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Imagen con el cartel de la película 'Sinister'

Este pasado 31 de octubre, aprovechando la llegada de la noche de halloween, llegó a los cines españoles ‘Sinister‘ (Scott Derrickson, 2012), una de las propuestas más ambiciosas de cine de terror, algo que ya comenté en su momento, pero que al fin tenemos la ocasión de comprobar hasta qué punto lo ha logrado o si, por el contrario, ha fracasado estrepitosamente en tan ambiciosa empresa. Las buenas noticias son que ‘Sinister’ es una producción muy efectiva y honesta en todo lo que se propone, pero lo no tan estimulante es que podría haber dado mucho más de sí como historia de terror.

Sólo faltaba el ambientar la historia en Maine para que la premisa de ‘Sinister’ nos hiciera pensar en otra adaptación de una novela de Stephen King, ya que la figura del escritor obsesionado y la relación con su familia son unas de las principales marcas de estilo del autor de ‘El Resplandor’, pero la película se desmarca bien pronto de esa posibilidad con un uno de los prólogos más potentes que alcanzo a recordar dentro del cine de terror moderno: Una familia con una capucha en la cabeza pende ahorcada de la rama de un árbol en lo, como confirmaremos más tarde, es un fragmento de una grabación casera. Además, una de las hijas ha desaparecido y todo es un misterio acerca de lo que realmente ha sucedido. Poco más que una secuencia y ‘Sinister’ ya ha captado sin problema toda nuestra atención.

Las misteriosas y enfermizas grabaciones

Imagen de la secuencia inicial de 'Sinister'

La credibilidad de que la familia de un escritor se mude con él cada dos por tres por el empeño de éste de encontrar un nuevo gran éxito que le permita reverdecer la gloria de antaño es un tanto cuestionable, pero en la película es algo creíble como una especie de última concesión de una mujer hacia un marido al que quiere con pasión. Sería fácil hacer sangre con ‘Sinister’ en este punto, pero, con acierto, es algo a lo que no se da mucha atención, conscientes de ser un tópico inevitable para lo que está por llegar: El descubrimiento de unas grabaciones caseras en Super 8 que no sólo permite al personaje de Ethan Hawke alcanzar un nivel de conocimiento idéntico al del espectador sobre lo que sucedió en esa casa, sino que permite avanzar la historia. ¿El motivo? Hay más latas de Super 8 que muestran otros grave crímenes con una innegable relación con el prólogo de ‘Sinister’.

No es la primera vez que se explora el vampirismo que puede ejercer una película sobre una persona, ni tampoco la posibilidad de que una simple película pueda traer por el camino de la amargura a alguien, por lo que no procede hablar de originalidad alguna en el caso de ‘Sinister’. Sí que me gusta el hecho de que se asimile la moda del found footage no tanto para ser el eje de toda la función, pero sí el elemento de desconcierto sobre el que fundamentar las posibilidades de ‘Sinister’ como relato de terror. Además, el guión de Scott Derrickson y C. Robert Cargill sabe jugar con la idea de si estamos viendo una historia de suspense realista o de corte sobrenatural durante más de la mitad del metraje, apostando sólo por uno de ellos cuando es imprescindible para ir encaminando la acción hacia su desenlace. No hay tampoco espacio para el engaño, ya que ‘Sinister’ no juega a engañar al espectador con constantes sustos sonoros o giros de guión rebuscados, sino que va introduciendo pistas (quizá demasiado evidentes, eso sí) para que todo quede correctamente atado ante el (no tan) sorprendente desenlace.

Imagen de la película 'Sinister'

También es de agradecer la clara mejora de Derrickson en la puesta en escena, ya que había intentado una jugada de similar de sembrar la duda en el espectador en ‘El Exorcismo de Emily Rose‘ (The exorcism of Emily Rose, 2005), pero el bagaje era menos consistente, siendo los intérpretes lo que evitaban que todo se viniera abajo. Aquí es cierto que lo mejor de sí lo da en las sádicas grabaciones mencionadas (no tanto la investigación a su alrededor), pero éstas tienen tantísima fuerza que uno está dispuesto a pasar por alto otras situaciones en la que la historia da demasiadas vueltas sobre sí misma, permitiéndose volver a lucir en el epílogo. En el resto de metraje, Derrickson apuesta por la sencillez que caracteriza a la propia película, prefiriendo confiar en que la inesperada presencia de Ethan Hawke sea suficiente aval para mantener nuestro interés.

El factor Ethan Hawke

Ya es raro pensar en Ethan Hawke como protagonista de una película de género, pero más aún lo es que sea en una producción de presupuesto tan reducido como ‘Sinister’, ya que apenas ha costado 3 millones de dólares (y ha recaudado ya más de 14 veces esa cifra), una cifra irrisoria para una cinta como la que nos ocupa. Dejando de lado su fuerza visual y que podría colar perfectamente como una película con un coste mucho superior, aún sorprende más que Hawke se tome tan serio un personaje que, todo hay que reconocerlo, parece claramente pensado para el lucimiento de quien lo fuera a interpretar, algo que él sabe aprovechar.

Imagen de Ethan Hawke en 'Sinister'

Y es que una de las características principales de ‘Sinister’ es que prioriza los personajes a la propia historia de terror, algo que provoca que esta pierda fuerza fuerza y, por momentos, se difumine o abarque aspectos que no llevan a ninguna parte (los terrores nocturnos del hijo del protagonista). Todo ello se compensa porque el guión se toma su tiempo para que entendamos las motivaciones de Hawke, quien es capaz de sostener el peso del relato, compensar los tiempos muertos y funcionar como personaje guía para el espectador. No es que sea una actuación digna de premios, pero sí se agradece ver algo así en una propuesta aparentemente menor como ésta.

Las relaciones son el resto de personajes también tienen su hueco, desde las tiranteces con su esposa (correcta Juliet Rylance) hasta la simpática relación que entabla con el ayudante de sheriff (cumplidor James Ransone), donde se vuelvan los muy efectivos alivios cómicos de la película, o las peculiaridades de sus dos hijos. Este último punto es quizá el más discutible, ya que ‘Sinister’ no consigue eliminar la sensación de que su inclusión es algo obligado para incidir más en el potencial de los niños como protagonistas de una historia de terror que por la capacidad de Derrickson en hacerlos realmente interesantes. Algo similar sucede con el profesor (intrascendente Vincent D’Onofrio) con el que contacta el protagonista para conseguir nuevos datos sobre lo que realmente está sucediendo, ya que es de agradecer que se incida en la mitología de las cintas de Super 8, pero la sensación de azarosidad en sus apariciones lastran la credibilidad de la propuesta.

Imagen del misterioso hombre del saco de 'Sinister'

En definitiva, ‘Sinister’ es una apreciable película de terror a la que le falta un poco de fuerza y decisión para abrazar abiertamente esto, ya que el desarrollo de personajes es algo que siempre se agradece, pero no si hay ocasiones en las que no se da en el clavo y encima se carga la atmósfera malsana que se consigue crear con gran facilidad en su prólogo. La presencia de Ethan Hawke eleva por encima de la media una propuesta honesta y efectiva, pero por debajo del nivel que sí alcanza en secuencias concretas.

Otra crítica en Blogdecine: ‘Sinister’, películas caseras manchadas de sangre

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