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Imagen con el cartel de 'Moonrise Kingdom'

En los últimos tiempos no es que abunden los nuevos directores norteamericanos dentro de un cine más o menos comercial que merezcan ser llamados autores. Seguro que un par de nombres que se repetirían mucho son los de David Fincher, Christopher Nolan o Quentin Tarantino por ser seguramente los más comerciales (y que nadie busque ningún sentido peyorativo a la palabra en esta ocasión). Paul Thomas Anderson sería otro caso a tener muy en cuenta y seguro que habrá algunos que defiendan como tal a realizadores como James Gray o Judd Apatow. La clave es que en su cine haya unas constantes que hagan especialmente reconocible una obra suya de la de cualquier otro, y uno de los casos más reconocibles es el de Wes Anderson, que hoy estrena en España ‘Moonrise Kindgom’.
 
Si uno ha seguido con atención la carrera del director de ‘Academia Rushmore’ (aún hoy su mejor trabajo), deberían ser bastante evidentes los puntos clave de su cine: Una desconexión de la realidad para crear un mundo propio en el que uno acepta sin problemas situaciones o reacciones (e incluso diálogos) de los protagonistas que en una película convencional serían una estupidez de mucho cuidado. También un carácter revertido entre menores de edad y adultos, es decir, los niños son extremadamente maduros para su edad y con una determinación a prueba de balas, pero los mayores han sufrido una evolución natural que les ha llevado a sufrir incontables traumas, afectados habitualmente por una alarmante alienación vital e incapaces de hacer valer su supuesta superioridad moral al carecer realmente de ella.

Varios de los protagonistas adultos de 'Moonrise Kingdom'

La familia y la relación disfuncional entre sus miembros es otro aspecto relevante, algo que, en ocasiones, está muy conectado con las dificultades en el plano amoroso de unos personajes un tanto desconcertantes sobre el papel, algo que suele derivar en una frustración que es la que lleva a los adultos a rozar, en muchos casos, el aislamiento social. Se podría sacar a relucir otros aspectos característicos de la obra de Anderson como la presencia recurrente de ciertos actores en su cine (algo que en el caso de ‘Moonrise Kingdom’ cumple a medias), pero esto no es un estudio sobre su obra, así que mejor certificar que estamos ante otra obra que entronca perfectamente con sus trabajos anteriores, pero, por fortuna, hay ciertas decisiones que permiten decir que estamos ante la que quizá sea su segunda mejor película.
 
Yo he sido el primero en criticar el reciclaje cinematográfico, algo que también sucede alguna vez dentro de la obra de un mismo autor, pero con ‘Moonrise Kingdom’ estamos ante algo distinto, ya que el continuismo y la madurez de Anderson le ha dado la confianza necesaria para no centrar la película en unos adultos cuya personalidad entre lo gris y lo absurdo, sino incidir de forma más abierta en cómo son los protagonistas de su cine cuando aún son niños. Además, Anderson consigue equilibrar el interés de ambos frentes para crear un cruce entre cuento y fábula en el que hay espacio para la comedia (hay momentos casi desternillantes), el amor, el drama y hasta el suspense. Todo ello coronado con un saber hacer ejemplar que me recuerda al caso de Alexander Payne (omitido deliberadamente en el primer párrafo) con ‘Los Descendientes’, es decir, mantenerse fiel a uno mismo con una cinta en la que seguramente hubiesen naufragado de haberla hecho en otro momento de su carrera. Y es que además también es la más bella, tanto en términos visuales (quizá su película más trabajada en esta faceta) como en otros aspectos como la notable banda sonora de Alexandre Desplat.

Suzy y Sam, los protagonistas de 'Moonrise Kingdom'

Sin embargo, la gran revelación de ‘Moonrise Kingdom’ son las actuaciones de los debutantes Jared Gilman y Kara Hayward, ya que es muy fácil para un intérprete no terminar de encajar en el universo de Wes Anderson (aquí el que está más cerca de caer en eso es un, eso sí, muy correcto Bruce Willis), pero ellos lo bordan en papeles más complejos (algo que también se extiende al resto de chavales que aparecen). Y es que, dentro de un límite, es mucho más difícil transmitir ser adulto siendo un niño que al contrario, y ellos transmiten total credibilidad en su peculiar relación amorosa. Anderson incluso llega a incidir levemente en aspectos sexuales sin que resulte forzado ni buscando ser escandaloso de forma gratuita.
 
De hecho, he de reconocer que me hubiese gustado que tuvieran algo más de protagonismo, ya que las excentricidades de los adultos no terminan de funcionar correctamente, pero no por la labor de los actores, sino porque no están convenientemente desarrollados (especialmente evidente en el caso de Bill Murray, Frances McDormand y Bruce Willis) y uno acepta sus rarezas por el gran trabajo del director en términos de ambientación en universo absurdo, pero eso no es una excusa para perdonar cualquier cosa. Hay dos grandes excepciones aquí: Los personajes de Edward Norton y Jason Schwartzman, el primero por la credibilidad que imprime a un personaje que estaba condenado a descarrillar, pero que él convierte en una de las mejores cosas de ‘Moonrise Kingdom’. Por su parte, Schwartzman es el ejemplo por autonomasia de actor ideal para Anderson, y él es consciente de ello, por lo que le regala el papel adulto más agradecido (y gracioso) de todos.

Imagen de 'Moonrise Kingdom'

En definitiva, ‘Moonrise Kingdom’ es una buena muestra de lo que el talento de Wes Anderson puede dar de sí al elegir una historia que potencie más sus virtudes a ciertos defectos estructurales dentro de su cine. Además, cuenta con un reparto de lujo al que, por regla general, permite brillar en determinados momentos de la función, aunque, y con mucho acierto, el protagonismo recae sobre dos debutantes que brillan con luz propia. Eso sí, es a la vez más aperturista para el público no muy afín a sus cintas anteriores y una notable muestra de madurez a la hora de ser fiel a sus principios. Muy recomendable, pero siempre teniendo en cuenta el tipo de película que es, algo que suele usarse para películas que buscan ser meros pasatiempos, pero que también resulta esencial en casos como el que nos ocupa.

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Otra crítica en Blogdecine: ‘Moonrise Kingdom’ es una delicia

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