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No es país para viejos

Estrenada el pasado 8 de febrero en España, ‘No es País para Viejos’, la penúltima película de los Coen, fue, como sabéis de sobra, la triunfadora de la recientísima 80ª edición de los Oscar. Con un reparto encabezado por Javier Bardem, Josh Brolin y Tommy Lee Jones, el film es una adaptación de la novela de Cormac McCarthy, lo que no impide que sea una obra 100 % de los Coen. Pero, bajo mi punto de vista, a pesar del éxito cosechado, no estamos ante la mejor película de los hermanos realizadores.

El argumento de ‘No es País para Viejos’ (‘No Country for Old Men’, 2007) gira en torno a un matón sin escrúpulos que va en busca de un maletín con 2 millones de dólares que ha desaparecido; alguien lo encontró por casualidad tras una matanza entre traficantes en un negocio de drogas que salió mal.

No es la mejor película de los Coen. No es ‘Fargo’, especialmente, a la que recuerda muchísimo. No es tampoco ‘Muerte entre las Flores’. Ni ‘Barton Fink’ o ‘El Gran Lebowski’. Estas cuatro son para un servidor las obras más inspiradas de los hermanos; las mejores, las dos primeras que he citado. ‘No es País para Viejos’ se queda, pues, en un segundo nivel, que calificaría como “sólo buenas”, con otras como ‘Sangre Fácil’ o ‘Arizona Baby’. Debajo, títulos más flojos, pero igualmente simpáticos, como ‘Crueldad Intolerable’ o ‘The Ladykillers’.

Digo que ‘No Country’ recuerda mucho a ‘Fargo’. En el tono, ese toque melancólico, esa sensación de pesimismo, la casi ausencia de música; en los grandes paisajes desérticos (ya sea de tierra o de nieve), desolados, que envuelven a los personajes; en la investigación policial, pues Frances McDormand y Tommy Lee Jones tienen roles similares, policías de pueblo más inteligentes de lo que aparentan (o quieren aparentar) y que se ven sorprendidos ante crímenes tan brutales; en ese personaje a lo “Terminator”, brutal, sanguinario, descontrolado, que en una película encarna Javier Bardem y en otra Peter Stormare. Y también son parecidas en el final, donde el policía de cada película intenta situarse en este “nuevo mundo” que poco a poco ha ido adueñándose de los tiempos que viven. En este aspecto, creo que ‘Fargo’ está mejor acabada, el discurso cala mucho mejor y el desenlace no parece un mero pegote para dar por terminada la historia de forma reflexiva.

He mencionado a Bardem. El suyo es, por supuesto, el personaje más fascinante de la película. Su Anton Chigurh será recordado en décadas posteriores, no me cabe duda. Es tan terrorífico que se queda grabado. Especialmente memorable resulta la secuencia en la que hace apostarse su vida al propietario de una tienda, te mete el miedo en el cuerpo sin apenas hacer nada, sólo con su mirada y ese tono de voz susurrante (el doblaje se lo ha cargado, al parecer). Su personaje es el mal tranquilo, es como un cáncer andante que va matando todo lo que se le pone por delante. Y lo que es más interesante, aunque se nos muestra como invencible, en realidad es como uno más, un ser humano débil y dependiente del azar. Esto se refleja en la secuencia en la que se cura una herida en la pierna, pero sobre todo en la que sirve de despedida de su personaje. Una extraña despedida del espectador, al que ha mantenido pegado a la butaca y abandona casi por sorpresa.

Le falta a ‘No es País para Viejos’ una mayor definición, a mi parecer. Intenta jugar a muchas cosas, pero en algunas se queda a medias (en otras es brillante, desde luego). Quizá el hecho de no contar con un claro personaje principal le perjudica. El personaje de Bardem no puede ser protagonista, no podemos identificarnos con él, es demasiado frío y diábolico; hay que temerle, a través de otros. El papel de Tommy Lee Jones, que siempre está fantástico, no acaba de estar integrado en la historia. Le falta protagonismo en la acción que involucra a Chigurh y ese monólogo que suelta al final suena bastante gratuito. El desenlace anticlimático tampoco le sienta bien a la película. Y no se entiende cómo los Coen despachan al personaje de Josh Brolin de esa forma, después de habernos tenido con él tanto tiempo. Destacar, por cierto, el trabajo de este actor, que parece que no deja de trabajar, lo vemos muy a menudo últimamente. Si sigue en este estado de forma, el año que viene lo nominan fijo. Y bueno, la parte cómica, también, está bastante forzada, reservada a cuando aparece el personaje de un flojo Woody Harrelson, no funciona.

De las cinco nominadas al Oscar como mejor película del año, era la mejor, pero está lejos del nivel de otros títulos del mismo curso cinematográfico, como ‘Bobby’, ‘Zodiac’, ‘American Gangster’ o ‘Cassandra´s Dream’, que debieron estar, al menos alguna de ellas, entre las cinco candidatas a la estatuilla dorada más preciada de todas. ‘No es País para Viejos’ es una buena película, violenta, dura, que invita a la reflexión, con interpretaciones notables, pero que no acaba de funcionar en su tercer acto, mareándose en ese camino que debería concluir en un gran final que no llega. Y eso siempre deja con un sabor de decepción.

  • Otras críticas de la película en Blogdecine:

‘No es país para viejos’, para quitarse el sombrero (por Beatriz Maldivia)

‘No es País para Viejos’, al servicio de Javier Bardem (por Alberto Abuín)

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