbitos de la vida. Eso era ‘Idiocracia’, una película no demasiado brillante, ni graciosa, pero que acertó y predijo lo increíble, y el día que Trump ganó las elecciones de Estado Unidos mostró que no hay nada demasiado absurdo. El Apocalipsis es ahora.

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