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llévame a la luna

En 2010, el realizador francés Pascal Chaumeil estrenaba ‘Los Seductores’ (‘L’arnacoeur’) con Romain Duris y Vanessa Paradis, que suponía toda una sorpresa para la comedia comercial francesa y que tuvo grandes resultados a nivel internacional. Tres años más tarde, Chaumeil intenta repetir el éxito con ‘Llévame a la luna’ (‘Un Plan Parfait’), pero ni su explosiva pareja, ni su historia llega a convencer tanto como su predecesora.

En ‘Llévame a la luna’, una maldición persigue a las mujeres de la familia Lefebvre: el primer matrimonio siempre acaba en divorcio. Para evitarlo, Isabelle —una bellísima Diane Kruger— decide evitarlo encontrando un primer marido al azar con el que poder divorciarse para poder casarse con el que cree que es el amor de su vida en segundas nupcias. Obviamente, ese marido al azar —Dany Boon— la hará seguirle desde el Kilimanjaro hasta Moscú para conseguir conquistarle y casarse con él. Y obviamente, la película terminará como todas las comedias románticas que conocemos.


‘Llévame a la luna’ o al aburrimiento más absoluto

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Y es que si algo le falta a la nueva comedia de Pascal Chaumeil es originalidad y sorpresa y aunque intenta de contarla de forma diferente —la historia de Isabelle y Jean-Yves se la cuentan los familiares de la primera a una mujer despechada durante una cena— , ‘Llévame a la luna’ no consigue despegar y termina convirtiéndose en una comedia romántica más del montón. Se nota a la legua que Pascal Chaumeil quiere acercarse a la comedia romántica americano, corriendo el riesgo —y cayendo sin remedio— de perder la frescura y toque especial de las comedias francesas como el que consiguió transmitir con su anterior cinta.

Aunque tiene algunos momentos divertidos, siempre gracias a sus dos protagonistas de los que hablaremos más tarde, hasta las bromas y gracias de ‘Llévame a la luna’ resultan predecibles e insulsas y por lo tanto, aburridas. Y como buen acercamiento al cine americano, ‘Llévame a la luna’ padece de contar con bromas soeces y de mal gusto en los momentos más inesperados que no casan con el tono general en el que Chaumiel quiere meter al espectador desde la primera secuencia. Por todo esto, el espectador nunca consigue identificarse ni lo más mínimo con ninguno de sus protagonistas ni siquiera en los momentos más románticos del film.

Kruger y Boon, pareja con chispa

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Una pena, porque la pareja que forman Diane Kruger y Dany Boon podría llegar a ser explosiva gracias a su buena química, si la historia funcionara mejor y fuera más original. Serían algo así como una ‘Bella y la Bestia’ estrambótica y algo invertida. Toda una gran sorpresa ver a la guapísima Diane Kruger —tan etérea ella— soltándose la melena como cómica y comprobar que le sale tan bien. Y es que saber aguantar el tipo a un cómico de pro como Dany Boon no es fácil, pero la Kruger lo consigue.

A pesar del buen hacer y la buena química entre los dos protagonistas, ‘Llévame a la luna’ no merece la pena ni siquiera para pasearse un rato por Rusia o el Kilimanjaro. Bueno, quizás para una tarde de aburrimiento en casa y con nada —pero absolutamente nada— mejor que ver.

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