Mamma Mia!

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‘Mamma Mia!: La película’ es la adaptación al cine de un exitoso musical que toma las canciones del famoso grupo sueco ABBA para crear una comedia romántica en torno a dos mujeres, Donna y Sophie, madre e hija. La joven quiere casarse pero no sin antes descubrir quién es su padre, algo que ni su propia madre, encantada con su vida, sin un hombre a su lado, sabe con certeza. Hay tres candidatos y a los tres escribe la chica, sin decirles la verdad, sólo que están invitados a la boda. El conflicto está servido.

No lo voy a negar. Ver a Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgård riendo, bailando y cantando, y a Meryl Streep, Julie Walters y Christine Baranski viviendo y disfrutando cada canción de ABBA es un alegre espectáculo que tiene un gran valor. Quieras o no, se contagia, ese buen humor traspasa la pantalla y le llega al público. Eso sí, hay que matizar. Estoy seguro que habrá más gente a la que le habrá pasado como a mí, que asiste al film con una mezcla de indiferencia y desconexión. Y eso no significa que: 1) seamos unos amargados; 2) no nos gusten los musicales. Es otra cuestión. Es que ‘Mamma Mia!’ no es un gran musical ni tampoco una buena película.

Pero como digo, aun cuando la película empieza mal, ñoña, tontorrona, vacía, es difícil que la sonrisa no aparezca más tarde o más temprano, y que, ya sea consciente o inconscientemente, uno empiece a mover la cabeza, los pies y los dedos de las manos al son de la música. ‘Mamma Mia!’ es, en este sentido, una buena opción para ir al cine como cuando se va a un bar o una cafetería a tomar un refresco. Un simple y efectivo producto que en ese momento puede ser justo lo que uno necesita. También hay que tener en cuenta que esta película es ideal para cierto tipo de público, el que tiene, más o menos, la edad de los protagonistas (Streep, Brosnan y compañía), a los que cada vez tienen menos en cuenta, prefiriéndose los proyectos destinados a los más jóvenes.

Y dicho esto, vamos a ponernos un poco serios. Un poco, sí, que tampoco viene mal, a fin de cuentas los que han hecho la película también se han puesto serios en muchos momentos, ¿o es que no hicieron la película para ganar mucho dinero? Para pensar eso puedes reírte, pero prepararlo requiere mucho tiempo y seriedad. Planes. Contratar a gente. La adecuada. A tenor de los resultados de taquilla, las decisiones fueron correctas, y a pesar de tener que competir con la devastadora ‘El Caballero Oscuro’, el público no dio la espalda a la película de las canciones de ABBA.

Sin embargo, los resultados de taquilla no dicen nada sobre la calidad del producto. Dicen mucho sobre el acierto de los productores y sobre los gustos del público, pero nada sobre la calidad del trabajo del director, de los actores y de los demás profesionales que han participado en el film. ‘Mamma Mia!’ no es ni mucho menos un gran musical. Es injusto, y erróneo, comparar esta película con los grandes musicales clásicos de Hollywood, pero es cuando tenemos en cuenta títulos recientes, como ‘Moulin Rouge!’, ‘Chicago’ o incluso ‘Hairspray’, tampoco resiste la comparación. Otra cuestión es lo que han pretendido, o lo que podemos suponer que han pretendido. No hay más que ver los decorados o los limitados números musicales para darnos cuenta que no se quería realizar un musical a lo grande. Es, salvando las distancias, como la española ‘El otro lado de la cama’, para que os hagáis una idea. Nada de espectacularidad. Más bien parece un producto televisivo.

Es posible que para convencer a los actores para que hicieran el ridículo gastaron demasiado y no pudieron filmar todas las escenas en las localizaciones donde supuestamente ocurre todo. No habría estado mal. Como tampoco contar con otra persona más talentosa al frente de la producción. Y es que la inexperta visión de la directora Phyllida Lloyd, que debuta en el cine con este trabajo, disminuye la calidad de la obra. Lloyd será una maravillosa profesional en los escenarios de Broadway, pero en cine está un poco verde, no maneja adecuadamente todos los recursos que tiene a su disposición. Imagino que con el tiempo, si hace más películas, lo irá resolviendo. Porque otras facetas, como la dirección de actores, seguro que las domina.

El carisma y la simpatía que desprenden los actores le salvan la película. Brevemente, señalar que Pierce Brosnan lo intenta pero no lo consigue, y cuidado con sus canciones, es posible que salgáis del cine con los oídos malheridos. Colin Firth tiene un personaje bastante tontorrón y no se le ve implicado, pero su presencia es suficiente para cumplir con el trámite. De los tres posibles padres, el que mejor lo hace es Stellan Skarsgård, que hace lo justo para interpretar a su personaje y lo demás es simplemente pasarlo bien, lo que se nota mucho; también que es el mejor actor de los tres. El último “chico” de la función es Dominic Cooper, que tiene el papel del novio de la joven protagonista. Un actor de pacotilla que por el momento sólo se preocupa en mostrar su físico. Supongo que a las niñas que vayan al cine les parecerá un acierto que no lleve camiseta en muchas de sus escenas.

