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Hablar de ‘Los extraños’ sin citar una cinta como ‘Ellos’, que pasó con más pena que gloria por nuestras carteleras hace un par de años, es casi imposible. La ópera prima de Bryan Bertino se parece demasiado a la de Xavier Palud y David Moreau (quienes terminaron sucumbiendo con ‘The Eye’) en argumento, atmósfera e intenciones. Ambas intentan realizar un retrato del mal en estado puro, alejadas de todos los efectismos del cine actual. Incluso ambas películas están inspiradas en hechos reales, aunque el film francés cogía un hecho (la aparición de un matrimonio muerto) y desarrollaba a partir de ahí una idea totalmente original, y que lograba ponernos los pelos de punta sobre todo en su parte final.

Me atrevería a decir que Bertino se aprovecha inteligentemente de la falta de memoria del público, o simplemente, de que muchos no habrán visto el film francés, y sí verán el americano, el cual por cierto está respondiendo bastante bien en taquilla allá donde se estrena, tanto que ya está en preparación una continuación, tal y como mandan los cánones del género.

‘Los extraños’ narra la estancia de un pareja en incipiente crisis en una casa de vacaciones en un lugar casi aislado. Pronto empezarán a ser acosados por unos extraños que les irán atemorizando cada vez más. Una premisa pequeña, escueta, que se alarga a lo largo de todo el metraje hasta la evidente y lógica resolución. Un minimalismo que Bertino extiende hacia su puesta en escena, con una planificación y un uso del formato scope ejemplar, y con una reiterada iteración, valga la redundancia, a repetir situaciones a lo largo y ancho de su ajustada hora y media.

Un tocadiscos, y una canción que no hace más que repetirse en el mismo una y otra vez, es la metáfora perfecta del director para reivindicar tiempos pasados, concretamente los tiempos de hace tres décadas, cuando films como ‘Halloween’, ‘Llama un extraño’, ‘La matanza de Texas’, e incluso un telefilm dirigido por John Carpenter (‘Someone´s Watching Me!’), con lo que tenemos repetición de director, llenaban las salas de los cines. Películas a las que Bertino recurre y evoca una y otra vez, una y otra vez, perdiendo en el proceso su propia identidad. Y es que da igual que su intención sea la de construir un film de horror con claves clásicas y rehuyendo clichés modernos, si durante todo el visionado jamás nos abandona una “extraña” sensación de déjà vu con su consiguiente cansancio y aburrimiento. Un aburrimiento que viene dado más por ese obsesivo mecanismo de referencias que por el argumento en sí.

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‘Los extraños’ hace hincapié en esa tendencia actual de convertir lo cotidiano en terror. Con unas pizcas del ‘Funny Games’ (otra referencia más) pero sin caer en la pedantería de Haneke, y aprovechando esa sensación de inseguridad imperante en los Estados Unidos después de los atentados del 11-S, Bertino nos ofrece un film sin explicaciones, sin motivaciones por parte de esos tres extraños que acosan a la pareja protagonista. Su espeluznante secuencia final, con los personajes frente a frente, revela lo insano de la propuesta. No hay un motivo, ni una razón posible para ejecutar el mal. Éste simplemente existe, y actúa.

‘Los extraños’ tiene un casting que no ayuda demasiado. Liv Tyler no molesta porque tiene a su lado a Scott Speedman, actor que es incapaz de sostener un primer plano, de los muchos que hay en esta película. No nos creemos su personaje precisamente por ser incapaz de transmitir el terror que puede estar sintiendo el mismo, lo que inclina la balanza en favor de la Tyler. Ambos actores hacen lo que pueden mientras el director los mete en la casa, los saca de ella, los vuelve a meter, los hace arrastrase por el suelo, esconderse, gritar (sobre todo a ella), acosados por tres personas a las que jamás les veremos los rostros, porque no se trata de seres deformados o maníacos locos escapados de un psiquiátrico, son absolutamente normales, ni siquiera su físico es imponente. El miedo que provocan, además de por como usan un hacha o un cuchillo, proviene también de sus máscaras inexpresivas, dos caretas y una especie de saco. Y yo me pregunto ¿para qué? ¿No hubiera sido más terrible y eficaz presentar a los personajes tal y como son?

‘Los extraños’ está por encima de lo habitual en el cine de terror que proviene del otro lado del charco. Pero eso no es suficiente. Y para colmo, el plano que cierra el film es absolutamente demencial, ilógico, incoherente y totalmente prescindible.

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