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Muchos ya sabéis que Quentin Tarantino no es santo de mi devoción. Sólo ‘Reservoir Dogs’ me parece un film ejemplar, y las que me parecen sus peores películas, ‘Kill Bill’ y ‘Death Proof’, las aguanto gracias a las presencias de Uma Thurman y Kurt Russell. El resto, aunque no termina de llenarme, tiene cosas interesantes. Así que, visto desde cierto punto de vista, puedo disfrutar en la medida de lo posible de un director, que independientemente de que nos parezca bueno o malo, o un genio, ha sabido descubrirnos cosas que estaban destinadas a perderse en el olvido. Que sí, que luego se aprovecha de ellas para crear su propio universo, pero en nuestra mano está el preocuparnos e investigar un poco y dar con la infinidad de referencias que llenan su cine.

‘Punto límite: Cero’ (‘Vanishing Point’, 1971) es una de esas referencias, objeto de una conversación en ‘Death Proof’, con la que el film dirigido por el televisivo Richard C. Sarafian guarda más de un parecido. Guillermo Cabrera Infante, autor de uno de los libros de cine más insoportables que he leído en mi vida, ‘¿Cine o sardina?’, fue el que escribió su guión.

‘Punto límite: Cero’ narra las correrías de un conductor de coches, que tiene que llevar un Dodge del 70 de Colorado a Frisco en un tiempo récord. Como sin duda violará todas las leyes de tráfico conocidas y por conocer, Kowalski, que así se llama nuestro protagonista, tendrá que esquivar todos los posibles obstáculos que encuentre, sobre todo, un montón de policías que tendrán como único objetivo el atraparle. Pero Kowalski tiene un amigo en las ondas, un locutor de radio ciego, que le guiará gracias a que escucha la frecuencia de la policía.

La película responde a la moda de principios de los 70 de realizar films en las que las persecuciones automovilísticas estaban a la orden del día. Recordemos que es el año de ‘Contra el imperio de la droga’, y que tres años antes, ‘Bullit’ con Steve McQueen al frente, hizo saltar la liebre. En ‘Punto límite: Cero’ la mayor parte de la acción transcurre con un coche en pantalla, siendo perseguido por más coches o motos. Dichas escenas, sin ser un prodigio, están muy bien filmadas y verlas hoy día, cuando las persecuciones necesitan de dos millones de plano por segundo, es toda una experiencia. Los paisajes del estado de Nevada son maravillosamente fotografiados, y en cierta medida son un personaje más de la película, acompañantes de un solitario con una única misión entre ceja y ceja.

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Precisamente uno de los aciertos del film es la utilización de la historia para describir la soledad, una soledad mostrada en este caso por la incursión de flashbacks que ayudan a que entendamos al personaje central, a través de experiencias vividas en multitud de trabajos pasados en los que nunca encajó. Un inadaptado social que corre y corre hacia ningún sitio huyendo de todo y de todos. Los ecos de Vietnam son bien visibles en el film. Barry Newman, en un papel para el que Sarafian quería a Gene Hackman, da perfectamente el tipo. Parco en palabras, preocupado sólo por lo mínimo, logra expresar más de lo que parece a simple vista, gracias a un conseguido hermetismo. A su lado, aunque nunca lleguen a verse, su amigo en las ondas, un ciego que le guiará (verdadera ironía del guión), consigue igual relevancia que él gracias a la presencia de Cleavon Little, actor de comedia, pero con un innato talento dramático. A través de el y su programa de radio, la película despliega todo el abanico musical que ayuda a esa descripción de soledad antes comentada. Canciones muy adecuadas para oír en carretera.

Pero ‘Punto límite: Cero’ no las tiene todas consigo. Su esquematismo argumental le pesa demasiado, a veces da la sensación de que todo esto hubiera quedado muy bien en un corto. También existen algunas decisiones incomprensibles, como su seco final, que nos deja con la misma cara de atónitos que a muchos de los personajes que lo presencian. Por otro lado, el montaje en algunos momentos parece no pegar ni con cola. Aún así ‘Punto límite: Cero’ es un film disfrutable y ameno, y perfecto modelo de la década de los 70.

No, no está editada en dvd en nuestro país.

Actualización: sí, sí lo está (la prisas nunca son buenas) Hace menos de dos meses la Fox la editó en la colección, si se le puede llamar así, Promolíder, a un precio ridículo.

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