Por parte de las “chicas”, destacar por supuesto a Meryl Streep, la gran estrella de la película. Increíble lo de esta mujer, parece que la edad no pasa por ella, tiene una facilidad pasmosa para meterse al público en el bolsillo. También bordan sus personajes, secundarios pero jugosos, las actrices Christine Baranski y Julie Walters, las amigas de toda la vida de Donna. Por el contrario, la nota negativa, femenina, la pone la hija de Streep en la ficción, Amanda Seyfried. Insoportable de principio a fin, cursi y macriada, es la responsable de las peores escenas de la película, especialmente cuando comparte escenario con sus dos vacías amigas o con su llorica noviete. Menos mal que empiezan a sonar las canciones y poco a poco uno va recuperando la sonrisa.

Comedia musical de corto vuelo, con una historia simplona que es estirada sin demasiado talento, pero con una muy estimable capacidad para contagiar alegría y buen humor. Con divertidas actuaciones, ‘Mamma Mia!’ no deja de ser un entretenimiento correcto, especialmente destinada a los amantes de los musicales, a los fans del grupo ABBA y a los que no piden demasiado cuando van al cine, sólo pasar el rato sin aburrirse. Por cierto, no os vayáis tan rápido de la sala, hay sorpresita en los créditos.

  • En Blogdecine:

‘Mamma Mía!’, chiquitita alegría (crítica de Alberto Abuín)

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Comentarios

  • 1

    Buf… Si los mismos actores hacen "Like a Rolling Stone: La Pelicula", o "Suspicious Minds: La Pelicula", o incluso "Simply Irresistible: La Pelicula", entonces que me llamen. No tengo nada en contra de los músicales, pero ¿ABBA? Como si hacen una de Roxette…

  • 2

    Muy de acuerdo con Juan Luis, solo apunto que este musical en Broadway ha generado muchos otros del mismo estilo (verdad nacho cano), y aunque la peli no es de lo mejor, le ha ido estupendo en taquilla superando a las de estudios Universal de este verano que fueron mucho mas costosas y con estrellas como angelina jolie (wanted),hulk, la momia 3 y hellboy 2, y a nivel mundial esta a punto de los 500 millones algo que ni la chuleada Wall-e ha conseguido y para gustos los colores;parece que a nivel mundial hay mucha mas gente que prefiere ver a ABBA que a otros mencionados mas arriba!!

  • 3

    "Contagia" es la palabra adecuada, Juan Luis. El entusuasmo desmedido que provoca esta película sólo me la explico desde la hipótesis de una epidemia o, más bien, algo parecido al síndrome de Estocolmo. De hecho, al cuarto de hora de película yo me debatía entre dos posibles bochornos: el de seguir viendo la película o el de levantarme e irme, acaparando las miradas de todo el cine. Al final, el segundo bochorno fue mayor, así que me quede. Al cabo de una interminable hora de la NADA más absoluta, intenté consolarme a mí mismo intentando disfrutar de las canciones o de alguna cosilla suelta aquí y allá, intentando convencerme a mí mismo que no era para tanto, que lo importante era el buen rollo, que tenía cosas divertidas, que los actores (al menos ellos) parecían pasarla bien… Pero no era cierto, era puro síndrome de Estocolmo. Cuando volví a respirar aire fresco libre de azúcar volvían a mí las canciones (algunas destrozadas) metidas con calzador y a patadas en un argumento inexistente, esos escenarios presuntamente naturales que nunca antes se habían parecido tanto al cartón piedra, esos actores que sufren, ¡sí, sufren! Ya está bien de decir que la película respira alegría, el pobre Pierce Brosnan lo pasa MAL. En realidad, los tres actores ponen en algún momento cara de decir "lo siento, en realidad estoy aquí por la pasta", pero la expresión de angustia de Brosnan intentando cantar S.O.S. me sobrecogió hasta el punto de hacerme desear estar allí para ayudarlo a escapar de aquella isla diabólica haciéndonos una balsa con la piel de Meryl Streep. Con todo, podría disculpar todo eso de no ser porque esta película ha conseguido lo que jamás habría creído posible: hacerme dudar de la calidad de las canciones de ABBA. Tuve que volver a escuchar las canciones originales ese fin de semana para asegurarme de que todo seguía en su sitio.

    En fin, un abrazo a los que les ha gustado, que son muchísimos. Yo es que… aú

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