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'Soy la bonita criatura que vive en esta casa', mortecina pesadilla literaria
Críticas

'Soy la bonita criatura que vive en esta casa', mortecina pesadilla literaria

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Este pasado viernes 28 de octubre se estrenaron dos películas exclusivas de Netflix. Por un lado llegó ‘7 años’, el estupendo primer largometraje español de la compañía que acaparó todos los titulares en nuestro país. Nada en contra de ello, pues la campaña de promoción fue bastante intensa, su mera existencia es todo un acontecimiento para nuestro cine y además es una propuesta de lo más interesante.

Sin embargo, eso no quiere decir que lo más adecuado sea obviar el lanzamiento de ‘Soy la bonita criatura que vive en esta casa’ (‘I Am The Pretty Thing That Lives In The House’), la gran apuesta de Netflix de cara a la noche de Halloween que hoy celebramos. A priori parecía un relato con cierta elegancia que huía de los excesos sangrientos y esto último es cierto que sucede, pero también que estamos ante una mortecina pesadilla un marcado toque literario.

Pausada, demasiado

Imagen Pelicula Soy La Bonita Criatura Que Vive En Esta Casa

‘Soy la bonita criatura que vive en esta casa’ no llega ni siquiera a los 90 minutos de metraje, algo que en condiciones normales celebraría, pero es que aquí son hasta demasiados, ya que Oz Perkins -hijo del protagonista de la esencial ‘Psicosis’ (‘Psycho’)-, su director y guionista apuesta por un ritmo lánguido en el que, a decir verdad, poco importa realmente lo que suceda. Uno no tarda demasiado en percatarse de eso, ya que ese intento de atmósfera gótica de Perkins no esconde nada con auténtica sustancia.

Lo cierto es que Perkins lo confía todo al estilo, intentando plasmar su relato de una forma que parece más propia de una novela que de una película. Lo más molesto al respecto no es tanto la excesiva utilización de la voz en off de la protagonista para que conozcamos sus pensamientos –sólo viven dos personas en la casa y el contacto entre ellas es bastante reducido- como el hecho de lo redundantes que resultan, confundiendo la profundidad con la languidez.

Tampoco ayuda demasiado que la propia película te desvele de entrada el destino de la protagonista, cosa que empeora aún por lo anticlimático que resulta su tramo final. Es cierto que hay que cierta valentía en alejarse de las soluciones más fáciles y de lo que podría esperar el espectador, pero esa apuesta no compensa si consigues que la indiferencia sea la nota reinante durante la fase en la que el relato alcanza su punto álgido.

’Soy la bonita criatura que vive en esta casa’, promesas incumplidas

Ruth Wilson Bonita Criatura Vive Casa

Además, el hecho más interesante de la trama -la protagonista intentando hacer frente a sus miedos para poder averiguar más sobre lo que sucedió en la casa- nunca se explora de forma satisfactoria. Con todo, sigue siendo lo que ayuda a que el hundimiento total no se produzca cuando estamos en su primer acto, pero es, al igual que la propia película, una promesa de algo mejor que luego Perkins acaba incumpliendo.

De hecho, parece que la máxima preocupación de Perkins sea intentar conseguir que en la casa transmita al espectador una sensación de intranquilidad para que estemos pensando que puede suceder cualquier cosa en cualquier momento. Otra promesa incumplida, aunque ahí es cierto que no cuenta con el respaldo técnico necesario para que la mansión salga de lo anodino y pueda coquetear con lo siniestro. Le falta vigor a la fotografía de Julie Kirkwood para que ese cruce entre drama y terror adquiera entidad, aunque justo es reconocer que al menos dota de cierta belleza a las imágenes.

Ruth Wilson Soy La Bonita Criatura Vive En Esta Casa

No obstante, Perkins también demuestra una evidente incapacidad para compensar esa limitación presupuestaria. El mejor ejemplo de ello lo tenemos en la banda sonora de Elvis Perkins, el hermano mayor del director, la cual tiene mucha presencia y acaba transmitiendo la misma sensación de rutina del resto de la película, aunque sí que evita ese aura de pretenciosidad que ayuda a que además de aburrida, ‘Soy la bonita criatura que vive en esta casa’ también nos resulte, a falta de una palabra mejor, antipática.

Por lo demás, el escaso reparto hace lo que buenamente puede para elevar a sus personajes, ya que al menos se nota que realmente confían en la película. Yo tampoco entiendo muy bien qué es exactamente lo que Ruth Wilson vio aquí, ya que el material que maneja Perkins a duras penas daría para un buen cortometraje de unos 20-30 minutos. Con el triple de duración sólo hay relleno, aburrimiento y engaños al espectador tanto en lo formal como en lo argumental.

En definitiva, ‘Soy la bonita criatura que vive en esta casa’ es una mala película, aburrida y pretenciosa -algo que cuando lo haces bien te ayuda a ir más allá, pero cuando fallas hace que todo lo negativo resalte aún más-. Espero que no caigáis en el error de darle una oportunidad esta noche, ya que lo más seguro es que vuestro maratón de cine de terror acabe aquí por temor a que la siguiente sea de un nivel similar.

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