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Cartel de '¡Rompe Ralph!'

Los clásicos animados de Walt Disney han sido parte vital de la infancia de prácticamente cualquier niño, pero la compañía llevaba varios años a la deriva, sin saber cómo volver a conectar con el espíritu que la encumbró. La primera década de este siglo XXI fue especialmente lamentable con el estreno de títulos tan olvidables como ‘Salvaje‘ (The Wild, Steve ‘Spaz’ Williams, 2006) , ‘Chicken Little‘ (Mark Dindal, 2005) o ‘Zafarrancho en el rancho‘ (Home On The Range, Will Finn y John Sanford, 2004) – tendría muchos problemas para elegir entre ambas, pero las dos últimas posiblemente sean los peores clásicos Disney jamás hechos- .

Sin embargo, ya a finales de la pasada década se notó una cierta recuperación que parecía haber alcanzado su punto álgido con la simpática ‘Enredados‘ (Tangled, Nathan Greno y Byron Howard, 2010). El estreno este pasado 25 de diciembre de ‘¡Rompe Ralph!‘ (Wreck-It Ralph, Rich Moore, 2012) viene a demostrar que eso era incierto y también que Disney aún puede ponerse al día dándonos grandes películas que nada tienen que envidiar a sus títulos más emblemáticos.

Actualizando el estilo Disney

Los villanos de '¡Rompe Ralph!'

El estilo moderno tomando como base el mundo de los videojuegos ha sido uno de los grandes reclamos de ‘¡Rompe Ralph!’, algo que alcanzó su mayor esplendor con la aparición del primer tráiler, donde podíamos ver que conocidos personajes de ese mundillo iban a tener breves apariciones en la película. El hype de muchas personas se disparó como resultado de ello, casi esperando que luego no tuviera nada que ver con las líneas maestras del toque Disney, pero ya os digo que ‘¡Rompe Ralph!’ no es otra de esas cintas animadas a las que hay que poner la odiosa apostilla de que parece hecha por Pixar.

El problema es que el sello Disney está tan de capa caída que intentar defenderlo como algo que puede ser positivo es una tarea bastante complicada, pero luego la gran mayoría recuerda con mucho cariño títulos como ‘El rey león‘ (The Lion King, Rob Minkoff y Roger Allers, 1994) o ‘El libro de la selva‘ (The Jungle Book, Wolfgang Reitherman, 1967). Esta doble moral debería acabarse con el estreno de ‘¡Rompe Ralph!’, ya que mantiene las líneas de muchas producciones previas – un protagonista algo perdido mentalmente que la pifia y tiene que pasar por múltiples penurias para intentar arreglarlo-, pero con una capa de modernidad para resultar más llamativa a la juventud actual.

Los pobres de '¡Rompe Ralph!'

Sería muy hipócrita por mi parte el negar que fui el primero en disfrutar con la abundancia de referencias durante el primer acto, pero no deja de ser un elemento secundario para una puesta al día del sello Disney. Son ya varias las producciones que venden al espectador la prometedora idea de que el villano es el gran protagonista, pero a la hora de la verdad van rebajando eso progresivamente hasta llegar a un desenlace blandito y contraproducente, pero eso no sucede en ‘¡Rompe Ralph!’. No habéis oído mal, y es que Ralph no es un villano, pero sí un incomprendido que está cansado de que, con la excepción del resto de malvados de otros videojuegos, todos lo rehuyan. Eso se establece desde el minuto 1 de metraje, progresando la historia a partir de ahí con coherencia, buen gusto – nada de demonizar al héroe del juego de Ralph, algo que muchos hubieran hecho- y, no procede negarlo, el tono característico de Disney. Habrá detalles más ligeros, apuntes oscurillos – jamás creí que llegara el día en el que viese en una producción suya cómo se sacaba un corazón del cuerpo de alguien-, pero la moraleja final es inevitable, y también que la historia camine por un terreno que habrá quien pueda ver como decepcionante, pero era lo que ‘¡Rompe Ralph!’ demandaba.

La personalidad propia de ‘¡Rompe Ralph!’

Uno de los grandes logros de ‘¡Rompe Ralph!’ es que cuenta con la presencia en la silla de director de Rich Moore, un veterano curtido en las edades de oro de dos grandes series como ‘Los Simpson‘ y ‘Futurama‘ que participó en la creación de una historia luego desarrollada por Phil Johnston y Jennifer Lee con estilo y coherencia. No me cabe duda de que la premisa de ‘¡Rompe Ralph!’ es un cruce entre el mundo de los videojuegos – en concreto de esas maquinas que había en salas de juego, algo en decadencia en nuestros días-, ‘Monstruos S. A.‘ (Monsters Inc., Pete Docter, Lee Unkrich y David Silverman, 2001) – presuntos villanos que demuestran no ser lo que el tópico les ha adjudicado- y ‘Toy Story‘ (John Lasseter, 1995) – una parte clave de nuestra infancia que en realidad está viva-, pero en esta ocasión los humanos carecemos de toda importancia – en muchas ocasiones sólo servimos para molestar-, ya que la clave es su universo, vistoso, repleto de posibilidades y suficientemente variado para incluso jugar con diversos conceptos, ya sea para introducir algunos giros de guión o para explorar ideas interesantes como el destino de los personajes de videojuegos olvidados ya por todos.

Los protagonistas de '¡Rompe Ralph!'

En las producciones animadas se suele pasar muy por encima en el trabajo vocal de los actores, pero es tal el acierto en el caso de ‘¡Rompe Ralph!’ que llamar la atención sobre el perfecto ajuste entre el movimiento de los labios de los personajes y los diálogos de los actores es casi intrascendente al lado del maravilloso trabajo de John C. Reilly y Sarah Silverman como los dos personajes principales. El resto de intérpretes también cumple a la perfección, pero no quería dejar de comentarlo.

También ayuda lo suyo el excelente trabajo en los diseños de los mismos, ya que, al contrario que pasaba en la, pese a todo, muy disfrutable ‘El origen de los guardianes‘ (Rise Of The Guardians, Peter Ramsey, 2012), todos ellos están cuidados hasta el más mínimo detalle, cuidando la disposición de colores, texturas, expresiones faciales y demás elementos para evitar que se conviertan en seres intercambiables, pues aquí todos tienen su puntito de carisma y varios momentos para cautivar al espectador de una forma u otra – el más problemático es el traumático pasado de una de ellas, pero hasta de ahí consiguen sacar pepitas de oro del humor- . En ‘¡Rompe Ralph!’ todos los personajes importan y eso se nota en el mimo y la dedicación llevada a cabo para todos ellos.

La animación es a su vez extraordinaria y con mucha personalidad, ya que no tiene problemas en variar según el escenario en el que transcurra la acción, algo que también se traslada a sus protagonistas, donde sólo se echa en falta que alguno de ellos tuviera en todo momento un look que nos retrotrajese a los videojuegos en 8 bits. Todo ello puede chocar con una historia en realidad bastante sencilla, pero no hay que confundir sencillez y simpleza, un mal que en ningún momento hace acto de presencia.

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En definitiva, ‘¡Rompe Ralph!’ es una muy buena película y un gran entretenimiento para gente de todas las edades, ya que se respetan varias convenciones de las producciones animadas Disney, pero eso nunca debería ser un problema si hay alguien con talento detrás. Personajes carismáticos, referencias y chistes efectivos, estupendo trabajo de animación, logrado y consecuente desarrollo de la historia para convertirla un gran espectáculo con el que pasarlo en grande no recordando lo grande que fue Disney, viviéndolo. Espero que no lo estropeen en la secuela ya confirmada.

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