'Salidos de cuentas', el antipático y el raro

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Peter: Tengo que volver a Los Angeles.

Agente: ¿Has visto la película Forrest Gump? Él cruzó todo el país y era bastante estúpido. Tengo fe en ti.

Hay veces que por la razón que sea, el cuerpo te pide una comedia, y una simple y alocada a poder ser. Recientemente tuve uno de esos días, solo me apetecía algo liviano, y entre las pocas opciones disponibles (una cosa es pasar el rato y otra muy diferente ser insultado), me decidí por ‘Salidos de cuentas’ (‘Due Date’, 2010), que acaba de salir en DVD en nuestro país. No me interesó cuando se estrenó en los cines, por el tráiler parecía un desafortunado spin-off de ‘Resacón en Las Vegas’ (‘The Hangover’, 2009), que es una película que a mí no me entusiasmó en absoluto, pero como digo, en otras circunstancias, no pintaba tan mal la idea de ver una desmadrada buddy movie de carretera con Robert Downey Jr. intentando soportar a Zach Galifianakis durante una hora y media. Supongo que, dentro de unos límites razonables, cada película tiene su momento.

Llama la atención que para construir el guion de ‘Salidos de cuentas’ se haya requerido el trabajo de hasta cuatro profesionales, Alan R. Cohen, Alan Freedland, Adam Sztykiel y Todd Phillips, que es también el encargado de dirigir la película. La historia gira en torno a dos personajes de caracteres muy diferentes y un largo viaje a contrarreloj, que dará lugar a todo tipo de absurdos, conflictos y desvaríos. La excusa para el trayecto es que el arquitecto Peter Highman (Downey Jr.) va a ser padre, pero su mujer, que sale de cuentas en solo cinco días, se encuentra en la otra punta del país. El plan de Peter, que lo tenía todo previsto, se va al traste desde que se cruza en su camino el extravagante Ethan Tremlay (Galifianakis), un aspirante a actor cuyo mayor sueño es participar en la serie ‘Dos hombres y medio’ (‘Two and a Half Men’). Tras un desafortunado malentendido, ambos son expulsados del vuelo que debía llevarles a Los Angeles. Cuando además Peter descubre que ha perdido la cartera, su única opción es subir al coche que ha alquilado Ethan, quien le ofrece amablemente un sitio, y tratar de llegar al hospital antes de que su esposa dé a luz. No será fácil…

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Una película de estas características, más que un gran guion o una brillante puesta en escena (por otro lado, unos extremos improbables hoy en día), necesita una pareja protagonista que se compenetre a la perfección, que tenga química, que pueda dar lugar a una especie de complicado romance (sin sexo), con constantes peleas y reconciliaciones que los acercan más y más, hasta que se dan cuenta que se necesitan, que ha surgido algo especial entre ambos. ‘Salidos de cuentas’ funciona porque la pareja que forman Downey Jr. y Galifianakis funciona. Sus personajes están hechos a medida, los conocen sobradamente, saben cómo piensan, cómo hablan, cómo actúan y reaccionan; en definitiva, cómo hacerlos creíbles y espontáneos. Especializado en la comedia, Phillips deja espacio a sus estrellas para que puedan moverse con libertad, y como si de un dios caprichoso se tratase, se limita a crearles dificultades que ponen en evidencia sus notables diferencias, lo que da lugar al constante conflicto, y a la risa.

Desde luego, esto no es (y hay plena conciencia de ello) una elaborada comedia, un relato cuidado con esmero, es un producto simple con pretensiones simples, y así debe verse; la gracia es ver cómo aguanta uno de los protagonistas al otro, más que si llegan a tiempo o no. A grandes rasgos, el personaje de Downey Jr. es un triunfador y un capullo. Es un tipo egocéntrico, antipático, irascible y celoso, entre otras cosas; debería caer mal, pero lo encarna uno de los intérpretes más carismáticos del planeta, así que resulta simpático incluso cuando escupe a un pobre perrillo herido. Por su parte, el de Galifianakis es casi una repetición del que interpretó en ‘Resacón en Las Vegas’, un niño grande muy raro; resulta insoportable a veces, pero se le disculpa porque no puede evitarlo, es su naturaleza. Es uno de esos personajes que todavía mantienen la ingenuidad y los sueños de juventud, que se resisten a madurar, algo en lo que Phillips puede considerarse un especialista, tras filmar ‘Road Trip’, ‘Old School’ (‘Aquellas juergas universitarias’), la de Las Vegas y la que nos ocupa. Ahí debe residir la clave de su éxito, y es que este tipo de roles son muy populares en Estados Unidos, parecen encajar muy bien entre el público, que se lo pasa bomba cuando los cómicos de moda (Adam Sandler, Will Ferrell, Galifianakis) protagonizan comedias de estas características.

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En cierta manera, la relación entre Peter y Ethan puede verse como un conflicto entre la madurez y la inmadurez personificadas, llevadas a extremos simplistas; el primero es tan serio y estricto que parece siempre a punto de explotar, mientras que el otro se deja llevar por las circunstancias, reacciona a lo inmediato, y cree que todo es posible. Ninguno de los dos representa la opción perfecta, como queda demostrado a lo largo del viaje. Es una pena que no se exprimieran más las posibilidades del guion, recurriendo a situaciones caprichosas, bromas que se repiten (el caminar de Ethan), vagas conversaciones y secundarios de escasa entidad que parecen sacados de la manga (como los de una desaprovechada Juliette Lewis o un desganado Jamie Foxx). Tampoco son capaces de aprovechar el asunto más delicado que surge a lo largo de la trama, la posible infidelidad de la esposa de Peter (el florero Michelle Monaghan), o mejor dicho, la inseguridad de éste. Pero como dije, hay que ver ‘Salidos de cuentas’ como lo que es, y por fortuna es suficientemente eficaz como para tenerle a uno entretenido, con el plus de ver a un grande como Downey Jr. enfrentado a un ciclón de situaciones disparatadas.

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