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La primera escena de terror en Silent Hill

Siempre que se estrena una película cuyo origen es un videojuego (por si hay algún despistado: éste es el caso) hay un sector al que la crítica le sienta mal y despacha el tema con un ‘no saben de lo que hablan, no han jugado al videojuego’. Esta respuesta es tan poco razonable como la que alguien soltara diciendo que si no te lees el guión, no puedes apreciar una película, porque no conoces el origen (¡la de novelas que habría que leer antes de opinar sobre sus respectivas adaptaciones!). ‘Silent Hill’ es una adaptación de un videojuego pero debe ser valorada como película, no como subproducto de la franquicia de Konami. Ahora bien, dicho esto, cabe destacar que hay otro sector que castiga las adaptaciones de videojuegos porque el origen es un producto para que los jóvenes (en general) maten el tiempo. Algo tan poco artístico como un juego de videoconsola no puede generar nunca nada artístico que lo adapte. Mejor un libro, aunque sea malo. Y por ese razonamiento, se hunde el barco antes de subir en él. Tanto la actitud de estos señores, hasta las orejas de prejuicios, como la de los fieles ‘jugadores’, incapaces de separar las relgas de cada juego, son perjudiciales y pueden nublar la vista de un espectador ajeno a ambos sectores. ‘Silent Hill’ no deja de ser una película de terror, corriente y sin pretensiones (más allá de las económicas) y es así como hay que valorarla.

‘Silent Hill’ cuenta la (simple) historia de una madre que quiere conocer el motivo de las pesadillas de su hija adoptada, la cual sufre de insomnio y, por ello, tiene comportamientos extraños (como dibujar iglesias). Para lograrlo, decide que debe ir a un lugar llamado Silent Hill (gran idea), pues su hija lo menciona obsesivamente mientras duerme. Su marido decide, valientemente, quedarse en casa y esperar a que ambas regresen. A pesar de dificultades como una policía curiosa o una carretera cortada, la madre y la hija llegan a Silent Hill tras sufrir un leve accidente con el coche. La niña desaparece y esto origina la trama principal de la película pues la madre saldrá en su busca, sola, en un pueblo fantasma lleno de criaturas horribles.

El francés Christophe Gans es el responsable de adaptar al cine el videojuego de Konami que revolucionó el género del ‘survival horror’. Este cineasta se ganó un cierto prestigio con la realización de la elegante y vacía ‘El pacto de los lobos’, aunque casi nadie se acordaba de su bodrio anterior, ‘Crying Freeman’, y su designación tranquilizó a la legión de fans que tiene Silent Hill en todo el mundo. No seré yo quien diga lo contrario. De hecho, ésta es su mejor película. Aunque esto no es nada extraordinario, viendo sus dos anteriores obras. Gans repite sus errores pero mejora en sus virtudes, aunque bien podría deberse a que el proyecto se lo pone en bandeja. ‘Silent Hill’ conserva la misma belleza visual de ‘El pacto de los lobos’ y, en general, un similar recargamiento formal, pero también su deficiente ritmo, provocando un severo daño a la narración. A este déficit hay que sumarle un guión pésimo, obra del impresentable Roger Avary, famoso por compartir el guión de ‘Pulp Fiction’ con Tarantino. Los diálogos son lamentables durante casi toda la película, llegando a producir vergüenza ajena en alguna escena (como la de los maullidos o cualquiera con Kim Coates en pantalla). Eso aparte de la ridícula explicación de todo lo misterioso que acontece en Silent Hill, tan absurda que provoca justo el efecto contrario al deseado: la risa.

En el terreno interpretativo, destaca Radha Mitchell, al llevar todo el peso de la película y ejercer de puente entre el espectador y lo que ocurre en pantalla. Su interpretación es correcta y sólo tiene algún momento flojo hacia el final, cuando el guión la obliga a soltar burradas para ganar la partida a sus oponentes. Resulta curioso como vuelve a cumplirse el tópico de que toda protagonista de película de terror tiene que aparecer siempre muy guapa y, sobre todo, con los pechos bien marcados, independientemente de la actriz de turno. Este topicazo llega a ser aún más evidente cuando entra en escena una policía cuya gran delantera está tan apretada por el uniforme que le llega casi al ombligo (Laurie Holden). Pero bueno, no seré yo quien me queje, que lo haga otro (u otra). En cuanto a Sean Bean o Deborah Kara Unger, simplemente están, él más que ella, pero para el caso es lo mismo. Se plantan delante de la cámara y ponen cara de circunstancias. Nadie les recordará por esta película, eso seguro.

Encerradas en Silent Hill

Y paso ahora a comentar lo mejor de ‘Silent Hill’. En pocas palabras, tiene algunas escenas verdaderamente logradas, angustiantes. Gran parte de ‘culpa’ la tiene la inquietante banda sonora y una fotografía sobresaliente. Particularmente, me quedo con tres escenas que me parecieron brutales (no recomiendo leer lo que viene ahora si no se ha visto la película): la primera vez que la protagonista se interna en las profundidades de Silent Hill, bajando las escaleras y recibiendo la visita de los primeros seres aterradores; toda la escena en los servicios, con ese monstruoso ser deforme que sale arrastrándose; y, en último lugar, la aparición y el ataque de la enorme criatura con la menos enorme espada y una pirámide por cabeza. Dejando a un lado el acelerado y ridículo final, la película consigue transmitir el miedo que viven los personajes y ahí es donde radica su mayor logro. Lo cierto es que ‘Silent Hill’ es una película encorsetada por las concesiones necesarias para satisfacer al público masificado al que va destinada. Necesidades que los productores o jefazos de turno intuyen y sólo el éxito económico puede darles la razón (sólo buscan eso, está claro). Al parecer, no tenían razón del todo, pues la película no está funcionando tan bien en taquilla como para calificarla de gran éxito (según mis fuentes). Eso sí, si no fuera porque, irónicamente, muchos de los destinatarios de este producto comercial no quieren pagar la entrada del cine (para invertirlo en el botellón, claro) pero sí verla en el pc y opinar luego sobre la escenografía y la fidelidad de la adaptación, el montante económico sería mayor. No es que me afecte, pero es un aspecto a considerar.

En definitiva, una entretenida película de terror, fallida en su intento de destacar por encima de la media, bastante tópica, lastrada por un pésimo guión, donde destaca la increíble labor de ambientación (la gran baza del origen de la película) de un universo grotesco, cuya cima se logra en algunas escenas impactantes, que cortan la respiración. Una lástima, porque hay momentos realmente buenos y el planteamiento inicial (parecía que) daba para más. Es posible que haya secuela y es posible que sea mejor. Sólo tienen que centrarse en lo que más interesa (el terror) y olvidarse de tanto tópico y explicaciones finales. Hay material para más y mejor.

En Blogdecine | Otra crítica de ‘Silent Hill’

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