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Por fin solos

Casi ninguna persona se entusiasmaría ante la perspectiva de ver una película en la que lo único que sucede es que un grupo de personas busca a un perro desaparecido en las montañas… si no fuese porque es de Lawrence Kasdan, si no fuese porque los protagonistas son Diane Keaton, Kevin Kline, Dianne Wiest, Richard Jenkins y Sam Shepard. Más aún, si no fuese porque el perro no funciona más que como McGuffin, es decir, como excusa, para que se produzca lo importante: las catarsis de los personajes y la mejoría en sus relaciones. ‘¡Por fin solos!’ (‘Darling companion’, 2012), nos lleva hasta Beth (Keaton), en el momento en el que se despide de una de sus hijas y de su primer nieto. Aún le resta la pequeña, pero esta se casa un año después y el nido se queda vacío. Para Beth, que apenas encuentra compañerismo en su marido (Kline), lo único que llena su hueco es un perro que encontró en la autopista, al que llamó así: Freeway. El mundo de Beth se viene abajo cuando el animal se pierde, por lo que toda su familia se moviliza para encontrarlo. El guion, escrito por Lawrence Kasdan y por su esposa, Meg, que hacen sendos cameos en uno de los exteriores, está basado en un suceso real que vivieron cerca de su residencia vacacional en Telluride, Colorado –el rodaje, sin embargo, se llevó a cabo en Utah–.

Por fin solos

Como indicaba, no habría visto esta película si no la firmase Kasdan. No quiero insinuar con ello que, por tratarse de un importante guionista –‘En busca del arca perdida’, ‘El retorno del Jedi’, etc…–, todo se lo perdone; sino que, al tratarse de él, suponía que su creación ofrecería más de lo que aparenta. Sin embargo, esto solo es cierto hasta un punto pues, por mucho que entienda que lo relevante es lo que va por debajo y que, para contar lo que cuenta, este es el mejor resultado posible, no me desprendo de la sensación de estafa o quizá pasmo por haber visto 103 minutos consagrados a la búsqueda de un animal doméstico.

‘Rencuentro’ (‘The Big Chill’, 1983) contaba con menos trama, ya que, como ocurre en las cintas corales, la reunión de personajes constituía el argumento, sin necesidad de más historias. Pero la excelencia de los diálogos y la profundización en las psiques lo suplían todo, mientras que en ‘Por fin solos’ los conflictos se tornan demasiado frívolos, superficiales o mundanos. El intento es similar, pero no el efecto. Otra diferencia con respecto a aquella es la amabilidad del tono y la concesión al humor. Estos cambios, quizá propugnados por la adquirida edad del autor, lejos de suponer una mejora, convierten a la que nos ocupa en blanda y complaciente en exceso.

por fin solos

Las interpretaciones el verdadero bastión de ‘¡Por fin solos!’. No porque sean buenos actores que lo hagan bien, como se comenta otras veces. Por supuesto que lo son y lo hacen. Sin embargo, su aportación aquí no es dar una categoría ajena al film, sino sacar el mejor provecho de este, convertirlo en lo que es. El mismo guion, las mismas situaciones y la misma puesta en escena se percibirían por completo diferentes con otros intérpretes, especialmente en lo que se refiere a Diane Keaton y a Kevin Kline. Este último, con el personaje en teoría más negativo y soso, sorprende al contar con los momentos más provocadores de aplauso. Elisabeth Moss, Lindsay Sloane, Jay Ali, el también director Mark Duplass y Ayelet Zurer (‘Ángeles y demonios’) completan el reparto. La actriz israelí quizá es la única que se me antoja pasada de rosca, sobreactuada por completo, pero ya que la mayor parte del humor surge de su comportamiento, su personaje se puede entender –o tolerar– como un peculiar alivio cómico.

Conclusión

Si esta fuese una de esas críticas que indican para quién es adecuada la obra de la que se habla, la recomendaría a un público crecidito, ya que los chistes se refieren con frecuencia a achaques causados por la edad. Asimismo, me dirigiría a todos los dueños de perros o los amantes de esta especie, pues varios de los momentos emotivos o graciosos los provoca el “querido compañero” del título original. Según el falso silogismo, ninguna señora madura con perrito debería perdérsela. La firma de Kasdan no pasa inadvertida, tampoco así las participaciones de grandes monstruos de la comedia y, si bien ‘¡Por fin solos!’ puede que no marque a nadie, pero su optimismo y buenas intenciones trabajarán arduamente para mitigar la constancia de haber visto un film prescindible. Conseguirá agradar o convencer a quienes vayan con las expectativas lo bastante bajas.

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