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Cartel de Monstruos University

En los últimos años, el estudio Pixar se ha encontrado con un problema al que tarde o temprano suele enfrentarse todo creador con auténtico talento; tras tocar techo, se le pide —e incluso se le exige— que vaya a más, que siga subiendo. Tenemos asumido como algo normal que si una película tiene éxito genere al menos una secuela —que luego es trilogía y hasta saga— pero, curiosamente, cuando esto lo hace Pixar se recibe de manera diferente, no se ve con buenos ojos, enseguida se habla de falta de ideas, de la presión de Disney por vender merchandising… Es como si estuvieran obligados a olvidar el formidable negocio que suponen sus obras y concentrarse en satisfacer a público y crítica con historias originales.

Y ni eso es ya suficiente, como demostró el escaso entusiasmo que despertó la estupenda ‘Brave (Indomable)’ (‘Brave’, Brenda Chapman, Mark Andrews, 2012) —mientras cosas tan convencionales como ‘Enredados’ (‘Tangled’, Nathan Greno, Byron Howard, 2011) son aplaudidas…—, se ha llegado a un punto en el que decepcionan si no llegan al nivel de sus trabajos más brillantes. ‘Monstruos University’ (‘Monsters University’, Dan Scanlon, 2013) compensa la falta de originalidad con un planteamiento inusual y jugoso, y aunque no podamos considerarla una nueva maravilla de Pixar, es divertidísima, emocionante y técnicamente espectacular. No se le puede pedir más.

Mike observa su carnet universitario

Si en ‘Monstruos, S.A.’ (‘Monsters, Inc.’, Pete Docter, 2001) descubríamos la sorprendente rutina laboral de Mike —voz de José Mota en la versión española, Billy Crystal en la original— y Sulley —Santiago Segura/John Goodman—, cuyo fantástico mundo dependía de la energía de los sustos provocados a los niños humanos, en ‘Monstruos University’ asistimos a la no menos extraordinaria fase previa, al estudio y el aprendizaje de la profesión de “asustador”, a la juventud y la madurez de los protagonistas. El viaje que emprenden los entrañables monstruos, y nosotros con ellos desde las butacas, es lo que cabe esperar del sello Pixar: un entretenimiento ejemplar para pequeños y mayores.

‘Monstruos University’ arranca con la niñez de Mike, cuando visita por primera vez la compañía de sustos y ve a los profesionales en plena faena. Son las estrellas que desean imitar los chavales. Tras un incidente que no pasa a mayores, uno de ellos regala a Mike la gorra que llevaba puesta, un recuerdo de sus años como universitario. Años después es Mike quien empieza a cumplir su sueño matriculándose en la misma universidad que su ídolo. El campus es gigantesco y excitante, repleto de toda clase de criaturas —tronchante la babosa que llega tarde a clase—. Hay numerosos guiños al film original y uno de los más graciosos llega cuando Mike conoce a su compañero de habitación —ojo al póster que tiene sobre su cama—; y no, no es Sully. De hecho, cuando se conocen, los protagonistas de ‘Monstruos, S.A.’ no se caen bien.

Sulley y Mike descubrirán su amistad tras un comienzo difícil

Mike es el alumno empollón, el introvertido que saca buenas notas, mientras que Sulley es el alumno popular, el extrovertido que odia estudiar; el primero domina la teoría, el segundo la práctica, asusta sin esfuerzo. Diversas circunstancias los llevan a competir por un legendario trofeo en compañía de un puñado de frikis-inadaptados que más que asustar dan pena. Una vez que Mike y Sulley entienden que deben funcionar como equipo, con ilusión, esfuerzo y un poco de suerte, podrán llegar lejos… La competición mantiene el interés como si se tratara de una película deportiva, mezclada con las particularidades de la historia y un logrado acercamiento al subgénero de la comedia universitaria, que por momentos recuerda a ‘La revancha de los novatos’ (‘The Revenge of the Nerds’, Jeff Kanew, 1984).

A esto hay que añadir un excelente acercamiento al terror en una de las mejores secuencias de la factoría Pixar; una lección de cómo funciona el miedo. ‘Monstruos University’ está cargada de acción y humor, sin parar, pero Scanlon maneja con habilidad el ritmo y nunca tienes la sensación de que están pasando demasiadas cosas sin que importe a quién le está ocurriendo qué. Aquí lo fundamental son los personajes; su identidad, su evolución, sus conflictos, lo que aprenden por el camino —los mensajes son claros sin cargar las tintas; atención al final, muy apropiado para la realidad española—. Son más humanos y carismáticos que los protagonistas de carne y hueso de la mayoría de los productos de entretenimiento actuales —ejem, Superman, ejem—. Así es una gozada implicarse en sus aventuras y le entristece a uno la despedida como si se tratase de auténticos amigos.

La inmersión es total, sin necesidad de 3D. “Solo” hace falta un guion elaborado, talento para narrar, amor por el cine —hay homenajes deliciosos (a ‘Carrie’, por ejemplo)— y un objetivo en mente: que el espectador disfrute de principio a fin. Misión cumplida, Pixar, otro año más. Y para redondear, siguiendo la tradición, antes de ‘Monstruos University’ se proyecta un cortometraje, ‘The Blue Umbrella’ (Saschka Unseld, 2013), que es una joya, un sencillo y romántico relato donde los objetos que nos rodean cuando salimos a la calle actúan de manera imperceptible para que dos paraguas puedan estar juntos. Ver para creer. No te lo pienses más, ve al cine y alégrate el día.

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