'Pasado de vueltas', simpática parodia y un gran duelo entre Will Ferrell y Sacha Baron Cohen

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Ricky Bobby contra Jean Girrard

Suele ser el verano la mejor época del año para comedias ligeras, sin pocas pretensiones, pero muy refrescantes. Una alternativa, la del cine, que, personalmente, me suele convencer frente a otras más populares y masificadas. En este contexto se enmarca, perfectamente, ‘Pasado de vueltas’, una comedia que cumple con su propósito de hacerte pasar un buen rato en una sala de cine. Además, cuenta con el aliciente de un gran duelo entre Will Ferrell, genio cómico incomprendido en nuestro país y en cualquiera donde le doblen la voz, y Sacha Baron Cohen, cómico británico con gran talento para cambiar de acento. A ellos dos hay que sumar nombres tan conocidos (y de probada competencia) como John C. Reilly o Michael Clarke Duncan. Una apuesta segura para pasar un buen rato en el cine.

‘Pasado de vueltas’ cuenta la historia de Ricky Bobby, un amante de los coches y la velocidad, que consigue su primera gran oportunidad en la Nascar, cuando el piloto para el que trabaja hace una parada, en medio de una carrera, para comerse un sándwich de pollo. Ricky se siente como pez en el agua y logra un gran resultado, llamando la atención y ganándose el puesto de primer piloto en la escudería. Las victorias no tardan en llegar y Ricky no sólo va sumando títulos sino también miembros a su familia. Sin embargo, la llegada de un piloto francés, que lo ha ganado todo en la Fórmula 1 y ahora quiere competir en la Nascar, destroza en una carrera todo lo que Ricky había logrado. Éste, derrotado y humillado, se ve sumido en una crisis personal de la que tendrá que recuperarse si quiere volver a ser el mejor.


Hay un post reciente en este blog donde mi compañera Beatriz critica el cambio de títulos originales al ‘traducirlos’ al español, con resultados realmente lamentables (debe ser que los españoles no sabemos inglés). Pues resulta que ‘Pasado de vueltas’ es el título español para ‘Tadallega Nights: The Ballad of Ricky Bobby’. ¿Por qué no lo traducen tal cual? ¿Cómo se explica que hagan semejante tontería? Mejor lo dejo, que luego me tildan de incitador de polémicas y presentador oficial del show ‘Oféndanse, que es gratis’. Lo cierto es que el título no es lo único que han destrozado en España. No, ni siquiera es lo peor que han hecho. Me refiero, por supuesto, al lamentable doblaje español de la película. Ya sé que esto es volver a entrar en terreno pantanoso y que hay muchos que están comprobando las balas que les quedan, pero es que resulta desesperante la forma en que destrozan una comedia por cambiar las voces de los actores. A mí me parece todo un delito contra el arte en general, contra el cine específicamente y contra todo sentido común. Es como cuando colorean clásicos, asesinando la fotografía y destrozando la imagen de una película. ¡Por favor! Que se enteren de una puñetera vez. No somos imbéciles. Nos gusta el cine en su versión original. Algunos incluso sabemos leer. ¡Pongan versión subtítulos en español! Pero no mañana, ¿eh? ¡Ya!

Ricky Bobby en su salsa

Es imprescindible tener en cuenta, a la hora de enjuiciar ‘Pasado de vueltas’, quiénes son los máximos responsables de la misma: Adam McKay y Will Ferrell. Ambos firman el guión de la película, dirigida por el primero y protagonizada por el segundo. En varios medios escritos se hacen eco de la particular forma de rodar de ‘Pasado de Vueltas’, que funcionó estupendamente en la anterior comedia del dúo McKay & Ferrell, la divertidísima ‘El Reportero’. Básicamente, lo que hacen es pedir a todos los actores que, aparte de lo que viene en el guión, improvisen todo lo que puedan. De hecho, esto puede comprobarse en los créditos finales de la película, donde se muestran tomas falsas y escenas alternativas, en las que los actores cambian los diálogos para tratar de lograr mayor comicidad. Este método, cuya principal ley (según Ferrell) es ‘hazlo sin preocuparte si queda bien’, le proporciona a la película tantas ventajas como inconvenientes. ¿Ventajas? Muy evidentes: frescura, espontaneidad, credibilidad, etc. ¿Inconvenientes? Básicamente dos: falta de rigor y pérdida de coherencia argumental. Hay varias escenas en la película donde uno puede darse cuenta perfectamente de que McKay ejerce la misma condición que los espectadores, la de observador, dejando que los actores improvisen y hablen entre ellos, con la esperanza de que el resultado sea el apropiado. La más evidente y exagerada es la escena en la que Ferrell bendice la mesa en compañía de su familia y su mejor amigo. Alargada hasta decir basta, resulta incomprensible que, para dejarla hayan tenido que ‘cargarse’ bromas que aparecen en el trailer pero no en el montaje final (como el tapón de Ferrell a un paciente en silla de ruedas o la escena de la bañera en la que el francés se está depilando). Si no fuera porque hay fotos de él, cualquiera podría pensar que McKay no existe y que la película la ha rodado el propio Ferrell. No sería muy diferente.

