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'La serie Divergente: Leal', horrible es quedarse corto
Críticas

'La serie Divergente: Leal', horrible es quedarse corto

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He disfrutado bastante con las cuatro entregas de ‘Los juegos del hambre’ (‘The Hunger Games’), pero no puedo decir lo mismo de la mayoría de títulos similares con los que Hollywood ha intentado aprovechar el filón. De hecho, creo que solamente salvo de la quema a ‘El corredor del laberinto’ (‘The Maze Runner’), aunque no a su lamentable secuela, y mejor olvidarme de ridículas pérdidas de tiempo como 'La quinta ola' (‘The 5th Wave’).

En el caso de La serie Divergente, en su momento no lo pasé mal con la primera entrega -aunque no ha dejado de empeorar en mi cabeza-, mientras que la segunda parte ya me pareció muy mala. Por desgracia, la saga ha ido aún a peor con ‘La serie Divergente: Leal’ (‘The Divergent Series: Allegiant’), una aventura pésima de la que sencillamente no se me ocurre nada positivo que comentar.

Sus numerosos problemas

La Serie Divergente

Como viene siendo tristemente habitual, la franquicia optó por dividir en dos entregas por un motivo puramente comercial. He de reconocer que sus responsables hacen todo lo posible por dotar de una sensación unitaria a ‘La serie Divergente: Leal’, pero lo hacen apostando abiertamente por la repetición y optando por elevar ese tono serio que tan mal sienta a una saga que siempre ha tenido unas aspiraciones mucho mayores a su capacidad para ejecutarlas.

Esa decisión es origen de la mayoría de los males de la película, ya que por un lado opta por complicarlo todo demasiado, ayudando a que surja el agotamiento en el espectador, sobre todo porque hay varios elementos que se vuelven confusos sin necesidad, mientras que por otro lado se decanta por una molesta superficialidad que hace que absolutamente nada tenga la intensidad requerida para que nos importe cualquiera de las cosa que pasan.

Escena La Serie Divergente Leal

Todo ello aliñado con una importante carga de rutina, optando por volverse sobre ideas ya vistas en infinidad de ocasiones sin saber muy bien cómo hacerlo para que no suene a más de lo mismo pero peor. De hecho, hay no pocos momentos en los que se vuelve directamente ridícula, dejando la sensación de que ninguno de sus implicados está realmente interesado en hacerla y simplemente está ahí para solventar la papeleta e irse para casa cuanto antes.

Lo peor de todo es que ‘La serie Divergente: Leal’ juega con conceptos interesantes, pero se niega a desarrollarlos -o simplemente no sabe hacerlo- y considera que con ir sumándolos es más que suficiente para construir un relato que atraiga al público. Por ello, el libreto de Noah Oppenheim, Adam Cooper y Bill Collage tiene tal cantidad de agujeros, giros cuestionables y decisiones de los personajes incomprensibles que la cosa no deja de hundirse.

’La serie Divergente: Leal’, infame y aburrida

Theo James La Serie Divergente Leal

Incluso el apartado visual falla en algún momento en el que los trucajes de la vista cantan demasiado. Eso sí, son planos aislados, por lo que creo que simplemente optaron por hacer algunos insertos a última hora y se preocuparon muy poco en integrarlos. Por lo demás, los momentos espectaculares -me descojono- carecen de fuerza alguna y se vuelven incluso más redundantes que la anterior entrega. De ciertos diseños directamente mejor no decir nada.

Todo ello está aliñado con una sensación de que varias cosas suceden un poco porque sí -increíble la falta de garra y chispa que tiene cierta muerte-, por lo que en unos momentos estamos aburridos y cansados porque nos están contando lo mismo otra vez, y cuando se desvían de ahí resulta todo tan forzado y ridículo que nos queda la duda de si no sería mejor que al menos hubiera sido consistente en un inoperante rutina.

Imagen La Serie Divergente Leal

Tampoco ayuda la falta de energía de la torpe puesta en escena de Robert Schwentke, quien al menos ha sido lo suficientemente inteligente para ceder las riendas a otro realizador por lo agotadora que ha sido la experiencia de rodar la segunda y la tercera entrega de forma casi consecutiva. Eso se refleja en pantalla y hace que el visionado de ‘La serie Divergente: Leal’ se haga aún más cuesta arriba.

No sé hasta qué punto es producto de un efecto contagio o si es cosa de ellos, pero los actores también están todos fatal. En algunos casos es difícil determinar si es cosa del pésimo uso que se hace de ellos en el guion o por su propio trabajo, pero Shailene Woodley, hasta ahora de lo poco rescatable de la saga, y Theo James deambulan con caras de no tener ganas de estar ahí, transmitiendo una molesta desgana que nos hace fijarnos aún más en los numerosos errores de la cinta.

Del resto sería un poco pérdida de tiempo resaltar lo mal que están todos ellos por separado, pero es fácil entender el motivo de que Miles Teller se sienta incómodo en esta saga, ya que su personaje representa todos los males de la función. Por su parte, Naomi Watts no empieza mal pero luego acaba perdidísima y la falta de factor sorpresa anula por completo cualquier posibilidad de que Jeff Daniels pueda hacer algo interesante con el suyo.

En definitiva, ‘La serie Divergente: Leal’ es peor que horrible. Piense en lo que piense de la película, no se me ocurre nada que no me haya desagradado por un motivo u otro y no me sirve el consuelo de que podría ser peor -aún tienen otra entrega para demostrarlo-. Por mi parte, os recomiendo huir de ella salvo que seáis muy fans de la saga y mejor dedicad vuestro tiempo a dar una oportunidad a la notable 'Bone Tomahawk' o incluso a la discreta 'Kung Fu Panda 3'.

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