
Desde su inicio, he prestado atención a la carrera cinematográfica del televisivo Oriol Capel con gran interés. No quise perderme ni ‘Fuera de carta’ ni ‘Que se mueran los feos’ y tampoco he querido dejar escapar ‘No lo llames amor, llámalo X’ –que acaba de aparecer en Blu-ray–, siempre con la esperanza de que estas pelÃculas, concebidas con la única, muy sana y admirable intención de hacer reÃr, me reportasen la opción de pasar buenos ratos, como lo hacen las comedias para televisión en las que se bregaron los equipos artÃsticos y técnicos que ahora nutren estas producciones. No puedo decir, sin embargo, que haya obtenido en todas las ocasiones lo que esperaba de las pelÃculas, quizá porque, sin ser consciente de ello, activo un chip de mayor exigencia cuando veo cine o quizá porque, en efecto, están por debajo de la media de los capÃtulos de la serie en cuestión. He ido apreciando, además, una caÃda en la calidad, que puede deberse al decrecimiento del interés de los implicados por sacar un producto digno, a favor de otros intereses de cariz económico, basados en la rentabilidad.
‘No lo llames amor, llámalo X’ parte de una premisa que no desdeñarÃa rápidamente, como sà harÃan muchos, en cuanto les oliese a “otra comedieta española”. Por el contrario, encuentro que la idea de mostrar un rodaje de una pelÃcula porno ambientada en la Guerra Civil española –titulada ‘El alzamiento nacional‘– contiene inmensas posibilidades de hacer un humor quizá cabroncete, pero sin duda vigoroso. A la pandilla de actores, por muy televisivos que sean, no se le pueden negar tampoco las habilidades ni interpretativas ni cómicas: Mariano Peña, Adriana Ozores, Javier Gutiérrez, Paco León, Kira Miró, Julián López, Ana Polvorosa, Eduardo Gómez, Sophie Evans componen el reparto, al que hay que añadir la colaboración especial de Carlos Areces como Franco. ¿Qué ocurre, entonces, para que esta pelÃcula no aporte todo lo que cabrÃa esperar de ella?

Al igual que le ocurrÃa a ‘¿Hacemos una porno?’ (‘Zach and Miri Make A Porno’), ‘No lo llames amor, llámalo X’ toma un tema para adultos para acabar contando una historia blandita, romántica y, en este caso, dramática. Cansada estoy de criticar en las comedias que contengan el humor en su arranque o primera mitad, para disolver las posibilidades cómicas a partir de que la trama comienza a tomar un cariz distinto. ¿Es que el humor es solo una excusa y lo que quieren es contarme otra historia emotiva más? ¿Por qué no tratan de sostener las risas hasta el final? Esta incapacidad para mantenerse dentro del registro cómico es una tendencia muy extendida y quizá se deba a una intención de cerrar o redondear las narraciones con cierto empaque y con la sensación de que ha tenido sentido contar esa historia. Claro, lo difÃcil serÃa encontrar estos finales emocionantes y con sentido sin salirse del género de humor.
Asà que, como siempre, el film comienza con interés y nos regala una presentación de personajes bastante divertida, pintoresca y no por ello menos real –el frustrado rodaje del corto de Julián López consigue un genial retrato del autor engreÃdo–, pero se desfonda hacia la mitad, a partir del momento en el que ya se han acabado las sorpresas y todo la tela está cortada. Ciertas cuestiones de este comienzo y la ya comentada burla de la elección del a Guerra Civil como escenario de todo nuestro cine hacen que valga la pena ver esta pelÃcula con idea de echarse unas risas, si bien no son suficientes alicientes como para considerarla una gran comedia.

Tampoco es que espere encontrar en una comedia –de hecho, si la encontrase, probablemente, me descolocarÃa y me crearÃa rechazo– una realización estetizante y estilizada en la que todos los planos se luzcan y cada vez que haya un corte nos admiremos del encuadre siguiente y su fotografÃa. Pero un mÃnimo de corrección a la hora de componer o iluminar sà se le podrÃa exigir a un equipo técnico que ha dado como resultado una imagen más pobre que la de muchas series. La imitación del estilo documental con los movimientos de cámara resulta forzada y los planos del resto de la acción, siempre cercanos y con los fondos desenfocados, presentan otro tipo de artificialidad. Ya que se trata de un retrato de un director cutre, que se ha dedicado al cine porno y a rodar sin presupuesto toda su vida, podrÃa parecer adecuado optar por una estética feÃsta. Sin embargo, no estamos ante un John Waters o similar, que imite lo kitsch sabiendo muy bien lo que hace. Aquà pobreza estética queda lejos de ser intencionada.
En definitiva, nos encontramos ante una cinta que se ha quedado muy corta en lo que podrÃa haber significado. Contaba con posibilidades, como reflejar la cutrez de los rodajes, que podrÃa haber dado mucho más juego; parodiar el cine español de época, oportunidad desperdiciada igualmente en ‘Spanish Movie’; explotar el tema sexual de un modo menos infantil, etc… Los actores, en sus registros de siempre, pero amoldados perfectamente a sus personajes, aportan la vis cómica necesaria para sostener el tinglado. Es decir: contar, contaban con lo necesario. Pero los autores parecen haber reducido al mÃnimo sus esfuerzos y haberse conformado con lo primero que saliese de la idea, contando con que el tirón comercial ya lo tenÃan asegurado. ‘No lo llames amor, llámalo X’ se deja ver y tiene varios momentos simpáticos, no es material de derribo. Pero queda por debajo de sus posibilidades y de mis expectativas.