‘Pasado de vueltas’ tiene un gran protagonista: Will Ferrell. Ya lo comenté en un avance de esta película, en este mismo blog, y es que si no conoces al cómico norteamericano, puedes olvidarte de ver esta película. Probablemente, la comedia te parezca muy floja y lo más razonable es que dediques el dinero a otra cosa o te eches a dormir una siesta (qué lujo). Desgraciadamente, por culpa del maldito doblaje, sólo se puede disfrutar de un 50% (más o menos) de la interpretación de Ferrell, un cómico cuya gran virtud es el uso de su portentosa voz; no en vano, en el famoso Saturday Night Live, donde es la estrella, ha interpretado a veces a un presentador televisivo con problemas para bajar la voz y que está siempre gritando (igualmente, algunos recordarán aquella parodia de ‘Matrix Relodaded’ que salió en los ‘MTV Movie Awards’ en la que Ferrell interpretaba a ‘El arquitecto’ y donde también había un par de bromas al respecto de su voz). Otra de las bazas del actor es la de adornar sus diálogos con palabras muy elegantes y extrañas para el personaje que interpreta en cada momento; Ricky Bobby es un americano medio, con inteligencia muy poco desarrollada, y, sin embargo, a veces se desmarca con algunas frases dignas de todo un académico de la lengua (como diría Damon Wayans en ‘El Último Boy Scout’). Por otro lado, no hay que ser un lince para darse cuenta de la intención crítica, de la burla, hacia los Estados Unidos, su estilo de vida, sus sueños, su televisión y sus deportes. Ferrell ha reconocido que ha usado el mismo tono de voz que borda para imitar a George W. Bush, con lo cual la parodia a los norteamericanos alcanza incluso hasta a su presidente. Ricky Bobby representa al mismo americano que representa Homer Simpson. Un tipo maleducado, bruto, sencillísimo, emocional, conservador, muy creyente y con pocas ideas inteligentes (suele ir asociado eso de creyente con las ‘pocas luces’, cierto). Aparte de eso, está orgullosísimo de ser norteamericano y de su cultura (basura). Más aún, en no pocas escenas, Bobby hace gala de la feliz ignorancia del norteamericano medio e incluso se alegra de ser objeto de tanta mierda comercial salida de las empresas más famosas y poderosas de los Estados Unidos. El que no quiera ver la parodia, o está ciego o tiene un serio problema a la hora de razonar.

Cal y Ricky Bobby

Si Ricky Bobby representa a los Estados Unidos (¡incluso sabe a América!), Jean Girrard representa a Francia. Si Bobby representa la cultura basura, Girrard representa lo más refinado y culto posible. Incluso, los guionistas se han tomado la libertad de convertirlo en un homosexual casado con un adiestrador de perros. Delirante y desternillante a partes iguales, Sacha borda su personaje. De hecho, lo más destacable de esta comedia es el duelo entre los dos grandes cómicos de la función, Will Ferrell y Sacha Baron Cohen. A lo largo del film tienen bastantes momentos de enfrentamiento y el diálogo verbal que mantienen es tan hilarante como el gestual, llegando a la cima en la parte final (cualquiera que ‘conozca’ a estos dos cómicos se la va a imaginar antes de que llegue, porque, realmente, no podía ser de otra forma). Igualmente, merece destacarse a John C. Reilly, un actor de los que suelen catalogarse como ‘eternos secundarios’, más acostumbrado a papeles serios o dramáticos y que aquí está irreconocible, en el papel de un tipo totalmente loco y bruto, pero de buen corazón. Debe habérselo pasado muy bien rodando esta película, porque ya ha firmado para volver a protagonizar otra con Ferrell. Por último, destacar a Gary Cole, que interpreta a Reese Bobby, el padre de Ricky. Este actor, ‘especializado’ en papeles cómicos, tiene un jugoso personaje al que saca el máximo partido, comportándose de forma irresponsable, grosera, maleducada, etc. Además, la historia le reserva la importante tarea de ayudar a su hijo a recuperar la autoestima. Las escena del colegio (insultando a la profesora y hablando a los niños de follar), la del puma Karen (se llama así) o cuando provoca que la policía persiga a su hijo, son risas aseguradas gracia a su presencia.

En definitiva, estamos ante una resultona comedia, fresca y veraniega, con momentos memorables (la escena de Ferrell corriendo ‘en llamas’, la del cuchillo en el hospital o el guiño a ‘Los Inmortales’) y una gran carga sarcástica que toma a los propios Estados Unidos como objetivo. Allí, a tenor de los resultados de taquilla, o tienen un gran sentido del humor o no se han dado cuenta. Aquí, como sale la bandera norteamericana, muchos ya no irán a verla. Eso sí, a ver la infumable ‘United 93’ (la cual ya ha sido comentada por mi compañero Red, que debe tener algún interés económico en la producción) o a la próxima ‘World Trade Center’ seguro que va todo hijo de Kubrick. Porque a todos nos gustó ver cómo los aviones destrozaban el orgullo norteamericano, lo reconozcamos ahora o no. Si es que ha gente muy retorcida y contradictoria. Y más cuando se trata de los norteamericanos, esos sucios patriotas, ¿verdad? En fin, que esto ya se acaba. ‘Pasado de vueltas’ no será recordada dentro de unos meses, pero estará en mi colección de dvds y en la de cualquiera que haya tenido la buena idea de descubrir (nunca es tarde) a Will Ferrell, uno de los mejores cómicos de la actualidad.

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