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“Quiero ser el Cecil B. de Mille de la ficción científica”

-Steven Spielberg

Veinticinco entradas después (y seis meses después), con veinticinco películas, concluímos hoy el largo especial dedicado al que, sin lugar a dudas, es el cineasta más famoso del planeta, y lo cerramos con la esperanza de haber aportado un nuevo punto de vista a la ingente bibliografía (mucha de la cual me parece insatisfactoria o decepcionante, tanto en los casos en que alaban su trabajo como en aquellos en los que le atacan sin piedad) que hay disponible en torno a su figura, ni sacralizánzola ni cuestionándola en extremo, intentando evitar caer en los lugares comunes a los que tantos cinéfilos y estudiosos han sido proclives.

He de decir que, viendo de nuevo (y en muchos casos varias veces más) cada una de ellas, la figura de Steven Spielberg como cineasta, como artista, me parece hoy, si cabe, más contradictoria de lo que me parecía cuando empezamos este especial allá por el mes de agosto. Es lo que tiene alcanzar una percepción global de la obra de un director tan extraño e irregular, por mucho que sus numerosísimos admiradores se nieguen a admitirlo. Por supuesto que, dado lo prolífico de su trabajo, es inevitable tener bajones, pero también me parece inevitable la conclusión de que no siempre se ha tomado igual de en serio su trabajo.

Es decir, que al contrario de Martin Scorsese, por ejemplo, quien también en el momento actual, y siempre para quien esto suscribe, podría encontrarse en un cierto bajón de personalidad y de creatividad, Spielberg no es tan exigente consigo mismo. El genio italoamericano podrá equivocarse, o podrá buscarse, por decirlo de alguna manera, pero siempre desde un alto nivel de autoconciencia creativa, dando siempre todo lo que tiene. Si Spielberg hubiera sido igual de comprometido con su carrera como Scorsese, quizá estaríamos hablando de uno de los más grandes directores de todos los tiempos, título que le queda muy grande, a mi parecer, aunque algunos no dudan en adjudicárselo.

Haciendo un resumen de su larga carrera, podemos hacer una clasificación estética, que creo que ya no voy a alterar en mucho tiempo:

Películas excepcionales

‘E.T.’, ‘Tiburón’, ‘Indiana Jones y la última cruzada’

Películas notables

‘La lista de Schindler’, ‘Salvar al soldado Ryan’, ‘Minority Report’, ‘Atrápame si puedes’, ‘Munich’, ‘Encuentros en la tercera fase’, ‘El color púrpura’, ‘En busca del Arca Perdida’, ‘Indiana Jones y el templo maldito’, ‘La guerra de los mundos’, ‘Duel’, ‘Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal’

Películas mediocres o fallidas

‘El imperio del sol’
, ‘Always’, ‘1941’, ‘Loca evasión’, ‘Inteligencia artificial’, ‘Parque jurásico’, ‘El mundo perdido’, ‘La terminal’, ‘Hook’, ‘Amistad’

Es notable observar que no hay, a mi juicio, ninguna obra de las suyas que pueda calificarse de simplemente interesante. Es decir, que o son estupendas películas, o son película fallidas a las que falló su ambición, o películas mediocres que se salvan de la quema por alguna secuencia o algún elemento particularmente afortunado. Tampoco hay películas realmente malas, aunque por un momento he estado tentado de incluir a ‘Hook’ como única película en ese grupo.

Sería un tanto inexacto afirmar que Spielberg busca o está buscando su tema, su estilo o su personalidad. Con las arritmias de su carrera, sólo podemos encontrar, como hilos conductores, una nostalgia y un amor por el cine clásico estadounidense, un gusto por historias que representen un cierto ideal de Gran Novela Americana, una tendencia a los grandes géneros como el bélico o la ficción científica (olvidándose, extrañamente, del western, género para el que parecería en principio bastante dotado), una recalcitrante caída en lo dulzón o en lo melodramático que pocas veces le ha dado el resultado requerido, o una particular sensibilidad para reconstruir episodios norteamericanos relevantes.

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Lo que nadie puede negarle es su inigualable fuerza narrativa, y su más que probada pericia técnica (que le sitúan varias galaxias por encima de las decenas de imitadores que le surgen cada año), así como una dirección de actores muchas veces brillante (aunque no siempre…). Al César lo que es del César.

El futuro

Dos años después de la última película de Indiana Jones (saga para la que se vuelve a rumorear una continuación, que está muy en el aire), lo único que se sabe con certeza, es que dentro de un año podremos ver la primera de las tres películas que Spielberg y Peter Jackson están haciendo adaptando el famoso cómic de Hergé ‘Tintín’. Se llamará ‘Las aventuras deTintín: El Secreto del Unicornio’, y estará filmada con la cada vez más habitual técnica de captura del movimiento en 3D, que tan alucinados les dejó a Spielberg y a Jackson en el rodaje de ‘Avatar’. Ya veremos lo que da de sí, así como veremos si finalmente ese ansiado gran proyecto de Sci-Fi, ‘Interestellar’, sobre el que poco se sabe, ve finalmente la luz.

Pero se quejaba Spielberg de que en los últimos años su ritmo de trabajo se había ralentizado, y que no encontraba una buena historia, o las ganas de filmarla. Entrando ya en la quinta década de su carrera, qué duda cabe de que seguirá ofreciendo títulos que aspiren a lo universal y que intenten dejar huella en cada género. Sin duda, como ha venido demostrando, en algunos títulos saldrá triunfante, y en otros fracasará estrepitosamente. Él es así.

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