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¿Existe eso que llamamos destino? Los responsables de esta película deben creer que sí. Y es que la trayectoria de ‘Slumdog Millionaire’ ha acabado por parecerse a la del protagonista de su historia, el joven Jamal Malik, que pasa de vivir en la pobreza a estar a una pregunta de alcanzar el máximo premio en el famoso concurso “¿Quién quiere ser millonario?”. La película de Danny Boyle se levantó con apenas 15 millones de dólares y estuvo a punto de estrenarse directamente en DVD; el destino (siguiendo la estela del film) quiso que se acabara estrenando, que lleve recaudados casi 100 millones sólo en el mercado norteamericano, y que se paseara triunfalmente por los Globos de Oro, los Bafta y los Oscars, donde arrasó logrando ocho estatuillas (no son muchas las que han logrado semejante cifra).

El “fenómeno Slumdog” hizo explosión y de un tiempo a esta parte todos ponían por las nubes la película, catalogándola de maravilla, de obra maestra. Esto ha provocado también el efecto contrario, como no podía ser de otra forma, que no tardaran en aparecer las voces en contra del film dirigido por Boyle, atacando tanto su calidad como su supuesta carga de manipulación. Personalmente, me sitúo en ninguna parte, ni en un grupo ni en otro, pues no me parece que ‘Slumdog Millionaire’ sea una gran película, como tampoco, desde luego, que sea mediocre.

Hasta hace nada, ‘Trainspotting’ era el título que se asociaba al británico Danny Boyle (a mí me sigue pareciendo todavía su mejor película), a pesar de que el director, de peculiar y errática carrera, no ha dejado de trabajar. Sin embargo, ninguna de sus posteriores películas, entre las que podemos destacar ‘Una historia diferente’, ‘La playa’ o ‘Sunshine’ tuvieron tanta repercusión, lograron encumbrar a su realizador. Sólo ’28 días después’ tuvo un éxito considerable, iniciando incluso lo que puede ser una rentable trilogía, pero se queda lejos de la valoración que tuvo la película protagonizada por Ewan McGregor y Robert Carlyle en 1996; a la que, por cierto, parece que realiza un guiño en su último film (la escena del váter).

Dice Boyle que se interesó por ‘Slumdog Millionaire’ cuando se enteró que el guión, basado en la novela de Vikas Swarup ‘Q & A’ (editada en España con el título “¿Quiere ser millonario?”) lo había escrito Simon Beaufoy, autor del libreto de ‘Full Monty’ (1997), una de las películas favoritas del director. El guión partía de la novela de Swarup pero había sido enriquecido con material original tras varios viajes a la zona en cuestión, los suburbios de la India. Beaufoy se quedó sorprendido por el espíritu de comunidad que había allí, entre los chicos, llenos de alegría a pesar de su precaria situación; todo esto lo intentó incorporar en la historia, y viendo la película, queda claro que lo consiguió. Por supuesto, su propósito habría quedado en nada sin la arriesgada y enérgica labor de Boyle al mando de un proyecto que llegó a quedarse sin distribución tras el abandono de la sección independiente de la Warner; fue Fox Searchlight quien tomó el relevo, algo de lo que seguro no se han arrepentido.

‘Slumdog Millionaire’ nos presenta a Jamal Malik (un soso Dev Patel), un chico de 18 años que está a punto de obtener el mayor premio en el concurso televisivo más seguido del país, la versión nacional de “¿Quién quiere ser millonario?” (que en nuestro país presentaba estupendamente Carlos Sobera). Una sola pregunta separa a Jamal de los 20 millones de rupias, pero hay quien cree que está haciendo trampas; es inconcebible que alguien como él, un huérfano sin estudios, que ha vivido en la calle toda su vida en los suburbios de Mumbai, pueda saber todas las respuestas. Jamal es detenido, interrogado y maltratado por la policía, que intenta descubrir la verdad.

Durante unos 120 minutos, que se pasan muy rápido, el realizador Danny Boyle nos contará esa verdad que esconde Jamal, lo que le ha hecho llegar hasta el último peldaño del concurso y que está a punto de hacerle millonario, pero también la razón de que esté ahí, muy diferente de la que todos piensan. La película se divide y nos cuenta hasta tres cursos de acción que se nos muestran de forma paralela; el interrogatorio policial, el concurso televisivo y la vida de Jamal (estructurada también en varios bloques, desde su infancia más temprana hasta el momento en que decide participar en televisión), que es donde se encuentran las respuestas que todos buscan. Hay muchos puntos interesantes en la trama, desde, lo que hacen que el comienzo sea explosivo (recuerda a ‘Ciudad de Dios’ en más de un momento) y realmente prometedor.

La banda sonora, la magnífica fotografía, el eficaz montaje (cualquiera que haya trabajado en una sala de edición apreciará el “oscarizado” trabajo de Chris Dickens), el estupendo reparto (los niños están sensacionales y Freida Pinto va a ser uno de los nombres del futuro), todo funciona en manos de un vigoroso Boyle, enamorado de la historia que nos narra. Sin embargo, conforme avanza la película, va perdiendo gas, se hace algo repetitiva, las sorpresas dejan paso a los tópicos, los giros se hacen previsibles, y todo se encamina a una parte final demasiado gastada; y convencional. No es que me parezca que se debería haber cambiado lo que ocurre, no digo eso, lo que creo que es que Boyle no consigue darle la emoción necesaria, quedando un poco floja, impropia del lugar que ocupa en el film (el clímax debe ser intenso, y no está logrado). Eso sí, el número musical que acompaña a los créditos, guiño obvio a Bollywood, devuelve esa alegría del principio y es un buen cierre a la película.

Una película que, como decía al principio, ha provocado bastante polémica, especialmente en la India, donde ha sido catalogada de “pornografía de la pobreza”. Argumentos tan sólidos como los que consideraban que ‘300’ era un ataque al Islam por parte de Estados Unidos. También se ha atacado a los responsables diciendo que habían explotado a los niños, y es que a la hora de intentar derribar una obra, parece que vale todo. Afortunadamente, las cosas han vuelto a la normalidad y en los indios no han tardado ni un segundo en festejar el éxito de ‘Slumdog Millionaire’ en los Oscars, aunque la causa judicial, por considerar insultante el título, sigue abierta.

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En definitiva, ‘Slumdog Millionaire’ es muy entretenida, alegre, muy fresca, con momentos emocionantes (como los de la secuencia en la que los niños huyen y tratan de subir al tren en marcha), pero no una gran película, principalmente porque Boyle no consigue mantener el interés por la narración tras una primera parte arrolladora; tampoco ayudan algunos elementos del guión, muy inverosímiles (la última pregunta del concurso es ciertamente escandalosa). En cualquier caso, un título que no debéis dejar escapar, independientemente de los premios cosechados, que ya sabemos que muchas veces no premian lo mejor.

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