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Nikolaj Coster-Waldau y Jessica Chastain en una escena de Mamá

No suelo ver películas de terror. Me encantaban cuando era un crío, supongo que como a muchos de vosotros, pero llegó un momento en el que empezaron a resultarme repetitivas, absurdas, aburridas. Son casi todas iguales, abusan de los mismos trucos y limitan el guion, la puesta en escena y las interpretaciones para dar prioridad a los sustos y las muertes. Por lo general, la mayoría no tiene nada nuevo que ofrecer excepto contentar a un público fiel y fácil de complacer, que va al cine con mínimas expectativas, a pasar el rato y dar algún grito. Suelen ser producciones rentables, provocando que el género atrajera a profesionales mediocres, como si fuera fácil provocar miedo, y no han hecho otra cosa que seguir gastando clichés.

‘Mamá’ (Andrés Muschietti, 2013) despertó mi curiosidad por dos motivos: el primero, un reparto encabezado por Jessica Chastain —a la que todavía no le he visto una interpretación floja— y Nikolaj Coster-Waldau —uno de los actores más carismáticos de ‘Juego de tronos’ (‘Game of Thrones’, 2011-2013)—, y segundo, el éxito en las taquillas de Estados Unidos y España —aquí lleva tres semanas en el número uno—. Además tenía el buen recuerdo de la última del género que vi en el cine, ‘Sinister’ (Scott Derrickson, 2012), con la que ‘Mamá’ guarda algunas similitudes —ya digo que todas repiten las mismas ideas, pero claro, unas lo hacen mejor que otras—, por lo que decidí comprobar qué tenía que ofrecer este film producido por Guillermo del Toro.

Megan Charpentier e Isabelle Nélisse son las niñas de Mamá

Arranca estupendamente, con un prólogo en el que un hombre (Nikolaj Coster-Waldau) sospechoso de asesinato huye junto a sus dos hijas pequeñas, aparentemente tras acabar también con la vida de su esposa —sucede fuera de campo, excelente opción con tanta violencia gratuita—. Tras un pequeño accidente que deja el coche inservible, el padre se refugia con las niñas en una oportuna cabaña solitaria en mitad del bosque —muy original, sí—. Allí parece tomar conciencia de lo que ha hecho, y que no hay escapatoria. Pero antes de derramar más sangre, aparece “algo” en la oscuridad y se lo lleva. Pasan cinco años —al parecer nadie vio el coche…— hasta que al fin encuentran a las hermanas, que para sobrevivir han tenido que transformarse en poco menos que pequeñas (e inquietantes) bestias.

El tío de las niñas, Lucas (de nuevo Coster-Waldau, una decisión incomprensible que puede confundir al espectador), consigue la custodia de sus sobrinas gracias al apoyo de un psiquiatra, el Dr. Dreyfuss (Daniel Kash). A cambio, éste pide que Lucas y su novia, Annabel (Jessica Chastain), vivan con las pequeñas en una casa cercana a su consulta, para poder verlas y estudiarlas con regularidad, hasta que la situación se normalice y se consolide esta nueva familia. Annabel no comparte la ilusión de su pareja, no quiere ser madre y no sabe cómo manejar a las crías, pero acepta el compromiso y trata de adaptarse. Poco después de trasladarse a la casa, comenzarán a pasar cosas extrañas…

Jessica Chastain tiene miedo de Mamá

‘Mamá’ es la ópera prima de Andrés Muschietti (o Andy Muschietti), que debuta trasladando al cine su cortometraje homónimo, con la colaboración en el guion de su hermana Bárbara Muschietti (también productora) y Neil Cross. Uno de los errores que cometen al extender el relato es recurrir a las explicaciones y los subrayados, cuando es mucho más interesante dejar pistas y detalles por concretar, que sea el espectador quien complete la historia si lo necesita, de la manera que mejor encaje con su visión del film. Pero la mayor torpeza de los responsables de ‘Mamá’ es caer en los tópicos del género, recurriendo a imágenes, sustos y soluciones narrativas que hemos visto cientos de veces. El ridículo concepto de las sombras veloces que hacen RUIDO, la mujer de cabello largo grasiento que se retuerce de manera escalofriante…

Sin embargo, la elegante puesta en escena de Muschietti —hay una escena magnífica que divide el encuadre entre el pasillo y el dormitorio de las niñas, donde una de ellas está jugando con “mamá”…—, la intriga respecto al comportamiento de las niñas, una cuidada atmósfera y la convincente labor del reparto —en especial Chastain, que logra dotar de humanidad a un personaje torpemente escrito (llega un punto en que se limita a estar en la casa, asustada)— hacen de ‘Mamá’ un digno entretenimiento con algunos momentos realmente inquietantes. En la última media hora, aproximadamente, la película se tambalea, los personajes se comportan de forma incoherente y la narración queda enfocada al impacto del susto sonoro, pero el tramo se salva por la influencia de Del Toro en una conmovedora secuencia fantástica que resuelve este efectivo y terrorífico cuento de hadas.

3 estrellas

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